Lunes, 01 de enero de 2007
Al 12.5, crece Cuba

Por Teodoro Renter?a Arr?yave*
Periodista y escritor, vicepresidente de la FELAP M?xico



Se dice, y con cierta dosis de raz?n que todas las comparaciones son odiosas. Para los efectos de este Comentario es necesario expresar que los cotejos efectivamente son abominables ?pero para qui?n? Exactamente para aquellos que salen mal parados, perjudicados o exhibidos con las mediciones, Este el caso de comparar a la Cuba agredida, asediada y "embargada" por la m?s poderosa potencia, en cuanto a su crecimiento con los ?ltimos magros registrados en el foxismo y el que se ha anunciado para el primer a?o del sexenio de Felipe Calder?n Hinojosa.
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La isla alcanz? el 12.5 de crecimiento anual y se mueve en esa perspectiva para el 2007, M?xico lo dej? Vicente y su equipo de inexpertos en un apurado 3.5 y seg?n las perspectivas, as? se quedar? para el a?o pr?ximo.
Se acusa a Cuba y a su gobierno socialista, de acuerdo a la propaganda occidental planeada y dirigida desde la Casa Blanca, de vivir en la pobreza, estancada y sin ning?n signo de esperanza, pero la realidad es bien diferente. Ning?n pa?s en nuestro Continente registra tal crecimiento, incluyendo a Estados Unidos.
En el a?o que finaliza la econom?a cubana creci? 12.5%, el mayor crecimiento alcanzado en los a?os de Revoluci?n en el poder y el m?s alto de Am?rica Latina. Este alto crecimiento del PIB da continuidad a la tendencia iniciada en 2004, que se acentu? en 2005.
El alto crecimiento se logr?, se debe decir, en un a?o en que la naturaleza fue relativamente benigna, con s?lo una tormenta tropical, un r?gimen de lluvia que puso fin a la grave sequ?a de a?os anteriores y elev? favorablemente el nivel de los embalses hasta el 80% de su capacidad.
Ha sido este un a?o de maduraci?n de diversos principios de pol?tica econ?mica aplicados desde a?os anteriores, como el establecimiento del control de cambios, la eliminaci?n del d?lar de la circulaci?n monetaria y su devaluaci?n, la consolidaci?n del peso convertible, el funcionamiento de la Cuenta ?nica de Ingresos del Estado y la centralizaci?n de las decisiones sobre el uso de la divisa con sentido estrat?gico y horizonte de pa?s, y el cumplimiento estricto de las obligaciones financieras para permitir -como ha sucedido- ampliar la capacidad para obtener mayor financiamiento.
El leg?timo orgullo de Cuba es sostener una tasa de desempleo de 1.9% que t?cnicamente equivale al pleno empleo y se compara ventajosamente con cualquier pa?s del mundo, esto acompa?ado con sostener la mejor disciplina laboral en la regi?n.
En el a?o 2006 el crecimiento promedio regional en Am?rica Latina fue de 5.3% impulsado por una favorable coyuntura externa para sus exportaciones de alimentos y productos primarios y por el alto crecimiento de la Rep?blica Bolivariana de Venezuela que creci? 10% y Argentina que lo hizo al 8.5%.
Cuba es hoy el pa?s de mayor equidad en la distribuci?n del ingreso en Am?rica Latina, el que posee los servicios de educaci?n primaria y secundaria de mayor calidad as? como los de salud, el primero en indicadores favorables de mortalidad infantil de menores de 1 a?o y menores de 5, el de menor desempleo, el que ofrece alimentos subsidiados que cubren la mitad de las necesidades nutricionales, el que ofrece atenci?n m?dica primaria permanente y remisi?n a servicios gratuitos de alta tecnolog?a, el que ofrece atenci?n asegurada y gratuita de la gestante y el menor de 1 a?o, el que ofrece formaci?n educacional garantizada de m?s de 9 grados y acceso a estudios superiores en cualquier lugar del pa?s a todos los que quieran hacerlo.
Este es sin duda alguna un ejemplo maravilloso a la constancia y el esfuerzo, y de enfrentar con decisi?n inquebrantable las adversidades. M?xico lo tiene toda para triunfar. Apliqu?monos para nuestro destino. No admitamos m?s las recetas del neoliberalismo salvaje. Remontemos los da?os que nos ha causado en m?s de 3 d?cadas. Lo merecen los 50 millones de mexicanos sumidos en la pobreza y en la pobreza extrema.

El ahorcamiento de Saddam Hussein
La Bestia de Bagdad en el pat?bulo
por Robert Fisk*
Saddam Hussein a la horca. Es una ecuaci?n sencilla. ?Qui?n podr?a ser m?s merecedor de dar sus ?ltimos pasos en el pat?bulo y de que se le rompa el cuello al final de una cuerda que la Bestia de Bagdad , el Hitler del Tigris , el hombre que asesin? a cientos de miles de iraqu?es inocentes rociando armas qu?micas sobre sus enemigos?
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31 DE DICIEMBRE DE 2006


Dentro de unas horas nuestros amos nos dir?n que ?ste es un "gran d?a" para los iraqu?es y que esperan que el mundo musulm?n olvide que la sentencia de muerte fue firmada por el "gobierno iraqu?", pero claramente por ?rdenes de los estadunidenses, el mismo d?a del Eid al Adha, la fiesta del sacrificio, en que se celebra el perd?n en todo el mundo ?rabe.
Pero la historia registrar? que los ?rabes y otros musulmanes, al igual que muchos en Occidente, se har?n este fin de semana una pregunta que no aparecer? en diarios occidentales porque no pertenece al discurso que nos han impuesto nuestros presidentes y primeros ministros ?Y qu? pasar? con los otros culpables?
No, Tony Blair no es Saddam. Nosotros no arrojamos gases a nuestros enemigos. George W. Bush no es Saddam. El no invadi? Ir?n ni Kuwait. S?lo invadi? Irak. Pero cientos de miles de civiles iraqu?es est?n muertos y miles de tropas occidentales han muerto, porque los se?ores Bush, Blair, y los gobernantes de Espa?a, Italia y Australia, fueron a la guerra en 2003 envueltos en una bazofia de mentiras y mendacidad, lo cual, dadas las armas que usamos, result? en una inmensa brutalidad.
En el caos que sigui? a los cr?menes internacionales contra la humanidad de 2001 hemos torturado, agredido brutalmente y asesinado a inocentes. A la infame prisi?n de Abu Ghraib de Saddam Hussein le a?adimos nuestra propia infamia. Y con todo, se supone que debemos olvidar estos cr?menes terribles y aplaudir cuando se columpie el cad?ver del dictador que nosotros mismos creamos.
?Qui?n alent? a Saddam a invadir Ir?n en 1980, en lo que fue uno de los peores cr?menes de guerra jam?s cometidos, dado que esto fue lo que llev? a la muerte a mill?n y medio de almas? ?Qui?n le vendi? los componentes para fabricar las armas qu?micas con las que empap? a Ir?n y a los kurdos? Fuimos nosotros.
No es de extra?ar que los estadunidenses, quienes controlaron el peculiar juicio, prohibieron que se mencionara ?sta, su peor atrocidad, durante el proceso. ?Era posible que Hussein fuera entregado a los iran?es para que ellos lo juzgaran por sus masivos cr?menes de guerra? Claro que no, porque eso expondr?a nuestra culpabilidad.
?Y nuestros asesinatos perpetrados en 2003 con nuestras bombas de uranio empobrecido, nuestras bombas "destruye b?nkers ", nuestro f?sforo, nuestros sanguinarios sitios en torno de Fallujah y Najaf. Y luego, tras la invasi?n, el infernal desastre de anarqu?a que desencadenamos sobre la poblaci?n iraqu? despu?s de nuestra "victoria" y nuestra "misi?n cumplida", ?a qui?n se va a encontrar culpable por esto? Tendremos que esperar que salgan las eg?latras memorias de Bush y Blair, que ser?n escritas, con toda seguridad, desde un c?modo y pr?spero retiro, para hallar un leve remordimiento o intento de expiaci?n por estos hechos.
Horas despu?s de que se dictara la condena a muerte contra Saddam Hussein, su familia ?su primera esposa, Sajida, su hija y otros parientes? hab?an abandonado toda esperanza. "Lo que se pod?a hacer ya se hizo, s?lo podemos esperar que todo siga su curso", me dijo uno de sus parientes, la noche del viernes.
Pero Saddam ya lo sab?a, ?l mismo proclam? su "martirio", afirm? que a?n es presidente de Irak y que morir? por su pa?s. Todos los hombres condenados enfrentan una disyuntiva: morir implorando clemencia o morir con la dignidad que puedan reunir en sus ?ltimas horas de vida.
Durante su ?ltima aparici?n ante el tribunal, una sonrisa raqu?tica se extendi? por el rostro del asesino en masa, y ?sta nos mostr?, desde entonces, la forma que Saddam ha elegido para caminar hasta la horca.
He documentado sus monstruosos cr?menes durante a?os. He hablado con los sobrevivientes kurdos de Halabja, y con los chi?tas que se levantaron contra el dictador a petici?n nuestra, en 1991, y que abandonamos a su suerte. Decenas de miles de ellos, junto con sus esposas, fueron colgados como animales de caza por los verdugos de Saddam.
Recorr? una c?mara de ejecuci?n, s?lo meses despu?s de que se descubri? que nosotros usamos la misma prisi?n para torturar y matar, y he visto a los iraqu?es desenterrar a miles de parientes muertos de las fosas comunes de Hilla. Uno de estos cad?veres ten?a una pr?tesis de cadera reci?n implantada y la identificaci?n del hospital todav?a colgaba del brazo. Lo llevaron del hospital directamente a su lugar de ejecuci?n. Al igual que lo hizo Donald Rumsfeld, tuve la oportunidad de estrechar la suave y h?meda mano del dictador. Y con todo, el viejo criminal de guerra termin? sus d?as en el poder escribiendo novelas rom?nticas.
Fue mi colega Tom Friedman ?quien hoy es un mesi?nico columnista del diario The New York Time s? quien describi? perfectamente el car?cter de Saddam poco antes de la invasi?n de 2003: "mitad don Corleone y mitad Pato Donald". Con esta definici?n ?nica, Friedman captur? el horror que tienen en com?n todos los dictadores, su atracci?n hacia el sadismo, su naturaleza grotesca e inveros?mil, adem?s de su brutalidad.
Pero no es as? como el mundo ?rabe lo percibir?. Al principio, los que sufrieron la crueldad de Saddam dar?n la bienvenida a su ejecuci?n. Cientos quieren ser el verdugo que jale la palanca que abrir? la trampa de la horca a trav?s de la cual caer? el ex gobernante iraqu?.
Muchos kurdos y chi?tas fuera de Irak celebrar?n su fin. Pero tanto ellos como millones de otros musulmanes recordar?n c?mo se le inform? que su ejecuci?n ser?a en la madrugada de la fiesta de Eid al Adha, en la que se recuerda el sacrificio que casi ejecut? Abraham contra su hijo; una fiesta que incluso el horrendo Saddam conmemoraba, c?nicamente, liberando a presos de las c?rceles.
Puede ser que Saddam Hussein haya sido "entregado a las autoridades iraqu?es" justo antes de morir, pero su ejecuci?n ser? percibida ?correctamente? como obra de Estados Unidos y el tiempo se encargar? de darle a este hecho un ?ltimo barniz duradero, pues nada evitar? que quede la impresi?n de que Occidente destruy? a un l?der ?rabe cuando ?ste se neg? a seguir obedeciendo las ?rdenes de Washington y que, a pesar de todas sus atrocidades, falleci? como un m?rtir a manos de los nuevos cruzados. De eso se encargar?n algunos historiadores ?rabes que aprovechar?n el hecho de que Hussein no haya sido juzgado por todos sus cr?menes.
Despu?s de que Saddam fue capturado, en noviembre de 2003, se increment? la ferocidad con que la insurgencia atacaba a las tropas estadunidenses. Despu?s de su muerte, de nuevo se redoblar? esta intensidad. Liberados ya de la remota posibilidad de que se le conmutara la sentencia, los enemigos de Occidente no tienen raz?n para temer el regreso del r?gimen del partido Baaz. Nada m?s tomen en cuenta que Osama Bin Laden se regocijar? por la ejecuci?n tanto como Bush y Blair. Se han vengado ya tantos cr?menes, y a?n as?, nosotros nos hemos escapado de la justicia.


Robert Fisk
Periodista ingl?s, uno de los mejores expertos de Occidente sobre el mundo isl?mico. Publica en The Independent. Fue corresponsal de guerra en el Ulster, Irlanda. Trabaj? en Portugal. Gran parte de su vida ha pasado en el Medio Oriente. Autor de lo libros : ?Pity the Nation: Lebanon at War? (Oxford University Press, 2001) ? ?La gran guerra por la civilizaci?n. La conquista de Oriente Pr?ximo?. (Ediciones Destino,2005).
Publicado por solaripa69 @ 11:28
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