martes, 17 de octubre de 2006
EL MOVIMIENTO SOCIAL MAGISTERIAL DE OAXACA.

Por: Ángel Pereyra.



El primero de mayo de este año, los representantes sindicales del magisterio oaxaqueño, entregaron en mano al ejecutivo del estado su pliego de peticiones. Con este acto, cumplían el ritual anual creado por la figura de patrón sustituto subsumido en la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica en 1992. Se abría otra etapa de negociaciones entre el patrón sustituto y la representación sindical de los profesores oaxaqueños. Tal negociación, impuesta por el Acuerdo, había de inicio desbordado las atribuciones del patrón sustituto, dando origen a concesiones salariales extra presupuestales que arrojarán un déficit sustantivo para el sector educativo, puesto que se comprometían recursos federales no autorizados. Era el costo de la paz social, dirían algunos gobernantes años atrás. Bajo el mismo argumento, se negoció sistemáticamente la ley, cancelando o reservando buen número de órdenes de aprehensión giradas ante supuestos delitos de carácter federal.

En esta ocasión, la negociación se veía favorable al patrón sustituto y a su política de línea dura hasta ese momento desarrollada. La organización magisterial había tratado de ser debilitada apostando a la creación y sostenimiento estatal de una sección paralela rociada de denuncias de corrupción de algunos líderes. Los profesores esperaron pacientemente respuesta, finalmente, el 22 de mayo, decidieron como lo han hecho anualmente, instalarse en plantón representativo en el centro histórico de Oaxaca. Es probable que el primer berrinche lo hicieran las señoras Secretarias de Cultura, y Turismo del gobierno estatal, quienes habían declarado, que gracias a las obras de remozamiento del centro histórico, cobrarían al turismo hasta por respirar. La obra inconclusa aún, formaba parte de un amplio programa de modificación de la imagen integral de la capital oaxaqueña; ponerla al día con las exigencias de los capitales, reservando, por supuesto, el derecho de admisión. Entre otras cosas, se trataba de un programa con una visión absolutamente limitada a la obra constructiva, sin reparar en los principios básicos de restauración. Cambiar lo viejo por lo nuevo, no significa respetar el ambiente urbano. Con ello se pretendió recuperar un bastión social perdido por los agravios del sexenio anterior. Esta intervención habría de encontrar no solo la oposición abierta, sino la repulsa de algunos sectores de la población capitalina, y la respuesta chovinista y pueblerina de los corifeos habilitados por el secretario de gobierno. Sólo para citar un ejemplo, en un foro de discusión de especialistas en urbanismo, habrían de aparecer porros universitarios e intelectuales orgánicos, para “discutir” con los ponentes.

La respuesta del gobernador oaxaqueño al punto central del pliego de demandas magisteriales sería tajante: imposible. La rezonificación salarial, un asunto que el propio gobierno del presidente Zedillo había iniciado años atrás, concretado solamente en el estado de Chiapas, se convertía a partir de esta respuesta, en un obstáculo aparentemente insalvable. Para este rubro, el gobierno estatal propuso una aportación de 60 millones de pesos, cuando el año anterior habían destinado poco más del doble de esta cantidad. La representación de los profesores rechazó la respuesta, dando inicio a una serie de acciones de resistencia. Nada nuevo bajo el sol. El gobierno del estado por su parte, rompió las negociaciones bajo el argumento de no poder hipotecar el futuro de Oaxaca, e inició una campaña mediática en contra de los profesores (Ocultando los 700 millones de bonos petroleros). La campaña sería secundada abiertamente por la iniciativa privada y sus organismos empresariales. El paraíso oaxaqueño creado en la cabeza del gobernador, compartido y aplaudido por miembros de su gabinete: urolandia, se empezaba a esfumar antes de concretarse en la realidad real. Su brazo ejecutor sería un presidente municipal con agudo síndrome constructivo, pero inútil en la administración y atención de las demandas populares.

La política de mano dura impuesta desde el momento de la toma del poder por el gobernante y su equipo de colaboradores, parecía tener éxito y hasta cierta aceptación de la sociedad. Las medidas represivas impuestas a las organizaciones sociales con la intención de impedir las manifestaciones en Oaxaca, parecían hasta ese momento funcionar de acuerdo al libreto, pero cuando los profesores salieron a la calle, se acabó la clara y entrañable transparencia. Durante la etapa previa, serían asesinados, detenidos u obligados a exiliarse algunos luchadores sociales. En todo ello se percibía la mano del secretario de gobierno, pero nadie levantó la voz. La respuesta del magisterio seguía siendo la de todos los años, bloqueos, tomas de oficinas, plantón, pronto se resolvería el asunto, se supuso. Las medidas del gobierno estatal también sin imaginación, trataron de dividir para vencer, maicear para debilitar, coptar para apropiarse.

En estas condiciones se llega al 14 de junio, la fecha de inflexión de este conflicto. Violando las leyes y los derechos fundamentales, en la madrugada de ese día, el gobierno oaxaqueño tomó la determinación de acabar totalmente con el conflicto. La solución final. Se toma la decisión de aprehender a toda la dirigencia magisterial. Primero los buscan en el Hotel del Magisterio, sede de la Asamblea Estatal, no los encuentran, pero aprehenden al encargado y a otra persona. Ante estos resultados, los cuerpos policíacos se trasladan a la sede de la Sección 22, prácticamente en el corazón del plantón, en donde tampoco logran su objetivo, pero en el tránsito, destruyen la estación de radio conocido como Radio Plantón y siembran armas de uso exclusivo del ejército con el objeto de legitimar sus acciones. Ante su fracaso, optan por desalojar a los profesores en plantón. Tomados casi por sorpresa, los profesores se repliegan e inician una lucha con piedras y palos, contra policías equipados, armados y un helicóptero que lanzaba granadas de gas pimienta y aturdidoras. Después de cinco horas de lucha, los profesores apoyados por el pueblo, echan a correr a los policías, quienes abandonaron en su desordenada huida, parte de su equipo de defensa, escudos cascos, chalecos antibala. Un contingente policial arrinconado sobre la fachada del palacio de gobierno, disparará sus armas como último recurso, pero emprenderán desordenada huida.

El gobernador Ulises Ruiz Ortiz, declararía al día siguiente que no había habido enfrentamiento, que estaba notariado que la policía había irrumpido desarmada, tenía la razón, el día anterior, los profesores habían bailado un minuet con los policías, pues en urolandia, nunca pasa nada. Se trataba, de un reality show parte del programa de la guelaguetza. Durante el enfrentamiento, al menos, habitantes del centro histórico se solidarizaron con los agredidos. Abrieron sus puertas para refugiar, dieron agua, cocas, trapos y vinagre, a los profesores, no faltaría quien creyera que se trataba del demonio y haciéndoles la cruz a los agresores, trataría de detenerlos.

A partir de este hecho, el denominado movimiento magisterial se encontró en el camino con una sociedad agraviada tras un sexenio rico en anécdotas; la quema de puestos de periódico por vender el diario Noticias, finalmente tomado por porros; el autoatentado de la parabrisas que movió a la pena. Sociedad agraviada en la elección de gobernador, pero ahora, solidaria, que finalmente cuajó en la organización de la Asamblea Popular del Pueblo Oaxaqueño, una organización de organizaciones. En las nuevas circunstancias, el magisterio sacrificó sus demandas gremiales por una sola, la salida del gobernador, quien a partir de ese momento sería desconocido como tal, consecuentemente como interlocutor, pues el pliego de demandas había desaparecido ante los acontecimientos. Ante el incremento de la fuerza social, el gobierno continuó maniobrando en su objetivo de dividir y debilitar la organización magisterial. Los profesores realizarán finalmente una mega marcha, replicada por una marcha de acarreados por la estructura gubernamental. El gobierno estatal había apostado a la polarización social, no al diálogo. Había olvidado que entre los oaxaqueños, los rencores son profundos, y tardan en sanar. La política de represión no había funcionado, ahora surgía la de confrontación social, con lo que pretendía salvar el propio pellejo. Una tesis similar al macarthismo, pero más emparentada con la de Bush en Irak.

En este clima de franco deterioro de la imagen gubernamental, los maestros oaxaqueños determinan el boicot a las elecciones, bajo la consigna de: ni un voto al PRI, ni un voto al PAN. El boicot a las elecciones federales habrá de resultar más que exitoso, una compleja interacción de factores, encontrará coincidencia con el planteamiento magisterial y se expresará en la respuesta del pueblo oaxaqueño. El partido revolucionario institucional perderá por primera ocasión en el estado de Oaxaca, nueve de once diputaciones federales y las dos senadurías. Oaxaca había dejado de ser la reserva histórica del voto priísta.

La intervención de la Secretaría de Gobernación para solucionar el conflicto fracasa ante su intento de establecer una mesa de negociaciones con presencia de funcionarios del gobierno estatal. En la primera oportunidad los dirigentes magisteriales habrán de bajar del caballo al tal Ulises. Como una medida para recuperar la capacidad de interlocución, el gobierno estatal remueve algunos funcionarios, y nombra a priístas distinguidos de distinta corriente a la del propio gobernante. Dos de los nombrados serán puestos a prueba, pero con diferente canal de interlocución con quien los nombra.

La Asamblea Estatal del Magisterio comunica un nuevo boicot, ahora a lo que las autoridades e intelectuales orgánicos del ancient régimen denominan desvergonzadamente, la fiesta máxima de los oaxaqueños: la guelaguetza. Nuevo triunfo para el magisterio. Nueva derrota para el gobierno estatal y los empresarios aliados. Se les cayó el teatrito. Los profesores incorporarán a la tradición de los Lunes del Cerro un renovado carácter popular. En tanto, los exquisitos miembros del comité de autenticidad e intelectuales orgánicos, se rasgarán las vestiduras en los medios oaxaqueños. Para entonces, la tradición oficializada había ya muerto. Una sola voz inteligente se escucharía en torno a este asunto, la de Luz María González Esperón.

Así las cosas, los miembros de la Sección 22 organizan la Guelaguetza Popular, abriendo las posibilidades de recuperar una fiesta estrictamente del pueblo. Durante este proceso, los actos de provocación y vandalismo han sido perpetrados por agentes o simpatizadores del gobierno estatal. La radio popular, adquiere la mayor importancia y ésta radica ahora en una emisora; Radio Universidad, tomado por los estudiantes universitarios y mantenida gracias al apoyo del movimiento social. El atentado a balazos a Radio Universidad, marcó a sus autores intelectuales, quienes nunca esperaron la respuesta popular. El pueblo respondió casi de inmediato en defensa del medio. Fruto de este acontecimiento, días después, será tomado por un rato, el cuartel de policía municipal.

Los acontecimientos prefiguran una capital del estado tomada prácticamente por el movimiento social. En el interior de la entidad, algunos municipios en manos de militantes del partido revolucionario institucional han sido tomados por los pueblos. En tanto, algunos miembros de la iniciativa privada comienzan a dar un golpe de timón. El primero de agosto en un acto sin precedentes, las mujeres oaxaqueñas marcharán por las calles de la ciudad. Por la tarde, en un acto histórico, tomarán las instalaciones de canal 9 y las radiodifusoras estatales instaladas en un mismo edificio. Sin embargo, el gobierno estatal inicia una nueva política, la guerra de baja intensidad, que en momentos ha llegado al disparo de armas de fuego en contra de los contingentes de la Asamblea Popular, contra los voceadores y daño a las instalaciones de Radio Universidad.

Nada de lo anterior consigue desmovilizar al magisterio y al pueblo, ante ello, el endurecimiento de la represión, secuestro y detención de líderes magisteriales fabricándoles delitos, nuevo atentado contra el periódico “Noticias”, disparos contra manifestantes, asesinatos a mansalva en la mixteca y en la ciudad de Oaxaca.

El 7 de agosto inaugura la etapa del terrorismo de estado del que el gobierno estatal hará uso en lo sucesivo, para ello se integra una columna de paramilitares con elementos de la policía preventiva, ministerial, municipal de la ciudad de Oaxaca y ex convictos liberados ex profeso. Su accionar se caracteriza por el desplazamiento motorizado de un comando que dispara a plena luz del día o en la oscuridad de la noche.

Brevemente se relatan algunas acciones que califican al terrorismo estatal:

El día 7 de agosto a las 12:30 el comando, encabezado por Aristeo López Martínez, coordinador de seguridad pública municipal de la cd. de Oaxaca, dispara contra un grupo de manifestantes, no hay heridos y el comando se retira enmedio de una lluvia de piedras.

El 9 de agosto marca el inicio de una intensificación de la violencia oficial, hombres armados emboscaron y abrieron fuego en contra de indígenas triquis, miembros de la APPO, cerca de Putla, en la región de la Mixteca, matando a tres personas e hiriendo a dos.

En la cd. De Oaxaca, agentes estatales, vestidos de civil y armados con rifles de asalto AR-15, golpearon y detuvieron a Germán Mendoza Nube, líder de una de las organizaciones más grandes que integran la APPO, el Frente Popular Revolucionario (FPR). Nube ha estado en silla de ruedas desde 1987, cuando recibió un disparo en la zona lumbar. También sufre de diabetes severa.

El 10 de agosto, una marcha de 20 mil personas es agredida, hombres armados dispararon de ambos lados de la calle, hiriendo a tres personas y matando a una. La víctima es José Colmenares, un hombre armado que salió corriendo a la calle le disparó a Colmenares en el cuello y el corazón. Murió en pocos minutos.

El viernes 11 de agosto, la policía detuvo a Erangelio Mendoza, ex secretario general de la Sección XXII, quien fue traslado en helicóptero a la prisión de la población de Cuicatlán, Oaxaca. La detención se realiza violando las garantías individuales del maestro.

Esa misma noche es detenido el académico Ramiro Aragón Pérez, junto con los profesores Elionai Santiago Sánchez y Juan Gabriel Ríos, estos dos últimos son liberados presentando huellas de tortura (golpes y quemaduras de cigarro). Al investigador se le “siembra” un arma en su vehículo para acusarlo de posesión de arma de uso exclusivo del ejército.
La madrugada del 21 de agosto fueron recogidos en el cerro del “Fortín” al menos 300 casquillos de AK-47. El comando destruyó los transmisores de la radio y televisión oficialmente "de los oaxaqueños". En respuesta el magisterio y la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) ocuparon todas las radiodifusoras AM y FM de la ciudad, y para el mediodía ya transmitían, en poder de la APPO, 12 emisoras de nueve empresas diferentes. Por la tarde fueron entregadas todas, excepto dos estaciones, a sus propietarios.
En los primeros minutos del martes 22 de agosto, agentes de las policías Preventiva y Ministerial del estado, así como de la Policía Municipal de Oaxaca atacaron con armas de fuego a maestros y miembros de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) que participaban en las guardias de vigilancia en las inmediaciones de la radiodifusora comercial La Ley 710, ubicada en la colonia Reforma de esta ciudad.
En el tiroteo resultó herido de bala Lorenzo San Pablo Cervantes, jefe del Departamento de Espacios Educativos de la Secretaría de Obras Públicas del gobierno estatal y simpatizante del movimiento magisterial y popular, quien después falleció en el hospital civil Aurelio Valdivieso. Una bala de R-15 le perforó el pulmón derecho.
Para tratar de impedir o cuando menos dar cuenta y alertar sobre el paso de lo que la ciudadanía ha llamado el “Convoy de la muerte”, a partir del 23 de agosto y a la fecha por las noches se levantan barricadas en diferentes partes de la ciudad.
Los medios de comunicación en su generalidad en esta etapa hacen eco del discurso de Ulises Ruiz Ortiz, en Oaxaca no pasa nada, todo sigue normal y los inconformes son un pequeño grupo de revoltosos. Las cuarta y quinta mega marchas desmentiría al tiranuelo y sus voceros oficiales y oficiosos, cientos de miles de oaxaqueños realizan dos manifestaciones de protestas para exigir la salida del gobernador llamado “usurpador” por la manera fraudulenta que accedió al poder.
Al respecto, es de hacerse notar que en las elecciones del 2004, Ulises Ruiz candidato del PRI, apenas supero por tres docenas de miles al candidato Gabino Cué del la coalición PAN, PRD y Convergencia. La campaña de Ulises Ruiz fue apoyada por recursos estatales y en la elección se “cayó el sistema” cuando su contendiente lo superaba ampliamente, a la mañana siguiente los oaxaqueños se despertarían con la sorpresa de que Ulises Ruiz era el ganador.
En la última semana de agosto, la Procuradora (Fiscal del Estado), señala a la APPO como guerrilla urbana y el 30 de ese mes aparece en la carretera de la sierra norte de Oaxaca un supuesto grupo armado que reparte propaganda, los “guerrilleros” con su uniforme nuevo, portan gorras y zapatos tennis de la marca “Niké”. Los municipios de la región rechazan la existencia de alguna guerrilla y en una carta dirigida al Presidente Fox, demandan la salida de Ulises Ruiz y la desmilitarización de la sierra.
El 15 de septiembre, fecha instaurada por Porfirio Díaz para realizar por la noche la ceremonia del “Grito de Independencia” por las autoridades de los tres niveles de gobierno de todo el país, en Oaxaca honrosamente lo da un presidente municipal indígena de la sierra norte, lo hace en su lengua originaria, el zapoteco, lo hace también en español. Ulises Ruiz lo celebra en el anonimato más clandestino posible. Lo descrito muestra con meridiana claridad cual es el veredicto de un pueblo agredido, humillado, sojuzgado, por la oligarquía estatal y el caciquismo político del que ha sido víctima por más de setenta años.
Oaxaca, tierra del sol, santuario indígena de México, cuna de héroes nacionales y demás linduras con que los líricos le califican, Oaxaca, ocupa los primeros lugares nacionales en lo que a indicadores de pobreza, marginación y rezago toca; Oaxaca ocupa el último lugar nacional en indicadores de desarrollo económico e índices de desarrollo humano.
El 40% de su población económicamente activa no recibe salarios por su trabajo y del porcentaje que sí recibe, un 60% cobra menos de un salario mínimo diario; en contraste, una llanta de uno de los vehículos del gobernador cuesta 2 mil cuatrocientos dólares y el cabecilla de los diputados priístas y presidente del Congreso del estado, Bulmaro Rito Salinas, a diario sale de su casa con 200 mil pesos en la cartera para gastos de representación.
En Oaxaca las tres principales fuentes de la economía estatal son en ese orden: Los ingresos de ¡Los trabajadores de la educación! quienes suman más de 70 mil personas y de cuyos sueldos vive buena parte de la población; en segundo lugar se encuentran las entradas provenientes de los servicios turísticos y en tercero, las remesas de los oaxaqueños que han migrado a Estados Unidos de Norteamérica o al norte del país. En el marco del conflicto, el gobierno estatal ha decidido “sancionar” al magisterio suspendiéndole un mes de sueldo y como la actividad turística está en temporada baja y deprimida por el señalamiento del Departamento de Estado norteamericano, queriéndolo o no, Ulises Ruiz golpea de lleno a la magra economía estatal y todavía reclama y obtiene el apoyo de algunos empresarios locales.
El Índice Sistemático de las Entidades Federativas 2006, contiene 130 indicadores para la evaluación del desempeño competitivo de las entidades federativas, destacando entre ellos: Nivel de ahorro, democracia, financiamiento público, equidad laboral, capacitación, subsidios y estado de derecho, Oaxaca y Chiapas son los estados que ocupan el último lugar. Los datos exhiben la inexistencia de una economía sustentable y un auténtico estado de derecho en el que prive no únicamente el orden social sino el respeto a los derechos humanos y civiles de la población.

De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública SEP, el gobierno de Oaxaca invierte 5 pesos por cada 100 que la federación le otorga para el gasto educativo. La media nacional de aportación estatal es de 17 pesos por cada 100. ¡Ah! pero eso sí, se dice reiteradamente y los hechos apuntan en ese sentido, que Oaxaca aportó grandes recursos económicos y humanos a la campaña del candidato a la presidencia por el PRI, Roberto Madrazo Pintado, siendo esta una de las razones por las cuales Ulises Ruiz Ortiz se obstina en no renunciar, hacerlo sería dejar al descubierto el desvío de recursos para la campaña del candidato de su partido.

Lo anterior explica el por qué de la defensa a ultranza que senadores, diputados federales y gobernadores estatales integrantes de la CONAGO hacen de Ulises Ruiz; el caso de los gobernadores es patético, seguramente ellos hicieron sus propias contribuciones a sus partidos políticos y además temen de que si cae el tirano oaxaqueño se desataría un efecto “dominó” los gobernadores del círculo del coñac (Puebla y Veracruz), el del Estado de México y el de Morelos encabezarían la lista.

Como es sabido el 67% de los oaxaqueños mayores de 15 años no concluyó su educación básica y según datos del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) por lo que a factores de calidad educativa en Oaxaca, el 23% de las escuelas públicas se son aulas improvisadas. Otra vez, en contraste hasta los políticos y funcionarios de medio pelo, no se diga los de primer nivel, tienen residencias con alberca y todo lo demás en la zona residencial de San Felipe del Agua.

Lo que hoy se observa en Oaxaca es la adición de contradicciones y confrontaciones histórico sociales y políticas; caciquismo y primitivismo político aunados a una feroz explotación de la fuerza de trabajo no capacitada, segregación y discriminación por razones de origen y lengua, depredación de culturas originarias y recursos naturales por la oligarquía estatal. Asistimos a una crisis de gobernabilidad gestada hace más de dos años, un gobierno “burbuja” incapaz de origen de construir puentes y emplear herramientas de diálogo y de ejemplar ineptitud para canalizar las demandas sociales hacia soluciones sólidas a través de las instituciones; en cambio, fraude, demagogia y garrote son los instrumentos de una anquilosada y anacrónica administración pública estatal.


Como sucede en los momentos de crisis, el verdadero rostro todos y cada uno de los actores sociales se muestra en el ágora. En el plano local y en el contexto nacional, voluntaria e involuntariamente, por comisión unos y por omisión otros a través de actitudes conductas y palabras, los protagonistas individuales y colectivos muestran su auténtico rostro. Es decir, teniendo como referencia el Movimiento Oaxaqueño, caen las máscaras, se descobijan los cuerpos, se desintegran los disfraces.

Los medios de comunicación, los políticos locales y los de fuera, ante el conflicto oaxaqueño en la generalidad han mostrado una visión interesada en defender al desprestigiado régimen priísta de Ulises Ruiz, o en el mejor de los casos, una ignorancia supina. Sucesivamente han atribuido el movimiento oaxaqueño a Elba Esther Gordillo, AMLO, el PRD, el EPR. No atinan ni en sus explicaciones ni en sus pronósticos. Ignoran o se hacen ignorantes de la historia de una organización sindical que en 26 años se ha enfrentado a enemigos muy superiores a los enanos actuales.

Habrá que hacerles conocer que el movimiento democrático magisterial oaxaqueño nació, creció y se fortaleció, teniendo como adversarios y enemigos a la estructura nacional charra del propio sindicato “vanguardia revolucionaria”; al gobierno federal en sucesivas administraciones, de López Portillo a Salinas de Gortari; a la aplanadora priísta con la fuerza y el poder de sus mejores años; a los sucesivos gobiernos estatales, desde Vásquez Colmenares hasta el usurpador actual; a los quinta columna creados y alentados por el estado al interior de la propia organización, del Comité Estatal Vanguardista de los años 80, al Consejo Central de Lucha de hoy día.

Lo sucedido no ha sido más que los golpes de la forja, la fortaleza del movimiento nace y se renueva permanentemente a partir de las características propias del magisterio oaxaqueño y su herencia histórica, magisterio que no admite ni tutores ni caudillos. Magisterio que es fiel a sus principios rectores.

De ahí que todo aquel que pretenda hacer una lectura del movimiento deberá partir de estos hechos; de paso, es de hacerse notar que la estrategia implementada por la camarilla de Ulises Ruiz consistente en el “descabezamiento” del movimiento, tendrá como consecuencia la aprehensión de dirigentes, uno tras de otro, el dolor y sacrificio de sus familias; pero jamás su destrucción, por cada caído habrá diez reemplazos, literalmente, que les quede claro. De ahí que la represión generalizada será espejismo de victoria en la inmediatez.

De ahí que las interpretaciones de “expertos politólogos” de los medios nacionales (columnistas, comentaristas o merolicos) mueven a risa en la mayoría de los casos e indignación ante las patrañas y calumnias. En estos días últimos del mes de septiembre los medios nacionales “ponen el grito en el cielo” por las cachetadas que recibió el periodista Ricardo Rocha, estaríamos de acuerdo con ellos si antes hubieran denunciado y condenado las acciones represivas del gobierno de Oaxaca, de los niños hijos de maestras intoxicados por gas lacrimógeno, de los heridos y de los muertos víctimas del terrorismo de estado, de la destrucción de los transmisores de “Radio Universidad”, “Radio ARO” y el Canal 9 de televisión estatal. Es evidente que también los medios (con las consabidas excepciones) tienen un doble discurso.

Las declaraciones y hechos de los dirigentes nacionales y estatales de los partidos políticos nos muestran posiciones que les ubican históricamente. Discursos y hechos que muestran congruencia en unos casos y demagogia en otros. Lo mismo sucede con Senadores y Diputados Federales, funcionarios de primer nivel del gobierno federal, organismos de empresarios y organizaciones civiles.

En conclusión, que nadie ignore y no tenga duda, Oaxaca y sus maestros no olvidarán la solidaridad de unos y las afrentas de otros; la entereza de muchos y las traiciones de otros. Los maestros, cuando y los que retornen al aula, cotidianamente habrán de relatar y preservar la historia de estos días y esta lucha ante las nuevas generaciones y estas pondrán a cada quien en el lugar que le corresponda.

Como es sabido, en el enfrentamiento entre la razón y la fuerza, esta última generalmente obtiene pírricas victorias inmediatas, a la larga la razón siempre se impone, entonces los ídolos con pies de barro caen del pedestal que la ignominia les levantó, entonces los profes o los que les sucedan, habrán de abrir “las grandes alamedas” de la libertad y la justicia.
Publicado por solaripa69 @ 12:00  | Política
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