Lunes, 13 de noviembre de 2006
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escrito por Fernando Lobo
Monday, 13 de November de 2006


Para entender lo que ocurre hoy con la radio en la ciudad de Oaxaca hace falta un recuento. En los d?as antiguos (antes del catorce de junio), estaban Radio Plant?n y las radios comerciales. La radio del magisterio nace como un proyecto de radio ciudadana, con una cobertura pol?tica relativamente s?lida, (el propio sindicato), y gestionando un permiso ante la Secretar?a de Gobernaci?n, bajo la premisa evidente de que obtenerlo era impensable.

El 3 de junio, el diario La Jornada, citando una informaci?n filtrada del CISEN, difunde a ocho columnas la posibilidad de que la Polic?a Federal Preventiva se dirija a Oaxaca. Hasta entonces, a un a?o de existencia, la programaci?n de Radio Plant?n deambulaba entre el peculiar discurso magisterial oaxaque?o, los discursos decimon?nicos del marxismo leninismo, la arenga de las organizaciones populares, himnos, canciones de protesta, la voz de grupos marginales y ciertos intentos por informar y hacer la reflexi?n sobre lo que estaba ocurriendo (un conflicto sindical desbordado, por ejemplo).

Ese 3 de junio algo cambi?. Las llamadas telef?nicas comenzaron desde temprano, una tras otra. En general, los radioescuchas quer?an confirmar lo que la prensa dec?a. ?Vienen o no vienen? Y si es as?, ?cu?ndo? Las llamadas sal?an al aire. La gente preguntaba, pero tambi?n aprovechaba el viaje para expresar su indignaci?n. Si antes de ese d?a la radio recib?a un promedio de veinte llamadas al d?a, a partir de entonces el tel?fono no par? de sonar. La barra program?tica se derrumb?. El horario de transmisi?n se extendi? de 14 a 23 horas diarias.

Lo que ocurri? se llama apropiaci?n. La gente (el p?blico) descubri? de pronto que ese medio de comunicaci?n era tambi?n un instrumento de denuncia p?blica. Y de la indignaci?n antigubernamental pasaron a la ira, y de la ira al linchamiento verbal, dirigido a toda clase de caciques locales y a funcionarios de cualquier nivel, pero el principal blanco de los ataques era el gobernador Ulises Ruiz. Ya no eran unos cuantos locutores improvisados denostando a los poderes f?cticos y llamando a la resistencia, sino la gente desde la calle haciendo polvo la figura del poder ejecutivo, ma?ana, tarde y noche, durante diez d?as.

Total, que la PFP no lleg?, y el denostado gobernador decidi? usar sus propias fuerzas polic?acas para desalojar el plant?n magisterial, con los violent?simos resultados que ya conocemos.

No logr? mover a los maestros del z?calo, pero logr? un objetivo, seg?n ?l, crucial: sustrajo a mano armada el equipo de Radio Plant?n que operaba desde la sede del sindicato, a una manzana del primer cuadro.

Unas horas le dur? el gusto. A primeras horas de la ma?ana, un grupo de estudiantes hab?a tomado las instalaciones de Radio Universidad, en aras del movimiento popular que apenas se gestaba. Y si las llamadas telef?nicas a Radio Plant?n hab?an sido rudas, aquello fue una catarsis tr?gica. El rencor que produjo la represi?n polic?aca se tradujo en llantos al aire, llamados a la insurrecci?n, amagues de venganza y mucho m?s linchamiento verbal, sin cortes, sin comentarios.

Si alguien quiere saber c?mo se expresa el descontento social, que escuche las grabaciones de Radio Universidad del catorce de Junio en adelante. Por primera vez se escucharon en el ?mbito hertziano oaxaque?o frases como ?sta: "en mi colonia viven unos pri?stas que ayer alojaron en su casa a dos polic?as ministeriales, sabemos sus nombres y d?nde viven, vamos a ir por ellos".

Y el rumor desatado: los locutores hablaban de tres, cuatro, siete muertos que nunca se confirmaron.
Loe medios electr?nicos comerciales, por cierto, salieron el mi?rcoles catorce mostrando un z?calo apacible, dominguero, inveros?mil.

Surgi? la APPO y vino la ingobernabilidad, una ingobernabilidad concebida, proyectada desde el movimiento. Esas condiciones permitieron posteriormente la toma de la televisi?n y la radio gubernamentales (ARO y Canal 9) que operaban b?sicamente como voceros del ejecutivo. Y desde los medios masivos en manos de las organizaciones populares, se termin? de construir, organizada, met?dicamente, la ingobernabilidad. Porque no bastaba con bloquear a toda la burocracia del centro del estado. Hab?a que enunciar los hechos.

A todo esto, Radio Plant?n iba y ven?a. Consiguieron otro transmisor. Alguien les encim? una se?al. Se movieron de frecuencia. Alguien les bloque? la p?gina de internet. La desbloquearon. Guerra de medios.

En el ?nter, un sabotaje interno consigue acallar, el inaudito fen?meno telef?nico de Radio Universidad. Despu?s, la noche del 20 de agosto, un convoy de la polic?a metropolitana atac? a balazos las instalaciones de transmisi?n del canal nueve y de ARO, dejando in?tiles los transmisores. El movimiento popular se qued?, por unos instantes, sin voces al aire, mientras treinta camionetas repletas de polic?as armados recorr?an la ciudad atacando puestos de guardia de la APPO y del magisterio, custodiados por manifestantes desarmados.

A esas alturas, la radio se hab?a convertido en eje central del movimiento popular, no s?lo por la difusi?n ideol?gica y la denuncia ciudadana, sino tambi?n por la operatividad: la gente se organizaba a trav?s de la radio. Tras el ataque a los transmisores, algunos cientos de personas se congregaron en canal nueve.

Dos horas m?s tarde, si uno le daba la vuelta al dial del aparato receptor, escuchaba algo ins?lito: pr?cticamente todo el espectro en AM y FM difund?a las voces de la APPO. La gente hab?a tomado casi todas las instalaciones de la radio comercial, y las estaba usando. ?Porqu? ser? que los medios electr?nicos de alcance nacional no mencionaron esta circunstancia al primer momento, ni siquiera para expresar su desacuerdo? El caso es que el movimiento fue entregando paulatinamente todas las estaciones menos una: La Ley, una de las m?s populares del cuadrante y, definitivamente, la m?s potente.

La polic?a segu?a disparando contra civiles. Televisa y TVAzteca segu?an ocultando los hechos, tanto las acciones de APPO como los asesinatos. Los concesionarios locales recuperaron sus frecuencias y siguieron transmitiendo m?sica pop, como si nada hubiera pasado.

Lo m?s impactante de La Ley, La Ley del Pueblo, no fue que el j?ven locutor, totalmente exaltado, dijera a las dos de la ma?ana: "compa?eros: la polic?a del tirano Ulises Ruiz est? disparando a sangre fr?a contra el pueblo, los sicarios est?n atacando los plantones, hay un muerto, compa?eros, vecinos, les pedimos que salgan de sus casas y coloquen barricadas para impedir el paso del convoy". No.

Lo m?s impactante fue que los colonos salieron de sus casas, y colocaron barricadas.

La Ley tuvo tiempo para mostrar lo suyo: adoctrinamiento, operatividad para el movimiento, arengas, m?s himnos y el surgimiento de una primera figura radiof?nica: la maestra Carmen. Luego, tambi?n, le encimaron una se?al. Pero Radio Universidad ya hab?a vuelto al aire, y esta vez, con la venia expl?cita de rector?a.

Para entonces, la cantidad de sones, cumbias, trovas, rancheras, baladas, chilenas, corridos y reguetones compuestos alrededor del movimiento popular, alcanzar?an para un paquete de diez discos compactos. Otro ingrediente radiof?nico.

A finales de octubre, el exsenador Corral Jurado, enemigo frontal de la monop?lica Ley Televisa, pasa por Oaxaca para dar una conferencia sobre el tema. El lugar estaba abarrotado. Al d?a siguiente, coincidencia o no, durante la reuni?n de la C?mara de la Industria de Radio y Televisi?n, en Quintana Roo, los supuestos due?os del bal?n deciden retirarse de la cancha.

Por lo que sea, no quer?an jugar el partido que se les ven?a encima. Apagaron sus transmisores y el cuadrante oaxaque?o amaneci? casi desierto, excepto por la frecuencia universitaria y una se?al nuevecita, clarita: Radio Ciudadana. "Radio mapache", la llaman en la APPO y sus alrededores. Curiosa combinaci?n: una radio operada por el gobierno estatal, desde la m?s absoluta clandestinidad. Los oficialistas son ilegales y el movimiento popular transmite desde una se?al legalmente permisionada. Ir?nico, pero terrible. Ante la inminente toma del z?calo por parte de la PFP, Radio Plant?n sale del aire y solo se sostiene repitiendo a Radio Universidad por Internet.

Fueron las estaciones insurrectas las que comenzaron abriendo espacio a injurias y amenazas personales desde el tel?fono. Radio Ciudadana lo llev? a extremos inconcebibles. M?sica pop y llamadas al aire. Injurias de alto grado, amenazas de muerte, clasismo, racismo, xenofobia. Odio. Histeria. Y el posicionamiento era uniforme: "queremos que se quede nuestro gobernador, y queremos que venga la PFP, alguien tiene que acabar con estos malditos v?ndalos". De vez en cuando daban los n?meros al aire. Yo trat? de llamar unas veinte veces. Nunca lo logr?.

Y fue la Radio Universidad de esos d?as, una muy diferente a la del catorce de junio, producto de meses de formaci?n radiof?nica, una radio mesurada, ordenada, pero extraordinariamente combativa, convocante, organizadora, fue esta radio la que le dio la bienvenida a la Polic?a Federal Preventiva.

El surgimiento de una segunda figura radiof?nica, la doctora, puede darnos una idea del tipo de cosas que sol?an escucharse por la radio en esos d?as, con voz pausada, madura y doctoral: "compa?eros, el mejor modo de hacer una bomba molotov es...", "despu?s de una melod?a, les vamos a explicar c?mo contrarrestar los efectos del gas lacrim?geno", "compa?eros, nos informan que hay pistoleros rondando por Brenamiel, por favor, conf?rmenlo".

Los constantes repliegues que sufri? la PFP en su ingreso a la ciudad de Oaxaca, y el repliegue masivo y generalizado que sufri? en Ciudad Universitaria (cuatro mil elementos de la Polic?a Federal Preventiva, dos helic?pteros, un avi?n esp?a y un mont?n de tanquetas) ser?an impensables sin el control del terreno y el poder de convocatoria que pose?an en la cabina de Radio Universidad. Y la transmisi?n que mandaron a trav?s de internet, durante las siete horas que dur? el enfrentamiento, es, creo, un fen?meno sin precedentes. S?, la la represi?n y la insurrecci?n transmitidas globalmente, en vivo y en directo.

Dos d?as despu?s, una se?al portadora (la misma estrofa repetida de una canci?n estridente), amaneci? bloqueando la frecuencia universitaria. Los locutores responsabilizaron a la Secretar?a de Comunicaciones y Transportes. La instancia federal no declar? nada al respecto. Una radio habituada a los ataques: ya le hab?an baleado las antenas y cortado el suministro de luz (la Comisi?n Federal de Electricidad s? se deslind?).

El 8 de noviembre reapareci? la primera estaci?n comercial: la Kebuena, de Televisa. Radio Ciudadana ah? est?, en alg?n escondite, llamando a la confrontaci?n social en aras de la paz y el orden. Los consorcios electr?nicos volver?n tarde o temprano, pretendiendo que nada o casi nada pas?, como si no hubieran ocultado sistem?ticamente las acciones violentas provenientes del Estado, como si no hubieran tergiversado los hechos hasta el punto de hacerse blancos directos de la rabia social. Como si el retorno a la "normalidad" fuese posible en este punto de la historia.
Publicado por solaripa69 @ 18:20
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