Calderón: Cien días de demagogia
alvaro delgado
México, D.F., 5 de marzo (apro).- Felipe Calderón hizo como candidato un compromiso que dejó por escrito: de los más de 50 millones de mexicanos que padecen pobreza y pobreza extrema, 27 millones de ellos dejarán de serlo en sólo seis años.
Es bueno que Calderón haya dejado constancia escrita de esa promesa en particular, siendo justamente el principal problema que atormenta a México, de manera que --con base en los números-- se verifique si efectivamente se abate el número de pobres y pobres extremos. Los condenados, pues.
Este compromiso lo incluyó Calderón en el libro El hijo desobediente, que lanzó bajo su firma en mayo de 2006, en plena campaña de guerra sucia y de odio, aconsejada por el consultor estadunidense Dick Morris e instrumentada entre otros por Antonio Solá Reche, uno de los operadores del ultraderechista Partido Popular de José María Aznar en México.
Dicho sea de paso, Solá Reche sigue siendo el asesor de cabecera de Calderón, instalado con oficinas propias en Los Pinos y responsable de la estrategia de comunicación del gobierno. El español no sólo ya trajo a su familia a México, sino que inició los trámites para convertirse en ciudadano mexicano y evitar ser acusado de inmiscuirse en asuntos exclusivos de México.
Feliz porque será mexicano, salvo que personeros de Francisco Ramírez Acuña ya le hayan hecho entrega de su nueva condición migratoria, Solá hace mancuerna con otro español de nacimiento, Juan Camilo Muoriño, jefe de la Oficina de la Presidencia, quien se ostenta como ciudadano de España con un pasaporte distinto al mexicano. Total, la impunidad es el sello de la casa.
Pero volvamos a los pobres y al compromiso de Calderón de acabar con ellos, al menos en una parte, sobre todo ahora que la opinocracia comenzará a hacer evaluaciones de los 100 días de gobierno de Calderón y que se cumplen este sábado 10 de marzo.
Transcribo un párrafo del libro de Calderón, quien atisba el 2012:
“Imaginemos ahora el 2012. En mi último informe de gobierno hago un balance de seis años muy intensos. Hay, desde luego, enormes desafíos y retos por enfrentar, pero también evidentes logros que se pueden constatar. Resumo los principales. Cuando asumí la presidencia de la República había unos 50 millones de pobres y 22 millones en pobreza extrema. Hoy hay 35 millones de pobres y 10 millones en pobreza extrema.”
Como puede verse, Calderón quitará a 27 millones de mexicanos su condición de pobres: En números redondos, desaparecerán 15 millones pobres-pobres y 12 millones pobres extremos.
Esto quiere decir que disminuirán 2.5 millones de pobres cada año, 208 mil 333 por mes y casi 7 mil diarios. Los pobres extremos desaparecerán, gracias a Calderón, a razón de 2 millones anuales, 166 mil mensuales y 5 mil 500 cada mes.
Las cifras combinadas de pobres y pobres extremos que desaparecerán, según la promesa de Calderón –27 millones en total--, son las siguientes: cada año dejarán de ser pobre y pobres extremos 4.5 millones de mexicanos, 375 mil por mes y 12 mil 500 diarios.
Bueno, conforme a las cuentas de Calderón y su infinita bondad para cumplir con su compromiso, en los primeros 100 días de su gestión ya no debe haber en México al menos un millón 250 mil pobres y pobres extremos.
No adelantemos vísperas de si eso se cumplió o no, porque Calderón seguramente lo informará a la nación como parte de la estrategia de propaganda que ya lanzó en radio y televisión, obviamente diseñada por Solá y, claro, el cuñado Juan Ignacio Zavala, empleado del Grupo Prisa.
Sin embargo, hay elementos para no albergar optimismo sobre la disminución de pobres en los primeros 100 días de gestión de la alta burocracia que encabeza Calderón: y no sólo por el aumento oficializado de 40% al precio del kilogramo de tortilla, ni el 25% acumulado en productos básicos, como huevo, pollo, aceite y pan blanco, sino las cifras oficiales sobre el desplome del empleo.
Y, una vez más, la crítica no es sobre el crecimiento de 188% de desempleo abierto durante el sexenio de Vicente Fox, sino en un mes del gobierno “del empleo”: un total de 255 mil mexicanos perdió el empleo entre el 15 de diciembre del año pasado --los primeros 15 días de la gestión de Calderón-- y la primer quincena de enero.
Son cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), con base en los reportes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y también es preciso aclarar que no se trataba de empleos eventuales por las fiestas de fin de año, sino empleos permanentes.
¿Qué pasó? ¿Por qué tanto desempleo en el “gobierno del empleo”?
Lo que ha pasado en los primeros 100 días de la gestión de Calderón y lo que seguirá pasando: espectáculo verde olivo, de suyo ineficaz, y mucha demagogia.
La lista es larga y la habremos de detallar.
Apuntes
Sí, Manuel Espino no es un político que goza de popularidad por su lucidez intelectual y la filigrana de sus piezas discursivas, pero ahora resulta que es la representación del mal y Calderón --la divinidad-- es víctima de una conjura de tal maligno personaje. A juicio de la opinocracia adicta a Calderón, que nutre cada vez más los espacios radiofónicos y televisivos, Espino y Fox están siendo obstáculo para el buen desempeño de la alta burocracia felipista. Falso. Calderón y Espino, Ramírez Acuña y Fox, Germán Martínez y Carlos Abascal, no tienen problemas de carácter ideológico --si acaso unos son más extremistas que otros-- ni ofrecen al país una alternativa de derecha.
Ni siquiera se trata de que El Yunque está contra Calderón, muchos de cuyos allegados son militantes de esa organización secreta de extrema derecha. Tres ejemplos: César Nava Vázquez, ni más ni menos que su secretario particular; José Luis Luege, director de la Comisión Nacional del Agua, y Cecilia Romero, comisionada de Migración.
Se trata de facciones que disputan el poder para controlar el PAN, la gran franquicia cuyo máximo órgano de dirección es el Consejo Nacional que se formalizará el junio. Espino controla 28 comités estatales y de ahí surgirá buena parte de los consejeros y Calderón usa la estructura del gobierno federal para conseguir votos a cambio de chambas en las secretarías, entre ellas las delegaciones federales. Fox, a quien los opinócratas le exigen que se calle, lo que busca es simplemente impunidad...
Miseria, la terrible miseria
Alejandro Caballero
Y entre tanto allá lejos –en los pliegues recónditos de México–, la pobreza, la “alta marginación” según el tecnicismo pesado de sociólogos y políticos, lo abarca todo. Prácticamente todo. ¿Cómo se mide esta miseria lacerante? ¿Qué la provoca? Pero, sobre todo, ¿cómo se vive –o se muere– dentro de ella? Con reportajes como el que presentamos enseguida, el primero de una serie que será publicada en estas páginas, los reporteros de Proceso se internan en las comunidades más pobres del país y la registran, cruda tal cual es.
Alejandro Caballero
COCHOAPA EL GRANDE, GRO.- Aquí, las mujeres e infantes se mueren porque llegan al hospital demorados por las brechas interminables que los separan de él. Y lo más cotizado, por encima de los cartones de cerveza, son las niñas que empiezan a menstruar.
En este municipio de Guerrero, con la más alta marginación de México y una pobreza extrema similar a la que padecen países africanos, las tragedias mixtecas son asunto de todos los días.
La de Florentina inunda las letras de cólera.
Las punzadas del vientre le anunciaron, al mediodía del 22 de febrero pasado, el fin de su embarazo. Acudió, fiel a la tradición de la región, a la curandera de las confianzas de la familia de su marido Zeferino, pero se topó con un obstáculo insalvable para el empirismo: el bebé venía con los pies por delante.
Rendida la partera, el nuevo cuerpo asomó hasta la mitad entre las piernas de la niña mixteca. Intensos los dolores, frágil a sus 17 años, Florentina se desvaneció. El esposo corrió a buscar al médico del centro de salud. En comisión por las comunidades, la encargada del dispensario le informó que regresaría hasta muy noche.
A las 6 de la tarde, el cuñado de la niña embarazada aceptó a cambio de 700 pesos, por tratarse de un asunto familiar, llevarla en viaje especial en su “pasajera”, una polvorienta camioneta pick up de servicio colectivo que acomoda al usuario en su parte trasera, y que hace corridas de Cochoapa a Tlapa en un mínimo de tres horas y media, a 60 pesos por persona.
Florentina fue levantada del camastro matrimonial agarrada de las manos y los pies y depositada entre espasmos en ese cuchitril convertido en ambulancia. Rodeada de inmundicia, dejaron caer su cuerpo sobre la alfombra de polvo amarilloso acumulado en los trajines cotidianos de las brechas, incontables los saltos, permanente la inestabilidad.
Pasadas de las 9 y media, “la pasajera” llegó a Tlapa y agarró camino al hospital del Niño y la Mujer, inaugurado tardíamente por Vicente Fox y el gobernador Zeferino Torreblanca en 2005, porque el anterior mandatario estatal, René Juárez Cisneros, decidió que el instrumental médico asignado para este sanatorio se trasladara a uno que se abrió en Chilpancingo, recuerda Jesús Rodríguez, del Centro de Derechos Humanos de La Montaña, Tlachinollan.
Florentina se batía entre gritos. El medio cuerpo de su hijo que se mantuvo fuera durante el viaje se había regresado al interior del vientre. A las 10 con 47 minutos de la noche del jueves 22 de febrero, de acuerdo con el acta de defunción del niño, se procedió a la cesárea, necesaria para salvar a la madre, inútil para recuperar con vida al infante.
Al mediodía del viernes, la familia de Florentina aguardaba en la sala de espera de Tlachinollan. No tenía dinero para el ataúd infantil y el centro dirigido por Abel Barrera tramitaba un vale para que en la funeraria de Tlapa, el municipio que se promueve como la entrada a La Montaña, le entregaran una caja recubierta de tela blanca.
Con la ausencia de la mamá, que sería dada de alta en la mañana del domingo 25, su pareja Zeferino trasladó el cuerpo del niño sin nombre, de regreso a Cochoapa, en el asiento trasero de la camioneta rentada por Proceso, la tarde del viernes 23.
Ya entrada la noche, en un cuarto de adobe sin ventanas y techo de láminas de cartón, sobre un huacal se depositó la caja de madera, apenas iluminada por tres cirios. A la casa de Florentina y Zeferino se llega serpenteando el cuerpo, pasando de lado, entre el espacio que dejan otras dos viviendas construidas sobre la inclinación de lo que era un monte.
Un par de camastros y bolsas colgadas de mecates y alambres que cruzan la habitación en todas direcciones son las pertenencias de la familia en duelo. La madre María Silvia encabeza los responsos escuchada por tres allegados y, al final de las oraciones, Margarito, el hermano mayor de Florentina, pregunta con tono preocupado a la religiosa: ¿No sabe cuánto nos van a cobrar en el hospital?
La directora del sanatorio del Niño y la Mujer, Sofía Caballero Martínez, informa al enviado: “En el mes de enero se registraron siete defunciones de infantes; en 2006 fueron 70; el 80% de los niños llega muerto y el otro 20% presenta un sufrimiento fetal severo o malformación congénita”.
El año pasado, comparte sus estadísticas la doctora, ese nosocomio registró 20 muertes maternas. “Nueve de esas mujeres llegaron en condiciones muy complicadas porque venían de lugares muy lejanos”.
–¿Si usted pudiera resolver la principal carencia de este hospital, que haría? –se le preguntó a la doctora Caballero.
–Compraría una ambulancia aérea.
El precio de Adela
Las menores de edad de Cochoapa que inician su edad fértil están condenadas.
Sus padres las tasan entre 10 y 100 mil pesos.
El síndico procurador Guillermo Flores Lorenzo y la madre María Silvia Rodríguez, de la Congregación Hijas de la Caridad de San Vicente Paul, avecindada desde hace siete años en esta cabecera, cuentan la historia de Adela, que Proceso reconstruye.
Adela no quería que su fiesta de bodas terminara. Que no se acabara la música ni la comida ni las cervezas, deseaba exhausta a los tres días del jolgorio. Si aquello llegaba a su fin, pensó a sus 12 años y dos meses, el hijo del padre que pagó por ella 30 mil pesos podía tomarla.
Su padrastro Nicanor fijó la cantidad y a Gervasio le pareció justa. Lo resolvieron sin mucha vuelta. Un día, el futuro suegro de su hijastra le comentó si tenía dada a la Adela y él le dijo que todavía no, pero que si era verdadero el interés se apurara porque la niña ya no lo era. Ya mancha su ropa, le soltó la voz transformada por el alcohol.
Y Gervasio le resolvió en menos de una semana. A Prudencio no le importó quién era. Cuando su padre le tocó el tema lo zanjó de inmediato. “Con la que usted diga”, cerró la transacción su voz de hombre de 13 años.
En las penumbras del pueblo, Adela caminó por donde le dijo Prudencio. Su madre ya había llevado sus mudas y pertenencias a la casa de Gervasio. Sólo faltaba ella.
Absortos en sus pisadas, el niño esposo ordenó sin mirar a Adela, espérame aquí, y se regresó a los estertores del bodorrio. Alejada la silueta del hombre al que le dijeron que pertenecía, aterrada, se echó a correr hacia la parte más oscura del pueblo.
Con el corazón atribulado, se apretujó en el rincón de un cuartucho que sabía abandonado. Tardó en cerrar los ojos. Cualquier ruido lo atribuía a los pasos cercanos de Prudencio, cualquier voz del vecindario le parecía la del padrastro y los ladridos de perros, su delación. Pero cuando despertó, a la que vio fue a su madre, sus dedos jalando su cabello, su rostro descompuesto por la ira.
A jalones, vigilada por Nicanor, Petra la arrastró hasta la casa materna, le amarró una soga al cuello, la colgó sin asfixiarla de la viga central y con un mecate la tundió hasta que reparó en los ojos idos de la niña.
Muerta en vida, descolgada del techo, Adela dejó que el aire se acomodara en el cuerpo, cerró los ojos, pero no dejó de escuchar. Su padrastro no entendía por qué les hacía pasar la vergüenza si Gervasio cumplió sin regatear con la dote, si sólo siguió la costumbre del pueblo, si ella ya no tenía que preocuparse por un hombre, si ya podía ser madre.
De los reclamos a la maltrecha Adela, el padrastro arremetió contra Petra. Ella era la culpable de las torpezas de su hija.
En su tragedia, Adela ganó tiempo. Su tía Delfina la acompañó a ver al síndico Guillermo Flores, quien escuchó lo que ya sabía y ante el asombro del par de mujeres, mandó por el padrastro y la madre, determinó su arresto por 35 horas y los obligó a la devolución de los 30 mil pesos.
–¿Y los gastos de la fiesta, el baile, la comida, la cerveza? –se le pregunta a la autoridad judicial de esta comunidad mixteca.
–Eso lo perdió el padre del muchacho. Eso ya no se puede recuperar, ¿pues cómo? –responde Flores Lorenzo.
“Lamentablemente apenas hay pocas que se quejan. La mayoría acepta sin reclamo lo que deciden sus padres. Por miedo, por lo que sea, pero asumen su situación y el negocio se cierra”, cuenta, el hábito puesto, la monja María Silvia.
–¿Entonces se consuma el matrimonio?
–No hay tal. No hay casamiento, ni por lo civil, ni por lo religioso. Aquí la gente no se casa, simplemente el padre pide la dote, se la pagan y asunto arreglado. La rebeldía de Adela es la excepción.
Marginados entre los marginados
En la cabecera de Cochoapa el Grande, hay aproximadamente 5 mil habitantes y 15 mil 572 en todo el municipio, según el Consejo Nacional de Población (Conapo). No hay un solo jardín de niños, aunque sí una primaria y una secundaria.
Los datos oficiales de todo el municipio, con apenas 23 meses de creado, son de escalofrío. La población analfabeta de 15 años o más, 75.81%; la población sin primaria completa de 15 años, 87.69%; ocupantes en viviendas sin drenaje ni servicio sanitario, 93.72%; ocupantes de vivienda sin energía eléctrica, 60.78%; población ocupada con ingreso de hasta dos salarios mínimos, 86.87%.
El Conapo determina el índice de marginación tomando en cuenta “la falta de acceso a la educación, la residencia en viviendas inadecuadas, la percepción de ingresos monetarios insuficientes y el aislamiento y tamaño de las comunidades”.
Cochoapa el Grande era hasta el 3 de abril del 2005 una comunidad más del municipio de Metlatónoc reportado en 2000 por la misma Conapo con la más alta marginación de México.
Pero una lucha de 25 años por su independencia se concretó al día siguiente. Ese año, la lista de la marginación se modificó, Metlatónoc pasó al sexto lugar y Cochoapa lo relevó en el primer sitio.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2000 el índice de desarrollo humano (IDH) de Metlatónoc (incluido Cochoapa el Grande) era similar al de los países africanos de Mali, Malawi y Angola. Mientras Metlatónoc tenía un IDH de .0389, Mali aparecía con 0.386; Malawi con 0.400 y Angola con 0.403.
Los argumentos expuestos en el decreto número 588, mediante el cual el gobierno de René Juárez Cisneros y el Congreso del Estado autorizan la creación del municipio Cochoapa el Grande, son los siguientes.
Dice en su parte medular: “que el gobierno del estado, para lograr un mejor desarrollo de la población busca responder a tres grandes retos: primero, crear condiciones legales, materiales, políticas y sociales que aseguren el crecimiento económico con equidad social; segundo, abatir la pobreza extrema y mejorar las condiciones de vida de los habitantes, y tercero, fortalecer su vida democrática”.
Asegura que “Cochoapa cuenta con recursos naturales potenciales que en el futuro inmediato pudieran ser susceptibles de un aprovechamiento racional, tales como recursos forestales que actualmente son explotados en pequeña escala…”
Y más adelante insiste: “Cochoapa El Grande (tiene) un potencial económico susceptible de desarrollarse en forma adecuada e inmediata”.
Este nuevo municipio recibió en 2006 un presupuesto de 27 millones y para el año que corre recibirá 30. El alcalde Santiago Rafael Bravo gana 12 mil al mes, los regidores 9 mil 500 y en total el ayuntamiento tiene 68 empleados.
Lo primero que pregunta el presidente municipal de extracción perredista al enviado es si ya vio el palacio municipal de dos pisos y acabados de lujo que está inconcluso pero que contrasta con la miseria de las calles de tierra y las casas de madera o de adobe y techos de láminas de cartón de sus habitantes. “¿Qué le parece?”
–¿Cuánto invirtió?
–Once millones. Sólo falta que le pongan los vidrios.
–¿Era necesario?
–Lo pidió el pueblo.
Bravo está acusado de corrupción por el cabildo, porque, entre otras acciones, construyó ese faraónico palacio municipal.
El cabildo, encabezado por el síndico Guillermo Flores, del PRI, tiene contra la pared al presidente municipal Bravo. En cualquier momento el Congreso del Estado determinará si continúa en el cargo o se le destituye.
Al menos en la cabecera de Cochoapa, se percibe que corre el dinero. Esa impresión dejan las camionetas de reciente modelo apostadas a las afueras de las casuchas, camiones cargados de madera que circulan manejados con destreza por las brechas, una decena de “pasajeras”, un impresionante flujo de cerveza y de pepsicola que, por cierto, le tiene ganada la plaza a la cocacola.
En voz baja, se comenta que la siembra de amapola se mantiene a pesar de que la montaña de Guerrero está sobrepoblada por elementos del Ejército, de acuerdo con denuncias que han llegado a Tlachinollan.
Los rezanderos o brujos son otro poder en la comunidad.
A las afueras de la cabecera, camino a Oaxaca se divisa el Cerro de la Garza. Quien quiere pedir el mal para alguien, auxiliado por un rezandero, sube hasta la cima e invoca a un ídolo inexistente que, sin embargo, los pobladores identifican como San Marcos.
“Eso se llama clavar a alguien”, explica la monja y maestra Rutila Lara, que auxilia a la religiosa María Silvia. “Cualquier malestar que siente la gente en el cuerpo se lo atribuye a la brujería. Por eso, cuando alguien se siente mal, también sube al cerro para desclavarse”.
–¿Y cuánto cobran los rezanderos?
– En promedio, 500 pesos.
“Aquí sí hay miseria”
Ita Tío (río de cangrejos) se ubica a poco menos de cuatro horas de la cabecera municipal de Cochoapa. Colindante con la sierra de Oaxaca, es la comunidad más aislada de la montaña de Guerrero. En el padrón aparecen inscritas 201 personas.
Isidro Pacheco Agustín, el comisario ejidal, aclara que apenas si hay 11 o 12 casas ocupadas, porque la mayoría de las familias se fueron a trabajar a Sinaloa.
En mixteco, detalla la dieta de ese día. Traduce Bernardo Flores, regidor de salud de Cochoapa:
Por la mañana, bejuco de ejote hervido en agua y tortillas de maíz. Por la tarde: tres o cuatro chiles molidos en agua que convierten en caldo y en el que remojan sus tortillas. Por la noche: frijoles con hoja de hierba santa y las infaltables tortillas.
Isidro tiene 45 años y extrañamente un solo hijo, Porfirio, de 22, que a su vez tiene tres: René de cuatro años, Mauricio de año y medio y Matilda de siete meses. Su esposa hace las tortillas en un comal a ras del suelo. Todos viven en el mismo cuarto, construido irremediablemente de adobe.
–¿Cuánto pagó de dote por la esposa de su hijo? –se le pregunta a Isidro.
Bernardo traduce: “10 mil pesos, pero con la comida, la bebida y la fiesta gastó en total como 30 mil”.
–¿De dónde sacó el dinero para pagar la mujer y la fiesta?
–Se fue a Sinaloa con toda la familia. Juntó lo que necesitaba y se regresó –cambia el mixteco por el español el regidor de salud.
Isidro informa: hace 15 días llegaron a instalar una línea telefónica a un lado de la solitaria cancha de basquetbol.
El regidor Flores acepta conmovido: “Aquí sí hay miseria, en Cochoapa tenemos de todo”.
Pero resulta que Ita Tío es el paraíso. Bajando la brecha, los enviados se encuentran en el camino, agotadas, acompañadas de cinco niños, a dos instructoras de la escuela “Francisco I. Madero”, la única, de la vecina comunidad de Arroyo Olor.
Cuentan que llevan hora y media caminando y que se dirigen a Ita Tío porque donde provisionalmente viven no hay nada de comer.
Se interesa AI en el caso de anciana ultrajada en Veracruz.
regina martínez
Jalapa, Ver., 5 de marzo (apro).-- La organización Amnistía Internacional, con sede en Londres, manifestó su interés sobre el caso del ultraje cometido supuestamente por militares contra Ernestina Ascencio Rosario, de 73 años de edad, originaria de la comunidad indígena de Tetlatzinga, municipio de Soledad Atzompa, quien falleció debido a las lesiones sufridas.
El representante de la Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la Sierra de Zongolica (CROIZ), Julio Atenco Vidal, informó que la representación en México de AI hizo contacto con ellos para solicitarles información sobre los hechos ocurridos el pasado 25 de febrero en esa comunidad.
El también director de Obras y Desarrollo del ayuntamiento de Soledad Atzompa, explicó que AI manifestó su interés por atender el caso de violación y muerte de Ernestina Ascencio Rosario, pero que serán las autoridades municipales de ese lugar las que mantendrán contacto con la organización.
En tanto, señaló que, hasta ahora, no han tenido respuesta a la solicitud planteada por el ayuntamiento de Soledad Atzompa, que preside Javier Pérez Pascuala, al presidente Felipe Calderón y a las autoridades militares, "para castigar a los responsables de este inexplicable suceso que no debe quedar en la impunidad".
Por lo pronto, adelantó que organizaciones sociales y las comunidades indígenas están preparando una movilización, para exigir que sus demandas de justicia ante este asesinato sean cumplidas por las autoridades federales, estatales y militares, "pues los responsables deben ser castigados".
En estas acciones, subrayó, "es previsible una confrontación del Ejército con los pueblos indígenas de la región, pues ellos querrán imponer su principio de autoridad como supremo gobierno y nosotros defenderemos nuestra dignidad y autonomía municipal".
Agregó que, ante la presión popular, tras el fallecimiento de ésta mujer a consecuencia del ataque sexual tumultuario que sufrió, las autoridades miluitares determinaron retirar a sus tropas de las comunidades para evitar problemas mayores, "por lo que una nueva eventual incursión del Ejercito tendría que ser violenta".
Dijo que no se oponen a la labor del Ejercito en cuanto a combatir la delincuencia organizada, especialmente al narcotráfico, "pero no podemos admitir como válido que su presencia sea por razones políticas en el marco de una guerra de baja intensidad no declarada, pero que existe en todas las regiones indígenas que luchan por el reconocimiento de sus derechos".
Por su parte, el alcalde de Soledad Atzompa, Javier Pérez Pascuala, responsabilizó a los jefes militares de encubrir a los responsables de ese asesinato, y reiteró que los soldados involucrados en estos hechos, deben ser puestos a disposición de las autoridades civiles.
Y es que la Secretaría de la Defensa Nacional, a través de un comunicado de prensa difundido el pasado 1 de marzo en su página de internet, aseguró que, después de haber realizado diversas acciones entre el personal militar destacado en Tetlatzinga, "hasta el momento no se ha encontrado ninguna prueba que los involucre".
Dentro de las acciones que se implementaron al personal militar, dijo, la comandancia de la 16 Zona Militar, realizó exámenes médicos y entrevistas a los elementos desplegados en la comunidad de Tetlatzinga, "sin que hasta el momento se haya encontrado alguna prueba que los involucre".
No obstante que la Procuraduría de Justicia del estado (PGJE) "lleva a cabo las investigaciones correspondientes, el agente del Ministerio Público Militar procedió a integrar una averiguación previa para deslindar responsabilidades", añadió.
Señala que “el agente del Ministerio Público militar, con independencia y autonomía, determinará lo que a derecho proceda”. Sin embargo, insiste, "sin que hasta el momento se hayan encontrado pruebas o indicios fehacientes que señalen como probables responsables a personal militar".
Argumenta que en las actividades que realizan el Ejército y la Fuerza Aérea Mexicana, en todo momento, "se respetan los derechos fundamentales de las personas". Sin embargo, "se proporcionará todo el apoyo que requiera el fuero común y se continuará la investigación respectiva en el fuero militar, para que, en caso de acreditarse la participación de efectivos militares, se les castigue".
Por su lado, en su sexta reunión realizada el sábado pasado, el consejo político estatal del PRD acordó respaldar las acciones emprendidas por las autoridades de Soledad Atzompa, sobre todo la demanda de justicia solicitada al presidente Calderón y el retiro del Ejército de su municipio.
Añadió que con este hecho se agravió al pueblo nahua de Soledad Atzompa, al subrayar que la declaración difundida por la Sedena "es un insulto a la inteligencia de toda la sociedad y es sólo la confirmación de que lo que los indígenas ya sabían; es decir, que no se pretende hacer justicia y quieren dejar impune este crimen”.