Martes, 21 de noviembre de 2006
Carlos Fazio.


Dictadura, dice el diccionario, es el "Gobierno que, invocando el inter?s p?blico, se ejerce fuera de las leyes constitutivas del pa?s". Los diccionarios no marchan siempre a la par con la sem?ntica; los hechos no se compadecen con las palabras. En Oaxaca, por ejemplo, la poblaci?n est? sometida a una virtual dictadura estatal. El Ejecutivo oaxaque?o, encarnado por el gobernador Ulises Ruiz, simboliza un poder autoritario, clasista, corrupto, corporativo, racista y caciquil que, carente de toda legitimidad, utiliza los medios represivos a su alcance, transgrede la paz social y agudiza la violencia y el desgobierno en todos los ?mbitos y niveles sociales.
Apoyado a nivel federal por el presidente Vicente Fox, su sucesor espurio Felipe Calder?n y el Partido Acci?n Nacional (PAN), el s?trapa Ruiz, con el aval de su partido, el Revolucionario Institucional (PRI) y con aliados en el poder empresarial, ha establecido un r?gimen represivo que practica la tortura, la desaparici?n forzosa y el asesinato de opositores, v?a la acci?n violenta de grupos paramilitares y sicarios a sueldo como componentes b?sicos de una guerra sucia t?pica del terrorismo de Estado. Con el respaldo de la Polic?a Federal Preventiva ?que act?a como ej?rcito de ocupaci?n en su propio pa?s? se mantiene en el poder mediante leyes de excepci?n, en un virtual Estado de sitio.
En la coyuntura, Oaxaca exhibe la crisis del sistema de dominaci?n en M?xico, incluidas sus instituciones, que responden a los intereses de la clase en el poder. Se trata de una crisis nacional, donde se est? cuestionando todo un sistema econ?mico, pol?tico, jur?dico y social, que, basado en la superexplotaci?n, el saqueo, la corrupci?n, la impunidad, el fraude electoral y la antidemocracia, s?lo puede mantenerse en el poder mediante la represi?n.
Frente a ese estado de cosas, hace cinco meses surgi? la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) como un embri?n de poder popular que se ha ido transformando de manera acelerada de un modelo de organizaci?n inicialmente defensivo en una propuesta org?nica de tipo horizontal y asamblearia, donde, con eje en una amplia pol?tica de alianzas y ?rganos de direcci?n colectiva, se practica la democracia directa. Se trata de un movimiento plural y diverso, participativo, auton?mico, autogestionario, que, a partir de una fecunda resistencia civil en los plantones y las barricadas, se ha ido autodeterminando y ciudadanizando en el ejercicio concreto de la soberan?a popular. Pero expresa, a la vez, el resultado de un largo proceso de acumulaci?n de fuerza producto de las luchas comunales, regionales y sectoriales que se han venido registrando en el territorio oaxaque?o.
Como un escal?n m?s en ese proceso de lucha, en su congreso constitutivo, los d?as 10, 11 y 12 de noviembre, la APPO decidi? transformar la revuelta popular en una revoluci?n pac?fica, democr?tica y humanista. Tambi?n defini? el car?cter antimperialista, anticapitalista y antifascista del movimiento. Si bien sus objetivos inmediatos son la ca?da de Ruiz, el cese de la represi?n y la salida de la PFP del estado, al mismo tiempo, se plantea impulsar la transformaci?n profunda y transversal del actual r?gimen autoritario para generar un nuevo pacto social y las reformas necesarias que permitan transformar las instituciones y sentar las bases para la creaci?n de una asamblea constituyente que elabore una nueva Carta Magna bajo la premisa de la transparencia, la rendici?n de cuentas y la revocaci?n del mandato.
Conviene tomar en cuenta que la estrategia de poder de la plutocracia y sus aliados es impedir una revoluci?n popular y cualquier cambio, por peque?o que sea, que amenace los resortes b?sicos de su dominaci?n. El continuismo en el plano econ?mico no puede separarse del continuismo en el plano pol?tico, aunque cambien las t?cticas que se emplean dentro de la misma estrategia de poder. T?cticas que se resumen en desmovilizar y dividir al movimiento popular, para imponer la pol?tica econ?mica sin recurrir, en lo posible, al ejercicio abierto y continuado de la violencia. La violencia reaparece cuando un conflicto social o sindical ataca dicha pol?tica, y recrudece cuando el ataque afecta a los instrumentos del poder. Verbigracia, Sicartsa, Atenco y Oaxaca. En esos casos la clase dominante se olvida por completo del marco de legalidad que impuso.
No hay que confundir gobierno con poder. Tampoco ignorar que lo m?s probable ser? que la oligarqu?a se oponga por la violencia a los cambios que Oaxaca y el pa?s requieren. A medida que el pueblo profundice sus objetivos y radicalice sus movilizaciones, los se?ores del dinero ir?n aumentando la violencia de la represi?n. Es un proceso determinado por el ascenso en la combatividad de las masas y la inseparable escalada represiva. Un proceso de cambio radical es siempre un ininterrumpido proceso de acumulaci?n. Dada la actual correlaci?n de fuerzas, la tarea y la t?ctica principal es seguir acumulando fuerzas pol?ticas y sociales, no en la pasividad, sino en el combate, generando a la vez conciencia pol?tica, impulsando formas de organizaci?n basadas en la solidaridad y la participaci?n para la defensa de los intereses del pueblo, auspiciando direcciones colectivas. Esas formas organizativas constituyen g?rmenes de poder popular, como los que existen en las autonom?as zapatistas y los que se est?n forjando en la comuna de Oaxaca. En una etapa cualitativamente superior, de doble poder, la multiplicidad de g?rmenes complementados por una conducci?n pol?tica posibilitar? la conformaci?n de un polo opuesto al del actual Estado plutocr?tico y estar? cerca, entonces, la posibilidad de construir una rep?blica democr?tica y humanista como la que desean millones de mexicanos. S?lo entonces habr? patria para todos.

* Tomado de "La Jornada".
Publicado por solaripa69 @ 11:46
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