Lunes, 18 de diciembre de 2006
Oaxaca, la advertencia


Fernando G?lvez de Aguinaga

Para Juan de Dios G?mez, promotor cultural
y periodista independiente oaxaque?o,
preso en Nayarit por el delito de informar.

Uno de cada cinco mexicanos ha escapado en busca de trabajo hacia los Estados Unidos, dato que por s? solo refleja la incapacidad del gobierno federal y los gobiernos estatales en M?xico para generar pol?ticas de desarrollo real para nuestro pa?s. Es claro que el movimiento social oaxaque?o es expresi?n del hartazgo de la ciudadan?a ante esta instrumentaci?n de la pol?tica que sigue desmantelando el campo, el mercado interno y, en general, las posibilidades de un bienestar m?nimo para las familias mexicanas.
El estallido social de Oaxaca es tambi?n un movimiento de autodefensa de la poblaci?n ante la forma facciosa en que para sostener ese proyecto de naci?n se utilizan las instituciones y la represi?n indiscriminada por medio de las fuerzas del orden y de grupos parapoliciacos y paramilitares. Las ?rdenes de aprehensi?n con sesgo pol?tico, el asesinato de l?deres campesinos o sociales, la corrupci?n de los ?rganos de justicia, son una realidad cotidiana que enfrentan los pueblos de todo el territorio nacional. Muchas de las organizaciones aglutinadas alrededor de la APPO e incluso otras que han actuado durante el conflicto de m?s de doscientos d?as, tienen entre sus agravios decenas de muertos, presos pol?ticos, casos de tortura y otras violaciones a los derechos humanos.
Lo novedoso del movimiento ha sido la alianza de gran parte de las organizaciones pol?ticas, ind?genas, sindicales, no gubernamentales y amplios sectores del pueblo no organizado, para rechazar en bloque esta guerra sucia contra su leg?timas demandas, proyectando hacia el mundo la verdadera faz del sistema pol?tico mexicano y de sus pol?ticas y leyes aprobadas e instrumentadas desde los tres poderes del Estado mexicano.
De golpe, lo que hizo La Otra Campa?a paso a paso por las diversas regiones del pa?s, se manifest? en toda una entidad de la federaci?n a trav?s del movimiento magisterial de Oaxaca, la conformaci?n de la APPO y las mesas que impulsaron las organizaciones civiles. El movimiento social oaxaque?o aglutin? en unos meses a los habitantes de la capital del estado, tom? algunos medios de comunicaci?n electr?nicos y clausur? pr?cticamente todas las oficinas de gobierno. De ese modo, el conjunto de la ciudadan?a reclamaba los espacios de vida democr?tica que fueron secuestrados por una clase pol?tica corrupta y por los grandes grupos de inter?s econ?mico, dejando a la sociedad sin canales de expresi?n, sin instituciones que canalizaran sus problem?ticas y sin espacios jur?dicos para la resoluci?n de sus demandas.
Oaxaca expres? tambi?n un creciente sentir nacional: los legisladores crean leyes a la medida de grupos de inter?s econ?mico extranjeros y locales, los aparatos de justicia est?n tan corrompidos que act?an por consigna pol?tica o vendi?ndose al mejor postor, los gobernadores y el Presidente trabajan en pos de la rentabilidad pol?tica y de los intereses de grupo de sus partidos o de los empresarios y banqueros que los patrocinan. El sistema electoral est? tan podrido que gran parte de las elecciones en los estados y municipios se resuelve en tribunales y ahora tambi?n la elecci?n federal, trasladando la voluntad ciudadana a la interpretaci?n ama?ada que de la ley hacen los magistrados. Ulises Ruiz y Felipe Calder?n llegaron al poder gracias a los votos dentro del Trife y no a los votos dentro de las urnas.
Lejos de solucionar los problemas mediante la represi?n, como intent? Ulises Ruiz desde su primer d?a de mandato, la ruptura de la ley y la violaci?n de las garant?as individuales por parte del gobierno genera un creciente consenso social contra los gobernantes y una radicalizaci?n de las posturas pol?ticas de los ciudadanos.
Las acciones del gobierno federal parecen una calca de las de Ulises Ruiz. La negaci?n de la realidad por parte de los medios masivos de comunicaci?n es generalizada pero esto, lejos de apagar el descontento o resolver las graves problem?ticas del pa?s, lo ?nico que est? incentivando es el desgaste mayor de las instituciones del Estado y abona el camino para una explosi?n social de dimensiones nacionales.
Encarcelando, desapareciendo y torturando a cientos de personas no se puede desactivar el descontento de cientos de miles de ciudadanos, lo ?nico que el gobierno federal y estatal van a conseguir con el alargamiento del estado de excepci?n en Oaxaca es radicalizar a sectores que hab?an optado por la movilizaci?n pac?fica pero que de un momento a otro podr?an engrosar las filas de los movimientos armados. Por lo dem?s, el arresto de simpatizantes del movimiento oaxaque?o en otras entidades del pa?s, como Veracruz, o de algunos dirigentes de la APPO en el Distrito Federal, el traslado de los presos pol?ticos a Nayarit, s?lo sientan las bases para que el conflicto se extienda a todo el pa?s y para que organizaciones sociales opositoras --que nunca han sido aliadas-- confluyan en un frente de izquierda similar a la APPO pero a nivel nacional.

Uno de los mayores aportes de la APPO a la lucha del pueblo de M?xico contra el sistema que lo oprime, es su organizaci?n con una amplia dirigencia colectiva y el sometimiento de los l?deres a una asamblea popular que les impide negociar en lo oscurito con las instituciones gubernamentales, pues los resolutivos tienen que ser aprobados en asamblea antes que en la mesa de negociaci?n. Esta forma de organizaci?n se desprende de las formas tradicionales de asamblea ind?gena, una adopci?n organizativa natural si pensamos que en Oaxaca los pueblos ind?genas representan el 70 por ciento de la poblaci?n.
Los disfraces democr?ticos se cayeron en Oaxaca. Lo que ah? se vive es m?s cercano a una dictadura que a un orden democr?tico, a menos que los Woldenberg, Krauze, Sarmiento y Carlos Mar?n lleguen a la conclusi?n de que la PFP impuso una "democracia oaxaque?a" como la "democracia iraqu?" que, con asesor?a del IFE, el gobierno de George Bush llev? tan decentemente a Medio Oriente. Porque es claro, el mismo d?a que el discurso beligerante de la Casa Blanca era derrotado en las urnas, aqu? Felipe Calder?n lo adoptaba como suyo: "La lucha contra el terrorismo en nuestro pa?s va costar vidas humanas".
Esta interpretaci?n torpe y delirante de la realidad, refleja el intento de la clase gobernante por sostenerse en el poder mediante los militares y los polic?as, en lugar de buscar la construcci?n de un gran acuerdo nacional que modifique de una vez y por todas la desgarradora situaci?n de miseria en que se encuentra sumida la mayor?a de los mexicanos. Es el intento desesperado de seguir transfiriendo el patrimonio nacional, y la riqueza generada por el conjunto de la poblaci?n, a un grupo de magnates mexicanos y extranjeros sin escr?pulos, beneficiarios todos de las pol?ticas implementadas por el Estado mexicano. Oaxaca es una advertencia viva, actuante, de lo que puede ser en unos meses la realidad nacional.

Fernando G?lvez fue director del Instituto de Artes Gr?ficas de Oaxaca (IAGO). Es promotor cultural y colaborador de La Jornada






"Lo que el pueblo decida"


Presentamos esta reflexi?n colectiva de las autoridades municipales y comunales, organizaciones comunitarias y regionales, ciudadanas y ciudadanos procedentes de los pueblos zapoteco, mixteco, chinanteco, chatino, mazateco, mixe, huave, cuicateco, chontal, zoque, triqui, amuzgo, chocholteco y tacuate, as? como las organizaciones de la sociedad civil, reunidos en la ciudad de Oaxaca, el 28 y 29 de noviembre de 2006.
Aqu? se resumen las demandas y aspiraciones de vida de los pueblos, y la delicada situaci?n de agresi?n y represi?n que vive la entidad.



Diagn?sticos y propuestas
Oaxaca es una sociedad profundamente multi?tnica y multicultural. Este hecho est? sustentado en la presencia viva y activa de nuestros 16 pueblos ind?genas. Como pueblos, somos portadores de una gran riqueza humana, natural y cultural. Parad?jicamente, nuestros pueblos viven en un contexto de permanente agresi?n a nuestros procesos de autonom?a y autogobierno; a nuestras tierras, territorios y recursos naturales; a nuestras identidades y culturas diversas; a nuestros derechos individuales y colectivos m?s b?sicos y fundamentales.
Libre determinaci?n y autonom?a
La autonom?a traducida en nuestras lenguas como "lo que el pueblo decida", es una condici?n imprescindible para el verdadero desarrollo de nuestras comunidades. El derecho de nuestros pueblos ind?genas a la autonom?a, en la pr?ctica, se concreta en el derecho a ser como queremos ser y libremente decidir nuestro futuro. Se trata de un derecho que en los municipios y agencias municipales se ejerce, pero de manera limitada, enfrentando las pol?ticas gubernamentales, los cacicazgos regionales, las delegaciones de gobierno y el control de los recursos para el desarrollo, situaciones que se deben trascender para que sea posible el ejercicio pleno de la autonom?a. Las normas comunitarias han sido violadas sistem?ticamente por el Partido Revolucionario Institucional a favor del r?gimen estatal y se manipulan los recursos y los mecanismos de representaci?n, dividiendo a los municipios y comunidades, debilitando las costumbres comunitarias con el individualismo. Tambi?n la violencia hacia las mujeres y su marginaci?n es una expresi?n de inequidad dentro de nuestras mismas comunidades, y es necesario erradicarla. Estamos conscientes de que llegaremos a trascender la actual situaci?n para construir un nuevo gobierno desde la ra?z ind?gena, con una agenda que retome la educaci?n, la lengua y la medicina tradicional, con nuevas formas de organizaci?n, fortaleciendo las asambleas, y con reformas profundas a las estructuras jur?dicas e institucionales del Estado.
Tierras, territorios y recursos
Las tierras, los territorios y sus recursos son el espacio donde viven, se asientan y se sustentan nuestros pueblos; comprende, desde el punto de vista f?sico, los suelos, bosques, costas, aguas, y todos los recursos naturales que son aprovechados, conservados, defendidos y desarrollados en forma comunal, as? como las construcciones, las zonas arqueol?gicas y los sitios ceremoniales y sagrados. La principal amenaza para nuestras tierras, territorios y recursos es el amplio proceso de privatizaci?n que se impulsa a trav?s de las leyes actuales y las pol?ticas p?blicas para volverlos mercanc?a. El principal inter?s del Estado y las grandes empresas privadas est? en la biodiversidad, los minerales y toda la riqueza natural de nuestro territorio en especial el Istmo oaxaque?o. Las pol?ticas de gobierno han generado el abandono de la producci?n del ma?z, sustento de la vida de nuestros pueblos. Se atenta contra nuestra vida comunitaria y el tejido social, se expulsa cada d?a a un mayor n?mero de hermanos y hermanas hacia las ciudades y el extranjero. Es en pocas palabras una guerra contra nuestras formas de vida que debemos aprender a resistir y vencer desde una perspectiva de largo plazo.
Es necesario avanzar hacia la recuperaci?n de nuestras formas de organizaci?n mediante la asamblea, el tequio, el servicio y los cargos comunitarios. Debemos fortalecer la autonom?a productiva desde una perspectiva de sustentabilidad y respeto a la madre tierra. Tambi?n debemos avanzar en los procesos de intercambio de experiencias y destrezas, apoyo mutuo y acci?n conjunta a nivel regional, ya que es una necesidad para la defensa de nuestras tierras, territorios y recursos.
Educaci?n y comunicaci?n intercultural
La educaci?n ha sido una nueva forma de colonizaci?n y la escuela y los maestros han estado alejados muchas veces de las propias comunidades donde laboran. La lengua ind?gena a?n no tiene la importancia que merece como veh?culo de identidad y de reproducci?n de nuestras culturas y la educaci?n ind?gena e intercultural es todav?a una realidad incipiente y distorsionada.
No hay un proyecto de educaci?n ind?gena que responda a las necesidades de las comunidades y se exprese en una pol?tica p?blica de Estado que fortalezca la identidad de nuestras culturas. Es de vital importancia un proyecto de educaci?n ind?gena intercultural que fortalezca las autonom?as de las comunidades. Es tambi?n necesario que la educaci?n ind?gena intercultural sea una realidad de todo el sistema educativo fundamentalmente para las escuelas ubicadas en el ?mbito urbano.
Los medios de comunicaci?n comunitarios han sido parte importante para compartir nuestra palabra, conocernos y unirnos en nuestras realidades, problemas y necesidades. No podr?a entenderse este movimiento sin el papel que han cumplido las radios comunitarias en la ciudad y en las regiones, y por lo mismo necesitamos exigir estos espacios comunicaci?n como un derecho b?sico y que sean respetados plenamente.
Violaci?n a derechos humanos
En Oaxaca la violaci?n de los derechos humanos se ha agudizado en la ?ltima d?cada. Los pueblos ind?genas hemos sufrido la violaci?n sistem?tica de nuestros derechos individuales y colectivos.
Los gobiernos estatal y federal, lejos de responder a las necesidades que aquejan a nuestros pueblos ind?genas, responden a un sistema neoliberal, con miras a privatizar nuestras tierras y recursos naturales, ignorando nuestros derechos ind?genas, reprimi?ndonos, encarcel?ndonos, incomunic?ndonos, tortur?ndonos e incluso mat?ndonos; maltratando y violando nuestras mujeres.
En los ?ltimos meses los derechos a la libre expresi?n, de petici?n, de asociaci?n, a la libertad y a la vida, han sido flagrantemente violados, y m?s cuando los pueblos nos defendemos y luchamos con la raz?n, la palabra y la movilizaci?n pac?fica para que se nos respete ?ntegramente.
Ante esto, nosotros proponemos la difusi?n, respeto y pr?ctica de los derechos ind?genas, establecidos en el Convenio 169 de la OIT, los Acuerdos de San Andr?s y dem?s leyes. Para esto es necesaria una Reforma Constitucional que reconozca de manera integra y plena los derechos ind?genas consagrados en los Acuerdos de San Andr?s y la propuesta de la Cocopa y que se revoquen urgentemente las leyes y normas creadas ?ltimamente que atentan contra las comunidades ind?genas, como la supuesta reforma ind?gena del a?o 2001 y la ley Televisa, ya que impiden el ejercicio del derecho a la libre determinaci?n y autonom?a de los pueblos.
Pronunciamiento

Reafirmamos nuestra convicci?n de que no habr? gobernabilidad, democracia, justicia y paz en Oaxaca mientras permanezca en su cargo el se?or Ulises Ruiz Ortiz. Por esta raz?n instamos al Senado de la Rep?blica y a las instituciones federales competentes, para que por las v?as pol?ticas y legales que correspondan, procedan a su destituci?n inmediata. Oaxaca no puede esperar m?s.
Expresamos nuestro repudio total a todos los actos de agresi?n y represi?n por parte de los cuerpos militares y policiacos federales, estatales, municipales y civiles armados que han desatado en contra de la sociedad una persecuci?n judicial y pol?tica, criminalizando la protesta social y agravando la violaci?n de los derechos humanos en nuestra entidad.
Exigimos la presentaci?n con vida de los desaparecidos, la liberaci?n inmediata de todos los presos y la cancelaci?n de todas las ?rdenes de aprehensi?n en contra de todos los que han participado en el movimiento popular oaxaque?o y de la poblaci?n en general. A la par, exigimos la cancelaci?n de las emisiones ilegales de la pro-gubernametal "radio ciudadana" por su incitaci?n al odio y la violencia hacia los ciudadanos y pueblos de Oaxaca.
La presencia de las fuerzas federales en Oaxaca, particularmente la Polic?a Federal Preventiva, no han garantizado ni la seguridad, ni la paz en nuestro estado. Por el contrario, s?lo han venido a agravar del conflicto que estamos viviendo. Por ello demandamos la salida inmediata de dichas fuerzas federales y el alto inmediato de las acciones ilegitimas e ilegales de la polic?a estatal, municipal y de civiles armados.
Pedimos el respeto a los medios de comunicaci?n ind?genas, en especial a las radios comunitarias que actualmente existen en los diversos pueblos ind?genas de Oaxaca. Instamos al mismo tiempo a todos los pueblos ind?genas de Oaxaca para que establezcan medios de comunicaci?n propios y pueda difundirse a trav?s de ellos nuestros problemas, exigencias y aspiraciones de vida.
Ratificamos nuestro esp?ritu irrenunciable a favor de las v?as pac?ficas de soluci?n al conflicto y condenamos la violencia como m?todo para resolver la crisis pol?tica y social del estado. Reiteramos que nuestra lucha es por la transformaci?n profunda, democr?tica y verdadera de Oaxaca para el bien com?n. Por ello debemos generar los nuevos marcos pol?ticos y jur?dicos del nuevo modelo social y econ?mico, de modo que Oaxaca se convierta en un testimonio iluminador de los cambios que tambi?n requiere nuestro pa?s.
Llamamos a fortalecer el proceso de unidad basado en la diversidad de identidades y agendas, propiciando acercamientos org?nicos, program?ticos y de acci?n conjunta entre todos los pueblos, sectores y movimientos.
Afirmamos que debemos impulsar una actitud y capacidad propositiva basada en la riqueza, la experiencia y la sabidur?a de nuestros pueblos ind?genas, dado que nuestras culturas, procesos de autonom?a y organizaci?n, el trabajo colectivo, entre otros elementos comunitarios, constituyen las claves de construcci?n de cualquier alternativa social y pol?tica.
Instamos a la sociedad para construir nuevas iniciativas y propuestas sobre la base de vincular la movilizaci?n, la organizaci?n y el di?logo, en todos los distintos campos de la vida, del trabajo y de la lucha de nuestros pueblos.
Convocamos a fortalecer el proceso organizativo y de acci?n conjunta de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, APPO, sobre todo dinamizando en la base de todos los movimientos y organizaciones esta nueva actitud: apostar a todo lo que articule, todo lo que a partir de lo nuestro transforme, todo lo que construya desde abajo.
A nuestros hermanos que caminan con nosotros desde el Consejo Popular de la APPO les decimos que hoy m?s que nunca debemos reafirmar nuestra convicci?n y nuestro compromiso en la construcci?n de un movimiento pac?fico que atienda las causas profundas del conflicto que estamos viviendo y construya las bases para un nuevo pacto social y un nuevo orden jur?dico que nos d? justicia, paz y democracia a todos.
Llamamos a la sociedad oaxaque?a, a todas sus organizaciones, sectores y familias, a participar en este gran esfuerzo de cambio, que mediante el di?logo, todos estamos obligados a construir.
Llamamos tambi?n al gobierno federal y a los partidos pol?ticos a que respeten y respalden este proceso oaxaque?o, que ser? nuevo y luminoso con base en valores, derechos y propuestas, no por el uso de la fuerza. Llamamos, en suma, a convertir este conflicto en nuestra gran oportunidad para la transformaci?n que Oaxaca y M?xico necesitan.
Este profundo y complejo conflicto, doloroso como un parto, ha permitido la expresi?n plena y aut?ntica de los pueblos de Oaxaca. Ha dejado ver que en Oaxaca ya no se corresponden las exigencias y aspiraciones de la sociedad con las actuales leyes, instituciones y pr?cticas autoritarias del r?gimen pol?tico. En este sentido Oaxaca ya cambi?. No puede volver a la situaci?n anterior. Tambi?n los pueblos ind?genas de Oaxaca lo debemos entender as?: este movimiento nos ha cambiado y no podemos volver a nuestra situaci?n anterior. De ah? para atr?s, lo que ya no queremos. De ah? para adelante, con base en lo nuestro, construir el Oaxaca que queremos.
Nos pronunciamos abiertamente por la no violencia. Estamos convencidos que es el mejor medio para conseguir fines pol?ticos. Como dec?a Gandhi, es la virtud de los fuertes. S?lo los d?biles tienen que recurrir a la fuerza. Porque somos los fuertes, la mayor?a, nos comprometemos sin reservas con la no violencia.
No caeremos en la polarizaci?n que provocan los gobiernos estatal y federal. No hay diferencia que no podamos procesar con el di?logo democr?tico.
Los pueblos indios queremos hacer saber a la sociedad y al gobierno de Oaxaca, de M?xico y del mundo que el enorme abuso de la fuerza p?blica practicado en estos d?as no nos intimida ni nos paraliza como lo hemos demostrado con la realizaci?n de este Foro.
Nos preocupa que lo poco que hab?a quedado del estado de derecho, violado continuamente por Ulises Ruiz, fue ahora destruido por el gobierno federal. Estamos bajo un estado de excepci?n no declarado y por tanto ilegal. El hecho nos preocupa y nos lleva actuar con extremo cuidado. Pero no nos detiene. Nuestro camino est? trazado y vamos a seguir caminando por ?l, a nuestra manera, en nuestros tiempos y ritmos. Este camino incluye la transformaci?n de todas las normas e instituciones que actualmente rigen nuestra convivencia. No lo vamos a hacer solos. Pero nunca m?s seremos excluidos de la concepci?n y operaci?n de esas normas e instituciones.


Nunca m?s un M?xico sin nosotros
Por el respeto a la libre determinaci?n y la reconstituci?n de nuestros pueblos
Foro de los Pueblos Ind?genas de




APPOlog?a
Gustavo esteva
A pesar de su inmensa visibilidad, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) sigue siendo un misterio. ?Qu? clase de organizaci?n es ?sta? ?Cu?les son la naturaleza y alcances de este peculiar animal pol?tico? Propios y extra?os la siguen tratando como a cualquier organizaci?n pol?tica. Suponen que, como casi todas, tiene la mirada puesta en el Estado y reproduce la estructura del aparato que querr?a encabezar. Como ?l, ser?a vertical y jer?rquica. Como los funcionarios elegidos o designados, sus dirigentes caer?an a menudo en corrupci?n y protagonismo.
Conforme al prejuicio de que la gente no puede tomar iniciativas por s? misma, se sigue buscando la mano que mece la cuna de la APPO. Adem?s de imaginar un personaje, grupo o partido que tirar?a las piedras y esconder?a la mano, se intenta identificar o construir un l?der o grupo que ser?an los responsables de manipular a las masas d?ciles.
Este tratamiento habr?a sido plenamente justificado si se hubiera aplicado a la APPO reci?n nacida ?cuando nadie le daba mayor importancia. La secci?n 22 del sindicato magisterial es una organizaci?n vertical y jer?rquica, cuyos dirigentes son frecuentemente acusados de protagonismo y corrupci?n. Ellos invitaron a dirigentes de organizaciones amigas, de caracter?sticas similares a las suyas, para crear la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (en singular) el 20 de junio. No tendr?a m?s funci?n que apoyar la lucha del sindicato. En el acto fundacional, la APPO era muy poco m?s que esos dirigentes que hab?an tra?do a sus huestes. En las siguientes semanas se incorporaron a esa APPO dirigentes de organizaciones diversas, por lo general sin consultar a sus socios o "bases". Se trataba, por tanto, de una especie de coalici?n de dirigentes sociales y pol?ticos, articulada por una Coordinadora Provisional de 30 personas que pasaba buena parte de su tiempo dirimiendo sus grandes contradicciones internas.
Pero se produjo una mutaci?n. Poco a poco, al principio, y luego en avalancha, la gente y las organizaciones empezaron a tomar iniciativas por su cuenta bajo el manto de la APPO, que cambi? su nombre al actual. La Coordinadora ten?a que andar averiguando por d?nde quer?a ir la gente, hacia d?nde conduc?a el proceso y c?mo era posible dar cauce al descontento y a los impulsos de transformaci?n profunda. Empez? a mandar obedeciendo, como en los pueblos.
Las colonias populares fueron siempre un acertijo. El tejido comunitario generado desde la migraci?n ind?gena se combin? con m?ltiples anarquismos ideol?gicos o vitales. Los colectivos de barricadas defendieron ferozmente su autonom?a, a veces con prop?sitos aviesos y una carga de violencia dif?cil de encauzar, dada la previa acumulaci?n de agravios desde el poder.
Los pueblos indios tardaron en hacerse presentes, pero lo hicieron con paso firme y decidido, dando nuevo cariz al movimiento, cada vez m?s sesgado hacia el esp?ritu auton?mico y asambleario, que tambi?n se dej? sentir al aparecer en las regiones.
Algunos concejales parecen pensar que el Consejo es la APPO y que sin ellos ?sta desaparecer?a. Los concejales afiliados a organizaciones locales o nacionales con su propia agenda pol?tica parecen desencantados porque no logran poner a la APPO al servicio de esa agenda. Otros m?s, sobre todo de la camada inicial, preparan nuevas estrategias protag?nicas para el caso de naufragio de la APPO. Algunos, por ?ltimo, buscan nuevos acomodos fuera y empiezan a atacarla.
Los concejales que de vez en cuando pueden reunirse, unos 50, deciden lo que pueden decidir, que no es mucho. De ah? surge la sensaci?n de debilidad que produce satisfacci?n en las autoridades federales, triunfalismo en las filas de Ulises Ruiz y desesperanza en mucha gente.
La APPO real, mientras tanto, ese pueblo organizado en m?ltiples encarnaciones, parece llena de vigor. A pesar del terrorismo de Estado, que gener? horrores que apenas se est?n haciendo visibles, la gente sigue tomando iniciativas inesperadas y promisorias y avanza en su reorganizaci?n.
El Consejo no controla verticalmente a la APPO ni puede asumir responsabilidad por cuanto se hace en su nombre, pero podr?a dar cauce y concertaci?n eficaces a la fuerza popular desatada por el movimiento. Es el interlocutor apropiado para evitar la confrontaci?n violenta y realizar las transformaciones cuya necesidad todo mundo reconoce. Pero debe ser tratada como lo que es, sin man?as o prejuicios, sin atribuirle rasgos que s?lo conservan algunos de sus integrantes.
A pesar de su corta vida la APPO merece ya una APPOlog?a, un estudio riguroso de lo que es. Merece tambi?n una apolog?a, un discurso que celebre sus notables haza?as, que apenas han empezado ?aunque muchos, incluso en su interior, quisieran ya darla por muerta.
Publicado por solaripa69 @ 9:55
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