Viernes, 12 de octubre de 2007
El Plan M?xico va.

Carlos Fazio
La Jornada
En los ?ltimos meses, los gobiernos de Estados Unidos y M?xico han venido montando una vasta operaci?n de propaganda. ?Su objetivo? Justificar un multimillonario paquete de asistencia militar estadunidense, conocido como Plan M?xico, que redundar? en una mayor cesi?n de soberan?a y la subordinaci?n de facto de las instituciones armadas nacionales a la potencia imperial.
La propaganda moderna es una h?bil combinaci?n de informaci?n, verdades a medias, juicios de valor y una variedad de exageraciones y distorsiones de la realidad, que busca influir en las masas. A tales efectos, el propagandista se vale de todos los medios de difusi?n disponibles, oficiales o comerciales, y echa mano tambi?n de m?todos inusuales, como el rumor y las teor?as conspirativas, para lanzar una ofensiva multimedi?tica, ya que cada una de esas v?as tiene su propia capacidad y velocidad de penetraci?n en el p?blico. Escudados en la ?seguridad nacional?, los gobiernos mienten, tergiversan los datos y construyen ?guerras? y ?enemigos? a modo ( narcos , terroristas y otros ?peligros?), queriendo hacer pasar por informaci?n objetiva lo que en realidad es propaganda y/o acciones de guerra sicol?gica.
Ante la necesidad de fabricar un consenso favorable en la opini?n p?blica para la entrada en vigor del Plan M?xico, cuyo objetivo ulterior es la integraci?n militar silenciosa y subordinada de nuestro pa?s al Comando Norte del Pent?gono, la administraci?n d?bil y entreguista de Felipe Calder?n ha echado mano de diversos trucos publicitarios, entre ellos la providencial y sangrienta acci?n del Ej?rcito y la Marina contra el narcotr?fico en Tampico, Tamaulipas, el viernes pasado, as? como la captura, con base en fr?giles acusaciones, de Sandra ?vila, La reina del Pac?fico, y su esot?rico novio colombiano, dos p?jaros de poca monta potenciados como capos de la droga. Tambi?n recurri? a ?fuentes? circunstanciales y de dudosa credibilidad como el vicepresidente, el fiscal general y el embajador de Colombia, representantes del gobierno paramilitar de ?lvaro Uribe, principal socio de Washington en la actual aventura belicista de la administraci?n de Bush en Am?rica Latina.
Si por un lado el equipo de los socios colombianos del calderonismo ten?a como ?misi?n? sembrar en la opini?n p?blica la idea sobre la obsolescencia de las fronteras y la soberan?a nacionales y las ?ventajas? de importar el Plan Colombia a M?xico, con todo y sus paramilitares, mercenarios y agentes encubiertos, por otro buscaba fortalecer la vieja teor?a conspirativa de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA), de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) son el ?principal? abastecedor de estupefacientes de los c?rteles mexicanos. A todas luces se trata de una maquinaci?n que resulta funcional para la construcci?n de nociones tales como narcoguerrilla o narcoterrorismo , lo que, mezclado con otros ingredientes utilizados por amanuenses de la prensa mexicana ?esto es, los presuntos nexos de las FARC con ?c?rculos bolivarianos? que act?an en M?xico con ?financiamiento? del presidente de Venezuela, Hugo Ch?vez, y que est?n vinculados adem?s con supuestas c?lulas del Ej?rcito Popular Revolucionario (EPR) en la UNAM?, crean un caldo de cultivo proclive a un aterrizaje m?s suave del Plan M?xico.
En ese contexto, no resulta casual la r?pida reconversi?n del discurso oficial que asimila al EPR con el terrorismo y las versiones confusionistas de que los desaparecidos que reclama ese grupo armado estar?an en poder del narcotr?fico. Lo que, sumado a las intermitentes ?noticias? sobre la existencia de ?c?lulas dormidas? de la m?tica Al Qaeda en el territorio nacional y al riesgo de que armas qu?micas ?pasen? por M?xico hacia Estados Unidos, abre camino al verdadero objetivo de las operaciones de propaganda conjuntas: admitir, de manera sumisa y vergonzante, que M?xico ya forma parte del ?per?metro de seguridad? de Estados Unidos; que se ha dado el visto bueno para la actividad en el territorio nacional de c?lulas del Comando Norte dise?ada para realizar ?operaciones delicadas? (eufemismo de encubiertas o clandestinas), bajo supervisi?n del alto mando del Pent?gono y la Agencia Central de Inteligencia (como anunciaron en su momento el Washington Examiner y el Washington Post )), y que el nuevo ?centro de comando antinarco ? que se instalar? en M?xico estar? al servicio de la seguridad nacional? de Estados Unidos.
As?, mientras la Patrulla Fronteriza estrena contra inmigrantes indocumentados los nuevos proyectiles de pl?stico con gas pimienta al otro lado de la l?nea divisoria, y la canciller, el vicecanciller y el procurador general de M?xico se entretienen en desmentir que el Plan M?xico ?como lo acaba de denominar el propio secretario de Defensa estadunidense, Robert Gates? es un s?mil del Plan Colombia y argumentan que responde a una ?imitaci?n extral?gica? (Carlos Rico dixit ) de algunos analistas, el pr?ximo lanzamiento del Plan M?xico, con sus componentes doctrinarios y operativos made in USA , viene a confirmar que la diplomacia de guerra de Washington ha logrado superar la otrora ?sensibilidad nacionalista? de los gobiernos pri?stas. El primer paso fue el Tratado de Libre Comercio de 1994. Despu?s, de la integraci?n silenciosa se pas? a ?la compra venta de M?xico? (John Saxe-Fern?ndez). A su vez, el Comando Norte abon? el camino de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de Am?rica del Norte (ASPAN), el TLC militarizado, complementado ahora por el millonario paquete de asistencia militar. Con un agregado: retomando la zaga de Carlos Menem, el espurio Calder?n se dispone a inaugurar una nueva fase de ?relaciones carnales? con el actual jefe de la Casa Blanca.
Publicado por solaripa69 @ 10:27
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios