Estudia la CNTE crear comité nacional paralelo que dispute el poder a Gordillo.
La propuesta sería presentada en dos semanas en una reunión nacional del magisterio.
El objetivo es "refundar" al SNTE, asegura el profesor Pedro Ramírez Vázquez
KARINA AVILES
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) analiza la posibilidad de crear un comité ejecutivo paralelo al sindicato magisterial para disputar el poder a la dirigencia encabezada por Elba Esther Gordillo Morales y contar con una instancia que defienda y realice gestoría en favor de los maestros.
Esta iniciativa -entre muchas otras- podría ser planteada durante el segundo Encuentro Nacional de Dirigencias del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que se realizará el 25 de agosto, informó Pedro Ramírez Vázquez, integrante de la Dirección Política Nacional de la coordinadora.
En dicha reunión se prevé la presentación de un documento que daría continuidad a la llamada Declaración de Tijuana, en la que (por primera vez) representantes de diferentes corrientes ideológicas se unieron para rechazar el cacicazgo de Gordillo Morales.
La expectativa que tiene la CNTE para este encuentro es reunir a representantes de todas las secciones del país.
Ramírez Vázquez precisó que la apuesta es avanzar hacia la refundación del SNTE, y para ello la coordinadora ha iniciado una discusión en torno a diferentes planteamientos.
Uno de ellos es alcanzar consenso para la realización de un "congreso de bases", cuyo objetivo sería fijar nuevas formas de gestión y organización, así como una política renovada en torno al SNTE.
"Creemos que para poder anteponer una fuerza real a Gordillo Morales necesitamos también un polo opuesto, y entendemos que éste podría ser el comité ejecutivo paralelo, aunque, de hecho, ya lo tenemos ensayado en Michoacán, Guerrero, Zacatecas y Tlaxcala", estados donde existen comités seccionales con un secretario general propio.
Oposición de los charros
El profesor explicó que la figura ("que no aún es reconocida por los charros sindicales") ha demostrado en los hechos que tiene una verdadera representación y un poder real.
"La idea en torno a esa propuesta es que los trabajadores de la educación sepan que cuentan con una instancia que va a defender realmente sus derechos y que realizará gestoría para apoyar a los agremiados", añadió.
Pero también, dijo, el propósito del comité paralelo es hacer contrapeso y disputarle el poder a la "mafia sindical".
"Queremos ser parte de la decisión de base de refundar al SNTE, pero para ello tenemos que tener una estructura que permita asumir algunas otras condiciones."
Señaló que lo primero es contar con un proyecto de refundación del sindicato y aprovechar la dimensión que adquirió la coordinadora luego del movimiento contra la Ley del ISSSTE en estados donde no tenía fuerza, como Chihuahua, Sonora, Baja California y Baja California Sur.
La propuesta, sostuvo, no es un acuerdo concretado, pero sería llevada al segundo encuentro de dirigentes, que tendrá lugar en el Monumento a la Revolución.
El objetivo es "refundar" al SNTE, asegura el profesor Pedro Ramírez Vázquez.
“Los soldados disfrutaban con nuestro dolor”, relata Wendy
arturo rodríguez garcía
Castaños, Coah., 13 de agosto (apro).- Independientemente del desenlace del proceso penal iniciado contra ocho militares presos por el presunto delito de violación en agravio de trece sexoservidoras de la zona de tolerancia de esta ciudad, Wendy, una de las dos víctimas que se retractó de último momento y que, con esa decisión, abrió la puerta para que al menos tres de los ocho inculpados puedan ser absueltos, plasmó en un ensayo literario la amarga experiencia que vivió aquel 11 de julio de 2006.
Con ese trabajo, titulado Prisionera de la vida, Wendy participó en un concurso de ensayo testimonial. Apro tiene copia del texto que incluye la cédula de registro del certamen, en que, “bajo protesta de decir verdad”, la autora asentó que se trata de “la historia de su vida” y firma con su nombre real, en Monclova, el 13 de noviembre anterior.
En el ensayo, la joven de 24 años refiere que su madre y su tía ejercieron la prostitución y que, cuando ella cumplió los quince, la iniciaron en ese oficio. Cuenta, así mismo, que un año después, a los 16 años, quedó embarazada de un cliente.
Sobre lo sucedido la noche del 11 de julio de 2006, cuando fueron ultrajadas tumultuariamente por los soldados del Ejército, Wendy relató:
“Todo un batallón de soldados llegaron hasta los salones de la zona de tolerancia, eran muchos, venían a bordo de vehículos Hummer, de esos que usan en el Ejército, con uniformes y todo tipo de armas. No tuvieron piedad, era como si estuvieran poseídos”.
Según la autora, los soldados hicieron lo que quisieron con ella: la desnudaron, la insultaron y la hicieron bailar al mismo tiempo que le apuntaban con sus armas. “Me hicieron sentir peor que basura”, subraya.
Wendy recuerda con claridad lo que le hizo particularmente uno de los soldados. Aclara:
“Me tomó por la fuerza y me hizo mucho daño. Se portó como un loco, como un verdadero cobarde. Yo estoy acostumbrada a tratar con todo tipo de hombres y algunos son groseros, pero éste era muy diferente. Los soldados disfrutaban con nuestro dolor. Después vino otro y todavía otro más, fue igual con ellos, mientras mi miedo crecía, pensaba que era el fin”.
Pero faltaba lo peor. En su ensayo cuenta que después de que fueron vejadas, los soldados las pusieron en fila contra la pared, desnudas, y simularon un fusilamiento:
“Podía jurar que me iban a matar, a todas nos iban a matar. Después de que abusaron de mí, esos tres degenerados me llevaron junto a (sic) las demás, nos pusieron desnudas frente a una pared y simularon un fusilamiento. Yo me sentí morir, es lo peor que me ha pasado en la vida y, cuando esperaba el tiro, cerré mis ojos y recé. Fue entonces que pude escuchar las risas, eran carcajadas burlonas, abrí mis ojos y dijeron: ‘¡bang!’”.
A pesar de la amarga experiencia, Wendy se retractó en el juicio contra sus agresores, igual que Nuria.
Con esa decisión, ambas sexoservidoras abrieron la puerta para que tres de los ocho agresores puedan ser absueltos de los cargos que se les imputan, en el juicio que a punto de concluir.
En cuestión de días, en efecto, el juez Hiradier Huerta Rodríguez deberá emitir su sentencia sobre ese sonado caso, el primero en América Latina en que un tribunal civil juzga a militares.