martes, 22 de mayo de 2007
Jiménez Macías: "hubo presión para aprobar la ley Televisa"
VICTOR BALLINAS'
El senador priísta Carlos Jiménez Macías sostuvo ayer que "sí hubo presiones -él fue diputado en ese momento- para que se aprobara la ley Televisa. Sí, definitivamente existieron. Creo que no debió aprobarse ese año (electoral), ya que es una reforma que requería una discusión a fondo, pero los intereses que estuvieron presentes en ese momento -la elección presidencial- fueron muchos".
El vocero del PRI en el Senado abunda: "cada bancada asumió en su momento un proceso interno de discusión sobre dicha ley, y se tomó la decisión de apoyarla, pero se dieron presiones de tipo electoral muy fuertes y el medio no permitía mucha libertad para decidir".
-¿Presiones directas?
-La presión fue el momento, las circunstancias, que no eran las más apropiadas para llegar a una reforma de esa trascendencia.
-¿Qué implicaba oponerse?
-La sola idea significaba ganarse un pleito con un partido político en términos mediáticos. Eso es lo que hacía que cualquier grupo parlamentario lo pensara.
Jiménez Macías admite, como antes el senador panista Santiago Creel, que hubo presiones para aprobar dichos cambios.
En entrevista, resaltó que su grupo parlamentario aún no tiene una posición al respecto, pero "estamos por abordar el tema de manera grupal para fijar una postura. Personalmente creo que no podemos evadir el tema y que tenemos que posicionar a la bancada en alguna dirección, porque es un asunto de la agenda nacional de la mayor magnitud. Es un tema que nadie puede dar por cerrado".
Insistió en que "una reforma de esa trascendencia tiene que ser revisada más allá de revanchismos o de cobro de facturas. Debe analizarse de cara a lo que le sirva más al país.
"Nadie se puede molestar tampoco por eso, ni los medios de comunicación. Algunos pueden sentirse agredidos, porque los parlamentarios ven la necesidad de revisar la legislación y, en su caso, modificarla."
El priísta subrayó que "de cara a los acontecimientos recientes, por lo que va a decidir la Corte sobre la ley Televisa, no se puede pedir al Congreso que permanezca al margen. Me parece un exceso de algunos medios de comunicación. No deben sentirse agredidos, deben entender que la nueva sociedad mexicana reclama mucha responsabilidad de todos".
Consideró lamentable "que quienes reconocen que la reforma se aprobó de manera acelerada y tiene aspectos negativos para la propia sociedad están siendo agredidos por algunos medios. Son los que ven afectados sus intereses, y no es válido".
El fracaso exhibe división interna: Reynoso Femat
Claudio Bañuelos y Hugo Martoccia , ; Víctor Ballinas , Alma E. Muñoz y Ciro Pérez
La derrota del Partido Acción Nacional en Yucatán puso al descubierto el divisionismo y la incongruencia entre la dirigencia nacional del blanquiazul y el gobierno de Yucatán, situación que el electorado percibió y por ello no ratificó a ese partido en urnas. El panismo se llevó una lección, consideró el gobernador de Aguascalientes, Luis Reynoso Femat, emanado del PAN.
El coordinador de los senadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Carlos Navarrete, dijo que el triunfo del PRI en Yucatán fue resultado de un voto de castigo a la administración que encabeza el gobernador Patricio Patrón Laviada, y es señal de que los panistas dieron la espalda a una candidatura cuestionada.
El triunfo del PRI, agregó, ''es una buena noticia para la alternancia del poder en Yucatán; fue una elección competida, cerrada, pero con un resultado suficientemente claro''. Destacó que los ciudadanos ''castigaron al gobierno de Patricio Patrón Laviada y dieron la espalda a una decisión equivocada del PAN'', en referencia a la designación del abanderado panista, Xavier Abreu Sierra.
El secretario general del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo, consideró que los grandes perdedores en las elecciones de Yucatán fueron el PAN y el presidente Felipe Calderón, pues la victoria del PRI demostró que ''no hay consolidación del panismo en el país''.
Por su parte, el senador panista Alejandro Zapata Perogordo manifestó: ''En una competencia electoral se gana o se pierde por uno o tres votos. Sabíamos de los riesgos, pero se fortalece el sistema democrático con estos resultados''.
En entrevista colectiva, Reynoso Femat -quien se ha enfrentado abiertamente con la dirigencia estatal de su partido- dijo: ''Este resultado deja una lectura muy interesante; pone de manifiesto nuevamente que cuando hay inconsistencias, cuando no hay congruencia entre una dirigencia y un partido, el gobierno emanado de éste ocasiona distorsión y que los ciudadanos no tengan confianza y no ratifiquen un triunfo electoral. Esto es aleccionador para todos''.
En la ciudad de México, el senador priísta Manlio Fabio Beltrones aseguró: ''En Yucatán triunfó la democracia y ganó el PRI''. A su candidata, Ivonne Ortega, la llamó ''el nuevo rostro de un partido triunfador''.
El triunfo del PRI en las elecciones de Yucatán no fue resultado de una negociación entre el tricolor y el gobierno federal para aprobar las llamadas reformas estructurales, sostuvo el diputado priísta José Luis Blanco Pajón, quien advirtió que su partido no está en contra del diálogo, pero tampoco en favor de reformas que afecten a la gente.
De su lado, el dirigente panista José Hadad aseguró que los principales activistas del PRI detenidos durante las elecciones en Yucatán provenían de Quintana Roo, lo que comprueba el apoyo del gobernador de esa entidad, Félix González Canto, al triunfo de Yvonne Ortega.
Yucatán: La doble derrota de Calderón
Álvaro delgado
Mérida, D.F., 21 de mayo (apro).- Manuel Espino es formalmente el primer damnificado por la derrota del Partido Acción Nacional (PAN) en Yucatán, pero en realidad el principal responsable del derrumbe es --en los hechos-- Felipe Calderón.

Es preciso recordarlo: el PAN de Yucatán está controlado por la facción de Calderón y, en razón de ello, aquí fincó su triunfo en la contienda interna por la candidatura presidencial, en el 2005, mediante maniobras fraudulentas acreditadas por sus adversarios Santiago Creel y Alberto Cárdenas Jiménez.

La facción del PAN adicta a Calderón lo impuso en la contienda presidencial del 2006, gracias al aparato gubernamental que encabeza su aliado Patricio Patrón Laviada, que apenas en diciembre aplastó, a través de un fraude, a Ana Rosa Payán, quien comenzó --en 1991-- la racha de gobiernos sucesivos de ese partido en el estado.

Y otros datos que no deben olvidarse: el candidato a gobernador que resultó derrotado, Xavier Abreu Sierra, fue coordinador de campaña de Carlos Castillo Peraza en la aventura por ser jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF), en 1997, y lo fue en la presidencial de Calderón.

Fue Calderón quien instruyó a su gurú en “guerra sucia”, Antonio Solá Reche, a diseñar la campaña de Abreu Sierra, y por ello trasladó a Yucatán a las empresas encuestadoras Arcop y GEA-ISA, de las que son propietarios-directivos Rafael Giménez y Guillermo Valdés, sus asesores y empleados del gobierno.

Y más todavía: el coordinador de la fracasada campaña de Abreu Sierra, Juan Carlos Rosel, es hijo de Benito Rosel Isaac, uno de los principales allegados a Calderón, así como el propio gobernador Patrón Laviada.

De Yucatán y del grupo político que controla el PAN en el estado es, además, la secretaria de Desarrollo Social (Sedesol), Beatriz Zavala Peniche, quien hizo repetidas visitas de trabajo durante el proceso electoral y, todavía la mañana del día de la jornada, proclamó --con malicia-- mediante un comunicado que Calderón no intervino en la elección.

Calderón se placeó por el estado dos ocasiones durante el proceso electoral: una, en febrero, para entregar apoyos cuando la visita de los presidentes centroamericanos y la otra, en marzo, por la visita de George Bush a México, cuyos temas de conversación —por cierto— son desconocidos para los mexicanos.

Y aun la víspera de la elección, el sábado 19, Antonio Patrón Laviada, hermano del gobernador, fue sorprendido con un maletín presuntamente con dinero para comprar votos y él fue, también, promotor de Calderón.

De manera que Calderón estuvo, sin duda, presente en el proceso electoral de Yucatán en el que el PAN, cuya facción lo controla, resultó con una estrepitosa derrota, imputable también por supuesto a Espino, en tanto presidente nacional de ese partido.

Pero si de suyo Calderón fue derrotado por ser Abreu y su equipo parte de su facción, la derrota es doble: el PAN entregó la plaza al entramado priista que heredó el cacique Víctor Cervera Pacheco a su sobrina Ivonne Ortega, apoyada a su vez por un escuadrón de foráneos expertos en operación electoral que neutralizó las maniobras de los panistas, que ya han bajado la cabeza.

El PAN en Yucatán, no hay que olvidarlo, se significó durante décadas por oponerse a la adulteración de la voluntad popular, y aun uno de sus presidentes nacionales, Adolfo Christlieb Ibarrola, murió como consecuencia del fraude cometido contra el candidato de ese partido, Víctor Correa Rachó, en 1969, justamente el primer alcalde panista del estado.

En el torneo de trampas que fue el proceso electoral, una suerte de cotejo entre mapaches y tejones, perdió la facción de Calderón ante rivales de la talla de José Murat, Jesús Murillo Karam, César Augusto Santiago, Fernando Moreno Peña, Antonio González Curi, Enrique Peña Nieto, Natividad González Parás...

Cierto, ya corre la versión de que Calderón, el estadista, es el auténtico ganador del proceso electoral sucesorio en Yucatán, porque acreditó en los hechos su nula intervención y ganó el apoyo de la fuerza legislativa del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para aprobar las reformas “que el país necesita”.

Esta afirmación es, sin embargo, falsa: las reformas contrarias al beneficio colectivo, como la más reciente a la ley del ISSSTE, y las que criminalizan el legítimo derecho a la oposición, van a proceder aun al margen de los resultados electorales, porque es la instrucción de quienes patrocinan a ambos partidos y pretenden afianzar su viejo anhelo del insípido bipartidismo.



Apuntes

La derrota de Calderón y del PAN en Yucatán también tendrá repercusiones en el máximo órgano de ese partido, la Asamblea Nacional, del que surgirá el nuevo Consejo Nacional, que decidirá si reelige a Espino como presidente --o alguno de sus lugartenientes-- o a Germán Martínez, la opción “A” de Calderón… Por lo pronto, Calderón mandó reventar la última sesión del Consejo Nacional en funciones, el sábado previo a las elecciones de Yucatán, y se perfila un enfrentamiento ríspido el sábado 2 y el domingo 3 en León, Guanajuato, donde por cierto el gobernador, Juan Manuel Oliva, hizo una peregrinación por las calles de la capital, al lado de jerarcas de la Iglesia y lanzando dulces al suelo para ser recogidos por los niños... Y justamente en León, la facción de Calderón padeció otra derrota: su candidato a presidir el PAN municipal, Guerrero Orta, sucumbió a Ernesto Dávila Juárez, de la facción de Espino. Y una más: en Puebla, Ana Teresa Aranda, quien juega con Calderón, ya quedó fuera del registro para ser candidata panista a la alcaldía de la capital. A ese cargo se encamina Antonio Sánchez Díaz de Rivera, otro juramentado del Yunque, también allegado al presidente nacional del PAN... Más las derrotas que se acumulen...
Publicado por solaripa69 @ 9:55
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