Jueves, 01 de marzo de 2007
Los riesgos de la expansi?n e?lica

Diego Cevallos
IPS

Con la bendici?n de agencias de desarrollo, trasnacionales y ambientalistas, el gobierno de M?xico desbroza terreno para el despegue de la energ?a e?lica. Pero campesinos y expertos en aves est?n inconformes.

El objetivo del gobierno es que la generaci?n de electricidad por viento, que ahora representa apenas 0,005 por ciento del total, suba a seis por ciento en 2030.
Lograr tal meta implicar? que en la principal zona de vientos de M?xico --el Istmo de Tehuantepec, en el meridional estado de Oaxaca-- se instalen m?s de 3.000 aerogeneradores, a los que deber?n sumarse otras decenas en diversos lugares del pa?s.

Pero colocar estas aspas de unos 27 metros de di?metro montadas sobre torres elevadas requiere negociar con los due?os de los predios, la mayor?a campesinos, algunos de los cuales denuncian haber sido enga?ados cuando se cre? la primera planta e?lica en 1994.

Mientras, expertos en aves advierten que muchas especies corren peligro de morir en las aspas gigantes, provocando una reacci?n ambiental en cadena en todo el continente, pues varias son migratorias.

"Todo est? dado para facilitar las instalaciones e?licas, pero no hay mayor inter?s por las aves, lo que a la larga podr?a acarrear problemas de envergadura", dijo a Tierram?rica Ra?l Ortiz-Pulido, portavoz de la secci?n mexicana del Consejo Internacional para la Preservaci?n de las Aves.

Este cient?fico reconoce que el tema de las aves es considerado para el desarrollo de cada proyecto, pero "de manera incompleta e incorrecta".

No es lo mismo evaluar el efecto de un proyecto donde se establecer?n pocos aerogeneradores que evaluar el impacto de varios proyectos conjuntos donde habr? decenas de esos aparatos, tal como se planea desarrollar en la zona del Istmo de Tehuantepec, argument?.

Ser? el efecto conjunto el que afecte a las aves, explic?.

Pero las autoridades aseguran que los planes oficiales toman seriamente en cuenta la cuesti?n ambiental.

"En cualquier proyecto hay gente a favor y en contra, pero a la larga las experiencias de otros pa?ses probaron que los proyectos e?licos traen muchos beneficios a las comunidades y que no hay afectaciones ambientales importantes", dijo a Tierram?rica Marco Borja, quien comanda un proyecto dirigido a evaluar el recurso e?lico en el pa?s desde el estatal pero independiente Instituto de Investigaciones El?ctricas, con apoyo del Fondo del Medio Ambiente Mundial (GEF, por su siglas en ingl?s).

En los ?ltimos dos a?os las autoridades prepararon normativas para alentar el aprovechamiento del viento y desde diciembre someten a consulta p?blica una nueva regulaci?n que ordenar? el uso de esa energ?a desde el punto de vista ambiental. Esta podr?a entrar en vigencia en marzo.

Para darle a?n m?s incentivo, lograron un cr?dito no reembolsable del GEF por 25 millones de d?lares otorgados por el Banco Mundial. Ese monto sumado a lo que recibe el Instituto de Investigaciones El?ctricas y que lleg? al GEF desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se traduce en un apoyo de casi 30 millones de d?lares.

La meta es impulsar una fuente cuya capacidad generadora crece en el mundo m?s de 30 por ciento anual, disminuyendo la dependencia de los combustibles f?siles.

En la norma ambiental para las instalaciones eoloel?ctricas ahora en discusi?n, las autoridades proponen eliminar los estudios de impacto ambiental, que se exigen a otros proyectos. El requisito ser? reemplazado por un "informe preventivo", que es de categor?a y alcance menor.

En la introducci?n de la nueva norma, que por ley debe someterse a consulta p?blica por 60 d?as, plazo que vence a fines de este mes, se reconoce que las instalaciones e?licas pueden tener "impacto sobre la avifauna".

En su articulado postula que el responsable del proyecto deber? hacer un "inventario de especies que utilizan el ?rea, detallando las relaciones entre las mismas para determinar las repercusiones del desplazamiento de alguna de ellas, ?pocas de apareamiento, nidificaci?n y cr?a".

Eso ser? insuficiente para la zona del Istmo, insisten los cient?ficos. Por ese lugar transitan anualmente seis millones de aves, entre ellas 32 especies amenazadas de extinci?n y nueve end?micas.

"Somos acad?micos y no activistas; no sabemos ya c?mo hacer llegar nuestras advertencias a las autoridades", expres? Ortiz-Pulido.

En La Venta, que es parte del municipio oaxaque?o de Juchit?n, se concentran la mayor?a de planes oficiales para instalar aerogeneradores. Es una zona empobrecida de unos 150.000 habitantes, en su mayor?a dedicados a la agricultura y ganader?a.

All?, los campesinos tambi?n est?n inconformes con los planes oficiales.

"Se enga?? a los due?os de las tierras con arreglos ama?ados, pagos por arrendamiento de tierra rid?culos (para instalar los aerogeneradores) e impedimentos para cultivar. Ya no permitiremos m?s planes", declar? a Tierram?rica Alejo Gir?n, l?der del Grupo Solidario La Venta.

Ah? arranc? en 1994 el primer proyecto e?lico, denominado La Venta I, y en los ?ltimos dos a?os sigui? con La Venta II. Ahora el gobierno de Felipe Calder?n anuncia que licitar? La Venta III y que luego vendr?n otros como el plan Oaxaca y La Ventosa.

Son proyectos donde transnacionales como la espa?ola Iberdrola y la francesa Electricit? muestran gran inter?s, igual que firmas locales como la cementera Cemex, que aspiran a levantar aerogeneradores para autoabastecerse y en varios casos vender excedentes de energ?a a la estatal Comisi?n Federal de Electricidad (CFE).

Concretar esos planes implica convencer a los due?os de las tierras, a quienes la CFE paga por cada uno de los 100 generadores ya instalados en La Venta menos de 300 d?lares anuales, suma entre 10 y 20 veces m?s baja que la que reciben pobladores afectados en otros pa?ses, denunci? Gir?n.

"Los proyectos e?licos casi no crearon fuentes de trabajo y no benefician a los vecinos. Aqu? nada cambi?. Seguimos pobres a pesar de que la CFE prometi? que eso cambiar?a", dijo a Tierram?rica Feliciano Santiago, secretario municipal de Juchit?n.

La comunidad internacional preocupada por los derechos humanos en el pa?s

Sergio Ferrari

Desde el levantamiento ind?gena en Chiapas ?enero de 1994- a las ?ltimas tensiones en Oaxaca, M?xico transita una etapa pol?tica compleja, con particulares problemas en cuanto a la vigencia de los derechos humanos. La comunidad internacional sigue atenta la cotidianeidad de ese importante pa?s latinoamericano. Amnist?a Internacional advierte y espera, impaciente, mejoras a corto plazo. Los desaf?os son inmensos...

CONSULTAR A LA SOCIEDAD CIVIL
La necesidad de una m?s activa mediaci?n y de una mayor consulta de parte de las autoridades aztecas a la sociedad civil mexicana constituye uno de los temas esenciales del an?lisis de Alma Noser, responsable de Amnist?a Internacional (AI) Suiza para M?xico.
Y recuerda el contenido esencial del ?ltimo informe que su organizaci?n acaba de publicar en febrero. El mismo analiza las ?graves deficiencias de los sistemas de seguridad p?blica y de justicia penal mexicanos?.
Deficiencias que hacen, seg?n AI, que la detenci?n arbitraria, la tortura, los juicios injustos y la impunidad sean pr?cticas sistem?ticas a nivel estatal y federal en todo el pa?s.
El documento se basa en entrevistas que representantes de AI mantuvieron entre 2004 y 2006 con representantes del Gobierno Federal y de diversos estados; agentes del Ministerio P?blico; abogados; miembros de la judicatura; ONG de derechos humanos as? como con v?ctimas de abusos y sus familias.
En noviembre 2005, la Comisi?n Nacional de Derechos Humanos (CNDH) reconoci? que la tortura segu?a siendo una pr?ctica generalizada en M?xico.
El Informe de AI recomienda realizar una reforma constitucional y de la legislaci?n secundaria, para garantizar que las obligaciones contra?das por M?xico en virtud de los tratados internacionales de derechos humanos sean consagradas en la legislaci?n nacional.
GRANDES PROBLEMAS. DESPROTECCION INDIGENA
?La situaci?n es muy dif?cil. Especialmente en las regiones ind?genas del sur, y tambi?n en estados del norte. No s?lo por las dificultades econ?mico-sociales cotidianas, sino tambi?n por la falta de un real acceso a la justicia?, insiste Noser en entrevista exclusiva.
Seg?n un censo realizado por el Instituto Federal de Defensor?a P?blica, en 2004, hab?a s?lo 82 abogados con la preparaci?n necesaria para representar y poder defender a los 13 millones de personas ind?genas en M?xico.
Y la lista de problemas es larga, seg?n la experimentada activista helv?tica, comenzando con las ?tensiones enormes en regiones donde el Gobierno estudia implementar megaproyectos hidroel?ctricos sin ninguna consulta a la gente? .
As? como ?el drama de la migraci?n ?mexicana y centroamericana- hacia el norte, que sufre abusos inimaginables; el tema escondido de la migraci?n interna cada vez m?s intensa y preocupante por las tensiones sociales; el aumento del narcotr?fico con la consecuente militarizaci?n que sirve para controlar-reprimir a los movimientos sociales; o el asesinato ya end?mico de mujeres en Ciudad Ju?rez?, sigue enumerando.
EXIGENCIAS DE MEJORAS PROFUNDAS
En cuanto al futuro, Noser no esconde grandes interrogantes. ?Soy bastante esc?ptica con respecto a un mejoramiento real, de fondo, de los derechos humanos?, enfatiza.
Pesimismo con el que coincide el soci?logo mexicano Marcos Antonio Leyva Madrid, director de EDUCA, una ONG de Oaxaca dedicada a la educaci?n comunitaria alternativa.
Leyva, quien visit? recientemente Suiza invitado por Amnist?a Internacional y por Peace Watch, es uno de los consejeros de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca) y ha participado en la negociaci?n con las autoridades para encontrar alternativas a la crisis que desde el a?o pasado reina en su Estado.
En mayo de 2006 los maestros iniciaron una huelga en el Estado de Oaxaca para exigir mejoras salariales y de condiciones de trabajo y ocuparon la plaza principal de la ciudad del mismo nombre.
El intento de las fuerzas de seguridad por desalojarla y una primera onda represiva llev? a una radicalizaci?n de la protesta. Y a la formaci?n, en junio del 2006, de la Asamblea popular del Pueblo de Oaxaca (APPO). Desde entonces hasta ahora Oaxaca ha vivido un clima de inseguridad extrema, con confrontaciones, represi?n, presos, heridos y muertos.
?La violaci?n de los derechos humanos ha sido constante y significativa. Y eso produce un enorme enojo de mucha gente?, enfatiza Leyva. Quien, a pesar de todo, sigue convencido que el di?logo y la negociaci?n son los mecanismos esenciales para terminar con el clima de inseguridad que vive Oaxaca.
LA VISION OFICIAL HELV?TICA
En cuanto a la conflictividad de distinta ?ndole que se da en M?xico, ?estamos persuadidos que hay que hacer todos los esfuerzos para institucionalizar mecanismos de di?logo y negociaci?n?, enfatiza por su parte M? Bleeker.
Bleeker es la responsable del ?Programa de derechos humanos, promoci?n de la paz y seguridad humana?, impulsado por la divisi?n pol?tica IV del Departamento Federal de Asuntos Extranjeros helv?tico. El mismo concluir? a fin del 2007.
La canciller?a helv?tica apoya desde el a?o 2002 diversas iniciativas para la promoci?n de los derechos humanos en M?xico.
Una de ellas, el programa PROPAZ, implementado en Chiapas por cuatro grandes organizaciones no gubernamentales (ONG) de cooperaci?n al desarrollo: Acci?n Cuaresmal, Caritas, Pan Para el Pr?jimo y HEKS (ayuda protestante). Busca aportar positivamente a la transformaci?n-resoluci?n del conflicto y al respeto de los derechos esenciales de la persona humana.
Desde 2003, sostiene tambi?n un proyecto m?s amplio, a nivel nacional, con similares objetivos esenciales.
El mismo se comenz? a ejecutar luego que el Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas realizara junto con las autoridades mexicanas un primer diagn?stico sobre los derechos humanos en ese pa?s latinoamericano. A posteriori se defini? un Plan Nacional en esa esfera.
El aporte suizo se materializa a trav?s de dos ?socios?, tal como explica M? Bleeker.
Uno de ellos, la organizaci?n ?Ginebra para los derechos humanos?, que asegura una asistencia t?cnica y de mediaci?n para que dicho plan sea implementado en acuerdo con la sociedad civil. Actualmente se impulsa en cinco estados del pa?s.
El segundo socio es SERAPAZ, una instancia mexicana para la transformaci?n de los conflictos. Esta ha promovido en los ?ltimos a?os un observatorio para el diagn?stico de conflictos; cursos de formaci?n sobre esta tem?tica con participaci?n de autoridades municipales; as? como actividades de mediaci?n cuando realidades conflictivas amenazan transformarse en situaciones violentas.
La comunidad internacional se muestra atenta y expectante. Y espera, a muy corto plazo, iniciativas y reformas significativas. La presi?n social aumenta y la pelota pica ahora en el campo del Gobierno.




Berger: la peor ocupaci?n es tener invadidos esp?ritu y pensamiento
La imaginaci?n conecta a la gente con la gente, y con sus preocupaciones, por todo el mundo, dice en entrevista
Vivimos tiempos oscuros, pero las luces contin?an, se?ala el autor brit?nico
RAMON VERA HERRERA

Portada de Con la esperanza entre los dientes, primer libro del autor brit?nico John Berger, que se difunde primero en castellano que en ingl?s, coeditado por La Jornada Ediciones e Itaca. Este viernes ser? presentado a las 18 horas en el sal?n de actos del Palacio de Miner?a, con los comentarios de Luis Hern?ndez Navarro y Hermann Bellinghausen
La Jornada Ediciones y Editorial Itaca acaban de publicar en coedici?n Con la esperanza entre los dientes, de John Berger, primer libro del autor brit?nico, nacido en 1926, que se difunde primero en castellano que en ingl?s. Los textos de este volumen alumbran el oscuro periodo hist?rico que atravesamos. No obstante, no es un libro pesimista. Berger junta claves que nos ayuden a entender los caminos, los saberes, los atisbos surgidos de diferentes rincones, propuestos por culturas, colectivos y personas que en la naturalidad de su propia vida rechazan el mundo que el capitalismo nos impone.
La vastedad de la obra de Berger -conocido mundialmente como cr?tico de arte, narrador, pintor, poeta, guionista, fil?sofo y analista pol?tico- podr?a hacerlo inasible si no fuera porque ?sta mantiene una coherencia interna: la irrenunciable premisa de buscarle sentido a la existencia, en la infinidad de encrucijadas que una vida contiene y que van de lo m?s ?ntimo, imaginante y creativo, a lo m?s social y pol?tico. Aqu?, habla en entrevista exclusiva para La Jornada.
Modestia, ante todo
Esta es la primera vez que un libro m?o se publica en castellano antes que en ingl?s y aparece justamente en M?xico, en un continente donde hay tantos escritores a quienes admiro, como Eduardo Galeano, Roberto Juarroz, Juan Gelman, Julio Cort?zar, Luis Sep?lveda o Carlos Fuentes. Y siento a la vez orgullo y modestia, hermanos gemelos que se alternan sucesivamente. Siento orgullo de que algo de lo que tenga que decir los alcance all? en M?xico; que algo de lo que digo sea relevante, pese a la gran distancia. Y la modestia llega por la apertura que encuentro en M?xico. Por la disposici?n de su gente a escuchar mis palabras y que ?stas valgan. Por el cari?o y enorme cuidado puestos en este libro. Ante eso, siento mucha modestia.
Muchos de los art?culos y notas de este libro no se han publicado siquiera en Gran Breta?a, mi pa?s de origen. No porque all? exista alguna suerte de censura. Lo que existe es una cierta indiferencia. Y recuerdo de inmediato a Ryszard Kapuscinski, quien falleci? recientemente, y a quien admir? como escritor y periodista.
Lo curioso es que en los obituarios aparecidos por su muerte hubo mucho reconocimiento hacia ?l pero casi nadie habl? del modo en que por 20 o 30 a?os fue capaz de remontar, de subvertir, la censura. Escribiendo de Africa o de cualquier otra parte, describ?a maravillosamente lo que miraba, pero de un modo tal que sus lectores polacos (en un tiempo en que la prensa polaca estaba muy censurada) pudieran leer de un modo natural, casi ingenuo, algo que se aplicaba tambi?n a ellos por la situaci?n imperante en Polonia. Con ingenio colosal, su trabajo tuvo una natural manera de remontar la censura.
Si relaciono a Kapuscinski con este libro que acaba de salir en M?xico es porque su publicaci?n y Kapuscinski me confirman que la imaginaci?n puede conectar. Esta conecta eventos con eventos, aun aqu?llos que no son iguales o semejantes, algo en lo que Kapuscinski era muy h?bil, pero tambi?n conecta a la gente con la gente, y con sus preocupaciones, por todo el mundo. Y si lo logra a veces, ni siquiera importa cu?nta gente conecta, porque eso no vale la pena ni es posible cuantificarlo. Uno no puede cuantificar a la gente. As? que pienso en Tom Waits, el m?sico y cantante, que dijo alguna vez: ''cuando uno escribe una canci?n, la idea es construir un camino por el que alguien m?s pueda circular alguna vez".
Tiempo de barbarie
Con la esperanza entre los dientes. Es curioso. Al pensar en el t?tulo, de inmediato pienso en tres historias. La primera es un pasaje de un relato de Emine Sevgi Ozdamar, una maravillosa narradora turca: ''si ves a una persona ciega, no la presiones. Ponte junto ella y cierra un ojo, para que te sienta cerca. Si en la calle te cruzas con un mudo, recoge una piedrita y p?ntela en la lengua". Aunque esto no tenga que ver con la esperanza entre los dientes de forma directa, en otro sentido tiene tanto que ver.
Hay una historia sufi de hace ocho siglos. Un hombre viaja y est? muy hambriento. Tiene tanta hambre que se aproxima a un palacio. Toca a la puerta. Y los due?os sueltan a un perro, uno muy feroz y amenazante se aproxima. Busca una piedra, para mostr?rsela al perro y desalentarlo. Pero adem?s de tener hambre tiene mucho fr?o, hace mucho fr?o. Tanto que las piedras est?n pegadas al suelo. Y entonces el hombre dice: cuando le avientan un perro fiero a un hombre hambriento y las piedras est?n pegadas al piso, estamos en un tiempo de barbarie.
Y debemos recordar que esta historia puede ocurrir hoy, aunque se narre desde hace ocho siglos, y que dentro de ella subyace un ''pero... pero... pero..." muy humano: el reconocimiento de una alternativa, porque los tiempos no deber?an ser de barbarie.
Es como esa amiga palestina que me envi? por celular un mensaje escrito que dec?a: ''?la diferencia entre optimismo y esperanza? En ausencia de esperanza lo que queda es una entereza inextinguible". S?. La esperanza tiene un coraz?n generoso, es una respuesta en la oscuridad y puede nacer justo cuando todo parece perdido.
Respuesta hecha en la oscuridad
Hay una gran diferencia entre esperanza y optimismo. Hoy en Europa la gente habla de optimismo y pesimismo. ?Eres optimista? Pero no es como en el caso del orgullo y la modestia, que son gemelos. El optimismo es un c?lculo, hecho a la luz de datos colectados. Es lo que hacen los inversionistas. Como lo suyo es un c?lculo, si no es c?nico, por lo menos es esc?ptico. La esperanza es algo muy diferente. Es una respuesta hecha en la oscuridad. ?A qu??, no estoy seguro que podamos saberlo, pero es una respuesta hecha a oscuras. Vivimos tiempos oscuros pero tal vez se nos olvida que muchas otras ?pocas han sido oscuras, lo cual no ha extinguido todas las luces. Estas contin?an.
Hoy, especialmente en Europa, la esperanza est? conectada con una promesa que ata?e al futuro. En los dos siglos anteriores la esperanza existe en la promesa de un progreso que uniforma en ciertos sentidos. La promesa siempre proclamada por el capitalismo -el enriquecimiento y el progreso tecnol?gico, etc?tera-
y la esperanza proclamada, no tanto por Marx sino por el socialismo realmente existente, de que despu?s de ese socialismo se lograr?a el comunismo.
Para el pensador mexicano Gustavo Esteva el capitalismo y el socialismo realmente existente se basan en la premisa de que tenemos que tener mucho pero que para compartirlo debe haber plenitud. Como tal, la prioridad no se sit?a en compartir sino en acumular. ''Hoy no f?o, ma?ana s?", reza el letrero que muchas tiendas de abarrotes mexicanas fijan en sus instalaciones.
De modo natural, la igualdad viene aparejada a la frugalidad. El verdadero compartir ocurre cuando hay muy poco. Y ese verdadero compartir no implica compartir ?nicamente los pocos o peque?os pedazos de algo compartible. Lo que en el fondo se comparte es el mismo acto de compartir. Lo cual es de un enorme valor humano. Junto con compartir lo escaso, lo frugal, llega tambi?n la posibilidad de compartir decisiones. Compartir las decisiones es un acto pol?tico. No es la pol?tica de los partidos. Tampoco es la pol?tica como se entiende normalmente, con toda la enga?ifa de las elecciones, algo que prosigue. Hablamos del coraz?n de la pol?tica. Y por supuesto los zapatistas entienden muy bien esto.
Teodor Shanin nos ayuda a profundizar este compartir. Shanin le debe muchas de las maravillas que ha escrito acerca de los campesinos a Alexander Chayanov, quien afirm? que la erradicaci?n del campesinado en favor de la colectivizaci?n de la agricultura ser?a el suicidio del socialismo. Y ten?a raz?n. Como ten?a raz?n fue fusilado en 1937. Pero su punto es el siguiente: en el capitalismo los obreros trabajan activamente para producir algo y les pagan s?lo lo suficiente para sobrevivir siendo aptos para reproducirse, y luego trabajan para producir plusval?a para el capitalista. En cambio, en la econom?a campesina, en la v?a campesina de trabajo, ocurre algo diferente, porque lo que les arrebatan -mediante diferentes instancias legales o sac?ndole ventaja a lo que los campesinos producen- ocurre primero. Luego, lo que le queda a los campesinos es producir ellos mismos para sobrevivir, por lo cual producen seg?n sus necesidades, y nada m?s, lo cual es duro en extremo. As? que la noci?n de la acumulaci?n es muy diferente.
Esto nos trae al presente (porque todo lo anterior es el antecedente hist?rico), donde por todo el mundo, en diferentes proporciones y diferentes regiones del planeta, existe una gran econom?a no oficial, en parte legal, con frecuencia ilegal, de la que nadie puede sacar cuentas porque es clandestina.
Adem?s de ser clandestina es tambi?n algo muy personal, es decir, de persona a persona, es muy ?ntima. No es ni la econom?a del capitalismo ni la del Estado. Es una econom?a de intercambios que ocurren en formas muy personales, de modos comunitarios, y que tiene gran versatilidad -pues la gente cambia de roles sin que haya contratos, tan s?lo con la palabra, por la confianza en las personas, en la palabra de los otros.
Shanin habla de esto. Tras el colapso de la econom?a rusa, la gente supuso que habr?a una hambruna generalizada en Rusia. Y por supuesto hubo muchas p?rdidas humanas, mucho sufrimiento y mucha hambre. Esto lo ha estado investigando Shanin, muy recientemente. No ocurri? tal hambruna generalizada en el campo debido a la existencia de esta econom?a no oficial, de intercambios. Una econom?a comunitaria de intercambio.
Rozamos lo eterno
Desde el siglo XIX se ha entendido la esperanza como una promesa que ata?e al futuro. Una visi?n alternativa de la esperanza es aqu?lla que implica anhelar con toda nuestra fuerza el infinito, ahora. Esto significa devenir y no s?lo ser pasivamente. Este devenir, transformarnos, implica aspirar a algo que aparentemente no es inmediato. Tal vez es algo que trasciende cualquier inmediatez y tiene que ver con lo eterno. Es Spinoza (el fil?sofo favorito de Marx) quien afirma que si nuestras respuestas a lo que existe, si aquellas respuestas que ?l llama ''adecuadas" (y que no guardan un inter?s inmediato propio) implican una receptividad a todo cuanto existe, entonces, de hecho, rozamos lo eterno. En otras palabras, lo eterno no es algo que debamos aguardar, es algo que se hace presente en esos fogonazos moment?neos de conexi?n, de ''adecuaci?n", algo que nos sostiene y a lo cual pertenecemos.
La promesa de un movimiento en pos de la justicia es su victoria futura, mientras que las promesas de los momentos de los que hablo (incluyendo las innumerables decisiones personales, los encuentros, las iluminaciones, los sacrificios, los nuevos deseos, los pesares y, finalmente, las memorias que ese movimiento hace emerger y que, en estricto sentido, ser?an incidentales a dicho movimiento), tienen un efecto instant?neo. En su intensidad vital o su tragedia, tales momentos incluyen las experiencias de una libertad en la acci?n. (La libertad sin acciones no existe.) Momentos as? son trascendentales -como ning?n ''resultado" hist?rico puede serlo, pues rozan lo eterno. Y aunque son frecuentes los momentos que contienen lo eterno de alg?n modo, casi todos ellos son extremadamente duros, y pueden implicar sacrificio, dolor, un dolor compartido, y fatigas, fatigas, fatigas, porque la vida es muy dura. Es importante no olvidar que son frecuentes, y que pueden ser muy duros.
Pero tenemos que vivir el presente, y nuestras relaciones, de un modo muy diferente al que nos propone la visi?n que del mundo se implanta por todas partes. Podemos resistirla -casi nadie cree en ella- es algo que uno escucha, que nos difunden por los medios. Y podemos resistirla mediante las acciones de las que hemos hablado, mediante el tipo de relaciones que hemos mencionado, pero debemos rechazar por completo su vocabulario actual. No me parece que valga la pena argumentar en sus t?rminos. Debemos crear otro vocabulario, por completo. Hay ciertos t?rminos que perdieron totalmente su sentido. T?rminos usados en la actualidad, como ''desarrollo" o ''democracia" y el modo en que se utilizan.
Resistimos, sobre todo (es muy importante escuchar a Franz Fanon), cuando nos negamos a juzgarnos con los criterios de nuestros opresores. Cuando rechazamos los valores de la manipulaci?n. Cuando rechazamos no s?lo los t?rminos de nuestros opresores sino la historia como ellos la cuentan. Debemos recordar que la peor ocupaci?n es tener invadidos el esp?ritu y el pensamiento.
Entonces, algo m?s que tenemos que hacer es prestar una atenci?n cuidadosa a lo que nos circunda. Dado que la visi?n dominante del mundo -?sa que no necesariamente aceptamos- nos ensordece, no nos percatamos de que asume una escala temporal muy breve y limitada. Aun en sus propios t?rminos. S?lo le compete la m?xima ganancia en los pr?ximos cuatro minutos, en el lapso de las pr?ximas 24 horas. Cuando mucho abarca los pr?ximos cinco, diez a?os. Esta es una incre?ble limitaci?n de la perspectiva. Nunca hab?a existido algo as? en la historia. Con una visi?n tan limitada, es inevitable ignorar las escalas temporales diversas que existen en todo lo natural que nos rodea, incluidos nosotros mismos. Se puede ser una persona que mira una cabra, y ?nicamente la contempla en t?rminos del precio y la comercializaci?n de la leche, en vez de estar en la mirada que fluye de nosotros y a nosotros. Pero si pensamos en la existencia de la leche y en todo lo que va de ella y viene a ella, en todo su ciclo, ah? hallamos tambi?n se?ales de esperanza en escalas temporales muy vastas.
El infinito nos circunda y habita
Personalmente, cuando dibujo, flores, ?rboles, rostros de personas, me impacta la infinita complejidad de lo existente, una especie de empalme perfecto, un orden que ocurre ante mis ojos. Y que est? ah?, visiblemente. Es algo f?sico, no es metaf?sico. Eso sugiere la noci?n de lo creativo. La creaci?n humana, la creaci?n de lo existente. Podr?amos hablar de un infinito en otro sentido, sea microsc?pico o macrosc?pico. Pero es visible, en la complejidad de lo que embona, y est? ah?. Cuando dibujo, recibo sus signos, ?tal vez es una plegaria? Es una se?al de lo infinito que nos circunda y nos habita.
Por ?ltimo, si la imaginaci?n conecta, es crucial reavivar nuestra relaci?n con los muertos. En ingl?s el t?rmino es remember y en castellano es remembrar, que significan com?nmente el acto de traer a la memoria, recordar. Qu? significan literalmente. Significa reunir de nuevo a los miembros que fueron separados. Aun en franc?s, el t?rmino rappeler, usado como recordar, implica un llamado a reunir lo apartado. Si Giambattista Vico est? en lo correcto cuando afirma que humano viene de humanitas, humare, es decir, el acto de enterrar a los muertos, este acto de enterrar es un acto de mantener la memoria, de re-membrar, de reconectar los miembros que han sido separados, y esto es absolutamente intr?nseco a la imaginaci?n humana, a la identidad humana. Ese acto de remembrar es por supuesto un honrar a los muertos, pero es algo m?s. Tal vez entonces dejar que Roberto Juarroz, el poeta argentino (ver el poema n?mero 61 de su Sexta poes?a vertical, 1975), nos hable de esa relaci?n y de nuestra b?squeda:
Miro un ?rbol.
T? miras lejos cualquier cosa.
Pero yo s? que si no mirara este ?rbol
t? lo mirar?as por m?
y t? sabes que si no miraras lo
que miras
yo lo mirar?a por ti.
Ya no nos basta
mirar cada uno con el otro.
Hemos logrado
que si uno de los dos falta,
el otro mire
lo que uno tendr?a que mirar.
S?lo necesitamos ahora
fundar una mirada que mire por
los dos
lo que ambos deber?amos mirar
cuando no estemos ya en ninguna parte.
Publicado por solaripa69 @ 9:58
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