Lunes, 18 de diciembre de 2006
La mayor?a de oaxaque?os, particularmente los activistas del movimiento social encabezado por la APPO, expresan desconcierto por la represi?n desatada en su contra. Han tenido en alta estima el discurso sobre ?las libertades y el respeto irrestricto a los derechos humanos?. Hoy pueden constatar la realidad. Para ellos:
El teatro del Bien y el Mal
Por Eduardo Galeano
En la lucha del Bien contra el Mal, siempre es el pueblo quien pone los muertos.
Los terroristas han matado a trabajadores de cincuenta pa?ses, en Nueva York y en Washington, en nombre del Bien contra el Mal. Y en nombre del Bien contra el Mal el presidente Bush jura venganza: "Vamos a eliminar el Mal de este mundo", anuncia.
?Eliminar el Mal? ?Qu? ser?a del Bien sin el Mal? No s?lo los fan?ticos religiosos necesitan enemigos para justificar su locura. Tambi?n necesitan enemigos, para justificar su existencia, la industria de armamentos y el gigantesco aparato militar de Estados Unidos. Buenos y malos, malos y buenos: los actores cambian de m?scaras, los h?roes pasan a ser monstruos y los monstruos h?roes, seg?n exigen los que escriben el drama.
Eso no tiene nada de nuevo. El cient?fico alem?n Werner von Braun fue malo cuando invent? los cohetes V-2, que Hitler descarg? sobre Londres, pero se convirti? en bueno el d?a en que puso su talento al servicio de Estados Unidos. Stalin fue bueno durante la Segunda Guerra Mundial y malo despu?s, cuando pas? a dirigir el Imperio del Mal. En los a?os de la guerra fr?a escribi? John Steinbeck: "Quiz? todo el mundo necesita rusos. Apuesto a que tambi?n en Rusia necesitan rusos. Quiz? ellos los llaman americanos." Despu?s, los rusos se abuenaron. Ahora, tambi?n Putin dice: "El Mal debe ser castigado."
Saddam Hussein era bueno, y buenas eran las armas qu?micas que emple? contra los iran?es y los kurdos. Despu?s, se amal?. Ya se llamaba Sat?n Hussein cuando los Estados Unidos, que ven?an de invadir Panam?, invadieron Irak porque Irak hab?a invadido Kuwait. Bush Padre tuvo a su cargo esta guerra contra el Mal. Con el esp?ritu humanitario y compasivo que caracteriza a su familia, mat? a m?s de cien mil iraqu?es, civiles en su gran mayor?a.
Sat?n Hussein sigue estando donde estaba, pero este enemigo n?mero uno de la humanidad ha ca?do a la categor?a de enemigo n?mero dos. El flagelo del mundo se llama ahora Osama Bin Laden. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) le hab?a ense?ado todo lo que sabe en materia de terrorismo: Bin Laden, amado y armado por el gobierno de Estados Unidos, era uno de los principales "guerreros de la libertad" contra el comunismo en Afganist?n. Bush Padre ocupaba la vicepresidencia cuando el presidente Reagan dijo que estos h?roes eran "el equivalente moral de los Padres Fundadores de Am?rica". Hollywood estaba de acuerdo con la Casa Blanca. En estos tiempos, se film? Rambo 3: los afganos musulmanes eran los buenos. Ahora son malos mal?simos, en tiempos de Bush Hijo, trece a?os despu?s.
Henry Kissinger fue de los primeros en reaccionar ante la reciente tragedia. "Tan culpable como los terroristas son quienes les brindan apoyo, financiaci?n e inspiraci?n", sentenci?, con palabras que el presidente Bush repiti? horas despu?s.
Si eso es as?, habr?a que empezar por bombardear a Kissinger. El resultar?a culpable de muchos m?s cr?menes que los cometidos por Bin Laden y por todos los terroristas que en el mundo son. Y en muchos m?s pa?ses: actuando al servicio de varios gobiernos estadounidenses, brind? "apoyo, financiaci?n e inspiraci?n" al terror de Estado en Indonesia, Camboya, Chipre, Ir?n, Africa del Sur, Bangladesh y en los pa?ses sudamericanos que sufrieron la guerra sucia del Plan C?ndor.
El 11 de septiembre de 1973, exactamente 28 a?os antes de los fuegos de ahora, hab?a ardido el palacio presidencial en Chile. Kissinger hab?a anticipado el epitafio de Salvador Allende y de la democracia chilena, al comentar el resultado de las elecciones: "No tenemos por qu? aceptar que un pa?s se haga marxista por la irresponsabilidad de su pueblo."
El desprecio por la voluntad popular es una de las muchas coincidencias entre el terrorismo de Estado y el terrorismo privado. Por poner un ejemplo, la ETA, que mata gente en nombre de la independencia del Pa?s Vasco, dice a trav?s de uno de sus voceros: "Los derechos no tienen nada que ver con mayor?as y minor?as."
Mucho se parecen entre s? el terrorismo artesanal y el de alto nivel tecnol?gico, el de los fundamentalistas religiosos y el de los fundamentalistas del mercado, el de los desesperados y el de los poderosos, el de los locos sueltos y el de los profesionales de uniforme. Todos comparten el mismo desprecio por la vida humana: los asesinos de los cinco mil quinientos ciudadanos triturados bajo los escombros de las Torres Gemelas, que se desplomaron como castillos de arena seca, y los asesinos de los doscientos mil guatemaltecos, en su mayor?a ind?genas, que han sido exterminados sin que jam?s la tele ni los diarios del mundo les prestaran la menor atenci?n. Ellos, los guatemaltecos, no fueron sacrificados por ning?n fan?tico musulm?n, sino por los militares terroristas que recibieron "apoyo, financiaci?n e inspiraci?n" de los sucesivos gobiernos de Estados Unidos.
Todos los enamorados de la muerte coinciden tambi?n en su obsesi?n por reducir a t?rminos militares las contradicciones sociales, culturales y nacionales. En nombre del Bien contra el Mal, en nombre de la ?nica Verdad, todos resuelven todo matando primero y preguntando despu?s. Y por ese camino, terminan alimentando al enemigo que combaten. Fueron las atrocidades de Sendero Luminoso las que en gran medida incubaron al presidente Fujimori, que con considerable apoyo popular implant? un r?gimen de terror y vendi? el Per? a precio de banana. Fueron las atrocidades de Estados Unidos en Medio Oriente las que en gran medida incubaron la guerra santa del terrorismo de Al?.
Aunque ahora el l?der de la Civilizaci?n est? exhortando a una nueva Cruzada, Al? es inocente de los cr?menes que se cometen en su nombre. Al fin y al cabo, Dios no orden? el holocausto nazi contra los fieles de Jehov?, y no fue Jehov? quien dict? la matanza de Sabra y Chatila ni quien mand? expulsar a los palestinos de su tierra. ?Acaso Jehov?, Al? y Dios a secas no son tres nombres de una misma divinidad?
Una tragedia de equ?vocos: ya no se sabe qui?n es qui?n. El humo de las explosiones forma parte de una mucho m?s enorme cortina de humo que nos impide ver. De venganza en venganza, los terrorismos nos obligan a caminar a los tumbos. Veo una foto, publicada recientemente: en una pared de Nueva York alguna mano escribi?: "Ojo por ojo deja al mundo ciego".
La espiral de la violencia engendra violencia y tambi?n confusi?n: dolor, miedo, intolerancia, odio, locura. En Porto Alegre, a comienzos de este a?o, el argelino Ahmed Ben Bella advirti?: "Este sistema, que ya enloqueci? a las vacas, est? enloqueciendo a la gente." Y los locos, locos de odio, act?an igual que el poder que los genera.
Un ni?o de tres a?os, llamado Luca, coment? en estos d?as: "El mundo no sabe d?nde est? su casa." El estaba mirando un mapa. Pod?a haber estado mirando un noticiero.
Publicado por solaripa69 @ 13:12  | Pol?tica
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