martes, 07 de agosto de 2007
México: Los medios están dirigidos a los sentidos más que a nuestra razón

Héctor Cortés Martínez
Argenpress



“Pocas cosas nos pertenecen realmente en el ámbito del pensamiento. Cada vez las cosas piensan en nuestro lugar, al punto que si nos obligan a pensar, pedimos ayuda a las encuestas, opinión pública, internet, consejo de un profesional y, la televisión como todo medio electrónico, no se dirige a nuestra razón, más bien a nuestro sentidos”.

Así se expresa el escritor canadiense de teatro Larry Trermblay, a propósito de la puesta en escena en México de uno de sus recientes trabajos: Telenovela, que bajo la dirección de Boris Schoemann, de una manera ácida, mordaz, reflexiva, punzante, fársica y dramática, expone la necesidad de romper con la uniformidad del pensamiento que ha creado la enajenación social que produce la televisión como medio electrónico de comunicación, la cual ha moldeado generaciones que han ido perdiendo la capacidad de análisis y crítica.

Del poder de penetración e influencia de este medio, el dramaturgo canadiense opina: “Es, después de todo, un pequeño punto luminoso que se desplaza a una velocidad enloquecida, jalando el ojo del telespectador de manera irresistible. La televisión tiene la tendencia a hundirnos en la tranquila insignificación aceptable, reconocida y apreciada.

Coincidentemente, Boris Schoemann secunda: “Todos hemos sido criados por la televisión, somos producto de ella, ha uniformado nuestros pensamientos y nos ha borrado de la reflexión a cambio del consumismo y los estereotipos intelectuales, morales o de belleza”.

Pero de esta enajenación social a la que aluden el escritor y el director teatral, Schoemann reflexiona: “Hasta dónde todos hemos colaborado en la banalización del arte, hasta dónde el artista se queda en su torre de marfil y se siente incomprendido por el público. Es espeluznante que en la televisión, principalmente, el comunicador o conductor de noticias se haya vuelto presentador de productos o servicios, es decir, en vendedor y sea un elemento más de la escenografía y la mercadotecnia”.

Para Bernardo Gamboa, actor también de televisión y que participa en Telenovela, es necesario que el público y los propios histriones busquen mecanismos de defensa para conservar la crítica y autocrítica social: “En nuestra obra, aun cuando los personajes se encuentran invadidos o idiotizados por la televisión, conservan la individualidad, como máscaras encima de otras máscaras que todavía dejan salir toda la mierda acumulada”.

Patricia Madrid, también actriz de esta puesta en escena, agrega que el simbolismo de que los personajes sean coreógrafos radica en que el propio cuerpo se encuentra maniatado y subordinado a la enajenación de la televisión, “es el vehículo de este mal y es patente ante el bombardeo de información, discursos autoritarios y persuasivos, mensajes subliminales y de consumismo que han moldeado nuestro pensamiento. Lo hemos hecho dependiente de olores, sabores, texturas y actitudes que vemos y necesitamos para creer que nos sentirnos bien”.

A pesar de que director y actores sostienen que el presente trabajo escénico es una reflexión hiriente de cómo -en este caso- la televisión “carcome la mente de las personas”, añaden que existen pocos contenidos televisivos con valor informativo, cultural o científico, que se encuentran perdidos ante la avalancha del raiting o el marketing de los medios.

Finalmente, Tremblay reconoce que la televisión no es por sí misma un medio enajenante, más bien por el uso e intención de quienes “tienen su control para moldear mentes y crear sujetos carentes de autoafirmación, cuya utilidad es su capacidad de consumo de bienes y modelos de vida a seguir. Si tuviera que escribir de nuevo esta obra, la llamaría Telerrealida”, concluyó.
Publicado por solaripa69 @ 9:44
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios