Martes, 02 de enero de 2007
MART?N SOLARES EN LA RUEDA DE FUEGO.

POR HUGO HIRIART.

Impera un tirano, corrupto, avieso. Un joven pr?ncipe, limpio, bien intencionado, trata de derrocarlo. En el ?spero camino para lograrlo, el joven se va convirtiendo ?l mismo en tirano corrupto y avieso; de suerte que, cuando llega a rey, se hace preciso derrocarlo y abre la situaci?n de que surja otro adversario joven e impoluto que reinicie el camino del anterior y, camino al poder, se corrompa. A este mecanismo llam? Shakespeare ?la rueda de fuego?, y lo postul? para dar cuenta de la historia inglesa.
Pero es obvio que opera tambi?n fuera de la isla. Los sucesos de Oaxaca, por ejemplo, prueban que Fox fue estrujado por la rueda de fuego: el Presidente que lleg? al poder con bandera de sacar al PRI de los Pinos deja el gobierno imponiendo por la fuerza a un aborrecido e inepto gobernador justamente del PRI, y pas?ndole por alto que secuaces suyos hayan detonado la intervenci?n polic?aca matando a tiros en un acto de provocaci?n. Esto, seg?n manda la rueda de fuego, por necesidad pol?tica, a cuyo imperio se subordina todo: verdad, rectitud y aun la mera decencia.
No deber?amos haber olvidado que la gente de la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca ?reiteraci?n hay, pleonasmo, no? es la m?s despose?da y depauperada de la Rep?blica, que sobrevive relegada en marginaciones de todo tipo y bajo opresi?n de sapos de horca y cuchillo respaldados por un PRI m?s putrefacto ah? que en cualquier parte ?excepto de seguro las C?maras de Representantes, que no tienen igual en degeneraci?n. As? pues, el largo conflicto tiene el muy significativo matiz de ser intento desesperado de llamar la atenci?n sobre un drama de humillaci?n e impotencia. ?O no es injusticia y postraci?n lo que llev? al ataque de la base naval de Huatulco hace diez a?os, en 1996, por el debutante Ej?rcito Popular Revolucionario?
Me he extendido en lo anterior no s?lo por desahogar la indignaci?n impotente ?que por otra parte sentimos muchos, creo ?, sino por trazar el tel?n de fondo perfecto para Los minutos negros (Mondadori, 2006) el notable thriller en el que asoma al mundo de las letras Mart?n Solares.
Novela polic?aca, el g?nero de nuestro tiempo, s? es la de Solares, siempre y cuando tengamos presente que, como explic? Chandler en conceptos memorables, Hammett sac? la novela polic?aca de la urna de porcelana de la sala burguesa (donde la guardaban los ingleses) y la arroj? en medio del callej?n inmundo. M?s espec?ficamente Solares la arroja sobre otro callej?n inmundo, el sistema pol?tico y social mexicano, no porque sea una novela directamente sobre pol?tica ?no lo es, por fortuna?, sino porque su tema es la corrupci?n del aparato judicial del pa?s.
Claro que eso importa menos que el humor y buena mano para encarnar su asunto en el grande e inolvidable Macet?n Cabrera, y otros esforzados caballeros, y los atinados pormenores que van desenvolviendo el drama en Tampico, y sus pintorescos alrededores, con algo de enciclopedia criminal de la regi?n. As? como el pulular de personajes secundarios, trazados a pinceladas nerviosas y certeras.
La nota roja es la secci?n de los peri?dicos que mejor informa sobre la vida social ?es en realidad el ?nico lugar de encuentro de los diarios con el destino real de la gente. As?, no extra?a que Los minutos negros ilumine sin esfuerzo, en verdad sin propon?rselo, la condici?n plutocr?tica que aflige al pa?s. No es lo mismo creer que en M?xico manda el dinero, todo mundo lo sabe, que ver desgranarse el detalle del indignante y obstinado abuso.
La novela subleva tanto como la lectura de los peri?dicos en estos tan mediocres apogeos del PAN. Y la capacidad de indignaci?n, ?tengo que recordarlo?, es, seg?n Arist?teles, indispensable a la virtud.
Por ?ltimo, esta novela, la primera de Solares, est? dotada, por supuesto, de ese ?encanto ?nico que tiene en tierra todo lo que es primero?, escribe por ah? un arzobispo mexicano, ?en el cielo todo es primero, porque es eterno...? Pero ?de qu? estoy hablando?, ?por d?nde divago?, ?a d?nde se me fue el seso? Si esta novela de mi amigo Solares nada tiene de celeste y s? mucha, abundante dotaci?n, a paletadas, de horrenda y muy recomendable materia infernal, sobre todo del peligroso c?rculo de los violentos. Cosa que, claro, hace muy recomendable su lectura.
Publicado por solaripa69 @ 10:21
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