Lunes, 11 de diciembre de 2006
El general asesino y traidor falleci? en el D?a Internacional de los Derechos Humanos
Augusto Pinochet: epitafio para un tirano

Mario Amor?s
Rebeli?n
En enero de 1978 un tribunal italiano conden? a un polic?a llamado Eugenio D?Alberto por proferir una ?ofensa imperdonable? a sus superiores: les hab?a llamado ?Pinochet?. El juez dictamin? que este t?rmino era una ?calificaci?n injuriosa?, ya que les acusaba de ejercer el mando con ?m?todos de naturaleza autoritaria y represiva? (Az?car, Pablo: Pinochet, epitafio para un tirano. Cuarto Propio, Santiago de Chile, 1998). A su muerte, 33 a?os despu?s del golpe de estado que le instal? de manera ileg?tima y brutal en el poder, Pinochet es repudiado como uno de los s?mbolos universales de la cobard?a y la traici?n e incluso en Chile ha perdido numerosos apoyos desde que se descubri? que, adem?s de ser el m?ximo responsable de crueles y masivas violaciones de los derechos humanos, saque? los fondos p?blicos en proporciones multimillonarias.
Sin embargo, en su ?legado? hallamos las claves que nos explican la situaci?n actual de Chile. Al adelantarse en m?s de un lustro a Margaret Thatcher y Ronald Reagan en la aplicaci?n del proyecto neoliberal, la dictadura de Pinochet conden? a la miseria a amplias capas de la poblaci?n: en 1990, al ceder el poder al presidente Patricio Aylwin tras perder el plebiscito de 1988, el 45% de la poblaci?n viv?a en condiciones miserables. A?n hoy, a pesar de la reducci?n de la extrema pobreza, Chile es uno de los pa?ses donde la brecha social es m?s acentuada y donde la indefensi?n de los trabajadores frente al poder econ?mico es mayor, puesto que est? vigente el C?digo del Trabajo de 1980. Asimismo, las transnacionales del cobre, la pesca y la madera depredan los principales recursos naturales del pa?s en virtud de su alabada ?apertura? econ?mica y la educaci?n y la sanidad p?blicas han sufrido las consecuencias del ?tsunami? neoliberal.
Por otra parte, y a pesar de los notables avances derivados de su hist?rica detenci?n en Londres el 16 de octubre de 1998, la impunidad contin?a vigente, gracias esencialmente al decreto-ley de amnist?a de 1978, y la inmensa mayor?a de los asesinos y torturadores goza de plena libertad. Durante los tres lustros de la interminable transici?n chilena s?lo 46 personas han sido juzgadas y condenadas en firme por las violaciones de los derechos humanos y de ellas 24 ya han recobrado la libertad porque recibieron penas muy livianas. Los tres gobiernos anteriores al actual de Michelle Bachelet promovieron la elaboraci?n de tres informes sobre los cr?menes de la dictadura, pero no procuraron que sus responsables fueran juzgados, al contrario se empe?aron y se empe?an en garantizar su impunidad, desde las exitosas gestiones para lograr el retorno del tirano de Londres a, por ejemplo, el indulto en 2005 de Manuel Contreras Donaire, uno de los asesinos del sindicalista Tucapel Jim?nez en 1981, por el presidente Ricardo Lagos.
Adem?s del modelo neoliberal y de la ominosa herencia de la impunidad, Pinochet lega unas Fuerzas Armadas con privilegios inadmisibles en un r?gimen democr?tico y, aunque algunos de ellos han sido anulados por reformas constitucionales, todav?a se apropian del 10% de los beneficios de la venta del cobre (la gran riqueza del pa?s) y conservan una capacidad de intervenci?n en la escena pol?tica considerable. Tampoco hasta el momento los militares han admitido su grave responsabilidad en la destrucci?n de la democracia el 11 de septiembre de 1973 y en la masacre del movimiento popular que sostuvo al Gobierno constitucional del Presidente Salvador Allende. Porque, como sostiene el soci?logo Tom?s Moulian, ?no tienen conciencia del da?o que causaron, creen que esos asesinatos fueron necesarios, creen que formaron parte de la guerra por la civilizaci?n, contra el marxismo, que era el mal?.
No obstante, Pinochet ha fallecido a los 91 a?os de manera muy diferente a la que so??: salvado de sentarse en los tribunales por demente, abandonado por la mayor parte de sus fieles (desprovistos tambi?n del argumento de la supuesta ?austeridad prusiana? del general), repudiado por la conciencia democr?tica de la humanidad y procesado en distintas causas judiciales por violaciones de los derechos humanos.
La dictadura que encabez? fue uno de los cap?tulos m?s oscuros y tenebrosos de la historia americana del siglo XX. Porque destruy? un esperanzador proceso de cambio social en democracia, porque refund? el pa?s a partir de los dogmas neoliberales y porque de manera cruel masacr? a miles de personas e institucionaliz? la tortura, hasta el punto de que el 13 de noviembre de 1974 el tirano asegur? a los obispos Fernando Arizt?a y Helmut Frenz en referencia al cura espa?ol Antonio Llid?, secuestrado por la Direcci?n de Inteligencia Nacional (DINA) el 1 de octubre y desaparecido tres semanas despu?s: ??se no es un sacerdote, es un marxista y a los marxistas hay que torturarles para que hablen. La tortura es necesaria para acabar con el comunismo?.
La geograf?a de la memoria hist?rica en Chile tiene al menos dos visitas inexcusables. Por una parte, el impresionante Memorial levantado en el Cementerio General de Santiago en recuerdo de las 3.197 personas oficialmente asesinadas o hechas desaparecer por la dictadura, con el nombre de Salvador Allende en el centro. Y por otra, Villa Grimaldi, un nombre que por s? solo condensa todo el indescriptible horror de la dictadura de Pinochet, un lugar donde cinco mil ?prisioneros de guerra?, de la guerra que el tirano se invent?, fueron torturados de manera atroz y de donde al menos 226 personas fueron hechas desaparecer, probablemente al ser lanzados sus cuerpos al oc?ano en helic?pteros militares por agentes de la DINA.
Alejandra Holzapfel, una militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que fue torturada y violada en Villa Grimaldi cuando ten?a 19 a?os, que incluso fue ultrajada despu?s con perros en otro centro de detenci?n de la DINA, asegura, en una met?fora de la suerte del pueblo chileno, que ha podido reconstruir su vida: ?Ahora los que fuimos vejados y maltratados estamos sanos, tenemos vidas y familias normales, tenemos hijos y nietos, trabajamos. Yo todav?a no pierdo las esperanzas, creo que va a llegar un momento en que vamos a construir una sociedad m?s justa, m?s solidaria, llena de amor?.
Testimonios como ?ste y la lucha de la izquierda chilena por la construcci?n de una alternativa socialista al modelo neoliberal (impuesto por la dictadura y mantenido de manera acr?tica por la Concertaci?n) constituyen la aut?ntica derrota hist?rica de Pinochet y su legado.
Publicado por solaripa69 @ 11:22
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