Opera Ulises Ruiz abiertamente para que gane el PRI el domingo
pedro matías
Oaxaca, Oax., 4 de octubre (apro).- El gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz, dispuso de toda la estructura material, humana y económica de su gobierno para que el PRI gane las elecciones municipales, principalmente en la capital del estado, con José Antonio Hernández Fraguas, el próximo domingo 7 de octubre.
En una grabación de 16 minutos con 23 segundos difundida por el noticiero radiofónico Contacto Directo, de Radio Hit “La Ke Buena”, se escucha cuando el gobernador Ulises Ruiz amenaza con cesar de su cargo al secretario que no esté de acuerdo en apoyar a los candidatos de su partido: “Aquí el gobierno es el PRI y vamos a trabajar para que gane el PRI, quien no lo esté, lo ceso”, sentenció.
En la grabación, realizada de manera furtiva durante una reunión que Ulises Ruiz sostuvo con la estructura electoral del PRI en un restaurante de Tlalixtac de Cabrera, el 2 de octubre pasado, se escucha al mandatario regodearse de haber ganado las 25 diputaciones locales y no “darle ni madre” a la oposición en los comicios legislativos del pasado 5 de agosto.
Así mismo, hace alarde de haberles echado a perder la “fiesta a aquellos que pensaban que iba a perder el Congreso local y, entonces sí, darle cuello a Ulises, como decía el chinito”.
En esa misma cinta, en poder de Apro, Ruiz Ortiz reconoce que el coordinador estatal del programa de “Unidades Móviles para el Desarrollo”, Jorge González Ilescas está al frente de las redes promotoras del voto, a las que les pide que no le fallen el próximo domingo.
“Todos me los van a invitar a desayunar a todos (los votantes), hay que madrugar, no nos podemos dar el lujo de quedarnos a ver el futbol, necesitamos todos ir a las urnas electorales y llevar a todos los promovidos en nuestro programa”, ordena.
“Ahora sí, (hay que trabajar) con más precisión, con más esmero, para que no falle el próximo domino. Háganme ese favorcito, Fraguas y yo se los vamos a valorar trabajando para ustedes”, se escucha.
Más adelante, Ulises Ruiz clama: “Amigos, amigas, ayúdenme a ganar el próximo domingo, ayúdenme entregándose a todo su trabajo, ayúdenme respetando el programa de movilización que construyeron con Jorge (González Ilescas) y que no falle nadie el próximo domingo.”
Previo a la reunión se montó un dispositivo de seguridad impresionante; se inspeccionó de pies a cabeza a los asistentes para evitar que se filtrara algún celular, grabadora, cinta de video o cámara fotográfica para no dejar testimonio de lo que iban a tratar.
El hermetismo de la reunión llegó a tal grado que al término el responsable del aparato de sonido tuvo que entregar la grabación de todo el encuentro.
Sin embargo, uno de los asistentes logró colar un teléfono celular y grabó todo el discurso de Ruiz Ortiz, quien anticipa: “Vamos a ganar Pinotepa Nacional, Jamiltepec, Tututepec, Tonameca, San Pedro Mixtepec, Pochutla, Huatulco, Salina Cruz, Tehuantepec, Ixtepec, Ixtatepec, Juchitán, Tuxtepec, Loma Bonita, Acatlán, Cosalapa, Cuicatlán, Teotitlán, Xoxo, Santa Lucia (del Camino) y obviamente Oaxaca”. Además, se jactó, “vamos a recuperar Ejutla, Miahuatlán, Ocotlan”.
La mayor parte del discurso de Ulises Ruiz se centró en el candidato del PRI a la Presidencia Municipal de Oaxaca de Juárez, José Antonio Hernández Fraguas, al que califica de “excelente candidato” porque, dijo, tiene “una gran formación como político y como oaxaqueño”.
Hernández Fraguas fue “presidente del PRI de un gobernador que estuvo en Oaxaca”; y “director de Asociaciones Religiosas; no me acuerdo de qué secretario de Gobernación tampoco”, ironiza el gobernador, en alusión al actual diputado federal por el PAN, Diódoro Carrasco Altamirano.
Luego, sin rubor alguno, admite: “Aquí nuestro candidato es Fraguas. El PRI no tiene sucursales. Y ningún funcionario de mi gobierno, del Poder Legislativo, está apoyando a otros candidatos; aquí nuestro gallo es José Antonio Hernández Fraguas.”
De esta forma despejó los rumores que daban cuenta sobre el presunto apoyo inicial del gobernador y del líder del Congreso del estado, Bulmaro Rito Salinas, al perredista Lenin López Nelio, y posteriormente, al abanderado panista Guillermo Zavaleta Rojas.
“Rito está apoyando a Fraguas, no como dicen varios chismosos, y si algún secretario no lo está, lo ceso. Aquí no hay ambigüedades, aquí el gobierno es el PRI y vamos a trabajar para que gane el PRI”, sentencia.
Así mismo, aclara que no esta en juego la sucesión gubernamental: “Aquí estamos peleando la presidencia municipal no la candidatura del gobierno del estado, y cuando llegue (el momento), la vamos a vivir intensamente. Pero ahorita no se hagan bolas.”
Aunque, según él, las preferencias electorales indican que Fraguas será el presidente municipal, “además por un amplio margen”, se escucha cuando les pide un favor los asistentes: “La preferencia electoral está en sus domicilios; hay que llevarlas a las urnas y ahí les quiero pedir que hagan un enorme esfuerzo, no se confíen, las elecciones locales no son iguales a las municipales, éstas son más competidas, hay más pasión, hay más pelea interna y la ciudadanía las ve más, por eso les pido que dupliquen los esfuerzos, que no nos fallen en la promoción y que no nos falle la movilización el día de la jornada electoral.”
En esa reunión, el gobernador recuerda que en las elecciones de diputados locales del pasado 5 de agosto, “muchos decían que el PRI se iba a romper con la selección interna, que se iba a enfrentar, confrontar y prácticamente fracturar, muchos decían: Ulises va a perder el congreso y, entonces si, como decía el chinito, cuello a Ulises”.
También se vanagloria por el “carro completo” de los priistas el pasado 5 de agosto: “Cuando el PRI resolvió, decidió las 25 candidaturas, todos trabajamos en cada distrito, cada municipio y de 25 distritos nada más pudimos ganar 25 distritos electorales; ganamos todas las distritaciones… Y todavía había algunos políticos inteligentes que decían, ‘es que Ulises, como gano las 25, ¿por qué no les regala unas tres diputaciones para que esté contenta la oposición?’ No les vamos a dar ni madres.”
Apoyan al PRI o los ceso: Ulises
Oaxaca.- Ante priistas, Ulises Ruiz advirtió que, si algún secretario de su gabinete no apoya al PRI, lo cesará.
El próximo domingo habrá elecciones para renovar 152 alcaldías.
"Aquí el Gobierno es del PRI, y vamos a trabajar para que gane el PRI", se escucha en una grabación de la intervención del Gobernador en una reunión con la dirigencia oaxaqueña del tricolor y con miembros de redes de promoción priista.
Por ley, un funcionario no puede intervenir a favor de un partido durante un proceso electoral.
En el audio, del que REFORMA tiene una copia, Ruiz elogia al aspirante tricolor a la alcaldía de la capital, José Antonio Hernández Fraguas.
"Aquí, en la capital, nuestro candidato es Fraguas; el PRI no tiene sucursales, y ningún funcionario de mi gobierno, del Poder Legislativo, está apoyando a otros candidatos.
Benito Juárez: Comunalidad, territorio y ecología en los Chimalapas
Sergio de Castro Sánchez
Rebelión
En plena carretera entre Chiapas y Oaxaca en el pequeño poblado oaxaqueño de El Jícaro, nace la brecha que, en aproximadamente tres horas de sinuoso trazado, nos lleva a la comunidad de Benito Juárez. Emplazada en la zona oriente del municipio de San Miguel Chimalapa constituye, junto a Santa María, una de las áreas más ricas en biodiversidad y de mayor importancia ecológica de toda América. Una región, los Chimalapas, cuyas luchas por el respeto a sus tierras comunales y a su modo de vida se remontan a siglos atrás cuando, en 1687, tuvieron que pagar a la Corona Española por sus propias tierras. Un hecho que ellos mismos entienden como definitorio de su propia identidad al bautizarse a sí mismos como chimalapas, “jícara de oro” en lengua zoque.
La fundación de Benito Juárez
Al escuchar a los mayores de Benito Juárez contar cómo surgió la comunidad, se siente estar escuchando una voz, la de la memoria histórica, convertida en mucho más que eso. Y es que casi 40 años después, aquella historia se ha convertido en un relato de resonancias mitológicas, al estilo de aquellos otros relatos en los que la fuerza y la determinación de algún héroe salvó a la comunidad de la nada, haciéndola llegar a ser lo que ahora es. Una identidad que, como relata el “mito”, ha estado ya siempre unida a la lucha por sus derechos territoriales. Sin embargo, en este caso, no hay ningún héroe protagonista. Lo son todos los que en aquel tiempo (in illo tempore, diría Mircea Eliade) resistieron por más de un año frente al monstruo siniestro y poderoso, transformado en esta ocasión en importante empresa maderera, pero que, desde incluso antes, espera acechante, transfigurado en infinitas y extrañas criaturas y figuras económicas y de poder.
Teófilo Solano es uno de aquellos comuneros que consiguieron que la empresa Sánchez Monroy abandonara la zona después de décadas de explotación salvaje de la selva y el bosque Chimalapa. El aserrradero “vino directamente de México y pidió a Chiapas permiso para instalarse. El Gobierno de Chiapas se lo dio, pero lo pasó como nacional. Pero aquí no es nacional. Aquí la tierra tiene dueño”, nos cuenta, tal y como señala la Resolución Presidencial de 1967 en la que se definen los límites de San Miguel. Corría el año 1971 cuando “pusimos la cadena para que no se llevaran la madera que estaban aserrando” y “estuvimos un año y medio en el monte sufriendo hambre, golpes y amenazas de parte de los federales”. Antonio Gutiérrez, otro de los protagonistas, completa el relato: “Para sacar a la compañía tuvimos que poner la cadena para que no sacara la maquinaria. Tenía que pagar por la madera que ya había sacado”.
Poco a poco, a los doce comuneros iniciales se les fueron sumando otros llegados de todo México, hasta que la maderera abandonó sus instalaciones. Y es que los Chimalapas nunca se han opuesto a la llegada de gente de fuera. Benito Juárez, por ejemplo, fue fundada tanto por quienes ya habitaban la región como por otros llegados de Oaxaca, Veracruz, México e incluso Chiapas (estado del que proceden la mayoría de “supuestos propietarios” e “invasores” de las tierras Chimalapas). Su resistencia siempre ha sido en contra de aquellos que llegaban para imponer una forma de explotación de su riqueza natural con pretensiones meramente económicas, poniendo en peligro no sólo al propio bosque y a la selva, sino también todo un modo de vida alternativo a la lógica del progreso y el desarrollo occidental.
La realidad de la utopía
El discurso ideológico del poder trata siempre de imponer la idea de que cualquier construcción socio-política alternativa al capitalismo que proponga modelos más equitativos de convivencia es, cuando no “radical”, al menos sí utópica. Hablar del pueblo como sujeto auténtico de decisión política, de relaciones económicas no basadas en la propiedad privada y la competencia son sólo, según nos dicen, quimeras inalcanzables. Aquí estamos, según los teóricos del neoliberalismo, en “el fin de la historia”, cuando la humanidad ha alcanzado el modelo económico más justo posible, a pesar de que los datos concretos nos hacen ver que las diferencias económicas son cada vez más grandes. Pero aquí están también esos pueblos que según Hegel permanecen “al margen de la historia”, resistiendo durante siglos, perpetuando la utopía a través de su propia historia, construyéndose a sí mismos en lucha constante con esa otra historia que se les trata de imponer desde el poder como única auténticamente racional.
La historia, ese proceso evolutivo que, de manera unilineal y acrítica, marca los designios de la civilización, de lo cultural y humanamente superior, ha tratado de hacer de las tierras chimalapas campo de cultivo del progreso y el desarrollo. La última de las agresiones sufridas por Benito Juárez sólo ha sido eso, parte de un proceso que los chimas no están dispuestos a seguir soportando. Cuando a principios de julio, un grupo de ejidatarios y pequeños propietarios organizados en la Triple SSS chiapaneca “La Mercancía” (nombre muy revelador) destrozaban el corral comunitario situado en el paraje La Hondonada, y se llevaban el alambre que marcaba los límites de las tierras comunales, no sólo se vivía una etapa más de la lucha por los derechos de unas tierras, sino también de la lucha por una forma de vida que entiende la tierra como parte esencial de la identidad comunal.
La tierra: bien comunal
La acción y la reflexión acerca de la comunalidad ha sido y es una constante entre los pueblos de Oaxaca. Desde Guelatao, región distante de Los Chimalapas pero con unas tradiciones ancladas de igual modo en la práctica comunitaria, el antropólogo zapoteco Jaime Martínez Luna puede ayudarnos a entender las bases de la organización socio-política de los chimas. Para él “el territorio comunal ha sido para los pueblos indígenas no únicamente un patrimonio para su sobrevivencia, sino la fuente misma de su realización cotidiana. La tierra para la comunidad no significa una mercancía sino una relación y expresión profunda de su visión del mundo. La tierra no es una cosa, sino la madre misma de la comunidad”.
Las tierras comunales no son sólo parte esencial de su identidad, sino también de su lucha por la autonomía. Para Martínez Luna, “nuestra economía está dirigida hacia dos aspectos: el autoconsumo y los factores de acumulación hacia la compartencia con la comunidad. Consideramos que la tierra nos da lo que necesitamos y que si nos da más, la producción la debemos compartir principalmente en las fiestas o en las celebraciones de barrio o familiares”. Pero las constantes invasiones de las tierras Chimalapas ponen en peligro un espacio que no sólo es esencial a nivel medioambiental para todo ser humano, sino que les permite mantener un elevado nivel de autonomía alimentaria. Para el comunero de Benito Juárez, Angélico Solano “los invasores usan las tierras para ganadería: tumbar, quemar... Y lo que no estamos dispuestos es a que nuestro bosque y nuestra selva se sigan quemando”. Incendios que, según nos cuentan, benefician a los grandes ganaderos al permitir la regeneración del pasto.
Sin embargo, los permisos de explotación ganadera y maderera siguen concediéndose a grandes terratenientes y grandes empresas. Y mientras, los legítimos dueños de la tierra chimalapa, tienen vedado el uso del bosque para su propia existencia. Así nos lo relata Conrado Solano: “El bosque es de los indios, es nuestro, pero el Gobierno nos lo ha vedado. No hay permiso para tumbar un árbol y construir una casa. No tenemos permiso para cazar”.
Los Chimalapas han hecho propuestas concretas para poder desarrollar un uso controlado de los recursos del bosque. Han tratado de incluir ese punto en varias de sus iniciativas como la Reserva Ecológica Campesina (alternativa a la Reserva de la Biosfera impulsada en el marco del Plan Puebla Panamá) o, en el caso de Benito Juárez, en el Estatuto Comunal. Sin embargo la política que favorece la explotación extensiva al margen de planteamientos conservacionistas continuó, y el derecho chimalapa a hacer uso de sus tierras, sigue sin ser reconocido.
El deber colectivo por trabajar en la protección del bosque y de la selva ha sido en los Chimalapas parte también de su identidad comunal. Sin embargo los modos de acción comunitaria contra, por ejemplo, los incendios, tampoco fueron respetados. Jesús Cruz, comunero de Benito Juárez, así lo indica: “Anteriormente la comunidad entera participaba en el control de los incendios. Pero llegaron los órganos del gobierno a dividirnos a través de brigadas de la Semarnap acabó con esa idea. Hicieron grupos en cada comunidad y se les pagaba, lo que consiguió que la gente dijera que fueran sólo aquellos a los que se les estaba pagando. Además, ahora son muy pocos y no pueden controlar todos los incendios”.
La lucha por la autonomía
La estrategia del poder para hacer a los pueblos originarios dependientes de las estructuras económicas dominantes y de las formas de vida que les dan soporte es doble. Por un lado la de crear necesidades unidas a un modo de vida que les es ajena; por otro, imposibilitar que sus formas tradicionales de existencia puedan desarrollarse: “No nos sentimos pobres, nos lo han hecho sentir y nos han vuelto cada vez más pobres en realidad. (...) La comodidad, la acumulación, son valores que no sentimos como necesarios, sin embargo poco a poco nos lo han venido introduciendo por todos los poros de la vida cotidiana”. Pero frente a esos embates del poder, “ahora la autodeterminación, la libre determinación o la autonomía como se quiera entender, aparece ante nuestras mentes como una nueva forma de garantizarnos la sobrevivencia y como una garantía para la defensa de la pluralidad y la diversidad. En estos esfuerzos, nuestros obstáculos inmediatos son los partidos políticos”, señala Martínez Luna. “Nos han hecho dependientes”, señala el comunero Pedro Estrada refiriéndose no sólo a los partidos políticos.
Así, la lucha toma una nueva perspectiva, la de la defensa de los “usos y costumbres” como forma de organización política alternativa a las democracias basadas en los partidos políticos. Una lucha difícil: “Los usos y costumbres nos dicen que es el pueblo el que pone su propia autoridad, pero ahora ya no. Ahora son los partidos y de por medio está el factor número uno que es el dinero, que ha comprado en muchas ocasiones la votación de los pobres campesinos. Y a lo último son pequeños grupos que imponen su propia autoridad y no el pueblo”. Así, por ejemplo, tanto “la autoridad comunal como el Presidente municipal (de San Miguel) tienen la misma idea de que le pueblo no se organice. De hecho el primero es dominado por el segundo”. Y para ello, por ejemplo, “la postura del gobierno es repartir programas con la intención de que el pueblo se desbarate y no se organice. Porque el interés de los gobiernos del Estado son sus proyectos”, explica Conrado Solano.
Pero a pesar de ello, Benito Juárez sigue fiel a las formas asamblearias de organización política. Mariano Cruz es Secretario Auxiliar del Comisariado de Bienes Comunales de San Miguel Chimalapa (cargo que se renueva cada año): “Yo para hacer algo tengo que hacer una reunión con el pueblo para ver si están o no de acuerdo. Aunque yo quiera algo, si el pueblo no quiere, pues no. Es la decisión del pueblo”. Y confiesa: “si hago algo que no quiere el pueblo, pues me sacan y ponen otro, si es que no voy a dar al bote”, bromea. Lo que se intenta es que toda la comunidad participe en la toma de decisiones porque, por ejemplo, “los problemas que tenemos con las tierras no son de uno ni de dos, sino de todititos, hasta del más tiernecito. Y es problema de él porque también es dueño de esta región”. Una autonomía política que busca en el pueblo organizado, y no en las cúpulas políticas, la única instancia de decisión. Para el comunero Alberto Matus (también presente durante el movimiento de 1971), “la autonomía es no depender de los jefes de arriba. Ellos no sufren, ellos están bien, con su salario, comen bien, pero no ven la pobreza y el sufrimiento del campesino. (...) Si el pueblo no se organiza, el Gobierno nunca va a decir ‘les voy a echar la mano’. (...) Aunque le demos el voto a quien sea, no nos ayuda, simplemente nos engañan con alguna despensa”. Pedro Estrada es de la misma opinión: “Este es un cuento de nunca acabar. Cuando hay campaña hay muchas promesas. Ya es una costumbre en México el hablar muy bonito en las campañas, pero en la mera hora de los hechos, no hay nada. Incluso, como nos ocurrió hace poco, nos llegan a reclamar el por qué no les votamos si nos habían entregado despensas”.
La lucha en Benito Juárez, como en todos los Chimalapas, no es sólo por los derechos históricos y legales sobre un territorio. Todo ello sólo es la punta del iceberg que esconde una lucha por todo un modo de vida en el que la autonomía en sus diferentes expresiones y a partir de su vínculo con la tierra, extiende sus ramificaciones a una política y una economía que, como no podría ser de otra manera, ven en la tierra no un “recurso natural” a ser explotado, sino base cultural que dota de sentido a toda su existencia y que, por tanto, hay que respetar y conservar para el bien común. Hasta qué punto la cosmovisión comunal es una alternativa a un mundo que sobre la base del interés puramente económico trata de acabar con todo otro posible modo de vida, creo que es difícil de que se le escape a alguien.
LAS VOCALES.
Ausencia Gómez.
A.
A treinta y nueve años del 2 de octubre es oportuno recordar el papel que jugaron los medios de comunicación, inclusive la prensa escrita, durante el movimiento del 68, ocultar, soslayar, tergiversar, calumniar, fueron conductas y acciones de la mayoría de los medios de esa época. Para imaginar esa actuación, basta recordar también la conducta de los medios en Oaxaca durante el movimiento del 2006. Quienes así actuaron en el 68 lo hicieron por interés, conveniencia, complicidad o temor, como en esta tierra del sol.
Dado lo anterior, el desgarre de vestiduras y clamor de los medios televisivos en contra de la mini reforma electoral, llamándose defensores de la libertad de expresión, fue desde origen una mascarada, para ocultar el interés del dinero. Y a propósito, en la entidad de las tragedias, Coahuila, su virrey Moreira, ordena a su corte del congreso local, votar en contra de la reforma, más le valiera cumplir con el mandato de brindar seguridad a las y los hermanos de esa tierra.
E.
En 1968 el gobierno priísta aceptó que fueron 33 las víctimas mortales el 2 de octubre en Tlatelolco, la información desclasificada en fecha reciente del Departamento de Estado norteamericano da cuenta de cuando menos 200 los asesinados, el número real posiblemente nunca se sepa. La actuación del PRIgobierno en esa época, siguió su tradición histórica como la ha seguido en Oaxaca hasta hoy.
Los que ordenaron tanta muerte, los que dispararon, los torturadores, jamás pisaron la cárcel por esos hechos. Como en estos días tampoco y así, la servidumbre tacha de “vandalismo” unas cuantas pintas cuando mayor daño causan las plastas de pintura para cubrirlas. ¿Qué nombre recibirá entonces el encubrimiento de pederastas? ¿Y las “pintas” contra políticos de oposición? ¿Esas dignifican la imagen de Oaxaca? Doble lenguaje, doble moral, hipocresía.
I.
En la elección de estado que se opera en la entidad y que culminara hasta que los “candidatos” del autoritarismo priísta reciban la constancia de “triunfadores” no basta la abierta ingerencia abierta y directa del experto doctorado en mapachismo; no basta el empleo de recursos públicos ni la coacción de las burocracias, la red de cohecho al voto ni el reparto de cuentas y espejitos para comprar el voto. El diario “Noticias” revela la forma en que la Red de Organizaciones Civiles Cristianas y Asociados (Y similares y conexos) ROCCA convoca a votar por el designado por el Pregobierno para administrar la casa municipal de Oaxaca.
La violación a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público no importa, ese es el “Estado de Derecho” realmente existente en Oaxaca, esa es la manera obscena de manipular los sentimientos religiosos de la gente, así son las cosas en esta tierra de cara a la galaxia. Y la conducta de ROOCA no es un asunto aislado, obedece a una lógica, fueron los que legitimaron como tal, al “Vocero de la voluntad divina” y realizan acuerdos con el fouchecito que opera impunemente. “A ver como le hacen; pero yo quiero las urnas llenas a favor del PRI” tronó la voz del olimpo dinosáurico.
O.
El Índice de Desarrollo de la Educación para Todos (IDE) califica el avance educativo de una entidad. Originalmente Resume el desempeño de cada país o entidad, en el logro de cuatro objetivos: la enseñanza primaria universal, la alfabetización de adultos, la paridad educativa de género, y la calidad de la educación. En el contexto nacional Oaxaca con 0.911 puntos, se sitúa entre los últimos cuatro lugares, en tanto Tlaxcala por ejemplo, ocupa uno de los primeros lugares. La media nacional es de 0.946.
En ese estado de cosas, cobra relevancia el que el gobierno estatal destinó de su presupuesto el 0% en educación básica en 2005. Algún ingenuo o desinformado se preguntará ¿Y cómo salen fotos de Ulises y su corte repartiendo mobiliario y equipo a las escuelas? Simplemente caravana con sombrero ajeno, son recursos federales y productos de préstamos que el Banco Mundial le hace al gobierno federal.
U.
La servidumbre mediática y columnistas a sueldo encargados de culpar al magisterio de todos los males que padece la educación en la entidad, se mesan el cabello y acusan a los maestros por sus demandas económicas, en particular, por el salario que equivale a los días que se les pagan. Ignorantes de los datos reales, fundamentan sus insultos en lo anterior para denostarlos y sin exhibir prueba alguna. Lo cierto es que el conjunto de acusaciones obedece al interés político y la acusación se entiende como propaganda demagógica, con mayor razón cuando la aportación del gobierno del estado es nula en educación básica.
Revisando los datos nacionales, los días pagados al magisterio oaxaqueño se ubican por debajo de la meda nacional, en tanto entidades como Aguascalientes, Nayarit, Colima, México, Hidalgo, reciben un número mayor de días de pago. Por supuesto, en esas entidades los gobiernos estatales destinan una parte importante del presupuesto propio al gasto educativo. Y curiosamente, de manera similar, esas entidades obtienen mejores puntuaciones en el logro académico de sus estudiantes. No hay necesidad de buscarle tres pies al gato, el interés económico de calumniadores no puede ocultar el sol con su verborrea. Todo por apuntalar el sistema autoritario y represor en el poder, gracias a la razón de las armas y el dinero.