Martes, 07 de noviembre de 2006
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Julio Hern?ndez L?pez



Bombardeo dirigido

Justificar represiones

Correcci?n pol?tica

Unidad prianista

Las explosiones de ayer abonan el camino a la represi?n pol?tica. Las derrotas gubernamentales frente a masas oaxaque?as podr?an buscar venganza selectiva mediante acusaciones de terrorismo contra l?deres pol?ticamente insurrectos. Por lo pronto, se prepara a la poblaci?n televisivamente manipulable para que aplauda todo acto de mano dura que ponga fin a acciones que estar?an atentando contra la paz y el orden p?blicos. Y la mira del miedo institucional no est? puesta solamente en el conflicto sure?o sino, tambi?n, preventivamente, en las movilizaciones de seguidores de Andr?s Manuel L?pez Obrador que pretender?n impedir la toma formal de posesi?n de FelIFE Calder?n.

Bombazos, supuestamente reivindicados por cinco organizaciones guerrilleras, que muy bien servir?n para cerrar el pu?o y justificar abusos. Detonaciones pol?ticamente correctas: un banco, pero no el Bancomer de los aliados espa?oles ni el Banamex comprado a un financista Amigo de Fox (y de Calder?n); un ente electoral, pero no el amado IFE donde Luis Carlos Uh Fraude trata de seguir prestando servicios de adulteraci?n electoral, sino el Trife en transici?n, y un partido, pero no el PAN en el poder sino el PRI ag?nico, que es usado para sugerir que los estallidos est?n relacionados con Oaxaca.

La historia de las represiones gubernamentales tiene muchos ejemplos de provocaciones montadas. En estos momentos el gobierno federal necesita justificaciones para pasar a un grado m?s agresivo de confrontaci?n con movimientos sociales a los que no ha podido controlar mediante estrategias pol?ticas. La displicencia foxista que se va, y el despecho calderonista que llega (con Jorge Tello Pe?n como comandante en jefe de asuntos policiacos y de seguridad), han fracasado en el tratamiento del asunto Oaxaca. La peor demostraci?n de esa derrota ha sido el env?o de tropas federales a la entidad, creyendo que mediante el uso de la fuerza podr?an encontrar salida a un cuadro de problemas pol?ticos y sociales acumulados. Vicente Fox, es decir Calder?n, convirti? a la PFP en su brazo pol?tico y hoy, cuando los toletes y los gases no logran someter a la poblaci?n, se exploran las posibilidades represivas mediante expedientes de inteligencia civil y militar filtrados a columnistas manejables ?poner el dedo period?stico sobre alguien har? que "nadie" se asombre si ese alguien sufre un accidente o es detenido o desaparece? y creando "motivos" para que pueda intentarse el cumplimiento de 200 ?rdenes de aprehensi?n contra l?deres de la APPO que est?n listas para ser ejecutadas en cuanto los pol?ticos-polic?as as? lo decidan.

Hasta ahora el movimiento social oaxaque?o hab?a solicitado a las organizaciones guerrilleras que se abstuvieran de realizar acciones que sirvan para colocar etiquetas de peligrosidad a ese movimiento y justificar la represi?n. Algunas de esas organizaciones enviaron comunicados advirtiendo que s?lo en caso de una masacre contra el pueblo habr?an de actuar. Pero nada ha sido atendido. Por el contrario, en sus comunicados oficiales ?que pueden ser vistos en www.cedema.org, la p?gina del Centro de Documentaci?n de los Movimientos Armados?, los supuestos responsables de los bombazos dejan constancia clara e inequ?voca de que el m?vil est? relacionado con el caso Oaxaca ("?Fuera Ulises Ruiz Ortiz y las fuerzas federales del estado de Oaxaca!", reza la l?nea inicial del primer comunicado). Resultados que mueven a suspicacia: con esa supuesta aparici?n de grupos guerrilleros, cambia el foco de atenci?n de Oaxaca a la ciudad de M?xico y da pie a calificar a Oaxaca como un peligro para M?xico.

Las bombas entran en escena cuando L?pez Obrador anuncia un segundo intento de engancharse con la APPO y cuando el subcomandante Marcos busca la manera de conectarse con ese movimiento. Tambi?n es el momento m?s alto de la resistencia oaxaque?a, luego de echar en retirada a las tropas federales que pretend?an entrar a la zona universitaria y luego de la megamarcha dominical que volvi? a demostrar la base social del movimiento. Truenan los explosivos cuando fatigosamente comienza a abrirse paso la idea de un nuevo di?logo, esta vez con la participaci?n y aval de organizaciones civiles y de la propia Iglesia cat?lica, que en Oaxaca tiene una notable vertiente conectada con los intereses ind?genas y populares.

No se necesita ninguna maestr?a en espionaje para darse cuenta de qui?nes son los beneficiarios pol?ticos de los antes mencionados estallidos. El PRIAN, desde luego: el tricolor se declara v?ctima y pide reparaciones de su patrimonio material y pol?tico maltrecho, mientras el blanquiazul afina su discurso del respeto a las leyes y al estado de derecho. Y el calderonismo, que necesita a como d? lugar crear condiciones propicias para los actos de autoridad extrema que podr?an necesitarse a partir del 20 de noviembre y, sobre todo, del 1? de diciembre. En el juego electorero de partidos, el PRI y el PAN se colocan de inmediato en la franja de los ofendidos y con ello tratan de arrojar sospechas sobre el PRD. Y en el plano de confrontaci?n del gobierno federal ?en defensa de Ulises Ruiz para que el PRI ayude a Calder?n a pasar en alianza el trago amargo de la imposici?n? con la parte mayoritaria del pueblo oaxaque?o, el manejo de lo sucedido en la madrugada del lunes tiende a culpar a los movimientos sociales y a reivindicar el uso de la fuerza represiva.

Desde luego, la cercan?a de las fechas claves de la segunda fase del movimiento lopezobradorista hace necesario al poder que se exacerben con simplismo los ?nimos c?vicos contrarios a la violencia. Como si no hubiera motivo justificado para la irritaci?n popular, como si no hubiese habido fraude electoral y estrategias de exterminio del candidato indeseado y de la franja social que le apoya, como si no fuese culpa del foxismo, y ahora del calderonismo, lo que est? sucediendo en Oaxaca, los ocupantes de las c?pulas del poder pegan el grito en el cielo porque crujen las estructuras tradicionales de convivencia social. Y, mientras en Chilpancingo son rotas las reglas m?nimas del combate entre polic?as y narcotraficantes, pues la esposa y el hijo de tres a?os de un comandante de la Federal de Caminos fueron secuestrados, ?hasta ma?ana!
Publicado por solaripa69 @ 11:25
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