Martes, 22 de mayo de 2007
Este art?culo es para que nadie nade de "muertito", el poder del narco nace tambi?n de la narco pol?tica:

M?xico a la sombra del narco
DOMINGO 2 DE JULIO DE 2000

Carlos FAZIO

A la elecci?n hemos llegado, entre otras cosas, repletos de denuncias sobre presuntas ligas de los hombres del poder pol?tico con el narcotr?fico. Al calor de las campa?as, las acusaciones fueron y vinieron, como una muestra de que apenas se conocen algunas puntas de la intrincada madeja

Corr?a febrero de 2000. Eran los d?as de la tradicional "certificaci?n" antidrogas estadunidense. Las campa?as pol?ticas no calentaban todav?a en M?xico. El 24 de ese mes, el embajador de Estados Unidos Jeffrey Davidow hizo una declaraci?n explosiva: afirm? que la mafia ya no est? en Sicilia sino en M?xico.
Con fluido espa?ol, aunque sin recato ret?rico alguno y af?n con los usos diplom?ticos imperiales, asegur? que el cuartel general del narcotr?fico est? en M?xico. "Es como fue Sicilia para Italia", explic?. Y se arm? el griter?o. C?nico, blasfemo, hip?crita, boca floja... se rasgaron las vestiduras funcionarios, pol?ticos y editorialistas mexicanos.
En medio del fragor nacionalista hubo rectificaciones y hasta un extra?amiento diplom?tico auspiciado por la canciller?a de Tlatelolco, ?en ausencia de Davidow! Finalmente, no pas? nada. M?xico sigui? siendo un santuario del narco. Nada, salvo que dos presidenciables en campa?a admitieron, con matices, que el diplom?tico ten?a raz?n: Vicente Fox y Cuauht?moc C?rdenas.
Desde el municipio Solidaridad, en Quintana Roo, el candidato de la Alianza por el Cambio justific? a Davidow: "Est? hablando con la verdad, porque estamos colombianizados". Fox aclar? que Estados Unidos es parte del problema; "ellos mismos, con los ca?onazos de consumo de droga, sobornan a cualquiera, y estos capos viven del ingreso de all?". Ya encarrerado, el panista a?adi? que "incluso hasta del candidato oficial (Francisco Labastida, del PRI) ha surgido la idea de que tambi?n tiene algo que ver con esto".
En Ahualulco de Mercado, Jalisco, C?rdenas dijo que las opiniones de Davidow "son un reflejo de la realidad", aunque aclar? que Estados Unidos es el principal pa?s consumidor y que las mafias m?s fuertes est?n all?. El candidato de la Alianza por M?xico destac? las "complicidades" de polic?as, funcionarios y administrativos mexicanos con las redes del narcotr?fico, y dijo que Davidow debe "conocer mejor" el problema porque Estados Unidos tiene aqu? a agentes "infiltrados", con la anuencia del gobierno de Ernesto Zedillo.
Davidow hab?a logrado volver a meter el asunto del narcotr?fico en las campa?as; un tema que conoce muy bien desde antes de su llegada como diplom?tico a M?xico, a mediados de 1998. Clasificado entre los "duros" de la diplomacia estadunidense, Jeffrey Davidow ha desparramado a 500 agentes encubiertos de su pa?s sobre los 32 estados de la Rep?blica. La llamada comunidad de inteligencia act?a a placer en M?xico, apoyada por instrumentos de espionaje de alta tecnolog?a, incluidos los satelitales. Su actividad no se reduce al narcotr?fico; el narco es la coartada para espiar los recursos estrat?gicos de M?xico y penetrar a las fuerzas de seguridad, incluidas las fuerzas armadas.
Cuando Davidow lleg? al pa?s, en la Casa Blanca y el Capitolio exist?a ya la convicci?n, apoyada en informaci?n de inteligencia, de que M?xico era un narcoestado. Durante el sexenio de Zedillo se hab?a ido consolidando una nueva terminolog?a que gan? los titulares de la prensa de M?xico y Estados Unidos: narcopoder, narcodemocracia, narcogobernadores, narcopol?ticos, narcomilitares y hasta... narcolimosnas. Por eso, en c?rculos de alto nivel se comenta todav?a que lo primero que hizo cuando lleg? a M?xico fue entregarle al presidente Zedillo un informe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que desnudaba la gran corrupci?n e impunidad del sistema pol?tico mexicano.
El documento conten?a un detallado organigrama de las alturas del poder, con los nombres de miembros del gabinete, gobernadores, pol?ticos del PRI, funcionarios gubernamentales, comandantes policiales y militares. Peces gordos y medianos, desde ex presidentes y presidenciables hasta altos responsables de las ?reas de seguridad del Estado. Ellos y sus familias, especificaba el memor?ndum, "son los intocables del sistema". Los identificaba como "cabeza de grupo". Ten?an el control del crimen organizado, del narcotr?fico, de los aeropuertos clandestinos, de las bandas de secuestradores y de roba autos, de asesinos a sueldo, de la organizaci?n interna de los penales.
El informe que entreg? Davidow era una "alerta" al presidente Zedillo de cara a la sucesi?n. Ese grupo de poder de caracter?sticas delincuenciales y mafiosas pretend?a imponer "su candidato" en los comicios del a?o 2000. Entre los nombres que inclu?a el organigrama figuraban los de Francisco Labastida Ochoa y Oscar Espinosa Villarreal. La fuente era la misma que, reci?n nombrado Labastida como secretario de Gobernaci?n, filtr? informaci?n al diario The Washington Times que conten?a datos sobre los presuntos v?nculos del actual candidato del PRI a la Presidencia con el narcotr?fico, desde la ?poca en que se desempe?? como gobernador de Sinaloa. El 5 de febrero de 1998, en primera plana, el diario estadunidense dec?a en su encabezado: "La CIA vincula al ministro del Interior de M?xico con capos de la droga". A esto sin duda se refer?a Fox, pues desde entonces su equipo de campa?a ha utilizado la publicaci?n del diario ligado a la secta Moon, como "prueba" contra Labastida.
La denuncia se suma a una larga cadena de acusaciones contra funcionarios p?blicos y pol?ticos mexicanos, casi nunca probadas, de la que no se ha salvado ni la familia del presidente Zedillo.
El 1o. de mayo de 1995, Peter Lupsha, catedr?tico de la Universidad de Nuevo M?xico, revel? que en abril y junio de 1994 llegaron a M?xico dos embarques del c?rtel de Cali con 40 millones de d?lares. Seg?n Lupsha, que cit? como fuente al agente de la DEA Sandy Gonz?lez, el destino del dinero pudo ser "para inversiones o para apoyar la campa?a presidencial de Ernesto Zedillo" (Proceso, 1 de mayo de 1995). El acad?mico supuso que el capo colombiano Miguel Rodr?guez Orejuela quiso garantizar una posici?n favorable y protegida del nuevo gobierno para el c?rtel de Cali.
En septiembre de 1997, durante una larga audiencia, el general Guti?rrez Rebollo involucr? a la familia pol?tica y sangu?nea del presidente Zedillo con el narcotr?fico. El ex jerarca castrense afirm? que el padre y los hermanos de Nilda Patricia Velasco de Zedillo ten?an tratos con los hermanos Amezcua, capos del c?rtel de Colima, especializados en el tr?fico de efedrina y metanfetaminas hacia Estados Unidos. El militar extendi? sus se?alamientos al padre y a un t?o del propio Presidente, quienes, dijo, fueron investigados por sus supuestas relaciones con el lugarteniente de Amado Carrillo, Eduardo Gonz?lez Quirarte. Pero nunca aport? ninguna prueba.
*?El partido del narco?
En rigor, Davidow s?lo hab?a echado m?s le?a al fuego en funci?n de los intereses estadunidenses. El 1o. de julio de 1999, el senador panista Gabriel Jim?nez Remus hab?a denunciado que el PRI se neg? a debatir las reformas electorales "porque sus campa?as est?n infiltradas por el narcotr?fico (...) De esto a nadie le debe quedar duda, y tambi?n de los financiamientos irregulares como el de Cabal Peniche y De Prevoisin". Legisladores perredistas se sumaron a los panistas y juntos se?alaron que el gobierno y el PRI ten?an "pavor" de aprobar las reformas al Cofipe porque saldr?an a relucir los financiamientos ilegales de las campa?as de 1994.
"Ese es un infundio y una calumnia. Es inaceptable", dijo Labastida. Siete d?as despu?s, el senador panista Emilio Goicochea volvi? a decir en el Congreso que a tres de los cuatro precandidatos del PRI "se les acusa de estar vinculados con el narcotr?fico". Otro panista, Ricardo Garc?a Cervantes, dijo que pod?a aportar una lista con "70 nombres, con sus fuentes, con sus fechas, de funcionarios y pol?ticos mexicanos vinculados con el narcotr?fico". La narcolista del PAN era una recopilaci?n period?stica que inclu?a al presidente Zedillo, al general secretario de la Defensa Enrique Cervantes, a los precandidatos pri?stas Francisco Labastida, Manuel Bartlett y Roberto Madrazo, a Emilio Gamboa, al gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva.
En la refriega sali? a relucir, tambi?n, la "doble moral" del PAN, cuando el pri?sta Amador Rodr?guez Lozano denunci? los presuntos nexos de un hermano del ex gobernador panista de Baja California, Ernesto Ruffo, con el narcotr?fico. Record? que un escolta de Ruffo est? preso en Los Angeles por sus v?nculos con los hermanos Arellano F?lix. Existen tambi?n denuncias ?negadas por ?l? sobre las relaciones peligrosas del gobernador de Jalisco, Alberto C?rdenas Jim?nez, con los barones de la droga.
La pugna PRI/PAN sobre el tema se calent? en Baja California el 2 de febrero de este a?o, cuando Vicente Fox acus? en Tijuana al gobierno federal y al PRI de fomentar el narcotr?fico. Dijo que el narco "se gest? en las entra?as del gobierno federal", y mencion? como ejemplos los casos de Ra?l Salinas y Mario Villanueva. Afirm? tambi?n que algunos presuntos narcotraficantes "est?n en el equipo de Labastida". M?s adelante, cuando todav?a no se disipaban los efectos de la bomba lanzada por Davidow, Fox dijo que "los capos se han apoderado del PRI desde hace varios a?os". Labastida pidi? pruebas y el PRI anunci? que interpondr?a una queja ante el Instituto Federal Electoral por esas declaraciones "irresponsables". Fox dijo que no le preocupaba y volvi? a arremeter desde P?tzcuaro: "Los alacranes, sanguijuelas, v?boras prietas, tepocatas y alima?as se atravesar?n en el camino y presentar?n denuncias porque los llamamos narcos y adem?s corruptos. Y lo vuelvo a ratificar".
Tard? unos d?as Labastida en responder que nadie pod?a ligarlo con el narco. "Es un golpe bajo y sucio", dijo. Agreg? que su salida como embajador a Portugal, en 1993, fue por "amenazas" de los Arellano. Desde Coahuila, Fox le respondi? que "Sinaloa es la cuna del narco". Y sigui? el ping pong; ahora revir? Labastida en una entrevista: "Como gobernador defend? a mi estado del narcotr?fico". Insisti? Fox desde Culiac?n: "Labastida toler? y negoci? con el narcotr?fico".
En una inserci?n pagada, el PAN cit? dos frases del segundo Informe de Labastida como gobernador de Sinaloa, en las cuales elogiaba a los generales Juan Ar?valo Gardoqui y Jes?s Guti?rrez Rebollo. Abajo aparec?an dos leyendas; una dec?a que Guti?rrez Rebollo purga una condena acumulada de 71 a?os de prisi?n por sus nexos con el narcotr?fico. La segunda se?alaba que Ar?valo, entonces secretario de Defensa, fue denunciado por estar conectado al narco.
El 30 de marzo, el IFE desech? la propuesta del PRI de sancionar a Fox y el PAN ratific? ante el organismo todos los dichos del panista. "El PRI no ha podido taparme la boca", dijo Fox, triunfalista. Desde Washington, Labastida hab?a recibido un salvavidas muy apreciable, el del "zar" antidrogas de la Casa Blanca, general Barry McCaffrey, que lo exoneraba de cualquier v?nculo con los narcos.
En medio del fragor de la batalla PRI-PAN, pas? casi inadvertido un fragmento del discurso de Cuauht?moc C?rdenas en el Z?calo, el 6 de junio de 2000. Dijo all? que Labastida hab?a llamado "a lo peor de su partido, a lo peor del PRI para que lo apuntale. Ha sacado de la tumba los cad?veres pol?ticos. Con ellos est? apuntalando el partido del descr?dito al candidato del descr?dito. Con ello est? apuntalando el partido de la corrupci?n al candidato de la corrupci?n. Con ello est? apuntalando el partido de las complicidades con el crimen organizado y con el narcotr?fico al candidato del crimen organizado y del narcotr?fico".
*Una fuga providencial
Que no se hayan podido probar en todos los casos las relaciones hist?ricas, estructurales y simbi?ticas entre los campos de la pol?tica, la econom?a, las finanzas, la seguridad del Estado y el tr?fico de drogas no quiere decir que el fen?meno no exista. El propio gobierno de Zedillo, v?a la PGR, tiene en la c?rcel a Ra?l Salinas de Gortari, acusado entre otros cargos de haber tenido v?nculos con el c?rtel del Golfo y participado en actividades de lavado de dinero, y no se lo han podido probar plenamente.
La misma PGR que dej? escapar al gobernador Mario Villanueva, luego de que en diciembre de 1998 el embajador Davidow, vaya casualidad, "marcara" a Quintana Roo como una de las puertas del narco. En ese tiempo, la Fiscal?a Especializada para la Atenci?n de los Delitos contra la Salud (FEADS) hab?a iniciado pesquisas en contra de los ex gobernadores Manlio Fabio Beltrones y Jorge Carrillo Olea, de Sonora y Morelos, respectivamente, se?alados a su vez por Craig Pyes y Sam Dillon, corresponsal de The New York Times en M?xico, por sus presuntos v?nculos con el narcotr?fico, y ahora tocaba el turno a un gobernador en funciones.
Despu?s de que se esfum? misteriosamente el 27 de marzo de 1999, Villanueva fue acusado de manera formal por el fiscal antidrogas Mariano Herr?n Salvatti, de ser uno de los dirigentes del c?rtel de Ju?rez en la pen?nsula de Yucat?n. Villanueva ha reivindicado su amistad con secretarios de Estado, ex y gobernadores en funciones, pol?ticos retirados y en actividad como Di?doro Carrasco (Gobernaci?n), Emilio Gamboa (hombre clave en el equipo de campa?a de Labastida), Carlos Hank Gonz?lez y su hijo Jorge Hank Rhon, Roberto Madrazo, V?ctor Cervera y Manuel Bartlett, la mayor?a de ellos mencionados de vez en cuando por sus ligas con los narcos.
No hay duda de que la fuga evit? un juicio que habr?a derivado en un gran esc?ndalo en el contexto de las campa?as electorales, con neto saldo desfavorable para el PRI, su candidato Labastida y el presidente Zedillo. Desde la clandestinidad, Villanueva dijo que sus enemigos eran Zedillo y sus hermanos, Li?bano S?enz, Pedro Joaqu?n Coldwell, Carlos Rojas, Jos? Antonio Gonz?lez, Jorge Madrazo, Mariano Herr?n Salvatti...
*La banda de Los Pinos
Desde los asesinatos del periodista Manuel Buend?a en 1984 y del agente de la DEA Enrique Camarena en 1985, la danza de pol?ticos y narcotraficantes se convirti? en algo trivial, de manejo com?n entre la gente, e involucr? nombres como de altos funcionarios.
La cadena atraviesa las estructuras del poder y llega hasta nuestros d?as. Muchos son los nombres que se repiten y permiten jugar con el reparto del mercado, zonas de influencia, plazas. Hilar a los clanes, mafias o familias que controlan a los c?rteles, cuyos barones son, simplemente, operadores, el eslab?n m?s d?bil de la cadena. Eduardo Valle, periodista y asesor del ex procurador Jorge Carpizo, escribi? un libro sobre el narcosalinismo. Lo titul? El segundo disparo. La narcodemocracia mexicana. All? document? las andanzas de lo que dio en llamar "la banda de Los Pinos". Valle asegur? tener "casi todas las pruebas" que conectan al gobierno de Salinas con el negocio de las drogas, m?s precisamente con el c?rtel del Golfo, de Juan Garc?a Abrego.
De acuerdo con Valle, el arquitecto de la organizaci?n criminal fue Ra?l Salinas Lozano, ex secretario de Industria y Comercio y padre de dos hijos c?lebres: Carlos, el exiliado itinerante de Dubl?n, y Ra?l, recluido en Almoloyita. Don Ra?l, jefe del clan de Agualeguas comenz? hace muchas d?cadas una estrecha relaci?n con Juan Nepomuceno Guerra, el viejo jefe de la mafia de Tamaulipas, donde floreci? el c?rtel del Golfo, subordinado a los capos colombianos de Cali. Entre los socios prominentes de "la banda de Los Pinos", Valle menciona a Jos? C?rdoba Montoya, el alter ego del presidente Salinas, y a Marcela Bodenstedt, una bella ex agente judicial federal, que incursion? en la televisi?n y que en realidad se desempe?aba como esp?a del capo Garc?a Abrego. Adem?s, era "amiga ?ntima" del entonces secretario de Comunicaciones y Transportes de Salinas, Emilio Gamboa, el hombre que controlaba las carreteras, los puertos y los aeropuertos del pa?s. El secretario particular del ex presidente Miguel de la Madrid, el amigo del pr?fugo Villanueva, el hombre clave del equipo de Labastida.
Otro personaje relevante que Valle ubica en las filas del narcosalinismo es Carlos Hank Gonz?lez, considerado el "rey Midas" de la pol?tica, es reputado como el "dinosaurio" mayor del sistema autoritario edificado a la sombra del PRI desde hace 71 a?os. Los presuntos v?nculos de Hank con los barones de la droga est?n avalados por un documento del Senado de Estados Unidos, fechado el 3 de agosto de 1995, donde se le considera como "el intermediario principal entre las empresas de narcotraficantes y el sistema pol?tico mexicano" durante el salinismo. El republicano Jesse Helms manej? la hip?tesis de que Hank es uno de los "protectores" de los hermanos Arellano F?lix, capos del c?rtel de Tijuana.
Los Hank han sido acusados de lavado de dinero en Estados Unidos y Costa Rica. En 1998, la Reserva Federal interpuso una acusaci?n formal contra la familia Hank por la presunta venta secreta de acciones del Laredo National Bank. Tambi?n se investigan sus nexos con Ra?l Salinas de Gortari y el manejo de cuentas secretas extraterritoriales a trav?s del Citibank. Para defenderse contra lo que considera "acusaciones no comprobadas", la familia Hank contrat? a un grupo de experimentados ex agentes de la FBI, de la DEA y de Interpol. Despu?s de una extensa investigaci?n, los especialistas concluyeron que no hay pruebas en su contra, s?lo suposiciones. El clan qued? autoexculpado.
Al jefe Justo hace tiempo que la Secretar?a de la Contralor?a le perdi? la pista. Justo Ceja era el cajero personal de Salinas. El eficient?simo secretario privado del presidente de la Rep?blica el sexenio pasado; el hombre que entregaba los bonos fuera del presupuesto a secretarios de Estado y funcionarios de alto nivel, por su "lealtad" al mandatario. Pero Ceja era tambi?n el "correo" entre su jefe y los comandantes de la polic?a que controlaban a los capos de la droga. Asimismo, Ceja es el ?ltimo hombre que, junto con Ra?l Salinas de Gortari, vio a Manuel Mu?oz Rocha antes de que ?ste desapareciera en los aciagos d?as del asesinato de Jos? Francisco Ruiz Massieu.
La lista ser?a interminable. Los casos tambi?n. Nombres y casos se entremezclan una y otra vez, se olvidan y reaparecen. En la investigaci?n sobre el asesinato del locutor de televisi?n Francisco Paco Stanley, parecen consolidarse los elementos que establecer?an un nexo entre el animador y el clan de los Amezcua, los "reyes de las metanfetaminas". Pero en el caso se investiga tambi?n si existe vinculaci?n entre la posible adquisici?n de Tv Azteca a trav?s de operaciones de lavado de dinero y el homicidio de Stanley. La Procuradur?a General de Justicia capitalina busca establecer si el origen de los 29.5 millones de d?lares que Ra?l Salinas de Gortari entreg? a Ricardo Salinas Pliego para la adquisici?n de la televisora del Ajusco es relevante para el o los m?viles en el asesinato de Stanley.
En mayo de 1997, legisladores del PRI impidieron investigar el enlace entre Conasupo y el narcotr?fico en los tiempos de Ra?l Salinas de Gortari. Seg?n The Washington Post, la paraestatal fue el almac?n de todo "lo sucio" del sexenio 1988-1994. En la investigaci?n sobre "lavado de dinero" a trav?s de la infraestructura de la Conasupo particip? el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Pero las investigaciones se frenaron; por alguna raz?n a Washington ya no le interes? m?s el caso.
A su vez, las hojas arrancadas al informe de Michael Mackey sobre el esc?ndalo del Fobaproa probar?an la "lavander?a electoral" del PRI en Tabasco y los millonarios recursos que fueron a parar a las campa?as presidenciales de Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo; all? el auditor canadiense explicaba c?mo fueron canalizados 30 millones de d?lares del Banco Uni?n de Carlos Cabal Peniche al PRI, cinco de los cuales fueron entregados directamente a Zedillo. Fueron expurgadas por el propio auditor, a instancias del presidente de la Comisi?n Nacional Bancaria y de Valores, Eduardo Fern?ndez.
Detenido en noviembre de 1998, en Melbourne, Australia, Cabal fue acusado por el gobierno mexicano de provocar un presunto desfalco al sistema bancario por m?s de 300 millones de d?lares. Pero una corte australiana comprob? que el ex banquero favorito de Salinas don? millones de d?lares a las campa?as del PRI y aval? la versi?n de que fue presionado para financiar la campa?a del ahora presidente Zedillo.
El pozo de la relaci?n banqueros-campa?a pri?sta de 1994-Fobaproa comenz? apenas a destaparse. Y siempre aparece la danza de nombres, los clanes y las familias pri?stas relacionados con uno u otro affaire. El de Oscar Espinosa, por ejemplo, el cajero de la campa?a de Zedillo, cuyo juicio por un presunto peculado millonario cuando fue regente de la ciudad de M?xico provoc? una guerra pol?tica con el caso Stanley. Otra punta de la madeja puede conducir al caso Conasupo y as? sucesivamente. Una historia interminable.*
Publicado por solaripa69 @ 13:48
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