lunes, 17 de septiembre de 2007
Militariza Calderón a sus hijos para el desfile
Los pequeños portaron uniformes, gorras e inclusive insignias
Jesús Aranda y Claudia Herrera
La reaparición de las aeronaves militares en el cielo del valle de México, la demostración de fuerza en el plancha del Zócalo capitalino, con el despliegue de paracaidistas de elite; la presentación oficial de las Fuerzas de Apoyo Federal, creadas en la presente administración para combatir al crimen organizado, y la “desaparición” de los “contingentes históricos”, caracterizaron ayer el desfile conmemorativo del inicio de la guerra de Independencia.
El presidente Felipe Calderón también imprimió un toque personal al acto, al presentar a sus pequeños hijos, Juan Pablo y Luis Felipe, vestidos con uniforme militar, con todo e insignias que asemejaban los grados de mayor y teniente coronel, respectivamente.
Ataviados con gorra castrense (el mayor con dos estrellas y el menor con una), los pequeños imitaban a su padre cuando éste levantaba la mano a la altura de la cabeza para saludar desde el balcón central de Palacio Nacional a los contingentes de soldados y marinos. El titular del Ejecutivo federal estuvo acompañado por su esposa, Margarita Zavala; por el general secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván; por Mariano Francisco Saynez Mendoza, almirante secretario de Marina; el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Guillermo Ortiz Mayagoitia, y el presidente del Senado, Santiago Creel.
A los niños Calderón les quedaba bien el traje; se lo hicieron a la medida en la Secretaría de la Defensa Nacional, comentó un militar, quien sin embargo reconoció que había sido un “exceso” que los pequeños portaran insignias. Aunque “sabemos –justificó– que el Presidente lo hizo por la alta estima que le tiene a las fuerzas armadas”.
Además de los miembros del gabinete presidencial, diplomáticos e invitados especiales, estuvieron los hermanos de la esposa del Presidente, entre ellos Juan Ignacio e Hildebrando Zavala, este último acusado por Andrés Manuel López Obrador de haberse enriquecido con contratos gubernamentales cuando Calderón era secretario de Energía.
El desfile empezó poco después de las 10 de la mañana y terminó una hora 39 minutos después con el paso de 120 charros y sus cabalgaduras. Quedaron fuera los llamados “destacamentos históricos”, como los zacapoaxtlas y cuerudos de Michoacán. Participaron 18 mil 147 elementos en total, más 98 piezas de artillería, 557 vehículos, 55 caballos y 12 canes.
Con todo y Ley del ISSSTE continúa la mala atención médica para afiliados
Karina Avilés
Pese a que el gobierno calderonista asegura que con la reforma a la Ley del ISSSTE la atención médica ahora es eficaz, Gerardo Ortega Herrera, quien hace el aseo en una primaria, ha sufrido un viacrucis desde que se cayó de una azotea, a más de dos metros de altura, y sufrió lesiones en las dos piernas.
A raíz del accidente, el trabajador afirma que tuvo problemas que no le fueron detectados a tiempo y, por ese motivo ha realizado una serie de peticiones y trámites en una lucha infructuosa por obtener el cambio de actividad. En respuesta, asegura, sólo ha recibido la “prepotencia” del doctor que lo atiende, Aramiz López Durán.
Ortega Herrera refiere que en el año 2005 tuvo este accidente en su centro de trabajo, la primaria Graciano Sánchez, en Ecatepec. Fue intervenido quirúrgicamente en el hospital Primero de Octubre, por el doctor López Durán, de una “meniscopatía medial” en la rodilla derecha, aunque desde entonces “expresé que me dolía la pierna izquierda. Pero sólo tomaban en cuenta la pierna operada”.
Posteriormente fue canalizado a Toluca para continuar con sus trámites –desde entonces pidió ayuda al personal médico para solicitar el cambio de actividad– y ahí recibió un dictamen en el que se estableció: “no habrá secuelas del accidente”. Sin embargo, las molestias continuaron y en febrero de este año, desesperado “porque la rodilla (del lado izquierdo) se me iba de lado”, volvió al Primero de Octubre y, de nueva cuenta, fue atendido por López Durán.
“Le dije que todo era por el accidente, pero él me respondió: ‘te has de haber caído y no te acuerdas’. Ahí me dijo que traía rotos los ligamentos y no me dio la incapacidad porque dijo que eso era después”. Aunque desde el inicio se le aseguró que no habría otros efectos, Gerardo Ortega fue operado de los ligamentos en la rodilla izquierda el pasado 19 de julio en dicho nosocomio.
Hace unos días, el 7 de septiembre, acudió al hospital para el retiro de puntos y, a su vez, dejar un documento dirigido al director, en donde solicitó el resumen médico de su caso. “En la consulta fui atendido por un residente, el cual amablemente me dijo que aún debería traer la férula más días… Luego llegó el doctor López Durán y dijo: ‘¡ya, quítate la férula y te pones a trabajar!’”.
Además de que su expediente ha sido extraviado varias ocasiones y la última vez esperó cuatro horas y media para que lo hallaran, el trabajador expresa que por el lado del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación ha habido una omisión puesto que no ha hecho lo que le corresponde para que le den el cambio de actividad. Afirma que a diferencia de otros protegidos por el gremio, él, por no pertenecer al grupo de charros, tiene mayor carga de trabajo pese a su condición.
En caso, el del maestro Roberto Torres Castillo, en el ISSSTE diagnosticaron “síndrome depresivo activo” y le recomiendan ir a un siquiatra, mientras que un galeno privado le detectó “angina de pecho”.
Los “corredores de la muerte”
isaín mandujano
Tuxtla Gutiérrez, Chis., 17 de septiembre (apro).- Las estadísticas son dramáticas: de 2003 a la fecha, 671 migrantes mexicanos han perdido la vida en su intento de cruzar a Estados Unidos, por la frontera de Sonora. De ellos, 225 fueron a parar a la fosa común en Arizona porque nadie reclamó sus cuerpos.
Y es que al extremarse las medidas de seguridad en la franja fronteriza, los migrantes mexicanos no han tenido más opción que jugarse la vida por los llamadazos “corredores de la muerte”. Se trata de cuatro puntos de paso que se encuentran en el estado de Sonora, a lo largo de 591 kilómetros de la frontera con Arizona: Naco-Douglas, Lukeville-Sasabe, Sasabe-Nogales y San Luis Rio Colorado-Sonoyta
Apoyado en el estudio“Dinámica de los flujos migratorios, frontera Sonora-Arizona”, el cónsul de México en Arizona, Juan Manuel Calderón, afirma que por esos corredores ingresan a Estados Unidos de 40 a 55 por ciento de los migrantes.
A pesar de los riesgos que entraña por tratarse de las partes más desérticas, afirma que en los últimos siete años se han incrementado el cruce de migrantes, sobre todo por el oeste de Arizona, en la región que colinda con los condados de Yuma, Cochise y Pima.
Según el cónsul mexicano, el corredor Naco-Douglas, registró, a fines de los noventa, el mayor número de cruces de indocumentados. Pero aclara que de 2002 en adelante el punto más transitado es el de Sasabe, incluida la región conocida como Puerta de San Miguel, en México. Explica que el cambio de ruta se debió a la presencia de los rancheros-vigilantes y oficiales de la Patrulla Fronteriza en el corredor Naco-Douglas.
En su diagnóstico, el diplomático señala que en los años 2004 y 2005, se advirtió un cierto desplazamiento de migrantes hacia Nuevo México. Dice que el pueblo de Palomas, en Chihuahua, frontera con Columbus, es un punto de concentración de migrantes que ingresan a Nuevo México, y se dirigen a las ciudades de Deming o Lordsburg. Añade que sólo en ésta región la Patrulla Fronteriza reportó en 2004 un aumento en el número de intercepciones de migrantes.
“Recientemente, el tráfico de indocumentados se ha visto crecientemente vinculado por otros actos criminales, como el asalto a los grupos de migrantes, con el fin de robar sus pertenencias y, en muchos casos, intimidar y hasta violar a las mujeres. También se da una mayor actividad de tráfico de estupefacientes y otras actividades ilegales, que generan la necesidad de asistir y prestar servicios de protección consular a un número cada vez mayor de connacionales”, señala.
Explica que en dicha región se encuentran dos sectores de la Patrulla Fronteriza: el de Tucson, con 2,400 oficiales, que abarcan los puntos de Ajo, Nogales, Casa Grande, Douglas, Sonoyta, Naco, Wilcox y Tucson. En el otro sector, el de Yuma, se encuentran 807 oficiales, que cuidan los puntos de Wellton, Blythe, del lado californiano, y Yuma.
Agrega que, en lo que va de este año, sólo en el sector de Tucson fueron detenidos 332 mil migrantes.
En el estudio se advierte otro fenómeno interesante: que en últimos cinco años se ha incrementado de 15 a 20 por ciento el número de mujeres jóvenes que intentan cruzar la frontera. La mayorías de ellas, asienta el documento, se encuentran en la plenitud de la etapa reproductiva y en la de mayor productividad económica.
Advierte, sin embargo, que esa situación ha desencadenado en paralelo un grave problema, el tráfico de menores migrantes. Según Calderón, esa situación requiere atención especial por parte del consulado, “debido a la mayor vulnerabilidad de los menores, quienes en mayor medida provienen de los estados que tradicionalmente han sido expulsores de migrantes, como Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Oaxaca, Guerrero, Hidalgo, el centro de la Republica, Chiapas y Veracruz”.
El diplomático ofrece algunos datos que muestran la gravedad del problema: En 2002, fueron repatriadas 3 mil 300 mujeres; en 2006, el número creció a 8 mil 200, y en lo que va de 2007 suman 4 mil 335. De estas últimas, la mayoría fueron menores de edad.
En cuanto a decesos de migrantes en la zona desértica, afirma que las estadísticas muestran también un crecimiento de 2002 a la fecha. Cuenta que los cuerpos son rescatados en avanzado estado de descomposición y que a veces sólo encuentran restos óseos.
Dice que las causas de los decesos son siempre los mismos: deshidratación y choque térmico, aunque también, aclara, resaltan las muertes por hipotermia, accidentes automovilísticos y arma de fuego.
“En los últimos dos años, se ha detectado un incremento en los enfrentamientos entre las organizaciones que se dedican al tráfico de personas –“coyotes” y “polleros”, entre otros--, que utilizan armas de alto poder. Por ende, en su mayoría, las víctimas han sido nuestros migrantes que, al encontrarse en el lugar de los hechos, reciben algún impacto de bala o, simplemente, fallecen en el accidente automovilístico”, explica.
Calderón Jaimes apunta, así mismo, la muerte de migrantes en la frontera representa una sangría importante en las finanzas del consulado: Afirma, por ejemplo, que en 2001 las autoridades invirtieron 19 millones de pesos en el traslado de los cuerpos a territorio nacional. Esa cifra se multiplicó en 2005 a 194 millones y que en el primer semestre de este año se han gastado poco más de 100 millones de pesos.
“De 2003 a la fecha se ha registrado un total de 671 fallecimientos en los condados de Pima y Pinal. Los casos fueron debidamente notificados a esta representación consular”, apunta.
El funcionario consular menciona que 509 de las víctimas eran hombres adultos y 20 menores, y 135 mujeres adultas, y siete menores. De acuerdo con sus datos, 377 personas murieron en el desierto, 56 en accidentes, 23 fueron asesinados, dos perecieron en celdas de la Patrulla Fronteriza, y se encontraron 204 restos óseos.
Además, dice que 225 migrantes fueron enterrados en la fosa común de Arizona en calidad de desconocidos.
Por entidad, Calderón menciona que la cifra más alta de muertos en Arizona corresponde a migrantes originarios de Chiapas, con 53. Le siguen: estado de México, con 48; Oaxaca, con 43; Michoacán, con 40; Veracruz, con 33, y Puebla, con 31. Con menos de 30, se encuentran Hidalgo, Distrito Federal, Guanajuato, Guerrero, San Luis Potosí y Sinaloa.
Restricciones en aumento
El cónsul de México en Brownsville, Texas, Víctor Manuel Treviño Escudero, advierte que el gobierno estadunidense volvió a asociar el tema de la seguridad con la inmigración, por lo que prevé que las restricciones irán en aumento, lo que generará un incremento en la violación de los derechos humanos y laborales de migrantes.
“Ante esta perspectiva, las 48 representaciones consulares en Estados Unidos, localizadas estratégicamente en la frontera y en las ciudades norteamericanas donde se localizan los núcleos más numerosos de connacionales, incluido el consulado a mi cargo, reforzarán sus programas de protección a los migrantes”, dice.
Subraya que millones de mexicanos y centroamericanos “se ven obligados a vivir en las sombras. Las familias se dividen, miles sufren vejaciones, y se pierden casi 400 vidas cada año en el intento por llegar a Estados Unidos, en condiciones peligrosas e inhumanas”.