Lunes, 23 de julio de 2007
LA FARSA DE LA GUELAGUETZA
LA JORNADA ONLINE
ERMANN BELLINGHAUSEN
La Guelaguetza es una invenci?n relativamente nueva, pero eso tal vez ya no importa. Tiene fecha de nacimiento (1932), gobernador a cargo (Francisco L?pez Cort?s), presidente de la Rep?blica que apadrine (Abelardo Rodr?guez, interino, en 1933), punto d?bil (nace de una idea racista: rendir ?homenaje racial? a los oaxaque?os de abajo), y la coyuntura humanitaria del terremoto que en 1931 da?? gravemente a Oaxaca y la Federaci?n le debi? tender la mano. La Guelaguetza urbana, nacida de un terremoto, llega a sus 76 a?os sacudida por otro.
Lo importante hoy es que sirve para subrayar, una vez m?s, qu? pa?s m?s vergonzozo es ?ste, que permite la permanencia de un gobierno ileg?timo, delincuencial y violento como el de Ulises Ruiz Ortiz. La ?disputa? por la Guelaguetza devino revuelta de lo simb?lico en un terreno dolorosamente real y concreto.
Originada en las tradiciones festivas de los valles centrales del estado, mayoritariamente zapotecas, y expropiada por los misioneros espa?oles para superponer a la v?rgen del Carmen, siempre ha sido una fiesta popular basada en el regalo y la cooperaraci?n comunal. No en balde surge de la misma civilizaci?n que practica el tequio.
La leyenda del amor tr?gico entre la princesa zapoteca Donaj? (hija del se?or de Zaachila, para entonces ya cristianizada) y el enemigo guerrero mixteco Nucano, sirvi? a los misioneros para sellar la reducci?n de los pueblos zapotecos y mixtecos. Desde entonces, las danzas y la fiesta son sincr?ticas (como casi todo lo ind?gena que pervive). El hecho es que la Guelaguetza resulta el banquete mayor del poder pol?tico y empresarial de Oaxaca, escudado en la t?pica hipocres?a del racismo criollo: usar al indio para lucirse el amo. Esa burgues?a local conserva en el siglo XXI rasgos del XVII, en el peor sentido. Y luego que para entrar a la fiesta ahora se pasa por Ticket Master y/o American Express.
Al Estado posrevolucionario le sirvi? para atraer a los ignotos mixes, los zapotecos del Istmo, los huaves, los mazatecos cerriles. Integraci?n. Identidad. ?Control? Hoy se le supone celebraci?n de los 16 pueblos (que no ?etnias?) de Oaxaca. Pero no para que se junten; solamente que se luzcan. A la vuelta de los a?os, la Guelaguetza se volvi? la gran oferta tur?stica de hoteles, restaurantes, agencias de viajes, tiendas de artesan?as, joyer?as, servicios. A los pueblos las propinas. Que bailen, folcloricen y se aguanten.
Al evolucionar de convite a espect?culo, la trasladaron al escenogr?fico cerro del Fort?n y la fueron matando piedra sobre piedra. Ya con Jos? Murat la perversi?n era total: los indios dejaban ofrendas a los pies del ?se?or? (guajolotes vivos, frutas, pan, flores) y las hijas de los amos pod?an lucirse bailando entre los indios. Ulises Ruiz nunca imagin? cu?l ser?a la Guelaguetza de su destino: una crisis represiva (por segundo a?o consecutivo). Al paso que va, ser? su tumba pol?tica.
Asistimos a una nueva transformaci?n de la Guelaguetza, que por lo dem?s persiste en muchos pueblos del altiplano oaxaque?o. Desde la APPO se le ve como una tradici?n a recuperar, cuando parec?a olvidarse el sustrato profundo del movimiento social del estado (no s?lo su capital). Una lucha que no empez? ayer, y que encontr? ya sus modos de decir ??basta!? en los pueblos.
Con el retorno del EPR a cartelera y las redituables teor?as conspirativas para explicar el descontento en Oaxaca como ?provocaci?n? o ?complot de grupos radicales?, la represi?n ha perdido pudor y l?mites, pues incluso el esc?ndalo internacional parece ?manejable?; ya no digamos los medios de comunicaci?n.
Los capitalistas oaxaque?os est?n desesperados. Su bot?n tur?stico (vampirizar al indio) se resquebraja. ?Nos quieren quitar la Guelaguetza?, chillan en el ?ltimo hilillo de su discurso de ?identidad oaxaque?a?, amenazado por el peladaje que de seguro viene de Plut?n y merece ?todo el peso de la ley?, no importa que quienes la aplican sean las entidades m?s ilegales de Oaxaca: Ejecutivo, Congreso, polic?as, jueces. (?O qui?n va a responder por el ?escarmiento? criminal a Emeterio Merino Cruz?).
Ahora hay una Guelaguetza popular a la que los administradores de la fiesta patronal (del patr?n) dedican toda su furia represora, y s?lo por reclamar su sitio. Es posible que Ruiz Ortiz sea el ?ltimo ?se?or? de la Guelaguetza hechiza; no puede prescindir de cercos granaderiles y militarizaci?n de caminos para salir al baile: esa ?fiesta? que con el trasfondo de una masa real de comunidades ind?genas engalanadas y con plumas se esperaba que sirviera de pasarela a las ni?as ricas, disfrazadas a su vez de indias, ante gobernadores que m?s parecen capos en su hacienda.
Qui?n iba a decir que esta celebraci?n/espect?culo se convertir?a en ?lgida reivindicaci?n popular. Con toda su carga simb?lica y mitificable, los Lunes del Cerro ya no ser?n lo que fueron. Resulta que la Guelaguetza muerde, y desnuda al poder que la crey? suya.

ORDENES DE GOBIERNO QUE LOS DETENIDOS NO TENGAN DEFENSA LEGAL.

"Hay ordenes en el reclusorio general de Valles Centrales de no dejar pasar a ninguna organizaci?n de Derechos Humanos", dijo el guardia de seguridad al cuestionarle el motivo por el cual le negaba el acceso a los abogadosal pertenecientes a la Liga Mexicana de los Derechos Humanos. Argumentan que esto es "para que los detenidos del pasado 16 de Julio no tengan oportunidad de defensa, mas que la que asigna el gobierno".

Esto claramente es con el fin de poder manipular los expedientes y los casos de cada uno de los presos de conciencia.

Los abogados pondr?n una denuncia legal ante el ministerio publico en contra de las autoridades encargadas del reclusorio ya que lo que hacen es ilegal.
Publicado por solaripa69 @ 9:51
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