S?bado, 17 de febrero de 2007
De milpas y otras quimeras
La crisis del ma?z, saldo de 25 a?os de neoliberalismo y abandono del campo


El auge de la agricultura industrial y el estancamiento de la milpa campesina, dos focos que revelan los efectos de la pol?tica gubernamental hacia el campo Foto: Mar?a Luisa Severiano


La defensa del ma?z, lucha contra el hambre y el ?xodo Foto: La Jornada Michoac?n
Armando Bartra
Lo que vale una tortilla: Asia es impensable sin arroz, y Europa inconcebible sin trigo. En cambio aqu?, en Mesoam?rica, nos estamos quedando sin ma?z. Y los gobiernos dicen que no hay problema, que son cosas del mercado y que el mercado las va a remediar... alg?n d?a.
As?, en 2007 los mexicanos amanecimos pagando casi el doble por la tortilla. Todo porque desde hace 25 a?os los neo-liberales en el poder dejaron de fomentar la milpa alegando que importar era m?s barato, de modo que hoy, cuando en el mundo se disparan las cotizaciones de un cereal que se emplea tambi?n -y crecientemente- para la producci?n de etanol, tenemos que comprarlo fuera y a cualquier precio, porque aqu? escasea, pero tambi?n porque hay ocultamiento y especulaci?n.
Con una producci?n anual promedio de 20 millones de toneladas, M?xico todav?a es autosuficiente en ma?z blanco. Aunque, visto m?s de cerca, esto no es tan buena noticia, pues las cosechas que han crecido son los cultivos del noroeste, sobre todo de Sinaloa; siembras de riego, intensivas en agroqu?micos y de altos rendimientos, que adem?s acaparan los subsidios; en cambio, la producci?n maicera en tierras de temporal y con menores rendimientos no ha dejado de disminuir. As?, el ma?z devino agronegocio empresarial mientras la milpa campesina se estancaba y retroced?a. Adem?s de que la autosuficiencia es s?lo en ma?z blanco, en cambio traemos de Estados Unidos un promedio de 7 millones de toneladas anuales del amarillo, que es para uso industrial o forrajero. Pero cuando hay escasez y precios altos en el mercado mundial, el ma?z blanco se exporta con subsidio, se da al ganado en sustituci?n del amarillo y se oculta con fines especulativos. De modo que siendo autosuficientes y aun excedentarios en el grano para consumo humano, para completar lo que se ocupa en las tortillas debemos comprar en el extranjero un ma?z caro, amarillo y en parte transg?nico.
Si queremos comer, los mexicanos necesitamos importar m?s de 100 mil millones de pesos anuales en alimentos, entre ellos 25 por ciento del ma?z que aqu? se consume. ?C?mo llegamos a esto? ?Por qu?, si antes nos d?bamos abasto sobradamente, ca?mos en la dependencia? La respuesta es sencilla, pero alarmante: porque desde los ochenta del pasado siglo los tecn?cratas en el poder renunciaron voluntariamente a la soberan?a alimentaria en nombre de las "ventajas comparativas"; un paradigma seg?n el cual es mejor exportar mexicanos e importar comida que apoyar a los campesinos para que cultiven aqu? nuestros alimentos. El resultado ha sido dependencia alimentaria y migraci?n, es decir, hambre y ?xodo.
Y cuando los precios del ma?z se disparan, y con ellos los de la tortilla, el huevo, el pollo, la carne de puerco... los empleados de Calder?n proclaman que los designios de la oferta y la demanda son inescrutables, limit?ndose a autorizar importaciones que servir?n para que se siga especulando, y a convenir con los acaparadores un aumento de "s?lo" 30 por ciento. Incremento brutal para quienes tienen en la tortilla su principal alimento, que por si fuera poco no se respeta.
Racismo alimentario: El ma?z es identidad porque es el sustento de los pobres, el alimento b?sico de la mayor?a del pueblo mexicano. En El nuevo cocinero mexicano, libro de recetas publicado en 1831, se define al ma?z como "Planta (...) ind?gena del suelo americano (...) que se ha cultivado con sumo provecho de la gente pobre, que en su fruto ha encontrado un alimento sano, sabroso al paladar y barato". Sin embargo, despu?s de la apolog?a, se afirma tambi?n que: "este ramo de industria se ha descuidado enteramente con notable perjuicio de los pobres, que tendr?an pan a menos precio, por ser siempre m?s barato el ma?z que el trigo". Por su parte, unos a?os antes, el cient?fico y viajero Alejandro Humboldt escrib?a, refiri?ndose a M?xico: "...el ma?z debe considerarse como el alimento principal del pueblo, como lo es tambi?n de la mayor parte de los animales dom?sticos (...) El a?o en que falta la cosecha de ma?z es de hambre y miseria".
?Por qu?, entonces, si fue y es tan importante, el maicero ha sido un ramo enteramente descuidado, como ya en 1831 reconoc?an los autores del Nuevo cocinero mexicano? Las razones son muchas, pero una de ellas -y no poco relevante- es, precisamente, que el ma?z es el alimento de las mayor?as, de los pobres, de los herederos de las culturas mesoamericanas originarias. Ma?z es lo que comen los indios, lo que comen los campesinos, lo que come el peladaje. Y los criollos y sus herederos, que desprecian a la indiada, desprecian tambi?n el grano que la alimenta. As? las cosas, el ma?z ha sido relegado por consideraciones racistas.
El desprecio racial a los pueblos originarios ha sido una constante de la derecha mexicana, tanto la criolla, como despu?s la afrancesada y hoy la agringada. Desprecio que se complementa con la subestimaci?n de las lenguas, culturas y alimentos vern?culos. Pero adem?s de discriminatoria, la derecha es socialmente insensible y le tiene sin cuidado el hambre del pueblo, salvo cuando se alborota, de modo que ni por razones culturales ni sociales le preocupa mayormente la falta de ma?z. Un inmejorable ejemplo del racismo alimentario de la derecha lo encontramos en Francisco Bulnes. Hostil a Benito Ju?rez, favorable a Porfirio D?az y enemigo de la revoluci?n de 1910, Bulnes renegaba tambi?n de quienes defend?an los derechos indios, con argumentos id?nticos a los de derechistas de hoy, como Enrique Krauze. "Los yaquis eran b?rbaros y pretend?an ser naci?n, como un franc?s de la naci?n francesa" -escrib?a nuestro ultramontano en la inmediata posrevoluci?n-. "En M?xico 35 por ciento de la poblaci?n es de indios abor?genes (...) y seg?n la doctrina de los defensores de los yaquis, los mestizos, criollos y extranjeros propietarios (...) deben restituir a los abor?genes todo lo que los espa?oles les quitaron (...) El zapatismo ha sido una consecuencia l?gica del yaquismo (...) Ning?n mexicano debi? haber aceptado la existencia de una naci?n yaqui de cualquier otra clase dentro de la naci?n mexicana". Pues bien, este antindianista radical era consecuente y sosten?a tambi?n la superioridad racial de los blancos comedores de trigo sobre los prietos comedores de ma?z y los amarillos comedores de arroz, razas de segunda cuya proverbial barbarie y molicie justificaba cualquier exceso civilizatorio en que tuviera que incurrir el hombre blanco.
M?s sofisticado y reciente que el de Bulnes es el racismo embozado que alega la ausencia en el ma?z de dos amino?cidos esenciales para la alimentaci?n: lisina y triptofano, como presunta explicaci?n cient?fica de la incapacidad de los mexicanos para acceder a los niveles de bienestar y cultura de las naciones desarrolladas. ?C?mo va a prosperar -sostienen- un pueblo que se alimenta de un grano propio para animales? Aparte de la obviedad de que ning?n pueblo se sustenta s?lo en un cereal, pues todos son nutricionalmente limitados, y de que la cultura del ma?z se apoya tambi?n en el frijol, el chile y otros alimentos, el argumento seudocient?fico es una muestra m?s de racismo alimentario.
El desprecio racial al ma?z y a los mexicanos de a pie se expresa muy claramente en los periodos de crisis agr?cola, cuando caen las cosechas del cereal. En estas coyunturas es habitual que se enfrenten dos posiciones: la de quienes reivindican la importancia de recuperar la producci?n maicera campesina, por razones econ?micas, pero tambi?n de justicia social y de preservaci?n de la cultura, y la de quienes reducen la cuesti?n a un asunto de mercado, por lo que apuestan a la importaci?n
y, en todo caso, a la producci?n intensiva y empresarial del grano. Las reacciones frente al estancamiento de la producci?n maicera durante los a?os setenta del siglo pasado -crisis que rompi? una larga historia de autosuficiencia y tuvo que compensarse con importaciones crecientes con las que se satisfac?a la cuarta parte del consumo total- ejemplifica esta confrontaci?n, en t?rminos que se han mantenido b?sicamente iguales durante los ?ltimos 30 a?os. La exposici?n El ma?z, fundamento de la cultura popular mexicana, con que Guillermo Bonfil inaugura el Museo Nacional de Culturas Populares, es una de las respuestas a la crisis de los setenta; una acci?n pol?tico-cultural con la que se reivindica el car?cter nacionalista e indianista de la defensa de la milpa. En el libro publicado en 1982 con motivo de la exposici?n, encontramos argumentos que hoy, cuando seguimos importando 25 por ciento de lo que consumimos, resultan plenamente vigentes: "Para romper el c?rculo vicioso de la dependencia es preciso alcanzar la autosuficiencia alimentaria. Y para ello s?lo hay dos posibilidades. Una es reproducir, en escala nacional, la situaci?n que predomina en las relaciones econ?micas internacionales: dejar en manos de las empresas trasnacionales y sus aliados internos la producci?n de alimentos b?sicos. Esto implica que el Estado debe concederles grandes subsidios para asegurarles altas tasas de ganancia (...) La otra es apoyar las iniciativas populares; la lucha por la tierra y por la autonom?a en
la producci?n; las demandas campesinas por mejores precios a sus productos y por conservar una mayor proporci?n de su cosecha, como medio de asegurar su subsistencia y desarrollo". No es accidental que 20 a?os despu?s, en 2002, el Museo Nacional de Culturas Populares haya realizado una segunda exposici?n con el mismo tema, titulada Sin ma?z no hay pa?s, y tampoco es casual que la f?rmula se haya transformado en lema de las luchas recientes de productores y consumidores.
Defensa de la diversidad: La reivindicaci?n de la milpa -la defensa de la producci?n campesina de ma?z- es una lucha contra el hambre y el ?xodo, un combate por la soberan?a alimentaria y por la soberan?a laboral. Pero es tambi?n una batalla, a?n m?s profunda y decisiva, por preservar la pluralidad cultural y la diversidad biol?gica, de las que depende no s?lo el futuro del pa?s, sino tambi?n el futuro de la humanidad.
Pese al implacable emparejamiento tecnol?gico y cultural del ?ltimo medio siglo, el mapa de los ma?ces mexicanos es a?n la cartograf?a de los pueblos originarios. Nuestra diversidad maicera es ra?z y sustento de nuestra diversidad ?tnica. Pero el ma?z est? amenazado no s?lo por la insuficiencia de la producci?n y el acoso de las importaciones, sino tambi?n por la tendencia a transformar un cultivo campesino de milpa en una siembra intensiva empresarial.
Lo m?s valioso del ma?z es su diversidad; las cerca de 300 variedades de una planta domesticada que se desarroll? en m?ltiples condiciones agroecol?gicas y que se fue adaptando a distintos fines. Pero esta espl?ndida multiplicidad, que originariamente se correspond?a con la pluralidad cultural, se ha venido erosionando y hoy apenas se cultiva una treintena de variedades. Y as? como son diversos los ma?ces, lo es la milpa en que se siembran y la producci?n campesina de la que forman parte. En la parcela tradicional hay ma?z, pero tambi?n frijol y calabaza, y por lo general la familia cultiva igualmente algunas hortalizas y frutales, sostiene animales de traspatio, aprovecha el acahual y el bosque, practica la caza y la pesca. Diversidad virtuosa que tambi?n se est? perdiendo por el avance de una especializaci?n que se impone a trav?s de la propia naturaleza del paquete tecnol?gico.
El mundo campesino no fue avasallado por la implacable extensi?n del comercio que transform? en mercanc?as una parte creciente de sus insumos y de sus productos; tampoco fue derrotado por el latifundio expropiador de las mejores tierras, ni por la competencia desleal del empresario agr?cola, ni por la rapi?a del usurero, ni por la inequidad del coyote, ni por la torpeza del bur?crata. La debacle profunda del mundo campesino empez? con la insidiosa inducci?n de una tecnolog?a que carcome el n?cleo duro de su racionalidad, al sustituir la laboriosa conservaci?n de la fertilidad natural por el empleo de m?quinas e insumos de s?ntesis qu?mica; recursos que terminan por hacer de la tierra un simple sustrato est?ril dependiente de los fertilizantes sint?ticos y por mudar el equilibrio biol?gico basado en la diversidad en un fr?gil monocultivo cuyas plagas s?lo los m?s feroces pesticidas pueden abatir.
Hoy, el campesino est? preso en las asimetr?as del mercado, pero tambi?n, y sobre todo, en la perversidad de un modelo tecnol?gico que lo obliga a emplear dosis
crecientes de abonos qu?micos que proporcionan una apariencia de fertilidad pero agotan los suelos; que le exige el uso de herbicidas y "selladores" -propiamente llamados "mata todo"- que destruyen las diversas formas de vida, y por la aplicaci?n de agresivos pesticidas que envenenan los suelos y las aguas enfermando al agricultor y a los consumidores. Una milpa donde se aplica Gramoxone es una milpa en la que no puede haber matas de frijol y de calabaza; es una milpa a suelo raso, sin biodiversidad y propensa a las plagas; es una milpa crecientemente contaminada por pesticidas y cada vez m?s dependiente del fertilizante qu?mico, y es, por ?ltimo, un cultivo cada d?a m?s caro cuya cosecha ya no paga el costo de los insumos.
El paradigma campesino de producci?n, que hab?a resistido con prestancia desarrollos agron?micos en ?ltima instancia basados en el manejo tradicional del agricultor, es herido de muerte hace medio siglo por una "revoluci?n verde" cuya fuentes son la mec?nica y la qu?mica. Y recibir? la puntilla si no detenemos a tiempo la amenaza de los transg?nicos; una tecnolog?a que, como los h?bridos de la revoluci?n verde, fortalece la dependencia respecto de las trasnacionales que la producen, pero que a diferencia de los primeros, amenaza a la diversidad biol?gica desde el coraz?n, desde el propio germoplasma.
Muchos de los campesinos maiceros mexicanos est?n aprisionados en una trampa tecnol?gica, pues suplantaron la vieja milpa por una parcela degradada que s?lo sigue produciendo a fuerza de dosis crecientes de insumos comerciales. A veces la adicci?n a los agroqu?micos todav?a tiene remedio, pero para superarla hacen falta fuerza de voluntad y fuerza de trabajo, pues para restaurar la fertilidad natural de los suelos hay que sustituir los insumos qu?micos por materiales biol?gicos y por labores adecuadas. Y algunos campesinos tienen la fuerza de voluntad, pero no tienen la fuerza de trabajo, pues la crisis del campo deriv? en migraci?n, y de un tiempo a esta parte en muchos pueblos ya no hay mano de obra. As? las cosas, el cultivo de una peque?a parcela de ma?z para autoconsumo a base de agroqu?micos y con el menos trabajo posible se ha transformado en una estrategia campesina; v?a sin duda insostenible, pero por un tiempo adecuada a las condiciones de migraci?n que encarece la mano de obra, y de remesas que permiten adquirir los insumos.
Este es el tama?o del reto. Salvar al pa?s es salvar al ma?z. Pero salvar al ma?z es restaurar la milpa como paradigma de agricultura sustentable basada en la diversidad productiva y sustento de la pluralidad cultural. Y para eso el campo mexicano necesita una cirug?a mayor, una rectificaci?n profunda que es impensable sin un cambio de rumbo general, un viraje hist?rico en el modelo civilizatorio.
***
La apertura comercial desordenada y el fin de las pol?ticas de fomento destruyeron nuestra agricultura y tambi?n nuestra industria peque?a y mediana que generaba empleos, de modo que para el mill?n de j?venes que cada a?o se incorpora al mercado de trabajo s?lo hay tres opciones: econom?a subterr?nea, migraci?n o desempleo. Y el pueblo no aguanta m?s. Todos los d?as sindicatos, organizaciones campesinas y ciudadanos del com?n protestan airados. Pero siendo m?ltiples, los agravios se resumen en uno solo: la v?a por la que los tecn?cratas encaminaron a M?xico lleva al precipicio, pues el llamado "modelo neoliberal" s?lo beneficia a megaempresarios y trasnacionales. Llevamos 30 a?os esperando que la riqueza gotee y los pobres son cada vez m?s pobres. Miseria y desesperanza que la derecha gobernante enfrenta con migajas asistenciales y tanquetas.
El alza de la tortilla es una se?al. El tiempo se acaba, y si queremos recuperar a M?xico necesitamos retomar las riendas de la naci?n rescatando para el pueblo la soberan?a que los gobiernos del PRI y del PAN hipotecaron por migajas. Soberan?a para crear empleos y producir alimentos, pero tambi?n para preservar nuestra diversidad biol?gica y cultural, asuntos mayores que no pueden dejarse al arbitrio del mercado.


Un fot?grafo de Reforma tuvo que ser hospitalizado; Presidencia minimiza la agresi?n
Agentes del EMP golpean a reporteros en Tlaxcala
LA JORNADA DE ORIENTE , GEORGINA SALDIERNA , CLAUDIA HERRERA ENVIADAS


El fot?grafo Luis Castillo es golpeado por agentes del Estado Mayor Presidencial por intentar captar im?genes de la llegada de gobernadores aTlaxcala Foto: Alejandro Ancona /La Jornada de Oriente


Ex braceros bloquearon una carretera en Tlaxcala en protesta porque se les impidi? acercarse al lugar de la reuni?n de la Conago, donde quer?an entregar una carta a Calder?n para exponerle sus demandas Foto: Alejandro Ancona /La Jornada de Oriente
Tlaxcala, Tlax., 16 de febrero. La asistencia del presidente Felipe Calder?n a la 31 reuni?n ordinaria de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) se dio en medio de un estricto dispositivo de seguridad, que no s?lo impidi? el acceso a un grupo de manifestantes, tambi?n provoc? el enojo de trabajadores que no pudieron llegar a sus lugares de empleo y dos incidentes con representantes de diversos medios de informaci?n.
Destac? el caso del fot?grafo Luis Castillo, del diario Reforma, quien fue golpeado por elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP) y tuvo que ser trasladado a un hospital en la ciudad de Puebla.
Como parte del operativo iniciado la noche anterior, se mont? un cerco de seguridad en el primer cuadro de la ciudad, con vallas y cientos de militares y granaderos, que impidieron el acceso a toda persona que no estuviera plenamente acreditada para participar en la reuni?n de la Conago o no formara parte de las porras que fueron llevadas para aplaudir el paso del Ejecutivo federal.
Lo anterior provoc? que decenas de empleados que laboran en oficinas y tiendas ubicadas en la plaza principal y sus calles aleda?as no pudieran acceder a sus lugares de empleo. Molestos, trataban de convencer a los granaderos de que se les dejara pasar, pero nada conmovi? a los elementos de seguridad. Dos j?venes improvisaron cartulinas en las que se pod?a leer: "Calder?n, Conago, d?jenos pasar. S?lo queremos trabajar", mientras otra rezaba: "Ulises Ruiz y Mario Mar?n pueden pasar, pero el pueblo honesto y trabajador, no".
De manera paralela al cerco del primer cuadro, se instal? un operativo similar en el hotel Misi?n, ubicado en la comunidad de Atlihuetz?a, donde pernoctaron colaboradores de los mandatarios asistentes a la reuni?n de la Conago. Trascendi? que el despliegue de los elementos de seguridad en ese lugar obedeci? a una estrategia para "despistar" a integrantes de varias agrupaciones que, a lo largo de la semana, hab?an anunciado manifestaciones de protesta, con motivo de la primera visita de Calder?n Hinojosa -ya como Presidente- a la entidad.
Por la ma?ana, poco antes de las nueve, ocurri? el incidente en que elementos del Estado Mayor Presidencial golpearon al fot?grafo del diario Reforma, al tiempo que jalonearon a camar?grafos de Tv Azteca. Todo ocurri? cuando los trabajadores de la informaci?n trataban de obtener im?genes y placas de la llegada de los gobernadores al palacio de gobierno, donde tuvieron una reuni?n privada con Calder?n.
Los militares pidieron al fot?grafo y a los camar?grafos que abandonaran el sitio donde se encontraban -que hab?a sido abierto para que entraran los porristas y personal de la Presidencia. El primero solicit? que le dieran oportunidad de tomar placas del gobernador de Michoac?n, L?zaro C?rdenas, quien en ese momento llegaba a la reuni?n de la Conago. Pero en respuesta comenzaron a golpearlo hasta que lo tiraron al suelo, donde le propinaron varios puntapi?s.
Un guardia le arrebat? su c?mara fotogr?fica y le destruy? parte del equipo, al tiempo que otro lo manten?a en el suelo con una bota en la cara. Desesperado, Luis Castillo pidi? auxilio, hecho que permiti? que otros periodistas se percataran del incidente; al mismo tiempo, trabajadores de tv Azteca eran retirados a empellones de la zona.
Una vez sometido, el fot?grafo de Reforma fue llevado en vilo hasta afuera de las vallas, no sin antes decomisarle su acreditaci?n. Debido a la gravedad de los golpes recibidos, tuvo que ser trasladado a un hospital en la ciudad de Puebla, donde un m?dico certific? las lesiones que le provocaron. Por la tarde abandon? el nosocomio -cuyo nombre se reserv? la empresa period?stica-- con vendajes en uno de los brazos y un hematoma en la mejilla.
La golpiza -en la que participaron cuatro elementos del Estado Mayor Presidencial- ocurri? minutos antes de la llegada de Calder?n a la reuni?n de la Conago. Incluso, por el inminente arribo del jefe del Ejecutivo, la gobernadora de Zacatecas, Amalia Garc?a, fue detenida por el EMP y se le impidi? el paso por varios minutos.
En otro punto del cerco impuesto en el primer cuadro de la ciudad ocurri? otro incidente con periodistas. En este caso, trabajadores del Canal Once y Tv Mundo fueron jaloneados y obligados a retirarse de la zona sitiada.
Luego de conocer sobre el caso del fot?grafo de Reforma, funcionarios de la Presidencia trataron de minimizar el asunto. Informaron que el joven hab?a saltado las vallas en una acci?n ilegal, y que ?l mismo se hab?a tirado al suelo. Para corroborar su estado de salud, dijeron, un funcionario se hab?a quedado en la entidad, pero no hab?a podido encontrar al periodista en ning?n hospital de Tlaxcala.
Protesta de ex braceros
En Atlihuetz?a, justo en la desviaci?n que lleva al hotel Misi?n, sede alterna de la Conago, integrantes de la Alianza Binacional Braceroproa bloquearon dos de los cuatro carriles de la carretera Apizaco-Tlaxcala, despu?s de que se les impidi? llegar al inmueble, donde esperaban encontrar al presidente Felipe Calder?n para entregarle una carta donde relatan su situaci?n.
Los hechos, en los que participaron m?s de un centenar de ex braceros procedentes de 20 estados de la Rep?blica, ocurrieron alrededor de las 10:30 de la ma?ana.
"S?lo quer?amos entregar un documento al gobernador de Guanajuato (Juan Manuel Oliva Ram?rez, coordinador de la Comisi?n de Asuntos Migratorios de la Conago), en el que le planteamos siete puntos para solucionar nuestro problema con la esperanza de que el tema fuera abordado en la reuni?n de gobernadores, pero no nos dejaron pasar, por lo que decidimos cerrar la carretera", explic? uno de los ex trabajadores agr?colas.
La fila de autom?viles varados abarc? m?s de cinco kil?metros durante aproximadamente dos horas. Poco despu?s de la una de la tarde los manifestantes levantaron el bloqueo.
Impiden paso a manifestantes
En tanto, en la capital tlaxcalteca, una vez concluida la reuni?n del presidente Felipe Calder?n con los mandatarios estatales, granaderos de la polic?a de la entidad tomaron el control del primer cuadro de la ciudad e impidieron la llegada de una manifestaci?n del magisterio disidente, integrantes del sindicato del IMSS y de telefonistas, as? como de varias agrupaciones civiles.
Frente al cerco policiaco, los manifestantes no tuvieron m?s remedio que efectuar un mitin en las instalaciones del Movimiento de Bases Magisteriales de Tlaxcala (MBMT) para protestar contra la presencia de Calder?n y de los gobernadores de Oaxaca y Puebla, Ulises Ruiz y Mario Mar?n, respectivamente, a quienes acusaron de represores.
El secretario general del MBMT, Refugio Flores Mu?oz, critic? el "exagerado" dispositivo de seguridad. Durante el mitin, no s?lo se expres? inconformidad por el gasto excesivo que hizo el gobierno tlaxcalteca en la organizaci?n del encuentro, sino tambi?n por la pol?tica econ?mica y social que aplica el Ejecutivo federal, a quien llamaron "presidente ileg?timo".
Los sindicalistas cuestionaron el alza de precios en los productos de la canasta b?sica y la falta de oportunidades de empleo que prevalece en el pa?s, situaci?n que obliga a los mexicanos a emigrar al extranjero en busca de los ingresos necesarios para su subsistencia.
Publicado por solaripa69 @ 11:30
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