miércoles, 04 de julio de 2007



Quiere AN una izquierda funcional y legitimadora
Innecesarias


las decisiones de mis compañeros gobernadores
El día que tenga que salir a la calle y me vea obligado a cerrarla por miedo a la gente, se acabó el gobierno de la ciudad
El fondo político de la controversia con Los Pinos es someter la administración capitalina a un proyecto hegemónico, transexenal, de la derecha
MIGUEL ANGEL VELAZQUEZ
El jefe de Gobierno marca las diferencias: "el día que tenga que salir a la calle y me vea obligado a cerrarla porque le tengo miedo a la gente, se acabó el gobierno de la ciudad; el día que la gente perciba que traicionamos principios fundamentales, se acabó el gobierno", y recalca muy en serio que "no se le puede decir a los ciudadanos del Distrito Federal que cambien su postura política porque si no cambian a la ciudad le va a ir peor". Marcelo Ebrard se hace cargo de sus declaraciones, y a un año de la elección que lo llevó a la jefatura de Gobierno de la ciudad de México, asegura que el tema político de la controversia con el gobierno federal es someter a la administración capitalina a un proyecto hegemónico, transexenal de la derecha panista, y por ello se manifiesta en desacuerdo con los gobernadores perredistas que se sentaron a comer con Felipe Calderón.
La entrevista se inicia al término de su reunión con el gabinete de seguridad pública, en un pequeño despacho aledaño a su oficina principal, y acepta la primera pregunta.
-¿No parece explicable que todos los gobernadores del PRD, la mayoría de ellos con un currículum que los califica miembros de raíz de la izquierda mexicana, se sienten a comer con Felipe Calderón y que Marcelo Ebrard no lo haga? Parece capricho y por eso hay quien dice que el jefe de Gobierno no ha roto el cordón umbilical y que Andrés Manuel López Obrador sigue montado en los hombros de Marcelo Ebrard.
-Yo te diría que una ciudad con aspiraciones libertarias y de equidad no se merece un gobierno oportunista, acomodaticio, y no lo va a tener en este sexenio. Si aquí se inició la Independencia, aquí fue el movimiento que precipitó la caída de Porfirio Díaz, aquí se inició la marcha que se dirigió a la casa de Porfirio Díaz para sacar al dictador. Si la Revolución triunfó cuando tuvo el respaldo y la movilización del Distrito Federal, no tenemos derecho a presionar a la ciudad.
-Es muy fuerte lo que acaba de decir. ¿Debemos suponer entonces que los otros gobernadores sí tienen derecho a la traición?
-Cada quien tiene sus propios derechos, que cada quien lo juzgue. Yo diría que la posibilidad de presión hacia los gobiernos de los estados por parte del gobierno federal es mucho mayor. Esto porque 98 por ciento de sus fondos provienen de participaciones federales, en cambio, en el caso del Distrito Federal los ingresos propios son casi la mitad. Esto los pone en una situación mucho más frágil. Ahora, de eso a lo que ha sucedido yo te diría que no estoy de acuerdo, respeto las decisiones de mis compañeros y creo que son innecesarias.
-¿Cómo plantea la situación actual? ¿Hay un enfrentamiento real o es política ficción?
-Tenemos que tener muy claras cuáles son las esferas en las que se mueve el conflicto. El Distrito Federal tiene que cuidar los intereses en su relación con el ámbito federal. Hay temas comunes como el del agua, la seguridad, las finanzas que ahora vamos a fomentar, pero ésta es una ciudad que históricamente ha tenido una relación difícil, muchas veces de confrontación, por las limitantes que se le imponen con el gobierno federal.
En cuanto a la postura política del gobierno de la ciudad respecto de la del federal, por supuesto que no hay coincidencia. Lo que no se puede imponer al Gobierno del DF es que modifique su postura por su posición política y que esa sea la condicionante para que exista una relación adecuada con las instancias federales. Eso no debe admitirse porque sería un perjuicio peor para los habitantes del DF.
Venimos de la confrontación, tuvimos una contienda electoral y se quiere ignorar que yo tengo un mandato y que por eso tengo que llevar a cabo un programa. La elección y el gobierno no son episodios separados, el gobierno tiene que ser congruente con el programa para el que fue electo. Nosotros venimos de un partido que propone un proyecto alternativo que no coincide con la derecha que está en el poder y no vamos a coincidir, es nuestro derecho y es legítimo.
-¿Pero por qué la urgencia y lo que parece necedad de reunir a Marcelo Ebrard con Los Pinos? ¿Tiene que ver esto con el proyecto transexenal que anuncia Felipe Calderón?
-Ellos quieren construir una hegemonía de derecha que no ha existido en México en su historia como país independiente, esa es su pretensión y haríamos muy mal, yo no lo haría, en prestarme o prestarnos a ese juego. Nosotros tenemos que defender lo que nos distingue, lo que nos diferencia, lo que nos llevó a la posición que tenemos. No podemos olvidar y al mismo tiempo defender los intereses de la ciudad.
Dicho de otra manera, hay que tener firmeza y actuar con sensatez, lo que no se puede hacer es decirle a la ciudad: si ustedes no cambian su postura política entonces a la ciudad le va a ir peor, porque por otro lado ese condicionamiento tampoco es nuevo, es histórico. Se dice simple y llanamente "hagamos a un lado las diferencias", bueno, ahí creo que hay una tesis muy interesante que va en el sentido de que las diferencias de proyectos se hagan a un lado, ¿entonces para qué es el gobierno? ¿qué sentido tendría hacer un proceso electoral, tener diferentes propuestas y plataformas? La democracia es para que podamos procesar las diferencias y que esas no existan es una aspiración con tonos autoritarios.
-¿Estaríamos hablando del olvido de las ideologías?
-Del fin. Haz de cuenta que existe un gobierno neutro donde la ideología no importa, como si las acciones y las decisiones de gobierno no tuvieran una definición de tipo ideológico, se les olvida que toda decisión de política pública es ideológica.
-En el proyecto panista ¿se trata entonces de que unos manden y otros obedezcan?
-Sí, lo que se quiere es la presencia de una izquierda funcional que sea legitimadora de esa nueva hegemonía política que se pretende construir. Entonces el tema es que nosotros estamos defendiendo un proyecto diferente. No es un asunto de diferencias personales, es un asunto de fondo, son proyectos diferentes y van a estar en competencia todo el tiempo.
-El propósito político de presionar para que Marcelo Ebrard rompa con Andrés Manuel López Obrador, ¿también tiene el propósito de legitimar al gobierno panista?
-Sí, es un proyecto legitimador y no vamos a ceder en ese punto. No es que el gobierno de la ciudad no quiera cooperar, por ejemplo, en seguridad. El viernes hicimos un operativo con la PGR. Lo que está de por medio es el tema político, el tema político es la famosísima foto, entonces decir: o se toman la foto o se condiciona al Distrito Federal y se sostiene que no quiere cooperar en nada, como si fuera una república autónoma, no es el dilema, el dilema es si eres coherente con el voto que te llevó a donde estás. No se trata de la relación personal con Andrés Manuel: el tema de fondo es si eres leal o no al proyecto por el cual fuiste electo. Eso es lo que da autoridad moral a un régimen, a un gobierno, a una administración. Desde el momento en que tú hagas algo que ponga en entredicho tu autoridad moral la gente te lo cobra en la calle, y más porque esta ciudad es muy exigente en ese sentido. Eso no lo voy a perder de vista jamás. Habrá quien tenga otras opiniones y está en su derecho, pero lo que importa es la gente, el mandato que tenemos de la gente y lo que la gente espera de su gobierno: dignidad.
-¿Y hasta dónde hay que llevar esa dignidad?
-Hasta donde sea necesario.
-¿Qué quiere decir?
-Bueno, si se quiere condicionar a la ciudad también lo vamos a decir. La ciudad no coincide y no coincidió con la plataforma de Acción Nacional. Hay diferentes modos de condicionar. Fox tenía su estilo, ahora estamos viendo otro estilo, pero en esencia es lo mismo, es decir: allánese el gobierno de la ciudad o si no habrá costos para los ciudadanos. ¿Qué tiene que ver eso con la democracia?
-¿Usted ya ha sentido esa presión?
-La semana pasada, en la inauguración de las obras del Gran Canal, vimos un ensayo y ese parece el mensaje.
-Y ahora que hablamos de presiones, déjeme insistir sobre el tema Andrés Manuel López Obrador.
-Yo creo que el objetivo ideal para mucha gente de la derecha sería propiciar el aislamiento al movimiento que encabeza López Obrador, ese es el objetivo central para lograr su consolidación. Ellos apostaban a que lo que pasó el domingo anterior no sucedería, pero el movimiento sigue siendo un movimiento con una base social muy grande y sigue representando aspiraciones muy importantes. Ellos quisieran que eso ya no existiera. Ahora, el otro asunto es que nosotros cambiáramos nuestra línea política, pero nosotros no podemos ir en contra y mucho menos reprimir, por ejemplo, la protesta. Lo que sostenemos es que la política sirve para dirimir las diferencias, ¿por qué no se quieren sentar muchos de ellos a dialogar? Porque dialogar es escuchar y muchas veces es ceder o cambiar. Quieren meternos en una línea que nos arrebate la identidad política y luego separarnos totalmente del movimiento, así nos tendrían a su merced, y entonces, ¿cuál proyecto alternativo? Te convertiste en un adorno en Los Pinos, en un trofeo. Eso no va a suceder.


Critican expertos "estado de sitio" en las escuelas

KARINA AVILES, JOSE ANTONIO ROMAN, LAURA POY

Mientras expertos en educación advirtieron que los exámenes antidopaje que se aplicarán en los planteles educativos forman parte de la expansión de la "política de militarización" y de la visión "policiaca" impuesta por el gobierno de Felipe Calderón, organismos de derechos humanos reprobaron esta decisión, que de-muestra la incapacidad gubernamental de aplicar medidas de inteligencia contra la delincuencia organizada.
Ante esta incapacidad, el gobierno "se va contra" las víctimas, que son precisamente la niñez y la juventud, dijo Daniel Ponce, director general de Educación y Promoción de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, mientras Gerardo Sauri, de la Red por el Derecho de la Infancia, advirtió que con este programa ampliado de Mochila Segura se pretende aislar el problema a la posesión de armas y drogas, convirtiendo a los jóvenes en "sospechosos, terroristas y presuntos narcotraficantes". Además, añadió, no se ven por ningún lado políticas públicas de atención a la juventud.
El investigador del Instituto Mora y de la Universidad Pedagógica Nacional César Navarro señaló que éste es el primer paso para la conversión de la escuela en un "espacio de control de la seguridad pública", que la reduce a la categoría de "penitenciaría".
Así, el especialista advirtió sobre los riesgos de violación de los derechos humanos de los niños, de los maestros y de los padres, a partir de esta medida, que calificó de "grave y desafortunada".
En entrevista por separado, Navarro indicó que se trata de una estrategia que tiene como objetivo "implantar un estadio de sitio que ahora se extenderá a las escuelas primarias y secundarias".
Por su parte, Rodolfo Ramírez, director de la revista especializada en educación Cero en Conducta, cuestionó también que el gobierno federal ofrezca una solución policiaca, cuando se trata de una problemática social. Consideró que el anuncio tiene, más que nada, un efecto progagandístico y no tanto efectivo en el combate a la drogadicción.
En tanto, Alfredo Nateras Domínguez, catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana, calificó de "inadecuada e impertinente" esta propuesta que, incluso, podría generar condiciones de discriminación, porque "nada se dice de las escuelas particulares, donde también se ha detectado que los niños y jóvenes pueden estar en riesgo de consumo de sustancias nocivas".




Estrictamente personal
Raymundo Riva Palacio
04 de julio de 2007

2 de julio: historia secreta
Durante meses los poderes fácticos de México buscaron una quinta candidatura presidencial que pudiera enfrentar a Andrés Manuel López Obrador
El capítulo más desconocido de la guerra por la Presidencia en 2006 es, a la vez, el episodio más dramático de cómo los verdaderos poderes fácticos de México entraron en pánico cuando Cuauhtémoc Cárdenas “coqueteó” con el Partido del Trabajo (PT) para ser su abanderado en la contienda presidencial, y tras encenderse sus botones de alarma, buscaron una quinta candidatura para evitar que Andrés Manuel López Obrador llegara al poder.
Los poderes fácticos reales en México son los dueños del capital y de la Bolsa Mexicana de Valores. Son los capitanes de la industria, los que modulan el comportamiento y los patrones de consumo de 100 millones de mexicanos. Son los que meten dinero a campañas y secan otras; los que construyen a políticos y quienes los desechan. Juegan con todos e inyectan dinero a sus campañas, pero en el momento de la verdad únicamente se comprometen con aquel que les proveerá del ambiente de negocios más estable que les permita seguir acumulando dinero.
Esa élite empresarial estaba preocupada desde 2005, ante la posibilidad de que el entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel, ganara la candidatura del PAN. Su lógica se sustentaba en las dinámicas del poder en México, donde son los núcleos de poder y sus agentes los que mueven a los políticos conforme a sus intereses. Creel era la cara de uno de esos grupos de poder, cuyo operador con la clase política era el ex presidente Carlos Salinas. No eran amenaza para las élites empresariales, al contrario. El que el candidato del PRI, Roberto Madrazo, también representara los mismos grupos era un problema estratégico. Al estar Creel y Madrazo cortados por la misma tijera, el equilibrio de poder en el país se rompería, otorgando ventajas políticas a López Obrador en la elección presidencial.
Pero Creel, que era impulsado por el ex presidente Vicente Fox, cometió el error de la soberbia y no trabajó dentro del PAN por la candidatura. Pocas semanas antes de la elección interna en ese partido, las élites de poder ya sabían que Felipe Calderón ganaría la candidatura. Las élites descansaron, y comenzaron su juego sexenal. Se empezaron a tender los puentes con Calderón, de la misma forma como se intensificó el acercamiento con López Obrador. Madrazo, a quien todavía al empezar la campaña veían con buenos ojos por un buen arranque que le hizo ganar cinco puntos en las preferencias de voto en diciembre de 2005, se fue cayendo poco a poco. Su suicidio político había empezado con el ofrecimiento a la élite empresarial de que la segunda era de un México boyante sería con un gobierno del PRI, ofreciéndoles un paraíso empresarial que, objetivamente hablando, iba a ser imposible de cumplir. Ni él ni nadie tenían los recursos políticos del viejo régimen para decidir en forma autoritaria el destino del país.
La certidumbre de la élite empresarial se rompió cuando el PT entró en pláticas con Cárdenas para que aceptara ser su candidato a la Presidencia. Cárdenas había roto con López Obrador en 2003, y llegó a “coquetear” con la posibilidad de desafiarlo en la búsqueda de la candidatura del PRD. No tenía ninguna posibilidad y él mismo dio pasos para atrás hasta que se le acercó el PT y trabajó con él la eventualidad de la candidatura. La difusión de esa posibilidad sacudió a las élites empresariales, quienes vieron en la irrupción de Cárdenas en la contienda, con la cuarta candidatura real a la Presidencia, un desequilibrio que colocaría la elección fuera de control para todos. Con cuatro candidaturas fuertes, pensaban, el 2 de julio sería una monumental apuesta, algo muy ajeno a sus deseos e intereses, porque son escenarios en los que no tienen posibilidad de influir, modular o modificar. Irían a buscar una quinta candidatura que ayudara a restaurar el equilibrio.
Los grupos empresariales encontraron que en la misma disyuntiva estaban otros grupos de presión importantes para el 2 de julio, en particular el magisterio oficial, con la maestra Elba Esther Gordillo a la cabeza, a quien tampoco le agradaba que la contienda por la Presidencia entrara en un túnel de incertidumbre, en función de los intereses de su grupo. La suma de preocupaciones llevó a que los poderes fácticos comenzaran a hablar con dos posibles aspirantes a la quinta candidatura. Al pensar en escenarios, el equipo de la maestra encargó a un despacho en Washington el estudio de cuánto costaría una candidatura, a partir de cero, con plenas posibilidades de ganar la Presidencia. La respuesta fue 540 millones de dólares. No se avanzó en ese camino, y se pensó en arroparla bajo el registro de Convergencia. El responsable de conseguirla fue el empresario regiomontano Alfonso Romo, quien ofreció pagarle varios millones de dólares al líder de ese partido, Dante Delgado, para que les dejara a los empresarios la unción de su candidato.
Los prospectos que vieron las élites fueron el ex gobernador de Sonora Eduardo Bours y el ex secretario de Hacienda Pedro Aspe, con quienes sostuvieron reuniones los representantes de las élites en el hotel Royal, al sur de la ciudad de México.
Para Bours era más difícil dejar Sonora a la mitad de su mandato, y Aspe, que se había mostrado reacio a la propuesta, cuando vio que Cárdenas podría ser el candidato del PT, entendió el fondo de la estrategia y sin decir que sí nunca, jamás dijo que no. Cuando Cárdenas decidió no aceptar la propuesta del PT, lo primero que hizo Aspe fue sumarse a la coordinación del equipo económico de Madrazo en el PRI, con el aparente propósito de evitar nuevas presiones.
De cualquier forma se buscó un aspirante que, visto en aquel momento, pudiera enfrentar a López Obrador. Fue cuando salió el nombre del rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, animado por un grupo muy importante de empresarios, pero seducido también por López Obrador. No obstante, hubo un ofrecimiento formal de la candidatura realizado por Gordillo. De la Fuente y Gordillo se reunieron en secreto, en la casa de la maestra, después de complicadas negociaciones por teléfonos seguros. Cuando le ofreció la candidatura, De la Fuente respondió que la única forma en que aceptaría sería bajo el sello del PRI, y con la renuncia de Madrazo por delante. Ahí se sepultó esa posibilidad.
En abril, con los empresarios regresando a una etapa de menos alarma pero sin dejar de tener incertidumbre, Calderón formalizó la alianza con Gordillo, quien ordenó al magisterio el apoyo al panista y tomó la decisión de bajar al máximo el perfil del candidato de su partido, Nueva Alianza, Roberto Campa, para que no llegara a restar votos a Calderón, desarrollando la exitosa campaña de “uno de tres”. Para entonces, Madrazo se había desfondado y la contienda sería sólo entre dos. Eliminando los ruidos a Calderón que le produciría Campa, condujeron la contienda hacia una lucha acotada a López Obrador. Los empresarios volvieron a respirar.
Publicado por solaripa69 @ 9:55
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