Viernes, 01 de junio de 2007
OIT: indignante pobreza en M?xico.

Nydia Egremy
Red Voltaire


En M?xico prevalece la brecha de inequidad en las poblaciones y comunidades ind?genas que exceden el ?mbito laboral, diagnostic? la Organizaci?n Internacional del Trabajo (OIT).
Ese fen?meno se refleja en los mayores ?ndices de pobreza que se registran en el ?mbito rural, donde suelen concentrarse las comunidades ind?genas y cuya incidencia fue del 61.8 por ciento en 2005 (pobreza por patrimonio), superior al 47 por ciento del promedio nacional. Eso no es digno, no es decente, indica.
El diagn?stico de ese organismo especializado de las Naciones Unidas, que promueve los derechos laborales internacionalmente reconocidos y fomenta la justicia social y los derechos humanos, apunta a centrar la atenci?n en la persistencia de la pobreza en M?xico.
Para Miguel del Cid, director de OIT para M?xico y Cuba, en nuestro pa?s como en Latinoam?rica ?las cifras oficiales de las encuestas de empleo muestran que prevalecen desaf?os en materia de trabajo decente que van mucho m?s all? del ?mbito de la legislaci?n laboral, pues la mayor?a de la fuerza de trabajo rural no es asalariada, sino que son trabajadores por cuenta propia, gran parte de los cuales no acceden a ingresos suficientes para satisfacer necesidades b?sicas, ni a la seguridad social y a otras dimensiones del trabajo decente que postula la OIT?
En ese sentido, el concepto de ?trabajo decente? resume la aspiraci?n humana en torno a su vida laboral, que implica la oportunidad de obtener un trabajo productivo con una remuneraci?n justa, seguridad en el trabajo y protecci?n social para las familias, y el derecho a organizarse y participar en la toma de decisiones que afectan su vida.
Empero, para millones de habitantes de los municipios m?s pobres de M?xico, la oportunidad de un trabajo decente no existe.
Los adultos, mujeres y j?venes mayores de 14 a?os ?edad m?nima establecida en la Ley Federal del Trabajo para trabajar? seg?n la Encuesta Nacional de Ocupaci?n y Empleo (ENOE), carecen de un trabajo que garantice su desarrollo y participaci?n en la toma de decisiones a nivel nacional y global.
Esto ocurre a pesar del compromiso que asumi? el gobierno federal en la cumbre de Mar del Plata de Jefes de Estado de las Am?ricas (septiembre de 2005), para ?aplicar pol?ticas activas que generen trabajo decente, para crear condiciones de empleo de calidad que doten a las pol?ticas econ?micas y a la globalizaci?n de un fuerte contenido ?tico y humano y poniendo a la persona en el centro del trabajo, la empresa y la econom?a?.
El derecho al trabajo de la poblaci?n rural y urbana de M?xico contrasta con las cifras oficiales m?s recientes. Las actividades que emplearon a m?s trabajadores se concentraron en el sector servicios (39.9 por ciento, comercio con 20 por ciento e industria manufacturera con 16.5 por ciento).
En tanto que la actividad agropecuaria, s?lo ocup? al 14 por ciento de la Poblaci?n Econ?micamente Activa (PEA), de acuerdo con el informe del INEGI, correspondiente a diciembre de 2006.
En contraste con los magros resultados de empleo, la desocupaci?n va al alza. S?lo en diciembre de 2006, la Tasa de Desocupaci?n (TD) a nivel nacional fue de 3.47 por ciento con respecto a la PEA; esto super? el nivel de 2.84 por ciento registrado en el mismo mes de 2005, se?al? el informe del INEGI, el cual s?lo consider? 32 zonas urbanas del pa?s -el 4.28 por ciento de la PEA- y en donde la desocupaci?n aument? 0.53 puntos con respecto a noviembre de 2006.
Adem?s, la TD represent? 3.60 por ciento 2006, cifra superior al 3.58 por ciento en 2005: por lo que en diciembre pasado el desempleo en hombres aument? de 2.74 por ciento a 3.45 por ciento y en mujeres ascendi? de 2.99 por ciento a 3.52 por ciento.
Este escenario, para la Organizaci?n Internacional del Trabajo, es la ?punta del iceberg?, pues el desempleo abierto incide en casi cuatro por ciento de la fuerza de trabajo (cerca de 1.8 millones de mexicanos), y afecta en mayor grado a j?venes y mujeres.
A trav?s del an?lisis de las cifras oficiales en materia de trabajo y desocupaci?n, Miguel del Cid examina el d?ficit de empleo decente y la falta de ingresos suficientes en M?xico.
El economista por la Universidad de Panam? y master en Econom?a Laboral de la American University, Washington, destaca el auge del trabajo infantil, asociado de forma innata a la pobreza.
?De acuerdo con estad?sticas del INEGI (2003), 3.3 millones de ni?os y ni?as menores de 14 a?os se ven obligados a trabajar, fen?meno que se asocia con problemas de pobreza de los hogares mexicanos, y es un problema m?s extendido en el ?rea rural?.
Esto constituye de nuevo, ?un desaf?o que va m?s all? del ?mbito laboral, que requiere de pol?ticas econ?micas y sociales para el fomento del crecimiento y empleo y para el combate de la pobreza en el largo plazo?, destaca el especialista de la OIT.
Ante el incremento de la pobreza en las zonas rurales de M?xico y la precaria situaci?n laboral en el campo, Miguel del Cid considera que no le correspond?a hacer una calificaci?n de ese tipo, ?sin embargo, a nivel latinoamericano tambi?n existe el consenso en el sentido de que las condiciones de trabajo decente en el sector agr?cola tambi?n depende de las posibilidades de desarrollo del sector?.
Esto demanda pol?ticas integrales (inversi?n p?blica en infraestructura, cr?dito, capacitaci?n, dotaci?n de tierras, asistencia t?cnica) para el fomento de la productividad y competitividad de los principales cultivos (particularmente a favor de los peque?os productores) y del propio entorno internacional que determinan los precios de los productos agr?colas. ?Es decir, depende de factores que van m?s all? del ?mbito laboral?, asegura Del Cid.
Desterrados y despose?dos
Un factor que contribuye a la pauperizaci?n de las comunidades rurales mexicanas es la p?rdida de la tierra, seg?n lo apreci? la OIT en M?xico en el documento M?xico: Desaf?os y pol?ticas de generaci?n de empleo. El papel de las reformas laborales, en el foro ?Pol?ticas P?blicas para el Desarrollo de M?xico?, celebrado en febrero pasado.
Cita el estudio que ?la condici?n de pobreza es producto no s?lo del d?ficit en el acceso a la tierra y a los medios para producir (equipos y cr?ditos), sino a su inserci?n ocupacional m?s precaria en ocupaciones de baja productividad e ingresos?. De ah? que el derecho a trabajar la tierra se avale en el Convenio OIT 169 Sobre Pueblos Ind?genas y Tribales en Pa?ses Independientes (1989), suscrito por M?xico.
Ante la expropiaci?n de terrenos comunales por la expansi?n de la mancha urbana, o por la construcci?n de obras ajenas al desarrollo de las comunidades, el art?culo 13 del Convenio establece que los gobiernos ?deber?n respetar la importancia especial que para las culturas y valores espirituales de los pueblos interesados reviste su relaci?n con las tierras o territorios que ocupan o utilizan de alguna manera, y en particular los aspectos colectivos de esa relaci?n?.
Adem?s, el art?culo 14 establece el derecho de propiedad y de posesi?n que ocupan tradicionalmente los pueblos, por lo que deber?n tomarse medidas para salvaguardar su derecho a utilizar tierras que ?no est?n exclusivamente ocupadas por ellos, pero a las que hayan tenido acceso tradicionalmente para sus actividades y subsistencia?.
De acuerdo con el documento de la OIT titulado M?xico: Desaf?os y Pol?ticas de generaci?n de empleo, que present? Miguel del Cid en dicho foro, otra forma de perpetuar la pobreza en las comunidades ind?genas es la vigencia del analfabetismo y la falta de educaci?n a niveles superiores a la primaria.
La investigaci?n contempla que, particularmente en las ?reas rurales y en los estados m?s rezagados econ?mica y socialmente de la federaci?n, ?son muy bajos los niveles de educaci?n y capacitaci?n de la fuerza de trabajo y en los indicadores de acceso de la poblaci?n a los servicios b?sicos de electricidad, salud y agua potable, entre otros?.
Por otra parte, la Organizaci?n Mundial del Trabajo estima que entre los problemas y desaf?os del mundo del trabajo que enfrenta M?xico, destaca el de la inversi?n privada.
Aprecia que M?xico, pese a la din?mica resultante de los tratados de libre comercio con Norteam?rica, ?no logra alcanzar su potencial de movilizaci?n de inversiones, debido a los problemas de productividad y competitividad que afectan la econom?a y en general por el entorno desfavorable a la inversi?n, que se refleja en d?ficits de seguridad jur?dica y ciudadana y por los problemas de transparencia?.
La OIT considera que en el pa?s los problemas del crecimiento e inversi?n, reflejan una alta subutilizaci?n en el mercado de trabajo.
?Esa subutilizaci?n resulta mayor al considerar la alta proporci?n de ocupados que trabajan una jornada insuficiente y que desean trabajar m?s (subempleo visible). Tal fen?meno incide sobre el 7 por ciento de la fuerza de trabajo, y de acuerdo con el INEGI, representa unos 3 millones de mexicanos?.
El informe Panorama Laboral 2006 de la OIT, se?ala que tanto en las zonas urbanas como rurales, la alta proporci?n de la fuerza de trabajo que labora en la econom?a informal, es otra expresi?n del problema.
Cita que estimaciones recientes del INEGI revelan que la econom?a informal alcanza a casi el 28 por ciento de la PEA. Es decir, unos 12.5 millones de trabajadores que se caracterizan por los bajos niveles de productividad e ingresos.
En s?ntesis, 54 de cada 100 miembros de la fuerza de trabajo ocupada (unos 24 millones de trabajadores) no acceden a los beneficios de la seguridad social, registr?ndose el mayor d?ficit entre trabajadores independientes y asalariados de microempresas de la econom?a informal y entre los trabajadores agr?colas del ?mbito rural.
Adem?s, la OIT reconoci? que persisten problemas en materia de salud y seguridad en el trabajo, particularmente en actividades de riesgo como la miner?a, agricultura y otras actividades priorizadas por los interlocutores sociales.
Emigrantes econ?micos
El fracaso de la pol?tica econ?mica tuvo un gran impacto en el incremento de la pobreza. El desempleo rural se agudiz? en la ?ltima d?cada, cuando m?s de medio mill?n de mexicanos de las zonas m?s pobres del pa?s emigr? anualmente hacia los Estados Unidos. De esta manera, estima la OIT, el problema ocupacional se expresa m?s all? de las fronteras de M?xico.
La investigaci?n anticip? que ?en los pr?ximos 10 a?os, Am?rica Latina recibir? unos 300 mil millones de d?lares en remesas, de los que cerca de 80 por ciento se concentrar?n en M?xico, Centroam?rica y el Caribe?.
Por su parte, la Comisi?n Nacional para la Protecci?n y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) revel?, en su an?lisis de 2000, que la magnitud del impacto de esas divisas ?es elocuente entre las familias, comunidades, municipios, entidades y el pa?s en su conjunto?, cuando las remesas ascendieron a 8 mil 885 millones de d?lares, aunque otras cifras apuntan a que pudieron ser m?s de 12 mil millones de d?lares.
Parad?jicamente, al emplearse en el extranjero, los mexicanos m?s pobres generan riqueza en su pa?s a trav?s de las remesas.
Ya en mayo de 2005, la OIT hab?a propuesto al gobierno mexicano reencausar el uso de esas remesas. En su estudio Remesas de mexicanos en el exterior y su vinculaci?n con el desarrollo econ?mico, social y cultural de sus comunidades de origen, la OIT destac? que el importe real de remesas que transfieren los mexicanos del exterior hacia sus comunidades de origen, constitu?a una inc?gnita.
Desde hace una d?cada, el ingreso de divisas por trabajadores inmigrantes ha aumentado y superado en 58 veces al monto por nueva inversi?n extranjera.
En ese sentido, la OIT recomend? al gobierno mexicano que, a pesar de que las remesas son extremadamente significativas y estrat?gicas para el pa?s, se dirigen sobre todo al consumo familiar en el pa?s. Si bien, en a?os recientes una parte de los recursos se han reintegrado a las comunidades de origen de los emigrantes con fines de financiamiento de vivienda o el establecimiento de negocios productivos.
La estrategia debe incorporar la sustentabilidad financiera para impulsar proyectos productivos como parte de la pol?tica de combate a la pobreza. Adem?s, promover el desarrollo igualitario, incorporar una prospectiva de protecci?n de medio ambiente e impulsar y respaldar la formaci?n de nuevas unidades productivas, ofreci? la OIT entre sus recomendaciones al gobierno federal panista.
El contraste entre las estad?sticas de 2005 -cuando se hizo esa evaluaci?n y sus propuestas-, con las cifras que el INEGI y el Consejo Nacional de Poblaci?n, revela que el Ejecutivo s?lo tuvo o?dos sordos a las recomendaciones de la OIT para mitigar la pobreza por desempleo en M?xico. El resultado: la miseria de millones de mexicanos.
Publicado: Abril 2a quincena de 2007 | A?o 5 | No. 77

Nydia Egremy
Los art?culos de esta autora o autor



Feminizaci?n de la pobreza
El n?mero de mujeres en la fuerza laboral del mundo es mayor que nunca, pero la persistencia de la brecha de g?nero contribuye a una "feminizaci?n" de la pobreza entre los trabajadores, destac? el informe Tendencias Mundiales del Empleo de las Mujeres 2007, elaborado por la OIT.
Plantea que las mujeres deben tener oportunidad de salir de la pobreza por s? mismas, junto con sus familias, a trav?s de la generaci?n de oportunidades de empleo decente que les permitan realizar un trabajo productivo y remunerado en condiciones de libertad, seguridad y dignidad humana. De lo contrario, el proceso de ?feminizaci?n? de la pobreza continuar? avanzando y ser? heredado por la siguiente generaci?n.
Tambi?n se hace notar que mientras m?s pobre es la regi?n, mayores son las posibilidades de que las mujeres sean trabajadoras familiares auxiliares sin remuneraci?n o trabajadoras por cuenta propia con bajos ingresos, y en una proporci?n m?s alta que la de los hombres.
Ahora se registra el n?mero m?s alto de mujeres en el mercado laboral, incluyendo las que tienen empleo como las que lo buscan en forma activa.
Para la OIT, en 2006 hab?a 2.9 mil millones de trabajadores en el mundo, de los cuales 1.2 mil millones eran mujeres. El organismo advirti? que hoy tambi?n hay m?s mujeres que nunca en situaci?n de desempleo (81.8 millones), o destinadas a empleos de baja productividad en la agricultura o los servicios, o recibiendo menos paga por el mismo trabajo de los hombres.
Publicado por solaripa69 @ 17:18
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