lunes, 11 de junio de 2007
El 2 de julio, un asalto al poder desde el poder mismo: Guillermo Zamora
ENRIQUE MENDEZ
A casi un año de las elecciones presidenciales, el periodista Guillermo Zamora expresa que el ex presidente Vicente Fox utilizó al Estado mexicano para aliarse con los grupos de poder fáctico, en una "confabulación siniestra" para cerrarle el paso a como diera lugar a Andrés Manuel López Obrador, en lo que define como "un asalto al poder desde el poder mismo".
Democracia inconclusa: diagnóstico de un fraude es su más reciente libro, donde se ordenan -en 11 entrevistas con analistas e investigadores- los episodios del "complot" en contra de un proyecto de gobierno de izquierda.
"El fraude existió. Había una decisión tal que bajo ninguna circunstancia habrían dejado ganar a López Obrador", expresa en entrevista, y señala que, a pesar de las evidencias, Felipe Calderón se apoderó del gobierno y su primera acción fue "militarizar el país, apoyarse en las bayonetas".
En el libro, coedición de Jorale Editores y Orfila, Zamora recoge las conclusiones que individualmente tienen Rafael Barajas El Fisgón, Armando Bartra, Héctor Díaz-Polanco, Luis Javier Garrido, Julio Hernández López, Lorenzo Meyer, Francisco Portillo, José Reveles, Paco Ignacio Taibo II, Florence Toussaint y Juan Villoro sobre los orígenes y los autores del "fraude".
Se trata, explica el autor en entrevista con La Jornada, de dejar un testimonio histórico, ordenado desde la perspectiva de un grupo de intelectuales, de profesionistas, analistas políticos de renombre y crédito, que hacen una retrospectiva de tres años y medio, desde que se gestó el "complot" con los videoescándalos, el caso de El Encino y el desafuero, y luego la consumación del "fraude".
-Todas esas voces coinciden, a lo largo del libro, en el robo de la elección.
-El fraude existió, se dio y la gran prueba es la negativa de contar voto por voto y casilla por casilla. Además tengo la certeza de que pronto las boletas serán quemadas. El costo político que tiene Calderón de quemarlas será menor que el de abrir los paquetes. Porque en un recuento, estamos convencidos, habría un giro y Calderón tendría que renunciar forzosamente, pero no lo va hacer. Seguirá apoyado por el PRI y los partidos pequeños, que no son más que paleros del gobierno.
-Frente a esa certeza, ¿a qué puede atribuirse que Calderón esté en el gobierno sin ningún pudor?
-Aquí hay un cinismo extraordinario de Calderón, porque sabe que perdió. Haberse apoderado de la Presidencia lo dejará marcado históricamente. ¿Por qué ha podido estar en el gobierno en estos seis meses? Por la complicidad de toda la derecha, entre ella el PRI, que es el gran cómplice. Le ha dado un manto de cobertura casi incondicional al michoacano, al que se suma la de los empresarios y la Iglesia católica, que en su caso prefirió a un conservador como él que a un hombre que tampoco exclamó algo en contra del clero.
"El hecho de que Calderón mantenga militarizado al país está relacionado con la pregunta. Su primera acción fue apoyarse en las bayonetas para arroparse, no para cuidar al país. Pero no puede mantenerse todo un sexenio bajo esta situación sin dar bandazos, y me refiero a lo que ocurrió en Zongolica con Ernestina Ascensión y el asesinato de una familia en Sinaloa. Seguirán pasando cosas, es inevitable. Si vives en el fuego, te quemas".
Guillermo Zamora, con experiencia de más de 25 años de reportero, considera que las perspectivas de que Calderón gobierne sin sobresaltos son muy pobres. No sólo, expone, no ha ganado nada en su personal guerra contra el narcotráfico, sino todavía tiene muchas facturas pendientes que pagar, como lo ha hecho ya con Elba Esther Gordillo.
-¿Cuáles son las expectativas de López Obrador? Está aislado por los medios y, en el libro, Juan Villoro lo critica fuerte por los errores en la campaña.
-En efecto, está aislado por los medios. En la televisión no se habla más de él. Hace una labor que no es muy lucidora, porque es un trabajo de hormiga. Aún tiene gran preponderancia a escala nacional; es el líder de la izquierda, no veo otra figura de su tamaño y en los momentos que se agudice la situación política -como creo pasará a mediano plazo-, su figura volverá a tomar la dimensión que tuvo en campaña.
"Villoro, efectivamente, es crítico. El estuvo en contra del plantón y cuestiona al PRD y a López Obrador respecto de que pudo, si hubiese cambiado su actitud, ganar más adeptos. Pero de todas maneras había una decisión tal de los poderes fácticos, con Fox a la cabeza y Salinas detrás, que bajo ningún aspecto lo habrían dejado ganar. Pero también habla de una elección de Estado que le hizo ganar a Calderón".
-A lo largo del libro también persiste la idea de que la derecha no permitirá que llegue al poder la izquierda. Se deslizan, inclusive, ideas sobre las alternativas de la izquierda.
-El mensaje que envía la derecha es desastroso, por eso deben cambiar las reglas del juego. Con las actuales, la izquierda no tiene ninguna garantía y, al igual que López Obrador, debe buscar nuevas normas para buscar el poder por medio de las elecciones.
"El mensaje, insisto, es muy grave, porque -y uno de los entrevistados lo dice (Lorenzo Meyer)- si no es por medio del voto, entonces por qué vía deberá buscar llegarse al poder. Eso es muy grave.
"Nadie en su sano juicio quiere una insurrección en México, y la izquierda menos que nadie. Pero si estos señores se empeñan en mantener el poder a como dé lugar y sólo con sus canicas, no le veo ningún caso para 2009 ni para 2012. Ya se saben el camino y perfeccionarán el virus Hildebrando y todas las maniobras que ya conocimos.
"El camino para la izquierda es por medio de las elecciones, y se anota en el libro. La pregunta es, entonces, ¿qué camino le queda para acceder al poder?"
La presentación del libro Democracia inconclusa: diagnóstico de un fraude será mañana en el Centro Cultural San Angel a las 19 horas
Protestan en Cancún contra la privatización de playa Delfines
Habitantes y el gobernador demandan revocar la entrega de los terrenos a dos clubes privados
HUGO MARTOCCIA
Pobladores de Cancún y turistas protestaron ayer por la venta de una parte de playa Delfines, uno de los pocos espacios públicos de la zona, para construir clubes privados Foto: José Luis López Soto
Cientos de personas acudieron a manifestarse en defensa de su ''última ventana al mar'' Foto: José Luis López Soto
Cancún, QR, 10 de junio. Alrededor de 500 personas se manifestaron este domingo en la playa Delfines de la zona hotelera de Cancún, en protesta porque el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) vendió parte de ese espacio público para la construcción de dos clubes privados.
Los manifestantes demandaron que se revoque la venta que realizó Fonatur en 2005, cuando John McCarthy era su director general, pero se dio a conocer apenas la semana pasada.
''Gobierno ocioso, mi playa no es negocio''; ''De playa Delfines, fuera, malandrines''; ''Gobierno, comprende, Delfines no se vende''; "Calderón, los mexicanos no somos gente de segunda; regresa nuestra playa", y ''Fonatur, detente, ya fue suficiente'', fueron algunas de las consignas que gritaron los inconformes.
Tanto habitantes de Cancún como turistas firmaron un documento de adhesión a la queja.
Esta es la segunda protesta por la venta de una parte de la playa más grande de Cancún. La primera fue domingo de la semana pasada, cuando un grupo de estudiantes obstruyó algunos minutos el tránsito en bulevar Kukulcán, cerca de playa Delfines.
Luego de la manifestación, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) reconoció que había vendido alrededor de cien metros lineales junto a la playa pública para que inversionistas privados construyan dos clubes.
Según Fonatur, se trata de tres lotes que se ubican a un costado del terreno destinado a playa Delfines, pero insistió en que nunca formaron parte de ésta y que estuvieron ''desocupados'' durante 30 años, por lo que daban la impresión de ser una parte del espacio público.
Sin embargo, el plan director de desarrollo urbano y los registros del ayuntamiento de Benito Juárez (donde se encuentra Cancún) señalan que el terreno de playa Delfines es uno solo y no cinco, como afirma Fonatur, y que siempre estuvo destinado a ser un solo espacio público.
Los manifestantes formaron una valla que acordonó la playa con cinta amarilla similar a la que utiliza la policía para sellar escenas de crímenes, a fin de ocupar simbólicamente el lugar.
Uno de las consignas más celebradas y gritadas aludía a la posibilidad de que a los cancunenses se les cierre ''la última ventana al mar'', como es considerada playa Delfines: ''Cancún, alerta, tu playa está en oferta; Cancún, despierta, que nos cierran la puerta'', decían.
Autoridades estatales y municipales también se han manifestado en contra de la venta de los predios.
El alcalde de Benito Juárez (Cancún), el priísta Francisco Alor, aseguró la semana pasada que el municipio negará cualquier permiso para construir inmuebles en ese espacio público, lo que generaría un conflicto para los compradores.
El gobernador del estado, el también priísta Félix González Canto, fue aún más allá y anunció que se pedirá a Fonatur que revierta esta venta.
Fonatur no vendió la playa propiamente dicha, porque 20 metros del arenal son parte de la zona federal, que no se puede enajenar, pero vendió los terrenos que están detrás del área citada, lo que en los hechos implica ceder la playa.
Y los soldados no dejaban de disparar…
“¡No tiren!... ¡No disparen!... ¡Traigo mujeres y niños!”, gritaba angustiado Adán Esparza Parra a los soldados que, de pronto, en la oscuridad de la noche, salieron del bosque y empezaron a lanzar ráfagas contra su camioneta Ford pick up, en la que viajaban él y su familia, narra la edición 1597 de Proceso.
Los militares no le hicieron caso. Seguían disparando sus potentes armas largas, al parecer fusiles M-16. Una bala destrozó el parabrisas y le pegó a Adán en el brazo derecho. El joven dejó el volante. Salió sangrando del vehículo al empinado camino de terracería. Se sostuvo en pie. Y en señal de paz levantó su brazo sano para que dejaran de dispararle.
Frente a él, a muy corta distancia, distinguía las borrosas siluetas de los soldados… y los chispazos de fuego que no cesaban.
–¡Ya no tiren! ¡Traigo niños conmigo! –insistía. Otro proyectil le destrozó su brazo izquierdo y lo tumbó al suelo.
El propio Adán –en el cuarto de hospital donde hoy convalece– continúa el relato con voz decaída y lenta:
“En esa parte del camino no había ningún retén militar. Los soldados salieron de repente. Detuve la camioneta porque vi moverse la luz de una lámpara de mano que ellos llevaban, como haciéndome señas. De inmediato comenzaron a disparar. Les grité que traía mujeres y niños”, dice en la entrevista que publica Proceso este domingo 10 de junio.