Chávez endilga a Calderón el calificativo de ''gran ignorante''.
''¿Cómo se dice?, ¿Donkey? Vayan a ver cómo ha crecido la pobreza en México'', señala.
Caracas, 1º de febrero. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, afirmó hoy que su homólogo mexicano, Felipe Calderón Hinojosa, es un ''gran ignorante'', por sus recientes críticas al gobierno y la economía venezolanas.
''Yo creo que little gentleman es un big ignorant; ¿cómo se dice ignorante (en inglés)?, ¿donkey? (burro). Bueno, yo creo que este señor presidente no tiene idea de lo que está diciendo'', señaló algo enredado en el idioma Chávez, quien llama ''caballerito'' a Calderón.
En conferencia de prensa con periodistas nacionales y extranjeros, Chávez rechazó de nuevo los comentarios de Calderón en el Foro Económico Mundial de Davos, sobre la marcha de la economía venezolana, y replicó que más bien crece la pobreza en México.
''Vayan a ver la pobreza en México cómo ha crecido. ¿Y por qué será que están haciendo el muro, cuál será la razón del muro? No es otra que tratar de impedir la avalancha de la gran bestia ¬utilizo la frase de los imperialistas¬ de los pobres'', indicó.
Agregó que ''cada día la avalancha es más grande; hace poco han descubierto un túnel, están haciendo túneles; ese muro van a tener que hacerlo hasta abajo, no sé cuántos kilómetros, porque ahora se van por debajo'', comentó.
Citando cifras oficiales sobre indicadores de crecimiento económico y social, Chávez aseguró tener razones para decir que se logran resultados en lo económico, ''gracias a que nos hemos desatado del imperio. Esos son indicadores que miden la pobreza, lo demás son discursos huecos'', dijo, tras mencionar algunos datos sobre mortalidad infantil, servicio de agua potable y esperanza de vida.
''Ahora habrá que decirle a little gentleman que la pobreza comenzó a descender; habrá que mostrarle las estadísticas de cómo en Venezuela se ha incrementado el índice de desarrollo humano medido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Venezuela ya remonta la tabla, la escala, y ahora nos hemos ubicado ¬aunque estamos lejos de la meta¬ en los índices de los países en desarrollo, aun cuando en la parte baja, por supuesto'', aseveró.
El mandatario reiteró sus críticas a las políticas neoliberales impulsadas por Estados Unidos y organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, a las que culpó de la pobreza en el continente.
''Habrá que recordarle al little gentleman que precisamente en esos años 80-90, cuando Venezuela se encadenó, se subordinó plenamente a las recetas del FMI (...) es que la pobreza en Venezuela se disparó. ¿Qué fue lo que ocasionó el caracazo? La miseria, la pobreza'', dijo en alusión a los saqueos ocurridos en 1989.
De igual manera, responsabilizó a Washington por el alza de precios de la tortilla en México, por sus planes de sustituir la gasolina por biocombustible a base de maíz.
''En la medida en que Estados Unidos siga instalando plantas de biocombustible a base de maíz, entonces los productores mexicanos capitalistas, explotando mano de obra mexicana barata, van a producir maíz, como ya empezó a ocurrir y eso es una de las causas del incremento del precio de la tortilla de nuestros queridos hermanos los mexicanos'', comentó.
Agregó que el maíz de México ''se va para Estados Unidos, pero no para que coman allá los seres humanos, (sino) para que coman los vehículos, porque es más importante alimentar el vehículo que alimentar a los seres humanos''.
Calderón dijo en Davos que México ''avanza hacia el futuro'', al contrario de lo que ocurre en Venezuela, Argentina y Bolivia, que representan una ''vuelta al pasado'' con sus medidas de nacionalización de empresas y economías más centralizadas.
Presenta el "gobierno legítimo" plan en defensa de la economía
JUAN BALBOA
El "gobierno legítimo" de México propuso ayer una amplia estrategia nacional en defensa de la economía popular, con la inmediata restitución del poder adquisición del salario mínimo, el subsidio al precio de la tortilla ¬que beneficiaría a 30 millones de mexicanos¬ y la urgente puesta en marcha de un programa que evite los abusos de precios impuestos por las empresas monopólicas.
Mario Alberto di Costanzo Armenta, secretario de la hacienda pública, aseguró en conferencia de prensa que las grandes empresas no pagan impuestos: "Existen grupos empresariales que apenas contribuyen con 2 y 3 por ciento de las ventas totales", señaló.
El documento El cuidado de la economía nacional y la defensa de la economía popular frente a la carestía, fue enviado ayer a diputados y senadores que integran el Frente Amplio Progresista (FAP) ¬PRD, PT y Convergencia.
En el texto se advierte que ante la adversidad de la carestía y la multiplicación de problemas económicos que amenazan el empleo y el bienestar de las familias, es necesario que los mexicanos se unan en torno a dos grandes frentes: el primero, cuidar el manejo de la economía nacional, y el segundo, la defensa de la economía familiar.
De entrada, el "gobierno legítimo" de Andrés Manuel López Obrador advierte sobre la posible privatización de Petróleos Mexicanos, y propone decir "no a la privatización de Pemex ni a formas disfrazadas de privatización, incluyendo la bursatilización de sus ingresos".
La propuesta señala que los mexicanos deben tener claro que el único patrimonio de recursos naturales organizado para producir y generar altos ingresos que hoy tienen los mexicanos es el petróleo, que "aporta 40 por ciento de los ingresos presupuestales. Nos asegura energía propia. Nos ofrece la oportunidad de fabricar nuestra gasolina, productos petrolíferos y petroquímicos que se utilizan en casi todas las ramas de la economía, desde los textiles hasta los equipos de oficina", y "nos proporciona un excedente económico que debiéramos invertir mejor con una visión de futuro, manteniendo la exploración de nuevos campos y apoyando la investigación y desarrollo de nuevas fuentes de energía".
En tanto, Berta Luján, secretaria del trabajo del "gobierno legítimo", explicó las grandes diferencias salariales que existen en México, y destacó que el salario mínimo se pulverizó en sólo dos meses del gobierno de Felipe Calderón.
Puso como ejemplo que un trabajador necesita 163 horas para comprar los 42 productos de la canasta básica. En contraste, el actual secretario de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens, sólo necesita trabajar un minuto con 65 segundos para adquirirlos. Consideró que el salario mínimo debe aumentar por lo menos 26 por ciento para restablecer el nivel que tenía en noviembre pasado.
En el segundo capítulo, el documento resalta que la carestía observada en los primeros dos meses del "gobierno espurio" de Felipe Calderón abarca numerosos productos y servicios básicos que han pulverizado el pobre aumento a los salarios mínimos (3.9 por ciento).
"Durante el primer mes de 2007 el poder adquisitivo de los salarios se ha reducido 26 por ciento con respecto a su deteriorado nivel de diciembre del año pasado, ello como resultado del incremento silencioso de los precios de artículos esenciales para las familias, en especial las más pobres y la clase media, situación que se agravó con la crisis del maíz y de la tortilla", asegura.
Berta Luján remató: "Los principales renglones del gasto familiar son la alimentación, el transporte y la vivienda, y prácticamente los tres han aumentado, a tal grado que nunca se había visto una caída así de los salarios, ni siquiera con las crisis económicas".
Luis Linares Zapata, secretario de desarrollo económico del "gobierno legitimo", destacó que la crisis de la tortilla dejó al descubierto la pobre experiencia de gobernar que tiene Calderón. Sobre todo, agregó, la crisis de la tortilla puso de manifiesto un modelo de producción ineficiente en los dos sexenios recientes que "el gobierno espurio continuará".
Consideró que para aumentar la producción de maíz blanco y amarillo se requiere de un programa de apoyo a los productores con una estrategia única. Entre otras acciones urgentes, señaló la recuperación de 1.5 millones de hectáreas de tierras que se han dejado de sembrar en la pasada década; la fijación de un precio de garantía, suficientemente realista, que cubra los aumentos pasados de costos de producción y que permita un margen razonable de utilidad.