La noche del 21 de agosto acudí al campamento del magisterio y la APPO situado frente a la radiodifusora “La Ley del Pueblo”, amigos profesores y un familiar sanguíneo cumplían su guardia en la estación horas antes tomada por la militancia del movimiento popular oaxaqueño. Luego, a las 23 horas me retiré del lugar y fui a otro campamento en las calles aledañas a la estación “Radio oro” también tomada, campamento en el que por convicción y deber, me correspondió asistir noche a noche hasta fines de octubre.
Saboreaba un café y pan venidos de la Sierra Norte de Oaxaca, de por Villa Alta, que los compas de una delegación sindical de la Sección XX, decidieron resguardar, en el día, las maestras, en la noche, los maestros. Como a la una de la mañana del 22 de agosto de 2006, mi familiar se comunicaba conmigo por celular urgiéndome ir en su apoyo ya que policías habían disparado contra el campamento. Pasados unos minutos volvió a llamar para pedirme que no me moviera del lugar, que él vendría. El locutor improvisado desde “La Ley” convocaba a la ciudadanía para colocar barricadas por las calles, en particular en aquellas donde se había detectado el paso del convoy de la muerte. Esa madrugada nacerían formalmente las barricadas.
Pasados unos minutos mi familiar efectivamente llegó al campamento, me informo de la balacera y se sabía de cuando menos un herido, todavía no se sabía que el Ing. Lorenzo SanPablo acababa de fallecer en el Hospital Civil “Aurelio Valdivieso” víctima de la hemorragia masiva consecuencia de un pulmón perforado por la bala de un rifle de alto poder A-R15.
Esa madrugada también el campamento dejó de ser una fogata a media calle y un grupo de firme convicción pero candorosamente vulnerable para transformarse en una barricada más.
Lorenzo SanPablo se suma a todos aquellos que han ofrendado su vida en la larga lucha por la liberación de los pueblos y la construcción de una sociedad justa, solidaria, democrática, libre de la explotación del ser humano por otra minoría asesina.
El disparo del esbirro que segó su vida no fue capaz de impactar la voluntad de otros muchos, en los que fecundó su sangre derramada en las aceras de esa calle allá en la colonia “Reforma”.
Lorenzo SanPablo con su sacrificio alimentó la intención de este blog, de esta barricada.