lunes, 08 de octubre de 2007
Trece heridos en varios enfrentamientos, saldo de la elección de ediles en Oaxaca
Acusan al PRI de comprar y coaccionar el voto; impiden sufragio en Santiago Laollaga
O. Vélez, H. Moreno y S. Ocampo (Corresponsales y enviado)
Oaxaca, Oax., 7 de octubre. El proceso para elegir 152 presidentes municipales mediante el sistema de partidos políticos y 21 mediante usos y costumbres –de los 570 que forman el estado– se saldó con varios enfrentamientos, algunos a balazos, de los que resultaron 13 heridos; además, en el municipio de Santiago Laollaga, no se pudo realizar la elección. Tampoco faltaron las acusaciones de compra y coacción del voto, mayoritariamente contra el PRI.
En Santiago Laollaga, región del istmo de Tehuantepec, las cinco casillas programadas no se instalaron por falta de condiciones. Desde hace tres trienios no hay comicios en el citado municipio, pues el encono de priístas y perredistas impide el funcionamiento de cualquier autoridad electoral. Después de cada uno de los últimos tres procesos, el gobierno del estado ha nombrado un administrador municipal.
En Santo Domingo Huendío, municipio de Tlaxiaco, región de la Mixteca, tampoco se instaló una casilla por la renuencia de la población.
Durante la madrugada, cerca de las 4:30 horas, fue baleado por desconocidos el domicilio del candidato del PRD a la presidencia municipal de Santa Lucía del Camino, región de Valles Centrales, Roque David Reyes Martínez, sin resultar lesionado. En la calle, la policía encontró casquillos percutidos de pistola calibre 380.
Aproximadamente a las 11 de la mañana, en San José Independencia, municipio de la cuenca del Papaloapan, Luis Marcelo Espina Méndez, hijo del candidato del PRI, Luis Espina Miranda, disparó contra un policía municipal de esa población gobernada por el PRD, cuando pretendió detenerlo por supuestamente participar en compra y coacción del voto. El agente, identificado como Raymundo Severiano García, repelió la agresión e hirió a su agresor.
“Eso fue lo que ocurrió, no como lo ha denunciado el PRI”, dijo el presidente del Comité Estatal del sol azteca, José Luis Montero Garnica. Entre las ropas del hijo del aspirante priísta, según la versión del PRD, fueron encontradas unas 30 credenciales de elector.
Mientras, en el municipio de Ocotlán de Morelos, ubicado también en la región de Valles Centrales, militantes del PAN, PRD y Convergencia retuvieron a la diputada electa del PRI Eva Cruz Diego, cuando “compraba el voto” en la colonia Unión y Progreso. El Ministerio Público del fuero común se negó a tomar conocimiento del caso y, ante esto, taxistas vinculados con el PRI, encabezados por un hombre conocido como El Biche, la rescataron más tarde entre golpes, denunció Montero Garnica.
En Santa María Teaxcaltepec, región de la Costa, municipio regido por usos y costumbres, priístas de la agencia municipal Cañada de Guadalupe –prosélitos del edil de Santo Reyes Nopala, el ex porro universitario Fredy Gil Pineda Gopar– irrumpieron cerca de las 13 horas en la asamblea general de elección provistos de piedras, palos, machetes y armas de fuego para agredir a sus oponentes, informó el presidente del Centro de Derechos Humanos y Asesoría a Pueblos Indígenas (Cedhapi), Maurilio Santiago Reyes.
Por esos hechos Silvino Ramírez, de 78 años de edad y miembro del Consejo de Ancianos, recibió una pedrada en la cara. Además, el presidente municipal suplente, David Rural Velasco; el regidor de Hacienda, Aureliano Cortés Alavés, Gregorio Ramírez Cortes, Ángel García, Antolín Salinas Mendoza y Vidal Sánchez fueron trasladados a una clínica de Nopala para ser atendidos por golpes y fracturas.
En la comunidad Cerro Pájaro, en Santiago Juxtlahuaca, militantes del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT) y del disidente Movimiento de Unificación y Lucha Triqui-Independiente (MULT-I), se enfrentaron a balazos a unas cuadras de una casilla, pero sin reporte de heridos, reportó la policía estatal.
Las dirigencias del PAN y del PRD denunciaron que funcionarios de gobierno, autoridades municipales y dirigentes priístas coaccionaron y compraron el voto en diferentes localidades, además de acarrear a electores con autobuses del servicio público y taxis. En tanto, en Tezoatlán de Segura y Luna, región de la Mixteca, perredistas retuvieron tres autobuses con acarreados priístas, según denunciaron los del sol azteca.
El presidente estatal del PRD, José Luis Montero Garnica, informó que su partido interpuso una denuncia por delitos electorales ante la Procuraduría General de la República contra el gobernador, el candidato Hernández Fraguas y el presidente de la Gran Comisión del Congreso del estado, Bulmaro Rito Salinas, para que investigue la veracidad de la grabación y sus posibles implicaciones.
“El gobernador, Nerón del sur”
En Salina Cruz, el secretario de formación política del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), del PRD, Fernando Belaunzarán, responsabilizó a Ulises Ruiz de las violencia generada durante la elección; “él provocó este clima de polarización, de atizamiento de los conflictos, él ha empujado al PRI a este clima de violencia, es el Nerón del sur, lo único que le falta es tocar el arpa mientras se incendia su estado”, dijo.
En el municipio de Jamiltepec, ubicado a 30 kilómetros de Pinotepa Nacional, el enviado de La Jornada presenció en la casilla básica 2016 cuando una mujer entregaba un billete de 200 pesos a un anciano mixteco al que le dijo: “mire don Guille, no lo pudo acompañar, pero aquí le manda su encargo”; en esa casilla el PRD obtuvo 166 sufragios y el PRI, 156; en la contigua 125 el PRI y 170 el PRD. En tanto, en Puerto Escondido, agencia que pertenece al municipio de San Pedro Mixtepec, la elección se llevó en completa calma.


Funerales
Gustavo Esteva
gustavoesteva@gmail.com
Se extendió y profundizó ayer, en Oaxaca, el inmenso desprestigio del gobierno, los partidos y el procedimiento electoral. Se abren ahora diversas incógnitas que pueden ser vistas como desafíos.
El gran conflicto poselectoral de Oaxaca puede avivar el estallido social. ¿En qué medida podrá evitarse el desbordamiento de la violencia para prevenir la represión preparada a lo largo del año, en una sociedad bajo cerco y acoso policiacos?
A más largo plazo, ¿cómo podrá realizarse la transformación profunda de Oaxaca, a partir de la base social, que se intenta desde hace tiempo y cuyas amarras se soltaron el año pasado? ¿Podrán articularse a tiempo los empeños, construyendo pacífica y democráticamente autonomía y libertad? Dada la profunda polarización social y la gravedad de la crisis económica, ¿será posible limitar las consecuencias de la actual descomposición social y política y evitar que las confrontaciones deriven en guerra civil?
“Aquí no hay ambigüedades. Aquí el gobierno es el PRI y vamos a trabajar por que gane el PRI.” Estas palabras de Ulises Ruiz ilustran bien las condiciones de la jornada en que ayer se votó en Oaxaca. Se emplearon todos los recursos públicos y todos los aparatos administrativos para apoyar a los candidatos del tricolor. “Si algún secretario no lo hace, lo ceso”, dijo Ulises Ruiz. Y agregó: “El PRI no tiene sucursales. Ningún funcionario de mi gobierno o del Poder Legislativo apoya a otros candidatos”.
En Oaxaca sólo ha habido elecciones de Estado. La sociedad oaxaqueña no conoce otro aspecto de la democracia formal. Sin embargo, el abuso del poder oficial y la desvergüenza que se manifestaron en esta ocasión no tienen precedentes. Se perdieron los hábiles rubores con que se disimulaba la prepotencia. Desde la presidenta del PRI hasta el último cuadro local, se apeló con desfachatez y cinismo a prácticas que muchos creían desterradas.
Ulises Ruiz negó que hubiera sucursales del PRI. La aclaración parecía necesaria porque había repetido la operación del 5 de agosto, al elegirse diputados locales. Personeros de Ulises aparecieron como candidatos de todos los partidos. Los compró o cooptó, en previsión del voto de castigo. Como se trataba de afiliaciones públicas claras se había creado cierta confusión. “No se hagan bolas”, exigió a sus cuadros. La orden fue tajante: asegurar, por cualquier medio legal o ilegal, el triunfo de los candidatos del PRI. Y Ruiz pudo afirmar sin reservas que ningún funcionario de su gobierno o del Poder Legislativo apoyaban a otros candidatos: los tiene a todos en la bolsa.
La alianza de candidatos y directivos de los demás partidos con Ulises Ruiz, bajo la mirada complaciente de la Federación, fue bastante evidente. Aunque subsisten núcleos de militantes honestos y comprometidos en el seno del PRD, el comportamiento del partido fue tan lamentable como el año pasado. Sus actitudes sirvieron para cerrar casi enteramente opciones reales para los ciudadanos.
Uno de los aspectos de mayor gravedad fue el relativo al atropello que sufrieron los municipios indígenas, que se rigen bajo el sistema de usos y costumbres. Se produjo una injerencia abierta del gobierno y los partidos, que en muchos casos crearon tensiones insoportables que representan riesgos inmediatos y consecuencias duraderas. Hubo claro intento de restaurar la estructura caciquil afectada por el movimiento.
Lo ocurrido en Oaxaca ejemplifica la búsqueda del “voto fiel”, como está llamando el PRI a sus exitosas campañas electorales en todo el país, tras el desastre de 2006. Aunque técnicamente puede hablarse de elección de Estado, es más exacto describir el episodio como un ejercicio mafioso y caciquil, profundamente autoritario. Y no puede ser de otra manera: una constelación de estructuras mafiosas y caciquiles es todo lo que queda del PRI, que aún gobierna en la mayoría de los estados y municipios. Es el espacio que logró salvaguardar en la reforma electoral, bajo el pretexto de respeto al federalismo. Es su estrategia de recuperación, que aprovecha la perversa incompetencia del PAN y la capacidad autodestructiva del PRD.
En los estados modernos, los gobernantes recurren al “monopolio de la violencia legítima” que la ley les otorga cuando han perdido el poder político o el que les queda es insuficiente para poder cumplir sus funciones y procesar los conflictos. Usan la fuerza pública cuando se ha deteriorado su credibilidad como factor de regulación social y como estructura de gestión de las crisis. En México, esa “violencia legítima” se combina habitualmente con recursos ilegítimos e ilegales, de corte mafioso, vinculados a estructuras locales y gremiales. Nadie controla el conjunto. No hay en esto monopolio alguno. Resulta así en extremo irresponsable recurrir a ese mecanismo espurio en las condiciones actuales del país. Ya no es sólo escupir contra el viento. Es arrojar leña al fuego, cuando la caldera está a punto de reventar.


Mujeres triquis, víctimas de los conflictos políticos
soledad jarquín edgar
Oaxaca, Oax., 8 de octubre (apro-cimac).- En la zona triqui, ubicada al oeste de la ciudad de Oaxaca, los conflictos políticos han contribuido a la permanente marginación y pobreza, así como a la generación de violencia permanente, donde las mujeres han sufrido “la peor parte”: violaciones sexuales, desapariciones y desalojos son constantes, mientras los responsables se pasean impunemente por la región.

Para las víctimas y sus familiares, la pasividad de las autoridades es inexplicable, como en el caso de la desaparición de las hermanas Virginia y Daniela Ramírez Ortiz, de 20 y 14 años de edad, respectivamente, quienes desaparecieron hace 90 días.

“Ninguna autoridad nos da razón” de ellas, pese a que el procurador Evencio Nicolás Martínez Ramírez, prometió en agosto pasado que haría “lo posible” para encontrarlas, aunque advirtió que sería difícil por los conflictos políticos que hay en la región, se queja Emelia Ortiz, prima de las dos muchachas desaparecidas.

Emelia señala que la desaparición de sus primas “podría estar relacionada” con los problemas políticos que enfrentan los grupos que se disputan el poder en la región, ya que ellas pertenecen al Movimiento Unificador de Lucha Triqui (MULT), del cual, por diferencias políticas, surgieron el MULT Independiente (MULTI) y la Unidad de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort) en 1977.

El 5 de julio las dos hermanas viajaron a la población San Marcos Xinicuesta a recoger las pertenencias de Virginia, profesora bilingüe, quien había conseguido su clave para trabajar en la localidad Lano la Luz, más cerca de El Ratrojo, su familia. Sin embargo, nunca llegaron a su destino.

Desde entonces ninguna autoridad ha dado razón del paradero de ambas mujeres, cuyos familiares interpusieron una denuncia por la desaparición ante la Subprocuraduría de Justicia del estado, con sede en Juxtlahuacaca, que inició la averiguación 187/2007 desde julio pasado.

De acuerdo con Emelia Ortiz, las dos jóvenes, habrían desaparecido en el tramo carretero entre Putla y Juxtlahuaca, y lo único que saben es que tomaron un taxi para salir de El Rastrojo. Días después llamaron al celular de Virginia, pero se dieron cuenta de que estaba en poder de otras personas. Primero contestó un hombre; después, una mujer que negó conocerlas.

El 29 de agosto pasado, Emelia y la madre de las dos jóvenes desaparecidas se entrevistaron por última vez con el procurador de Justicia, Evencio Nicolás Martínez Ramírez, quien no dio ninguna esperanza a la familia de Virginia y Daniela.

La desaparición de las hermanas Ramírez Ortiz no es el único caso en el que las autoridades han demostrado su ineficacia para hacer justicia. Dos días después de se perdió el rastro de Virginia y Daniela, una niña de 14 años fue víctima de una violación tumultuaria. Hasta la fecha sus agresores no han sido detenidos, pese a que existe una denuncia, pruebas del médico forenses que revelan la agresión y que la niña identificó a sus victimarios: Timoteo Alejandro Ramírez, Francisco Martínez Bautista, Guadalupe Alejandro Ramírez y Marcos Flores, todos ellos integrantes del MULTI.

De acuerdo con la familia de Virginia y Daniela, estas mismas personas podrían ser los responsables de la desaparición de la maestra bilingüe y su hermana.

En el mismo mes de julio 10 mujeres fueron desalojadas violentamente de sus viviendas en la población de San Juan Copala, por integrantes del MULTI y de la Ubisort. Desde entonces, todas ellas viven refugiadas en El Rastrojo.

Nada se ha dicho de todo esto desde entonces y como en el caso de la niña violada y ahora la desaparición de las hermanas Ramírez Ortiz, ninguna autoridad hace nada. “Tenemos tres meses esperando una respuesta, que nos digan algo, pero ni siquiera nos han llamado”, concluyó Emelia Ortiz, prima de las desaparecidas.

Sin embargo, la violencia contra las mujeres no se ha detenido. El pasado 1 de octubre, en la ciudad de Tlaxiaco, una menor de edad fue víctima de agresión sexual. La niña fue localizada inconsciente en el paraje El Chorro.

El coordinador del Centro de Derechos Humanos Nu´u Ji Kandii, Rolando González Espinosa, asegura que este hecho se suma a una serie de actos de violencia contra mujeres, que ubica a esta ciudad entre una de las más violentas de la entidad. “Lo más indignante que la mayoría de los casos quedan impunes”, lamenta.
Publicado por solaripa69 @ 9:55
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