Lunes, 06 de noviembre de 2006
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Demanda el retiro de la PFP de Oaxaca y el cese de allanamientos y detenciones arbitrarias


ENRIQUE MENDEZ, GUSTAVO CASTILLO; OCTAVIO VELEZ ENVIADOS Y CORRESPONSAL

Oaxaca, Oax., 5 de noviembre. Al concluir en Santo Domingo la megamarcha pac?fica, en la que participaron decenas de miles de ciudadanos, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) exigi? al presidente Vicente Fox Quesada instalar una mesa de di?logo, a m?s tardar el martes, que tenga como ?nico objetivo encontrar una salida pol?tica al conflicto en el estado, que pasa, insistieron, por la renuncia del gobernador Ulises Ruiz Ortiz.
Una vez que maestros, simpatizantes y militantes de la APPO comenzaron a desalojar poco a poco la plaza, el vocero del movimiento, Florentino L?pez, reiter? la demanda de la salida de la Polic?a Federal Preventiva (PFP), as? como el cese a los allanamientos de morada y las detenciones, sin ?rdenes de aprehensi?n, que realizan los grupos de elite de las fuerzas federales.
Adem?s, denunci? que el Ej?rcito ha comenzado a instalar retenes -en los cuales son detenidos maestros- que se encuentran en la Sierra Ju?rez, en el valle de Etla y la carretera internacional al istmo.
Arzobispo cuestionado
Tambi?n, la APPO rechaz? las condiciones impuestas por el arzobispo de Antequera-Oaxaca, Jos? Luis Ch?vez Botello, para que el di?logo con las autoridades federales se realizara en la catedral, por lo que ?ste se llevar? a cabo en la biblioteca Francisco de Burgoa, del Centro Cultural Santo Domingo.
Miembros de la coordinaci?n provisional de la alianza de organizaciones explicaron que el jerarca cat?lico rehus? prestar un espacio aleda?o de la catedral porque no se admiti? la tregua que solicit? y, ante ello, Ch?vez Botello no estar? en el di?logo.
En tanto, el arzobispo exhort? a todos los sectores a construir un pacto social ''que nos ayude a detener el clima de violencia, a reconocer nuestros valores y a superar nuestros rezagos'', as? como para apoyar acciones adecuadas la reconciliaci?n social.
Dijo que la Iglesia cat?lica oaxaque?a est? dolida por la polarizaci?n de la sociedad, pero m?s ''por las causas que han generado tantos conflictos'', como la injusticia social, la pobreza lacerante, la impunidad y la corrupci?n generalizada. Y lament? que las respuestas pol?ticas no sean todav?a lo suficientemente eficaces para resolver el problema pol?tico-social en la entidad. ''Tal parece que fuerzas perversas e intereses personales y de grupo impiden la soluci?n del problema oaxaque?o.''
Por su parte, la delegaci?n regional de Valles Centrales, perteneciente a la secci?n 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educaci?n (SNTE), inform? sobre el acuerdo de que sus 24 mil profesores no regresar?n a clases este lunes, por lo que permanecer?n cerradas 6 mil escuelas, lo cual afectar? a unos 500 mil alumnos de prescolar, primaria y secundaria.
Al leer las conclusiones de la asamblea regional, la profesora Carmen L?pez -ex conductora de la estaci?n de radio La Ley del Pueblo- asegur? que no existen condiciones para la reapertura de aulas, no s?lo para los maestros, sino tampoco para los alumnos, sobre todo porque gran n?mero de planteles se ubica en la zona de conflicto.
En la declaraci?n de los trabajadores de la educaci?n de Valles Centrales se expresa que en las comunidades de los ocho sectores que integran la regi?n el Ej?rcito ha establecido retenes ''que han servido para detener a los profesores'' y ello, en las actuales circunstancias, ''se convierte en un riesgo, pues nos hace vulnerables a los ataques de la PFP, del Ej?rcito y de la Polic?a Ministerial''.
La presencia de las fuerzas federales, asegura, s?lo se explica por la presencia de Ruiz Ortiz en la gubernatura, ''por lo que para que existan las condiciones para el desempe?o de nuestro trabajo educativo es necesario el retiro de la Polic?a Federal Preventiva del estado''.
Asimismo, la asamblea regional del magisterio exigi? la libertad inmediata, incondicional y la presentaci?n con vida de cinco profesores que fueron detenidos desde el domingo pasado. Estos son: Sergio Alberto Rojas Ju?rez, detenido en Ciudad Universitaria; Mario Trinidad Michel L?pez, de la delegaci?n sindical D-II-87; Mart?n Cruz Rodr?guez, estudiante de la licenciatura en educaci?n f?sica; Bulmaro Mart?nez Gonz?lez y su hijo, y Blanca Canseco M?ndez, integrante de la Coordinadora Sectorial de Tlacolula, detenida ayer en la gasolinera de Nochixtl?n.
En un comunicado, la procuradur?a estatal inform? que, hasta el momento, la Polic?a Federal Preventiva ha detenido a 85 personas como probables responsables de diversos delitos cometidos entre el 29 de octubre y el s?bado pasado. De ellos, 51 contin?an recluidos en diversos penales del estado, en tanto que 34 han sido puestos en libertad.
Asimismo, durante el mitin en el atrio de Santo Domingo, adonde confluyeron miles de oaxaque?os -una parte se desvi? por la calle Alcal?, hasta la esquina con Morelos, para protestar frente a la PFP apostada ah?-, el ex dirigente de la secci?n 22 Erangelio Mendoza Gonz?lez exigi? tambi?n la liberaci?n incondicional de todos los detenidos en los operativos.
Mendoza, quien fue liberado la semana anterior como parte de los acuerdos con la dirigencia estatal para el inicio del ciclo escolar 2006-2007, afirm? que su salida de la c?rcel fue sin ning?n compromiso con los gobiernos de Vicente Fox Quesada y de Ruiz Ortiz. ''S?lo la fuerza de este movimiento popular del heroico pueblo de Oaxaca permiti? mi liberaci?n'', expres?.
Tambi?n, como plante? la APPO, demand? al presidente Vicente Fox que convoque a una mesa de di?logo, y asegur? que la movilizaci?n este domingo de miles de oaxaque?os, a los que se sum? la caravana del Distrito Federal, ''es la respuesta pac?fica'' a la represi?n de la administraci?n foxista y al intento del gobierno estatal por acabar con el movimiento.
Por su parte, la representaci?n de los pueblos de la Sierra Ju?rez plante? que su presencia en la marcha fue para expresarle a Fox y al gobernador Ulises Ruiz ''que ya no queremos m?s m?rtires. ?Ya basta, ya no queremos m?s muertos sobres nuestras tierras!"
Por primera vez, autoridades serranas participaron en una protesta de este tipo. A ella se sumaron los representantes de Yatzachi el Bajo y Yatzachi el Alto, de Zoochila, Zoogocho, Yalalag, San Pedro Cajonos, San Miguel Cajonos, San Francisco Cajonos y autoridades de la regi?n mixe. Los representantes de esos pueblos aseguraron que ellos gobiernan en forma gratuita, ''no como la administraci?n estatal, que mata, se enriquece y encarcela a los ind?genas, pero se lleva las bolsas de dinero. As? no se gobierna''.
En la concentraci?n en Santo Domingo, decenas de personas demandaban continuar la caminata hacia el z?calo, pero el acuerdo de la APPO hab?a sido estricto en definir que no se intentar?a recuperar la plaza principal de esta capital, para evitar confrontaciones con la PFP, que reforz? sus posiciones desde esta ma?ana con alambre de p?as en las esquinas de acceso al primer cuadro.
Mientras, el rector de la Universidad Aut?noma Benito Ju?rez de Oaxaca (UABJO), Francisco Mart?nez Neri, denunci? que elementos de la Polic?a Federal Preventiva s? ingresaron al campus durante el operativo realizado en sus alrededores para, supuestamente, despejar la avenida Universidad. "Sin mediar alguna comunicaci?n, los polic?as federales ingresaron a los espacios de la universidad y esto es un agravio al patrimonio moral de nuestra m?xima casa de estudios'', se?al?.
Refiri? que en la operaci?n del pasado jueves, elementos de la PFP entraron a la unidad deportiva de la UABJO para detener personas, y adem?s intentaron abrir la reja de acceso al Instituto de Ciencias de la Educaci?n, acci?n a la que se sum? el sobrevuelo de helic?pteros sobre las instalaciones para disparar granadas de gas lacrim?geno contra quienes se refugiaron dentro de la universidad.
Mart?nez Neri dijo que habl? con los mandos de la Federal Preventiva durante el desarrollo del operativo, para manifestar su desaprobaci?n e inclusive solicit? su repliegue. ''Hist?ricamente las agresiones a las universidades tienen muchas aristas, sobre todo porque quienes las realizan y promueven son se?alados por la historia, como los movimientos de 1968 en la Universidad Nacional Aut?noma de M?xico, y en 1977, en el Casco de Santo Tom?s, del Instituto Polit?cnico Nacional'', se?al?.
Adem?s, esta ma?ana presuntos paramilitares dispararon contra estudiantes de la UABJO, y en esos hechos result? herido Manuel S?nchez Mart?nez, quien se encontraba en las instalaciones de Radio Universidad. De acuerdo con versiones de sus compa?eros recibi? disparos de arma de fuego en el t?rax desde una azotea frente al campus.
El estudiante fue intervenido en el ?rea de urgencias del hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social, donde fue reportado delicado.



Fuera m?scaras
Gustavo Esteva
Con la ayuda de clases pol?ticas irresponsables, la insurrecci?n popular oaxaque?a se est? viendo obligada a confesar antes de tiempo su identidad.
Funcionarios y bur?cratas, lo mismo que partidos y analistas, vieron la insurrecci?n como simple revuelta. Lo era, en cierta forma. Algunos grupos segu?an la tradici?n de estallidos populares que se producen ante un opresor que se vuelve insoportable o ante una medida que opera como gota que derrama el vaso.
Se percibi? tambi?n como rebeli?n, porque se levantaban los ind?ciles, los insumisos, los que resisten con obstinaci?n a los opresores, afirmados en su dignidad. Por miles, por millones, la gente se rebel?. ?Ya basta!, se dijeron los rebeldes que aparecieron de pronto por todas partes.
Pero esta insurrecci?n no es mera revuelta ni se reduce a rebeli?n. Las revueltas tienen ?mpetu volc?nico avasallador. Si no son arrasadas en germen nada puede detenerlas. Pero son ef?meras. Se apagan con la misma rapidez con que surgieron. Dejan huellas duraderas, como la roca volc?nica. Pero se desvanecen. Y ?sta no.
Esta no se apaga, en parte, por el ?mpetu rebelde. Ulises Ruiz encarn? la fuente del descontento y exhibi? los peores rasgos del sistema opresor, pero s?lo fue el detonador que aglutin? y encendi? el descontento disperso. Esta rebeld?a pasa necesariamente por su salida, pero emplear? su cad?ver pol?tico como abono de un empe?o transformador duradero. Quitar? del camino desechos como ?ste, herencia de un pasado que est? quedando atr?s, para dedicarse a construir, pac?fica y democr?ticamente, una nueva sociedad.
Es un movimiento social que viene de lejos, de tradiciones muy oaxaque?as de lucha social, pero es estrictamente contempor?neo en su naturaleza y perspectivas y en su apertura al mundo. Debe su radicalidad a su condici?n natural: est? a ras de tierra, cerca de las ra?ces. Adquiri? tinte insurreccional tras intentar todas las v?as legales e institucionales y encontrar azolvados los cauces pol?ticos que recorr?a. Pero no baila al son que le tocan. Compone su propia m?sica. Inventa los caminos cuando no hay acotamientos.
La batalla campal del 2 de noviembre es ejemplo magn?fico y tr?gico del proceso. Fue la m?s amplia y feroz de las confrontaciones entre polic?as y civiles de la historia del pa?s, quiz? la ?nica con un triunfo popular indiscutible. Fue enteramente desigual. Hab?a cinco o siete personas -incluso ni?os- por cada uno de los polic?as, pero mientras ?stos contaban con escudos, toletes, armas de alto poder, tanquetas y helic?pteros, aqu?llos s?lo ten?an palos, piedras, resorteras, algunas bombas molotov.
La batalla se produjo cuando el Presidente acababa de anunciar que la paz y la tranquilidad hab?an regresado a Oaxaca; cuando la Secretar?a de Gobernaci?n reportaba que no hab?a novedad en el frente y todo estaba en calma; cuando el gobernador denunciaba que el conflicto se reduc?a a un peque?o grupo de extranjeros y a una calle de 570 municipios y anunciaba que estaba a punto de arreglarse; cuando los medios ordenaban a sus camar?grafos que regresaran a la ciudad de M?xico, pues su tarea de enga?ar con im?genes hab?a terminado.
Los poderes constituidos y las clases pudientes, en Oaxaca y en la ciudad de M?xico, condenaron continuamente a la APPO en nombre del estado de derecho, el orden, la seguridad p?blica, los derechos humanos, las instituciones. Todos esos elementos se emplearon como justificaci?n para enviar las fuerzas p?blicas.
Las autoridades estar?an dando sin darse cuenta una clase de civismo revolucionario. Con la agencia, complicidad o anuencia de la Polic?a Federal Preventiva se practica una grosera y masiva violaci?n de los derechos humanos. Proliferan cateos y detenciones sin orden judicial mientras se multiplican muertos, heridos y desaparecidos. S?lo tienen libertad de tr?nsito grupos de choque pri?stas o sicarios a sueldo del gobierno del Estado. El ej?rcito y la polic?a cierran el paso a quienes pretenden acercarse a la ciudad de Oaxaca, particularmente los que acuden a apoyar a la APPO. La Polic?a Federal de Caminos patrulla la ciudad y transporta tropas. Cunden el desorden y la inseguridad.
Lo m?s sorprendente es la capacidad de autocontrol del movimiento: el tapete humano ante las tanquetas, estilo Tiananmen; flores a los polic?as; repliegue ordenado ante su avance; hombres y mujeres tratando de contener a j?venes que estallan de indignaci?n. Se evita as? un inmenso ba?o de sangre.
Los rebeldes se preparan ahora a dar cauce ordenado a su movimiento, para evitar que se salga de madre y estalle en forma violenta o dispersa o se desgaste in?tilmente. Hay man?as ideol?gicas en la construcci?n de ese cauce. Presionan tambi?n quienes desde adentro tratan de implantar otras agendas. Si el recipiente toma formas inadecuadas, como las de un partido (as? sea disimulado), el movimiento lo desbordar?, como har? con todas las v?as legales e institucionales si las clases pol?ticas las siguen cerrando. Paso a paso, por lo pronto, todas las m?scaras van cayendo.

Estado de derecho, de excepci?n, de rebeli?n.
Enrique Dussel A.*
Se habla mucho del "estado de derecho". En efecto, un r?gimen pol?tico sin "estado de derecho" volver?a al estado de barbarie. Desde los c?dices mesopot?micos, hace m?s de 40 siglos, los conflictos entre los miembros de un sistema pol?tico se resolvieron por intermedio de los jueces, y no con el "ojo por ojo, diente por diente" o por medio de linchamientos. Teniendo un sistema de derecho que goce de legitimidad, un cuerpo de jueces justos, puede aceptarse que las instituciones pol?ticas acordadas tengan derecho al monopolio de la coacci?n.
En M?xico, pr?cticamente no ha existido un "estado de derecho" hasta el presente que goce de legitimidad suficiente; en la ?poca colonial porque lo ejerc?an unilateralmente los espa?oles; durante el siglo XIX por la inestabilidad reinante; y despu?s de la Revoluci?n por el corporativismo, que puede f?cilmente declarar inocente al rico o al que tiene "relaciones", y deja pudrir en la c?rcel a un ind?gena que ha robado un pollo. Hemos visto banqueros que se apropiaron de miles de millones y no pudieron ser inculpados.
Carl Schmitt, cr?tico del sistema liberal, y con raz?n, muestra que el "estado de derecho", fundado en instituciones pol?ticas vigentes, no es raz?n ?ltima de la pol?tica. Para ello echa mano de un ejemplo: el "estado de excepci?n". La dictadura romana era una instituci?n que en situaciones muy graves (el ataque, por ejemplo, de Cartago) nombraba a un ciudadano para defender a la patria, decretando la suspensi?n de todas las instituciones normales para unificar el mando en las manos del dictador. Una vez terminada la crisis, el dictador renunciaba y la normalidad retornaba a sus cauces. Giorgio Agamben ha estudiado con originalidad esta figura pol?tica. Con ello Schmitt mostraba que detr?s del Estado de derecho hab?a una voluntad pol?tica que pod?a instaurar la anulaci?n temporaria del tal estado. De la misma manera Fernando de la R?a, en Argentina, decret? en diciembre de 2001 un "estado de excepci?n" para paralizar los movimientos populares.
Pero aconteci? que el pueblo argentino, en vez de acatar dicha decisi?n presidencial sali? a las calles en lo que pudi?ramos llamar "estado de rebeli?n". No s?lo dej? sin efecto el "estado de derecho" y el "estado de excepci?n", sino que destituy? de hecho al mismo presidente, el que fue remplazado d?as despu?s. La pregunta es: ?qu? sentido tiene ese "Estado de rebeli?n"? ?Qu? sentido tiene que la multitud exclamara: "?Que se vayan todos!", sabiendo que los bur?cratas pol?ticos, aunque est?n corrompidos, son necesarios e inevitables? ?Nos est? ense?ando esta situaci?n l?mite algo? Creo que s?, e intentar? pensar el tema.
La premisa enuncia que todo poder pol?tico reside exclusivamente en la comunidad pol?tica, en el pueblo -tesis 2 de mi obrita 20 tesis de pol?tica, editada recientemente en Siglo XXI. La comunidad pol?tica, el pueblo, es la primera y ?ltima instancia del poder. Pero la comunidad pol?tica o el pueblo debe darse instituciones sin las cuales no puede operar. Toda instituci?n es el lugar del ejercicio delegado del poder del pueblo. Cuando la instituci?n pol?tica -presidencia, Congreso, jueces, burocracia estatal, polic?as, etc?tera- se arroga ser sede del poder, hemos ca?do en alg?n tipo de fetichismo del poder, de corrupci?n, de injusticia. La estructura total del Estado no es soberana: el ?nico soberano es la comunidad pol?tica o el pueblo.
Hasta Francisco Su?rez, aquel jesuita profesor de Salamanca y Coimba a finales del siglo XVI y comienzos del XVII, quien consideraba a la democracia un sistema natural (pre institucional), ten?a claro que la entrega del poder delegadamente a la autoridad (y al mismo rey, previo contrato revocable) no era total, sino que se recuperaba el poder cuando la autoridad hac?a mal uso del mismo.
Hasta Tom?s de Aquino admite el tiranicidio (asesinato del tirano) cuando se ha tornado un peligro para el pueblo que lo hab?a elegido. La elecci?n, como instrumento secundario de la democracia (ya que la democracia es mucho m?s que mera elecci?n de una autoridad una vez cada varios a?os, y en su esencia es un principio normativo y no un mecanismo electoral), es perfectamente revocable en toda la tradici?n del derecho.
Hay pol?ticos que, seg?n su conveniencia, decretan la sacralidad de una elecci?n pol?tica de un representante en el ejercicio delegado del poder, en una instituci?n que, por otra parte, la fetichizan igualmente al olvidar que puede ser transformada o eliminada por la misma comunidad pol?tica o el pueblo que la cre? en el pasado.
La instancia ?ltima es la voluntad del pueblo y no una elecci?n (una persona) o una instituci?n (creada para el servicio del mismo pueblo). Esa voluntad, cuando tiene convicci?n subjetiva de haber podido decidir algo con participaci?n igualitaria, otorga legitimidad a la instituci?n y al elegido para ejercer delegadamente la funci?n acordada. Por ello la elecci?n de 1988 no fue leg?tima, y al no haberse contado los votos ante la duda, esa duda planear? sobre la de 2006 siempre ante la conciencia de los ciudadanos exigentes.
Pero ese mismo pueblo, sufriendo injusticias econ?micas y humillaciones pol?ticas de tantas instituciones (por ejemplo, de jueces que se asignan bonos millonarios, que por sentido com?n es una injusticia a la vista de todos, aunque no sea ilegal, porque las leyes pueden ser injustas; o de un gobernante que se la pasa haciendo propaganda de pretendidos actos de gobierno como si fuera publicidad de Coca-Cola, en vez de gastar ese dinero en cosas ?tiles) o un gobernante electo (que manda asesinar a miembros de su propio pueblo), ese mismo pueblo tiene todo el derecho de recordar a los que ejercen delegadamente el poder en las instituciones qui?n es la ?ltima instancia del poder, y de gritar: "?Que se vayan todos!"
Ese grito expresa una contradicci?n: por una parte, a) deber?an irse todos, pero, de todas maneras, b) necesitaremos otros que, al no darse las condiciones necesarias, repetir?n las injusticias pasadas. Por ello el significado es otro: "?No olviden que es la comunidad, el pueblo la ?ltima instancia del poder!", y por ello tenemos el derecho a deponerlos.
Ese hacerse presente en las calles, como en Oaxaca, es lo que denominamos "estado de rebeli?n". El pueblo muestra su rostro sufriente, hambriento, humillado y declara ser la sede ?ltima del poder. Las instituciones corrompidas, los gobierno ileg?timos corren a cubrir ese rostro con las m?scaras de orden, en nombre del "estado de derecho", olvidando que hace tiempo que el tal estado ha sido negado por los que dicen defenderlo.
En Am?rica Latina, y muy especialmente en M?xico, un fantasma recorre el continente: son los pueblos, los pobres, los marginados, los humillados por los siglos que se van poniendo de pie en un "estado de rebeli?n" que manifiesta un proceso profundo de movimientos sociales que nos deparar?n grandes sorpresas.
Los que piensan detenerlos con represi?n, polic?as, contrainsurgencia sin preguntarse por las causas profundas les pasar? lo que est? sufriendo George W. Bush, que atac? al terrorismo militarmente en Irak y le ha "estallado el petardo en la mano". En vez de ir a las causas de las injusticias quiso asesinar a los que se resist?an, surgiendo muchos miles en su lugar y con mayor fuerza.
Publicado por solaripa69 @ 10:58
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