Impresiones de la Guerragetza
Escrito por El ChicoZapote
jueves, 26 de julio de 2007
Esta primer lunes del cerro oficial, o sea priista, dejó muchos datos curiosos de contemplar. Aquí algunas impresiones:
-Calderón, fiel al estilo hipócrita de su gobierno, está firme en su apoyo a la impunidad. Dice “no” a la mesa de la negociación, pero “si” a la represión. Apoya al gobierno de URO con soldados, dinero y el cerco militar que niega a ciudadanos mexicanos su derecho a libre transito, como pasó con los camiones que fueron escoltados de regreso al DF. Públicamente sin embargo tomó su distancia y no mandó ningún representante importante a la Guelaguetza. Es obvio que a Calderón le encanta tener a un gobernador priista en su nomina para hacer el trabajo sucio.
-En este sentido nos extrañan las llamadas de algunas organizaciones para que el gobierno federal tome cartas en el asunto: ¿No ven a los soldados patrullando o de guardia en el fortín? El gobierno federal ya está metido aquí, desde el 25 noviembre. Si hay que hacer un llamado, es más bien a lo contrario: que saque sus manos de aquí y deje de apoyar a la ilegalidad.
-Según la nota oficial, llegaron un total de dos invitados especiales, y por razones obvias: el embajador de Corea del Norte, probablemente quería ver los resultados del entrenamiento de Tae Kwon Do que recibió la policía estatal de su paisano. ¿O a caso fue el mismo entrenador disfrazado de embajador? El otro representante extranjero seguramente llegó por nostalgia a su tierra: Como originario de Palestina, ya extrañaba los piedrazas, balazos y gases lacrimógenos y pensaba que una visita a Oaxaca le podía hacer sentir otra vez “como en casa”.
- URO sigue en la política del simulacro: hace su fiesta de acarreados, y reporta Guelaguetza sin incidentes. Aunque curiosamente no hay fotos en los medios oficiales del público que fue al desaparecido Bani, o a la Donají, se sigue con la pretensión del “no pasa nada” y “Oaxaca está en paz”.
- El derrame económico de este lunes de cerro fue nulo. Una Guelaguetza de acarreados no deja a los negocios turísticos, y cuesta al erario publico, que al final pagó toda esta farsa. Habría que preguntarles los hoteleros, “mentirosos” según la secretaria de turismo, si están contentos con este “éxito” de la Guelaguetza.
-Como acostumbrado, sigue el terrorismo: los levantamientos de personas en la marcha, diseñados para provocar una reacción violenta y justificar la represión ya preparada, no funcionaron, pero si dolieron. El bloqueo de la ciudad y el secuestro de camiones por tropas federales era para conseguir la nota que “los APPOs son unos violentos de afuera”, la mayoría originarios de ”San Salvador Atenco y del pueblo Francisco Villa en el estado México”(sic) según adnsureste.
- Consta que Tlaloc, o más bien Cosijo, está con el pueblo y se encargó de inundar la segunda Guelaguetza, invención del propio URO y su muy querida Secretaria de Turismo. Parece que los dioses no solo ponen y quitan gobernadores, sino también los mojan y les dan la gripa.
- No se puede ganar a la “opinión pública”(o sea, la opinión que manejan los opinólogos viviendo de la migajas de gobierno): Si hay un bloqueo a la Guelaguetza, los APPOSs son unos violentos extranjeros que no quieren a Oaxaca. Si se manifiestan en Paz, son unos perdedores que no pudieron con Ulises, quien ganó la jugada y está en control del estado.
-Es interesante ver que la lucha política de este año no son las elecciones de diputados locales, espacio vital para la sobrevivencia de URO y la impunidad de sus seguidores, sino el ámbito cultural: la Guelaguetza. ¿Será porque Oaxaca es un estado tan tradicional que las fiestas cuentan más que las elecciones? ¿Es una finta del gobierno para darles pan y circo, o por lo menos circo, a la población y complacerla así? ¿O es más bien que el sistema político es tan cerrado y despreciado que nadie mantiene una esperanza de cambio por esta vía?
Si es así, tenemos que ver como se puede afectar este cambio social tan esperado, sin caer en la violencia guerillera, o la complacencia por desesperación.