S?bado, 03 de marzo de 2007
Carreteras al pasado


Editorial de La Jornada
La Jornada
Por si quedara alguna duda de la continuidad en las tendencias que orientan al grupo en el poder desde hace tres o cuatro sexenios, el actual titular del Ejecutivo, Felipe Calder?n Hinojosa, dio a conocer ayer un plan para devolver a manos privadas las carreteras que fueron concesionadas en tiempos del salinato, llevadas a la bancarrota por la iniciativa privada y posteriormente, en tiempos de Ernesto Zedillo y de Vicente Fox, rescatadas y saneadas con dinero p?blico.
Cuando gobernaba el beneficiario de la "ca?da del sistema" de 1988, el desmantelamiento del sector p?blico -carreteras incluidas- se justificaba con los argumentos de que el Estado es, por naturaleza, un administrador ineficiente y corrupto. Al amparo de esos razonamientos, y en pleno auge de los postulados neoliberales, en los sexenios salinista y zedillista fueron transferidas a inversionistas privados la mayor parte de las empresas p?blicas del pa?s -bancos, televisoras, l?neas a?reas, fundidoras, entidades de telecomunicaciones, ingenios, carreteras, los despojos del sistema ferroviario- y si Pemex y la Comisi?n Federal de Electricidad no corrieron la misma suerte ello no fue por falta de voluntad privatizadora oficial, sino porque la sociedad manifest?, de muchas maneras, su rotundo rechazo a un disparate semejante.

En la mayor?a de los casos, los bienes nacionales fueron vendidos a precio de ganga, las m?s de las veces en el contexto de procesos turbios y casi siempre con dedicatoria a empresarios afines al pensamiento oficial. Pero el desmantelamiento del sector p?blico, se dec?a, elevar?a la eficiencia y la rentabilidad de las entidades desincorporadas, impulsar?a bajas de precios al consumidor, fomentar?a la competencia y acabar?a con la corrupci?n en las administraciones.

Ocurri?, tambi?n en la mayor parte de los casos, precisamente lo contrario. El ejemplo m?s exasperante es el de los bancos, que fueron puestos en manos de individuos inexpertos, ambiciosos y poco escrupulosos que se concedieron a s? mismos cr?ditos incobrables. La cat?strofe financiera de 1994-1995 pill? a los banqueros en una situaci?n insostenible y el Ejecutivo federal no tuvo mejor ocurrencia, para sortear la situaci?n, que imponer un "rescate" que signific?, en la pr?ctica, el pago de deudas privadas con dineros p?blicos y el peor saqueo de cuantos ha padecido el pa?s en toda su historia.

El "rescate bancario" -legalizado por panistas y pri?stas en el Congreso de la Uni?n- evidenci?, por otra parte, que la iniciativa privada no es necesariamente una administradora m?s eficiente ni menos corrupta que el gobierno. Otro tanto ocurri? con las carreteras concesionadas y con los ingenios azucareros: la iniciativa privada los administr? en forma p?sima y unas y otros fueron reabsorbidos, en situaci?n de bancarrota, por el sector p?blico.

Hoy, cuando los dogmas privatizadores se baten en retirada en la mayor parte del continente, el gobierno calderonista anuncia que las carreteras que quebraron en la d?cada pasada volver?n a ser concesionadas. El argumento ya no se centra en las deficiencias administrativas del Estado sino en la falta de dinero: "el presupuesto no alcanza". Alcanzar?a, sin duda, si la administraci?n p?blica adoptara una verdadera pol?tica de austeridad -recortando a la mitad, por ejemplo, los salarios de los altos funcionarios- y si el grupo gobernante estuviera dispuesto a gravar de manera justa la riqueza extrema y a cobrar los impuestos que los ricos del pa?s no han pagado nunca; para hacerse de los recursos que necesita el sector p?blico bastar?a, por ejemplo, con eliminar las insultantes exenciones para las operaciones burs?tiles y los grandes conglomerados de medios electr?nicos.

El ?nico motivo a la vista para esta regresi?n -hay que preguntarse en cu?nto tiempo volver? a ser necesario un "rescate carretero", y cu?nto va a costarle la operaci?n a la sociedad- es el acatamiento irreflexivo de las recetas emanadas del llamado Consenso de Washington. Esas recetas ya arruinaron al pa?s en el pasado reciente, y no hay raz?n para suponer que su aplicaci?n reiterada ofrezca una posibilidad de mejor?a en el futuro.
Publicado por solaripa69 @ 12:09
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