Martes, 13 de febrero de 2007
El levantamiento de Oaxaca
?Ulises nos dec?a: ?ni marchas ni plantones?. Aqu? le demostramos que somos m?s cabrones?


Por John Gibler
New Politics
13 de febrero de 2007


?Ulises nos dec?a: ?ni marchas ni plantones?. Aqu?
le demostramos que somos m?s cabrones?.

El levantamiento de Oaxaca empez? como una huelga anual y pac?fica de maestros y explot? en un levantamiento no armado despu?s de que el gobernador Ulises Ruiz Ortiz se neg? a dialogar con los maestros; en vez de eso, envi? a 1,000 polic?as antimotines para levantar violentamente el campamento de protesta en el Z?calo de la ciudad de Oaxaca.

El levantamiento de Oaxaca es, m?s que nada, una rebeli?n en contra de una ofensa. El brutal ataque del gobernador Ulises Ruiz Ortiz perpetrado el 14 de junio antes del amanecer en contra de los maestros que estaban durmiendo, consum? d?cadas de corrupci?n, persecuci?n y represi?n por parte de los sucesivos gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en un solo acto de violento desd?n, provocando un levantamiento de desobediencia civil.

Desde su investidura, ?entre alegatos de fraude electoral? en el 2004, Ulises Ruiz ha roto repetidamente las reglas que permitieron al PRI contener las explosiones de descontento social y mantener por tanto tiempo ?77 a?os? el control monop?lico del poder en Oaxaca. En tan solo un a?o y medio de gobierno, Ruiz cort? lazos con gente y organizaciones en todo el estado mediante la toma de decisiones unilaterales, haciendo caso omiso de las peticiones de di?logo y neg?ndose terminantemente a escuchar las protestas que resultaban.

?Aqu? celebramos asambleas para todo,? dijo Alejandro Cruz, abogado de una organizaci?n ind?gena de derechos humanos basada en Oaxaca, ?pero [Ulises Ruiz] no consulta a nadie. Otros fingen que est?n consultando, pero este tipo ni siquiera sabe como fingir. Piensa que es un rey.?

La arrogancia de Ruiz y el uso excesivo de la fuerza en contra de los maestros, ofendi? profundamente a la gente en Oaxaca y llev? al apoyo inmediato y masivo a favor de los maestros.


?El 14 de junio, el gobierno decidi? reprimir, mandando a la polic?a a golpear a la gente y a disparar gas lacrim?geno desde los helic?pteros,? me dijo uno de los maestros que estaba presente esa ma?ana. ?Todos los a?os anteriores el gobierno llegaba y anunciaba por medio de un altavoz: ?Vamos a levantar el plant?n,? y al tercer anuncio, todos agarraban sus cosas y corr?an. Esta vez no hubo nada de eso. Incluso nos atacaron desde el aire, como si fu?ramos delincuentes.?

Una mujer ind?gena ya mayor, quien depende de limosnas para sobrevivir, me dijo que el gobernador cometi? un gran error al utilizar gas lacrim?geno: ?No deber?a de haber usado el gas. Podr?a haber agarrado a algunos maestros y meterlos a la c?rcel como antes. Pero no, us? el gas y los insult?, y es por eso que ahorita tenemos todos estos problemas.?

Solo unas cuantas horas despu?s del ataque en contra del plant?n de los maestros que estaban durmiendo, miles de habitantes locales se lanzaron a las calles, uni?ndose a las filas de los maestros. Juntos, rodearon a la polic?a, lanz?ndoles piedras y botellas, oblig?ndolos a dejar el Z?calo. Esta victoria a manos de una protesta popular espont?nea form? la base de lo que se convertir?a en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). El sindicato de maestros convoc? a la primera asamblea, esperando organizar este apoyo espont?neo en algo que pudiera ser mantenido por m?s tiempo. Pero la membres?a de la APPO pronto sobrepas? todas las expectativas, con cientos de organizaciones uni?ndoseles y form?ndose para atraer a la gente que no estaba organizada en las filas de la APPO.

Y mientras la primera asamblea eleg?a un congreso provisional de liderazgo ?formado en su mayor?a por hombres con muchos a?os de experiencia liderando organizaciones pol?ticas, y varios de ellos con antecedentes no del todo limpios ? la participaci?n masiva de base en la APPO sobrepas? la habilidad de cualquier l?der para contener al movimiento. Los l?deres se convirtieron en voceros ?aquellos que dan conferencias de prensa y negocian con los oficiales de gobierno? sin tener poderes de toma de decisiones unilateral. El poder del movimiento no ven?a del discurso de figuras como Flavio Sosa o Florentino L?pez, sino del enorme n?mero de personas que participaban diariamente en plantones, marchas, tomas de edificios gubernamentales, tomas de los medios estatales y comerciales, y la construcci?n y vigilancia de cientos de barricadas instaladas cada noche en toda la ciudad de Oaxaca.


Contexto

OAXACA es el quinto estado m?s grande de los 31 que tiene M?xico, colindando con Chiapas al este, Guerrero al oeste, Puebla y Veracruz al norte y el Oc?ano Pac?fico al sur, con una poblaci?n de 3.4 millones de habitantes. Existen diecis?is etnias ind?genas distintas en Oaxaca y m?s de un mill?n habla alguna lengua ind?gena. Junto con sus vecinos en el marginado sur de M?xico, Oaxaca es uno de los estados m?s pobres del pa?s. El treinta y cinco por ciento de todas las casas tienen pisos de tierra, y solo la mitad de la poblaci?n recibe los tres servicios municipales b?sicos: electricidad, agua y alcantarillado. El veinte por ciento de la poblaci?n es analfabeta, y solo el 40 por ciento recibe educaci?n m?s all? de la escuela primaria.

La historia de la lucha de los maestros en Oaxaca data de 1980, cuando maestros disidentes reformaron la secci?n 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educaci?n (SNTE) para arrancar de ra?z y evitar la futura corrupci?n en el sindicato. Aprobaron nuevas reglas sindicales para prohibir la reelecci?n de l?deres del sindicato y garantizar la participaci?n de base en la toma de decisiones y una completa libertad de afiliaci?n pol?tica para terminar con el dominio del PRI en la Secci?n 22. Muchos maestros de las comunidades ind?genas y campesinas, con largas historias de resistencia, modos de vida austeros, y formas de trabajar colectivas y disciplinadas (largas marchas, plantones, y asambleas) participaron activamente en las movilizaciones de la secci?n 22, influenciando fuertemente la cultura organizativa del sindicato.


La arrogancia de Ulises Ruiz

ULISES RUIZ ORTIZ fue elegido gobernador de Oaxaca bajo amplios alegatos de fraude el primero de agosto del 2004. En su primer a?o y medio de gobierno llev? a cabo una serie de ofensivas sin precedentes y t?cticas perjudiciales para ejercer un poder descontrolado sobre sus opositores. Intent?, sin ?xito, de encarcelar a su opositor en la candidatura a gobernador, Gabino Cue, bajo cargos falsos. Atac? al peri?dico local de oposici?n, Noticias, primero, tratando de sacar sus puestos de peri?dicos de la ciudad, despu?s, cancelando toda la propaganda del gobierno estatal, y, finalmente, estableciendo un sindicato falso para tomar el control de las oficinas del peri?dico en una huelga que no ten?a nada que ver con los verdaderos empleados. Adem?s, movi? las oficinas de gobierno y de la legislatura estatal de sus edificios hist?ricos en el centro de la ciudad de Oaxaca a las afueras de la ciudad en edificios nuevos, caros y bardeados. Este movimiento estaba destinado para evitar que los manifestantes realizaran marchas y protestas frente a las oficinas de gobierno. El gobernador Ruiz convirti? a la vieja legislatura estatal en un museo y a las oficinas gubernamentales en un sal?n de fiestas que se renta por hora.

Posteriormente, Ulises Ruiz decidi? crear ?una nueva cara para el turismo? en Oaxaca, destrozando el z?calo hist?rico, arrancando viejos ?rboles y destruyendo varios monumentos locales para construir nuevos. Estas medidas ?ampliamente percibidas como operaciones de lavado de dinero para esconder los fondos estatales que se gastaron en la campa?a presidencial del PRI en Oaxaca? pusieron a la mayor?a de la clase media en contra de Ruiz, principalmente por la manera descarada en que llev? a cabo sus proyectos, sin escuchar a las voces opositoras. Mientras tanto, en el campo, la polic?a estatal golpeaba y disparaba contra miembros de organizaciones de los derechos ind?genas y campesinos, originando quejas formales ante los derechos humanos, pero permaneciendo en completa impunidad.


Los maestros se van a huelga, el gobernador reprime

El comit? ejecutivo de la secci?n 22 se re?ne cada abril para revisar las demandas del sindicato para el siguiente a?o escolar. El 29 de abril del 2006, el sindicato dio a conocer su lista de 14 demandas, la mayor?a de las cuales buscaban incrementar el presupuesto educativo estatal y federal. El gobierno estatal, bajo el mando de Ulises Ruiz, no respondi?. Entonces, los maestros organizaron una marcha para el primero de mayo. Despu?s de esa fecha, volvieron a pedir al gobierno una respuesta a sus demandas. El gobierno no respondi?. El 15 de mayo, los maestros organizaron otra marcha y, nuevamente, el gobierno no respondi? a sus demandas.

El 17 de mayo, la asamblea de la secci?n 22 decidi? irse a huelga e instalar un plant?n en el Z?calo el 22 de mayo y desde ah? esperar una respuesta del gobierno, algo que los maestros han hecho por 26 a?os. Jorge Franco Vargas, el entonces secretario general del gobierno del estado, entreg? un documento haciendo un llamado para terminar con la huelga, pero se neg? a hablar de la lista de demandas de los maestros.

Como el gobierno no consider? sus demandas, los maestros no levantaron el plant?n. El 14 de junio, Ruiz intent? reprimir la huelga, mandando a 1,000 polic?as estatales al Z?calo antes del amanecer, golpeando a la gente, destruyendo su estaci?n de radio, y lanzando gas lacrim?geno desde los helic?pteros que sobrevolaban el Z?calo.

Menos de dos meses despu?s de que la polic?a federal y estatal reprimiera brutalmente un movimiento sobre derechos de tierras en San Salvador Atenco, la gente tem?a lo peor del ataque de Oaxaca y, durante horas, circularon rumores de que la redada polic?aca se hab?a convertido en una masacre. Pero el caso result? ser casi lo opuesto: miles de personas de los vecindarios adyacentes salieron a las calles y, junto con los miles de maestros del plant?n que escaparon del Z?calo, contraatacaron a la polic?a: primero, rode?ndolos en el Z?calo y, despu?s, forz?ndolos a salir del centro de la ciudad. No han regresado desde entonces.


Entra la APPO

?Despu?s del 14, recuperamos el Z?calo,? me dijo un maestro. ?La redada nos dio todav?a m?s fuerza. A partir de ese momento, la ?nica demanda de los maestros fue la salida inmediata de ese hombre, Ulises Ruiz, por ser un represor. La gente de la ciudad empez? a participar, haciendo suya la ?nica demanda de la salida de Ruiz.?

Una vez habiendo retomado el Z?calo y formado la APPO, los manifestantes organizaron marchas masivas con una participaci?n de medio mill?n de personas y lanzaron una campa?a de ?voto de castigo? en contra del PRI en las elecciones del 2 de julio, desembocando en la primera derrota del candidato del PRI en Oaxaca en la historia.

Despu?s de las elecciones, la APPO y la secci?n 22 organizaron m?s de las llamadas ?mega marchas? de cientos de miles de personas y empezaron a pintar con graffiti las catedrales coloniales de la ciudad de Oaxaca y los negocios tur?sticos, denunciando a Ulises Ruiz. Bloquearon el festival tur?stico estatal m?s grande, la Guelaguetza, organizando en su lugar, una Guelaguetza libre y alternativa. Pero, durante todas estas protestas, el gobierno estatal se neg? a ceder en la demanda de la salida de Ulises Ruiz, y el gobierno federal ?preocupado por las denuncias de fraude electoral de Andr?s Manuel L?pez Obrador y las protestas en la ciudad de M?xico? se hizo de la vista gorda.

M?s adelante, a finales de julio, la APPO se fue a la ofensiva, bloqueando los edificios de oficinas de las tres ramas de gobierno para generar una ?ingobernabilidad? en Oaxaca y, as?, obligar al gobierno federal a desaparecer los poderes del estado, el ?nico mecanismo legal disponible en Oaxaca para obligar a un gobernador a dejar la gubernatura.

Pero, mientras la APPO se iba a la ofensiva, el estado respondi? organizando a pistoleros individuales y despu?s a grandes grupos de paramilitares para atacar las marchas y los plantones de los manifestantes. Algunos de los pistoleros apresados por miembros de la APPO y capturados en fotograf?as publicadas en los peri?dicos nacionales, han sido identificados como polic?as municipales y estatales y oficiales locales de la ciudad, todos asociados con el PRI. Desde principios de agosto hasta noviembre, estos pistoleros paramilitares mataron a 16 personas e hirieron a muchas m?s.

El conflicto en Oaxaca finalmente atrajo la atenci?n del gobierno federal cuando m?s de 40 coches y camiones llenos de pistoleros paramilitares atravesaron la ciudad de Oaxaca el 21 y 22 de agosto, disparando con ametralladoras a los manifestantes, hiriendo a varios y matando a una persona. El gigante televisivo nacional, Televisa, grab? a este escuadr?n de la muerte y mostr? las im?genes en las pantallas de televisi?n de todo el pa?s. Mientras que esto impuls? al gobierno a llamar a negociar a la APPO y a la Secci?n 22, nadie fue responsabilizado de los asesinatos perpetrados por los paramilitares. En lugar de eso, los asesinatos continuaron.

Despu?s de un mes de di?logo estancado entre el Secretario de Gobernaci?n, Carlos Abascal y la APPO, el senado finalmente envi? una comisi?n para revisar la situaci?n en Oaxaca, pero no desaparecieron los poderes. Mientras que la presi?n escalaba, la Secci?n 22 vot? ?despu?s de varios conteos de votos impugnados? regresar a clases y continuar con su lucha para la salida de Ruiz por ?otros medios.? Esta decisi?n amenazaba con dividir al sindicato, ya que miles de maestros juraban seguir con la huelga.

Al d?a siguiente de la votaci?n de los maestros, el viernes 27 de octubre, oficiales de polic?a vestidos de civil y oficiales locales del PRI abrieron fuego contra manifestantes en m?s de 15 localidades en la ciudad de Oaxaca, matando a tres personas, uno de ellos era el camar?grafo de Inymedia de la ciudad de Nueva York, Bradley Will. Will, junto con corresponsales locales y nacionales, estaba ah? para cubrir el ataque en contra de los manifestantes. Estaba parado en la calle atr?s de un miembro de la APPO, junto a varios fot?grafos de peri?dicos nacionales. Se escuch? un disparo y Will grit?. Grab? su propio asesinato. Esa tarde, el presidente Fox orden? a la Polic?a Federal Preventiva (PFP) entrar a Oaxaca.


Los medios en el movimiento

Los maestros y la APPO han utilizado numerosas formas de protesta y de desobediencia civil para avanzar en su lucha por la salida de Ruiz. Llevaron a cabo enormes marchas y establecieron plantones en plazas p?blicas y, despu?s, rodeando edificios del gobierno estatal. Hicieron campa?a en contra del partido de Ruiz, el PRI, en las elecciones presidenciales. Boicotearon un gran evento cultural patrocinado por el estado. Confiscaron autobuses del servicio urbano para transportar a sus ?brigadas m?viles? de artistas de graffiti por toda la ciudad pintando mensajes pol?ticos. Dirigieron una marcha de cuatro mil personas por m?s de 400 kil?metros desde Oaxaca hasta la Ciudad de M?xico. Establecieron un plant?n afuera del edificio del Senado en la ciudad de M?xico y mantuvieron una huelga de hambre de 21 d?as. Pero la t?ctica m?s sorprendente ?la m?s celebrada por sus seguidores y m?s demonizada por sus opositores? ha sido la toma y la ocupaci?n de medios de comunicaci?n tanto p?blicos como privados, y el uso de estos medios para difundir mensajes pol?ticos y coordinar acciones de desobediencia civil.

Durante la redada del 14 de junio, la polic?a estatal marc? a la peque?a estaci?n pirata de radio de la Secci?n 22, Radio Plant?n, como su objetivo, destruyendo su equipo de transmisi?n y golpeando a los cuatro voluntarios que estaban en la estaci?n. En venganza, los estudiantes universitarios ocuparon la peque?a estaci?n de radio de la universidad estatal de Oaxaca, utilizando las ondas hertzianas para convocar a la gente a las marchas e insistir en la salida de Ruiz. Esta estaci?n de radio, Radio Universidad, se convirti? en la herramienta principal de comunicaci?n para el movimiento, con gente trayendo informaci?n de los diversos campos de protesta y los manifestantes escuchando d?a y noche en radios usados que funcionan con bater?as. Radio Universidad tambi?n fue el blanco del primer uso de armas de fuego contra manifestantes cuando pistoleros dispararon contra la estaci?n el 22 de julio, da?ando un poco la antena.

El primero de agosto miles de mujeres realizaron una marcha con gran energ?a en la que solamente participaron mujeres; iban golpeando cacerolas y sartenes, creando un sorprendente alboroto, transformando as? sus utensilios de cocina en s?mbolos de empoderamiento pol?tico. Despu?s de llegar al destino de su marcha en el Z?calo, las mujeres hicieron un llamado para tomar la Corporaci?n Oaxaque?a de Radio y Televisi?n (CORTV), Las mujeres marcharon hacia la estaci?n y le pidieron a la directora que les diera una hora para transmitir su versi?n del levantamiento de la APPO. La directora se neg? a su petici?n y las mujeres no le hicieron caso y ocuparon la estaci?n. En unas cuantas horas ya estaban transmitiendo en vivo.

?Est?bamos indignadas con la cobertura de la CORTV, nunca dec?an la verdad. Dijeron que la Guelaguetza alternativa hab?a sido un fracaso, eso realmente nos doli? profundamente,? me dijo una mujer que particip? en la toma.

Desde el inicio de la campa?a de la APPO para la salida de Ulises Ruiz, los manifestantes han insistido en cuesti?nar la veracidad de los medios, atacando verbalmente a la televisi?n, la radio, y a los corresponsales de los peri?dicos, a quienes acusan de ser parciales ante el gobierno y de encubrir la violencia estatal. Una de las consignas m?s comunes en las marchas se volvi? el de: ?Prensa, si tienen dignidad, digan la verdad.? Los manifestantes molestaban a los reporteros en sus marchas y plantones, neg?ndoles el acceso a algunos e interrogando a otros por minutos antes de dejarlos pasar. En un momento tenso, alguien en la multitud dijo que un corresponsal local para un peri?dico nacional era un agente de polic?a. El corresponsal, atemorizado, se dio la vuelta y se ech? a correr. Los manifestantes lo golpearon con palos por atr?s hasta que se cay?; los manifestantes siguieron golpe?ndolo hasta que otros les pidieron que se contuvieran. M?s tarde, el liderazgo provisional de la APPO convoc? a una conferencia de prensa emitiendo una disculpa formal y pidi?ndoles a sus miembros que respetaran a los reporteros individuales, a?n si eran cr?ticos de la l?nea editorial de sus empleadores. Aunque la tensi?n s? disminuy?, la desconfianza de los medios comerciales ha permanecido constante en el movimiento, y esa desconfianza ha impulsado el apoyo del movimiento a las tomas de los medios.

El uso de los medios por parte de la APPO ha sido, comprensiblemente, tanto torpe como energizante. Bajo el control de la APPO, se pod?an ver en la CORTV, por primera vez, documentales sin censura mostrando cortos de la brutal represi?n polic?aca en San Salvador Atenco y Oaxaca, as? como talk shows conducidos por los manifestantes analizando las muchas ofensas de Ulises Ruiz. Pero despu?s de unos cuantos d?as, casi todos los programas eran repetidos y la transmisi?n se iba por horas debido a la falta de material. En la radio se pod?a escuchar la canci?n chilena de protesta de los setentas ?Venceremos?, varias veces en una hora, lo que llev? a algunos a apodar a la estaci?n de radio Venceremos. Un habitante local dijo: ?Son maestros, as? que uno pensar?a que van a poner programas culturales pero no, ni siquiera ponen mucha m?sica, es pura revoluci?n.?

Las tomas de los medios tambi?n han sido los blancos m?s frecuentes de la violencia paramilitar. Despu?s del intento fallido del 22 de julio para destruir la antena de Radio Universidad a balazos, el 8 de agosto, alguien les pag? a unos estudiantes $250 para que echaran ?cido en el equipo de transmisi?n. Con la Radio Universidad fuera del aire, el movimiento se concentr? en sus transmisiones de radio en las dos estaciones de CORTV. Despu?s, el 21 de agosto, el convoy de polic?as vestidos de civiles dispar? contra los manifestantes que acampaban en la base de las antenas de CORTV. Algunas personas fueron heridas, pero pudieron escapar. Enseguida, los pistoleros destruyeron el equipo de transmisi?n, sacando fuera del aire a la programaci?n de radio y televisi?n controlada por la APPO.

En uno de los movimientos m?s impresionantes de la APPO, horas despu?s del ataque militar en contra de CORTV, los manifestantes de la APPO ocuparon 12 de las 13 estaciones de radio comerciales en la ciudad de Oaxaca sin herir a una sola persona ni romper una sola ventana. Esa noche regres? el escuadr?n de la muerte, esta vez atacando los plantones afuera de las estaciones de radio reci?n ocupadas, matando a un manifestante. La APPO devolvi? voluntariamente 9 de las estaciones y sigui? controlando 3. Unas semanas despu?s, las se?ales de las estaciones ocupadas empezaron a perderse: alguien estaba utilizando equipos de transmisi?n de radio de alta tecnolog?a para interferir con las estaciones controladas por la APPO y destruirlas. La estaci?n m?s d?bil qued? fuera del aire en unos cuantos d?as, y la m?s fuerte dur? unas dos semanas, aunque para cuando sali? del aire a principios de octubre, los manifestantes ya hab?an arreglado las transmisiones de Radio Universidad.


Los l?mites de la desobediencia civil

LA APPO HA HECHO UN ESFUERZO CONJUNTO para que su lucha se mantenga pac?fica, o al menos abstenerse de utilizar la violencia f?sica para alcanzar sus objetivos. Muchos argumentan que la evacuaci?n forzada de las oficinas de gobierno, el secuestro de los autobuses del servicio urbano, y la toma de los medios son formas de violencia. Es cierto que las brigadas de la APPO parecen muy amenazadoras, con sus caras enmascaradas, llevando palos y tubos. S? utilizan de manera consistente la amenaza de la violencia, pero no de la violencia f?sica. Durante un intento de secuestrar un autob?s del servicio urbano, una pasajera iracunda enfrent? a los miembros de la APPO que bland?an sus palos, neg?ndose a bajar del autob?s. Los miembros de la APPO le pidieron a la pasajera que se bajara, pero ella se neg? rotundamente. Despu?s de menos de un minuto de discusi?n acalorada, los miembros de la APPO dejaron ir al autob?s y detuvieron al siguiente.

La lucha de la APPO no est? basada en principios de la no- violencia; ellos sostienen su derecho a la autodefensa. As?, los manifestantes dicen que sus piedras, palos y cocteles molotov son apenas unas bombas caseras que tienen a la mano para defenderse de los ataques armados de paramilitares. En este contexto es importante recordar que las fuerzas paramilitares mataron a 15 manifestantes y a un periodista de Indymedia de la ciudad de Nueva York en cuatro meses de conflicto. Despu?s de los ataques paramilitares del 21 y 22 de agosto, los manifestantes organizaron la construcci?n de cientos de barricadas improvisadas en toda la ciudad de Oaxaca. Respondiendo a los ataques armados con la simple construcci?n de las barricadas demuestra su compromiso de evitar el uso de armas en su propio movimiento. Tambi?n, cuando la PFP entr? en Oaxaca, los manifestantes fueron a protestar frente a las filas polic?acas pero evitaron confrontaciones directas, permitiendo que la polic?a avanzara hacia el Z?calo sin problemas.

Cuando, el 2 de noviembre, la PFP dispar? gases lacrim?genos en Ciudad Universitaria controlada por los manifestantes, sin embargo, los manifestantes contraatacaron con una lluvia de piedras, cohetes, botellas de vidrio y cocteles molotov. La polic?a respondi? con gas lacrim?geno, tanques antimotines, palos, e incluso con helic?pteros militares, desde los cuales la polic?a lanz? granadas de gas lacrim?geno a los manifestantes. Los manifestantes lucharon con la polic?a durante horas, sobrepas?ndolos finalmente y oblig?ndolos a retirarse del ?rea.


La ley de Herodes

En 1999 Lu?s Estrada dirigi? una brillante s?tira pol?tica del PRI llamada La ley de Herodes. La pel?cula, que sali? unos meses antes de las elecciones federales del 2000, es una vivisecci?n art?stica del control monop?lico del poder pol?tico en M?xico ejercido por el PRI durante 71 a?os. La pel?cula narra el intento del PRI de acallar una serie de rebeliones en la comunidad ind?gena rural de San Pedro de los Saguaros. Un alcalde nuevo e ingenuo es mandado all? despu?s de que los habitantes locales hab?an linchado al alcalde anterior por corrupci?n y represi?n, y el ciclo vuelve a comenzar, en donde el nuevo alcalde aprende lentamente que la ?nica manera de sobrevivir es siguiendo la ley de Herodes: ?o te chingas o te jodes.?

Mientras que casi siempre se habla de la pel?cula por su exposici?n de la m?quina de poder del PRI, tambi?n provee una iluminadora met?fora de los levantamientos sociales en M?xico. En la pel?cula, los habitantes ind?genas soportan una atroz exclusi?n institucionalizada, el racismo, la manipulaci?n, la corrupci?n y la represi?n hasta que el alcalde va tan lejos en su escandaloso ejercicio del poder que se levantan, lo cuelgan de un poste y luego regresan a la normalidad. El problema es este: la explotaci?n es personalizada en un oficial particularmente ofensivo. Ese oficial es colgado, pero la explotaci?n contin?a.

Este es el peligro de tener como demanda ?nica y no negociable la salida de Ulises Ruiz. Una vez que el futuro pol?tico de Ruiz sea destruido, ?la gente regresar? a su explotaci?n cotidiana? Este es el reto de la APPO y no solo sus l?deres provisionales. Pero mientras que pedir la cabeza de Ulises se parece a las t?cticas pol?ticas de San Pedro de los Saguaros, la experiencia de la lucha de los ?ltimos cinco meses en Oaxaca seguramente dejar? un profundo impacto en el futuro de la organizaci?n social. Esta experiencia vivida de arriesgar sus vidas para defender su dignidad, de poner todo en riesgo, de tomar los medios, de paralizar el gobierno estatal, de resistir firmemente a la polic?a federal, m?s que la salida de Ulises Ruiz, ser? el legado del levantamiento de Oaxaca.



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JOHN GIBLER es miembro de la organizaci?n de los derechos humanos Global Exchange. Su trabajo sobre los movimientos sociales mexicanos aparece en Left Turn, Znet, Z Magazine, In These Times, elIndypendent y otros medios alternativos.

Traducida por Narco News.
Publicado por solaripa69 @ 17:53
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