Mi?rcoles, 10 de enero de 2007
Estrictamente personal

Raymundo Riva Palacio
10 de enero de 2007
Olor a naftalina
El PRI se prepara a elegir a un nuevo presidente de entre sus cuadros de museo pol?tico, sin entender a?n que por esa v?a van a ning?n lado
C uando uno escucha a Rafael Rodr?guez Barrera, presidente de la comisi?n encargada de organizar la elecci?n de su pr?ximo presidente nacional del PRI, lo menos que puede uno sentir en el organismo es hartazgo. "Estoy seguro -les dijo a los periodistas este domingo tras anunciar el formato del proceso- que de esta elecci?n saldremos muy fortalecidos". ?Cu?ntas veces han repetido los pri?stas la misma cantaleta? Su vacuidad ret?rica s?lo compite con las divisiones profundas que cada elecci?n de presidente del partido genera. Siempre en intrigas y en busca del poder con fines particulares, no han podido evolucionar de ser el brazo electoral del Ejecutivo, cuando la hegemon?a en el poder le entregaba la Presidencia cada seis a?os y su jefe supremo era el inquilino de Los Pinos en turno, a un partido en un h?bitat de competencia pol?tica abierta.
El PRI, si uno toma como referencia los casos internacionales de partidos hegem?nicos que pierden el poder, tendr?a que haber ido desvaneci?ndose y encontrarse en el umbral de la desaparici?n. No ha sido as?, en buena parte, podr?a argumentarse, porque ante un ex presidente Vicente Fox que hizo exactamente todo lo necesario para ser un gobernante desastroso y un Andr?s Manuel L?pez Obrador que contribuy? a elevar la percepci?n del PRD como un partido violento y poco confiable, una parte importante del electorado, en un fen?meno t?pico de los primeros a?os de democracia tras largas noches de autoritarismo, a?oran la estabilidad que daba el PRI por encima de las enormes deficiencias democr?ticas que ese partido carga sobre su historia. Esto hizo que en los cuatro ?ltimos a?os ganaran 17 gubernaturas y que casi una tercera parte del pa?s votara por sus diputados y senadores en 2006.
Pero no parece que hayan entendido en el PRI el fen?meno sociopol?tico de estos tiempos o que est?n leyendo adecuadamente lo que sucede en el pa?s. Ni son buenos ni son eficientes. Tampoco gozan de buena fama como administradores. La raz?n por la que no se ha desfondado el PRI, tambi?n se puede argumentar, se debe a que sus adversarios son bastante mediocres, lo que ha producido que los avances electorales que echan tierra sobre su tumba sean en c?mara lenta. Aun as?, sus reveses son amplios.
Su candidato presidencial Roberto Madrazo llev? al partido al tercer lugar nacional, perdiendo graneros de votos en el estado de M?xico, particularmente en Ecatepec, el municipio m?s grande del pa?s, y en Veracruz. La manera como fue ungido candidato se dio en forma poco transparente, con su adversario Arturo Montiel sometido a un esc?ndalo p?blico por la revelaci?n de propiedades fastuosas -y la sospecha de que fueron madracistas quienes la filtraron a la prensa-, que al terminar el proceso qued? impregnada la percepci?n de una farsa. La elecci?n previa para la presidencia nacional pas? por el tamiz del fraude, en acto c?nico de antropofagia pol?tica donde los vencedores ni siquiera pudieron escribir bien la historia, porque Madrazo y su compa?era de f?rmula, Elba Esther Gordillo, tardaron m?s en forjar una alianza que en iniciar su destrucci?n mutua. Con tantos s?ntomas de descomposici?n que no quieren atender, se puede proponer como hip?tesis de trabajo que los pri?stas est?n gen?ticamente impedidos para ser democr?ticos.
De hecho, la gran revelaci?n ser?a si, en efecto, existe por ah? alg?n pri?sta, entre los protagonistas centrales de este nuevo episodio del partido que se niega a morir, que tenga una vocaci?n democr?tica. Justo es decir que para desarrollar una actividad democr?tica no se necesita ser un dem?crata, sino ce?irse a las reglas de la democracia como se puede alegar del caso protot?pico de Ferdinand de Klerk, el presidente sudafricano que cuando se dio cuenta que la ?nica viabilidad que ten?a su pa?s era poner fin al sistema racista del apartheid y abrir las puertas a la mayor?a negra para acceder al poder -lo que logr? Nelson Mandela en la primera elecci?n democr?tica- controlando a los afrikaners m?s reaccionarios que deseaban impedir que eso sucediera. Pero hay que admitir que no hay pol?tico mexicano, pri?sta o no, que est? tallado con esa madera.
Los pri?stas, por el contrario, son eminentemente cortoplacistas, aunque no por ello deja de sorprender que sus horizontes est?n tan cerca y su visi?n tan corta. El proceso para elegir a un nuevo presidente nacional, despu?s de haber mantenido por la fuerza y en los linderos de la ilegalidad a Mariano Palacios Alcocer, se ha abierto con expectativas muy desalentadoras para la construcci?n democr?tica nacional. Se enfrentan dos pri?stas inventariados que son viejas caras en un nuevo proceso: Beatriz Paredes, que ya perdi? una vez la presidencia nacional ante Madrazo, y Enrique Jackson, que perdi? la precandidatura presidencial ante Montiel. Como dijo un agudo observador pol?tico que fue hace a?os operador pri?sta, es como meterse al t?nel del tiempo. Tienen una larga presencia nacional que convierte sus caras, sin embargo, en anacr?nicas.
Pero no son lo mismo, pese a todo. "Beatriz Paredes es sustancia, mientras Jackson es s?lo adjetivo", ilustr? un veterano operador pol?tico que conoce a ambos muy bien. Sin embargo, esta diferencia significativa es irrelevante. Los dos representan la misma ideolog?a, los mismos principios y est?n equipados con la misma ret?rica, aunque tienen como com?n denominador que no ser?an vistos como engendros de Madrazo.
En el PRI no quieren que se enfrasquen en una contienda porque existir?a la posibilidad que se dividiera el partido, y que a cambio acepten integrar una f?rmula para que sean electos por consenso. El obst?culo es que ninguno de los dos quiere ser secretario general. Como lo ven los pri?stas es que si no llegan a un arreglo y el partido se vuelve a dividir, el factor de estabilidad volver?a a recaer en los madracistas, ya sea por la v?a de su ex secretario particular Javier Oliva, que se inscribi? en el proceso, o con un relevo de emergencia, H?ctor Hugo Olivares. No quieren que eso suceda y est?n animando al ex gobernador de Coahuila Enrique Mart?nez, a entrar el rescate de no darse un acuerdo entre Paredes y Jackson. Esto nos lleva a la misma historia de siempre. En el PRI no quieren sangre nueva ni refrescarse aunque sea un poco.
Es lo mismo de siempre para que, al final del d?a, queden los mismos reparti?ndose el pastel no sanforizado que result? el partido sin la Presidencia. Apostar por una refundaci?n o una reconstrucci?n est? fuera de toda posibilidad objetiva. Los pri?stas, por m?s maquillaje que se pongan y estrenen ropa de temporada, huelen a naftalina. Est? en su esencia y en su naturaleza. Son as? por definici?n.
Publicado por solaripa69 @ 11:46
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