Michoacán: Comando ataca a perredistas en Tzitzio; 2 muertos y 7 heridos
de la redacción
Morelia, Mich., 5 de noviembre (apro).- Militantes del Partido de la Revolución Democrática fueron atacado por un comando en la comunidad El Platanito, municipio de Tzitzio. En el incidente, cuatro militantes perredistas perdieron la vida y siete más resultaron heridos, uno de ellos de gravedad.
La agresión se registró alrededor de las 3:00 horas de este lunes, cuando el grupo de perredistas viajaba en una camioneta marca Chevrolet, tipo Cheyenne, de color rojo, placas 4PV529, del estado de Texas, luego de asistir a un mitin político del candidato de su partido a la alcaldía de Tzitzio, Camerino España.
Las autoridades investigan si se trata de un intento de asalto, venganza o asunto político.
De acuerdo con el parte informativo de la Policía Municipal de Tzitzio, ubicada en la zona de Tierra Caliente, la camioneta en que viajaban los perredistas se encontraba estacionada a un lado de la carretera, en la salida de la localidad, debido a una descompostura, cuando otro vehículo, del cual se desconocen sus características, se paró a un costado y el comando comenzó a disparar. La unidad recibió más de 40 balazos.
Durante la balacera murieron Catalina Villa Villa y Ramón Corona Linares, tras recibir tres y cuatro impactos de bala, respectivamente; mientras que Luis Orozco Villa, sufrió una lesión en el pecho, que lo mantiene en estado grave en un sanatorio local; los otros seis sólo presentan lesiones leves en algunas extremidades.
Tras cometer el atentado los sicarios se dieron a la fuga sin que se pudiera lograr su detención y más tarde otras personas que circulaban por la vía informaron a la policía de los hechos.
La Procuraduría General de Justicia del estado continúa las investigaciones en torno al hecho y no se descarta un móvil político, aunque descartó que el atentado ponga en riesgo los comicios locales del 11 de noviembre.
Acapara el alcalde de Nacajuca ayuda humanitaria, acusan damnificados
“Nos dijo: ‘la gente aguanta 4 días sin comer’”, denuncian ante López Obrador
Enrique Méndez (Enviado)
Nacajuca, Tab., 5 de noviembre. El viernes a medianoche la creciente del río Belén inundó casas y arrastró animales de las rancherías. Como pudieron, algunas familias tomaron a sus hijos, láminas, hamacas y colchones, y en unos minutos levantaron cuartuchos sobre la carretera asfaltada, que también se convirtió en corral para el ganado que quedó en pie.
El daño aquí fue más contundente que en la capital, porque estos tabasqueños son indígenas muy pobres. Hoy siguen damnificados porque también son simpatizantes del sol azteca, y la discriminación además es política. Los víveres se concentran en la capital del estado, y hasta el edil perredista Abenamar Leyva Gómez es acusado de acaparar la ayuda en bodegas.
El chontal Sebastián Rodríguez García, de 80 años, se acercó a Andrés Manuel López Obrador –quien visitó esta región indígena y planteó que propondrá una partida especial del presupuesto y un seguro de desempleo para Tabasco– y resumió: “estamos sufriendo. Necesitamos que ayuden al pueblo. Los gobiernos nos dejaron abandonados. El pobre sufre más que un perro, siempre anda con hambre en la boca”.
El auxilio y la atención se han concentrado en Villahermosa, por lo que las rancherías Belén y Oxicaque, además de la delegación municipal de Guatacalca, están fuera de los programas de auxilio oficial.
Así, por ejemplo, apenas este lunes se supo que esa noche, mientras buscaba troncos para resguardar su vivienda, a Julio May Reyes, de 38 años, un golpe de agua lo arrancó de su cayuco. No han encontrado su cuerpo, y su deceso ni siquiera forma parte de las estadísticas, porque ningún funcionario se ha tomado la molestia de ver qué pasa aquí.
Llueven quejas y denuncias
El “presidente legítimo” decidió visitar hoy las comunidades chontales para conocer su situación. Apenas bajó de la camioneta, comenzaron las quejas y denuncias.
Maribel Rodríguez May logró llevar a sus hijos hasta la carretera, que está apenas unos centímetros arriba del agua que anegó campos de cultivo y casas. “No hay donde refugiarse, más que en el camino.”
A unos metros de aquí, en 1994, la policía desalojó violentamente un bloqueo que encabezaba López Obrador, quien hace 25 años trabajó aquí también de director del Instituto Nacional Indigenista.
Mercedes Hernández Castro, viejo chontal, lo reconoció, y le dijo: “ese bordo que hay para resguardar el pueblo es el que tú hiciste. Nadie más hizo nada”.
También en la proximidad de estas comunidades se encuentran dos pozos petroleros. De ahí se extrae una riqueza de la que los chontales no son beneficiarios.
“¡Jálale las orejas a Felipe Calderón, que se olvidó de nosotros!”, le solicitó otro anciano, mientras López Obrador caminaba por la carretera. Las personas que lo siguieron en tropel querían saber además si el ex candidato presidencial llegaba con alguna ayuda. Ante la insistencia, respondió: “yo me hago responsable de traerla, con víveres y servicio médico, pero no puedo más”.
De los refugios improvisados se asomaron decenas de mujeres para contar su desgracia personal. “El ejido se fue a pique”, relató Gloria Hernández. “Y no nos han traído nada, ni un bulto de alimentos. Nos tienen abandonados”.
–Y los esposos ya no tienen trabajo –terció otra.
–Fuimos a ver a Abenamar –siguió Gloria–, ¿y qué nos dijo?: “la gente puede aguantar tres o cuatro días sin comer”.
Así que cuando el edil se integró al recorrido, fue objeto del repudio de los chontales. “¡Ahí está el presidente mentiroso! ¡Se está embolsando el presupuesto para hacer su rancho!”, le gritaron.
A quienes insistían en que López Obrador llevara ropa, despensas, agua, él respondió que “el pelele de Calderón tiene acaparado el presupuesto”.
Impaciente, porque llevan una semana bajo el agua y los alimentos escasean, Raúl Hernández Pérez clamó: “sabemos que te robaron la Presidencia, pero haz la gestión”.
El “presidente legítimo” explicó que gracias a la solidaridad de los capitalinos, desde su casa de campaña han salido ya cuatro tráileres con ayuda, y se comprometió a que en las próximas horas un vehículo llegará expresamente a estas comunidades para respaldarlas.
Satisfecho con la respuesta, Raúl Hernández se dirigió entonces al diputado local Crisanto Salazar: “Y tú, exígeles a (Roberto) Madrazo y a (Manuel) Andrade (que explique) qué hicieron con el dinero del proyecto hidráulico. Se lo robaron, y Madrazo anda en Houston, dándose su taco”.
Después, el ex jefe de Gobierno de la ciudad de México estuvo en Guatacalca, y posteriormente –después de un rodeo de casi dos horas– llegó a Tamulté de las Sabanas, donde si bien han llegado transportes con comida, se han concentrado en el centro del municipio, y los vecinos de la ranchería La Estancia vieron anoche pasar un torton con despensas hacia la plaza principal. Corrieron tras el camión, pero cuando llegaron ya nada alcanzaron.
Esto llevó a López Obrador a plantear que cualquier ayuda se distribuya de manera ordenada, y anunció que la entrega de los artículos que enviará se hará por representantes del “gobierno legítimo” que él mismo designará.
En Tamulté anunció que solicitará a los diputados del Frente Amplio Progresista que propongan incluir una partida especial para Tabasco en el Presupuesto de Egresos de 2008, así como constituir un programa de seguro de desempleo para todos los afectados, en tanto pasa la emergencia económica.
También consideró que el gobierno federal debe subsidiar el gas doméstico y condonar los adeudos por electricidad.
En la plaza principal, donde se congregaron cientos de personas, insistió en que debe aclararse el manejo del desfogue de la presa Peñitas por la Comisión Federal de Electricidad, y mientras realizaba el recorrido se supo que la paraestatal anunció la apertura de las compuertas debido a un derrumbe.
Sin embargo, ya en Villahermosa, trabajadores del gobierno capitalino informaron que, en realidad, el gobernador Andrés Granier se comunicó por teléfono con el alcalde Evaristo Hernández Cruz para explicarle que se trató de una explosión programada. Y también le dio la noticia de que murieron 30 personas.
Como sea, los tabasqueños esperan un nuevo aumento en la corriente del Grijalva y que suba el nivel del agua.
De Tamulté López Obrador se trasladó a la capital del estado en una lancha que abordó en el puente La Pigua. Logró llegar a la plaza de armas, donde tenía programado un encuentro con damnificados. Sólo que el gobierno de Granier armó un operativo, que coordinó personalmente el procurador Gustavo Rosario Torres, con petroleros de la sección 44, que siguieron al “presidente legítimo” cuando ya se retiraba.
“¡Químico, químico!”, gritaron las huestes, en referencia a la profesión del gobernante. Los perredistas que acuerparon a López Obrador les devolvieron: “¡cínico, cínico, cínico!”
Acteal. La negativa al diálogo garantizó la vía paramilitar
En Chenalhó, los primeros hechos que derivaron en el baño de sangre
Hermann Bellinghausen /II
En mayo de 1997 emergen en Chenalhó los primeros acontecimientos, larvados desde meses atrás, que concluirían siete meses después en la hondonada de Acteal con la ejecución de 45 personas pacíficas e inermes, mujeres y niños la mayoría.
El hecho más grave ese mes fue el asesinato de Cristóbal Pérez Medio, el día 24 en Unión Yaxjemel, cuando un grupo de priístas emboscó a una comisión del municipio autónomo de Polhó que se dirigía a negociar la liberación de tres campesinos zapatistas capturados y encarcelados en Yaxjemel. Mientras los responsables de la balacera minimizaron los hechos e insistieron débilmente en que los zapatistas pretendieron agredirlos, el concejo autónomo manifestó que el día 18 fueron “detenidos” tres bases zapatistas por negarse a “pagar” 75 pesos para una presunta brecha que ellos no aprobaban: “Los amenazaron que si no cooperaban los iban a ‘despachar’, y ellos dijeron que no, aunque los mataran no iban a cooperar porque la brecha sólo beneficiaba a los transportistas” (La Jornada, 25 de mayo).
Liberados y vueltos a apresar
Los tres indígenas pasaron dos días presos, fueron liberados por gestión del concejo de Polhó, y 48 horas después, tras reunirse priístas de siete comunidades en Yaxjemel, donde eran minoría, los volvieron a aprehender. “A dos los metieron en un horno y otro estaba amarrado a un poste”. Los autónomos demandaron su liberación al presidente municipal oficial sustituto de Chenalhó, Jacinto Arias Cruz, del PRI.
El 24 salió de la cabecera municipal autónoma una comisión de 16 personas para tal encuentro; la encabezaba el profesor Pérez Medio. Cuando llegaron a Yaxjemel, “la comunidad estaba rodeada por unos 500 del PRI y los recibieron a balazos”. Pérez Medio fue capturado al momento y ejecutado allí mismo, pero su cuerpo desapareció y a partir de entonces los priístas negarían sistemáticamente el hecho. Dos autónomos más resultaron heridos, Fidencio Guzmán Arias y José Pérez Arias.
Ocupada la comunidad por los priístas armados, unas 350 personas tuvieron que abandonar sus viviendas. El concejo de Polhó declaró al día siguiente: “La persecución se ha extendido, también compañeros de Yabteclum, Puebla y Naranjatic Alto salieron de sus parajes porque no quieren enfrentarse entre hermanos”. Desde entonces arreciaría el fenómeno de los desplazados en Chenalhó. Al principio fueron de todos los grupos involucrados, pronto serían sólo zapatistas y miembros de Las Abejas. Llegarían a ser más de 10 mil; miles siguen fuera de sus poblados 10 años después.
La autoridad municipal autónoma acusó al edil Arias Cruz de “provocar a los zapatistas porque dice que los va a acabar. Él fue quien les dio las armas a los del PRI, e incluso los compañeros dicen que los que los emboscaron eran policías de Seguridad Pública (SP) vestidos de civil”.
Dos días después, el corresponsal de La Jornada fue a Yaxjemel y encontró “una comunidad fantasma” en manos de la minoría priísta, cuyos miembros aseguraron ser ellos los agredidos (La Jornada, 28 de mayo), lo que nunca se pudo demostrar. Un simpatizante del gobierno en la vecina comunidad de Yibeljoj mencionó: “Mis compañeros del PRI me dijeron que hay tres o cuatro muertos de los ‘contrarios’ (zapatistas), tirados allí en el monte, pero nadie los ha visto. Mis compañeros vieron que los ‘contrarios’ iban por la montaña el sábado al mediodía, y como al acercarse tuvieron miedo que los atacaran, pues les dispararon y allí se armó la balacera” (que vino de un solo lado: nunca se probó lo contrario).
Dos kilómetros más adelante, en la colonia Puebla, los reporteros encontraron unos 2 mil priístas de Yaxjemel y Poconichim, refugiados “en espera de que el gobierno estatal envíe a la SP para que los defienda”. La noche del 26 la SP había entrado a Puebla y rescatado al zapatista Antonio Pérez Pérez, detenido por negarse a cooperar con los priístas para el mismo camino que atizó el problema de Yaxjemel (proyecto personal del alcalde priísta, originario de Puebla y cacique del transporte). Los refugiados priístas negaron haber visto “contrarios” muertos, mientras ellos no tuvieron ni siquiera heridos. El gobierno del estado negó los hechos.
El consejo autónomo sostuvo que el ataque había sido ocasionado por los priístas para justificar la entrada de la policía y el Ejército Mexicano, “con el fin de ir ganando terreno y cercar más a los zapatistas para que se rindan”. Ya se habían producido agresiones contra rebeldes y simpatizantes en Yabteclum, Puebla, Chimix y especialmente en Las Limas Chitamucum, en el vecino municipio de Pantelhó, pero por los mismos grupos del PRI y el llamado Partido del Frente Cardenista; éstos, después de repetidas amenazas, el 22 de mayo dispararon contra la población, quemaron nueve casas, expulsaron a 85 personas y capturaron a Alberto Gutiérrez Núñez y Mateo Hernández Sánchez, quienes participaban en el municipio autónomo (La Jornada, 23 de mayo).
El concejo autónomo de Polhó denunció el día 27 que los priístas de Yaxjemel amenazaban a los 534 zapatistas desplazados “con no dejarlos regresar” al poblado. El día 28 el concejo expresó su disposición a negociar con los priístas, pero también exigió “que apararezca Cristóbal Pérez Medio”. Ese día estaba anunciada una visita del agente del Ministerio Público (MP) a Yaxjemel “para verificar si realmente hubo un muerto” (La Jornada, 29 de mayo), pero no llegó. En cambio, 70 policías se apostaron en Puebla para “proteger a los refugiados priístas” que los habían mandado llamar.
Esto aumentó los temores de los autónomos, quienes previeron nuevos ataques “ahora que la policía ya los está protegiendo” (a los priístas), mientras éstos señalaban: “La situación está más tranquila porque nos sentimos más seguros”. Por entonces arreció la persecución contra zapatistas en Yabteclum, Chimix, Poconichim, Naranjatic Alto. Desde la colonia Los Chorros (bastión oficialista, cardenista y priísta) y el ejido Puebla comenzaron a difundirse las amenazas contra los autónomos.
Mesas de diálogo
La Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), compuesta por diputados y senadores federales, convocó a una “reunión urgente” por la “preocupante” intensificación de la violencia en Chiapas y el hecho de que no se instalaron unas mesas de diálogo anunciadas por el gobierno federal mediante el comisionado de paz, Pedro Joaquín Coldwell. El diputado perredista César Chávez, miembro de la Cocopa, expuso la alarma de los legisladores por la creciente violencia en Chenalhó, sumada a la afincada de tiempo atrás en Sabanilla, Tila y El Bosque. Chávez señaló la “respuesta negativa” del gobernador Julio César Ruiz Ferro, al impedir la instalación de las mesas anunciadas el 14 de mayo con bombo y platillo por Coldwell, comisionado del presidente Ernesto Zedillo (La Jornada, 28 de mayo).
La secretaría de Gobierno chiapaneca, mediante su delegado, Rogelio Contreras, informó el 28 de mayo que el día 31 se reunirían las partes en Yabteclum. Los priístas condicionaron que el encuentro fuera en Yaxjemel, en poder los priístas armados, mientras el concejo de Polhó aceptaba la propuesta de Yabteclum, el poblado “viejo”, entonces neutral, donde residía la autoridad tradicional de los ancianos de Chenalhó. Los priístas se negaron.
El día 28, el agente de MP Manuel Valdez había visitado Yaxjemel finalmente, para buscar el cuerpo de Pérez Medio. También fue a Naranjatic y entrevistó a los familiares del desaparecido, quienes le confirmaron que no lo habían vuelto a ver desde que acudió a la fallida negociación. Los zapatistas siempre sostuvieron que estaba muerto y los priístas lo negaron sistemáticamente. Los restos no aparecerían hasta septiembre en Poconichim.
Elementos reveladores
El día 30, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (CDHFBC) reveló elementos para explicar tanto la escalada de los priístas como su reticencia a dialogar con los autónomos (La Jornada, 31 de mayo). Por lo demás, tal actitud la sostendrían los oficialistas hasta la última tentativa de diálogo, el 19 de diciembre de ese año, cuando la masacre de Acteal se puso en marcha para consumarse tres días después.
Mariano Arias, vocero de los priístas, desmintió las acusaciones: “Los ‘contrarios’ andan diciendo que en los alimentos que nos manda el presidente municipal (para los desplazados en Puebla) vienen las armas, pero ésos son argumentos falsos” (La Jornada, 1º de junio).
De acuerdo con nuevas evidencias (La Jornada, 31 de mayo), el CDHFBC ubicaba el origen de los hechos de Yaxjemel en un incidente ocurrido el 12 de mayo, cuando trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad llegaron al barrio de Petum Pale para cortar la energía a las familias autónomas en resistencia. Éstas se opusieron, y “decomisaron” material de la paraestatal. Luego los priístas golpearon al dueño de la casa donde se encontraba el material, que fueron a entregar al alcalde Arias Cruz. Éste, “en agradecimiento, les dio varios cartones de cerveza”.
Durante la “celebración”, afirmó el CDHFBC, el alcalde dijo a sus correligionarios “que tenían que organizarse para otras acciones, y les pidió que juntaran todas las armas disponibles”. El día 18 detuvieron a tres zapatistas en Yaxjemel; el 21 sitiaron a cuatro familias zapatistas de Puebla durante dos días; el 23 detuvieron allí a 29 familias más “que se negaban a aliarse con los priístas”, y el 24 asesinaron y desaparecieron a Cristóbal Pérez Medio.
Mayo concluyó sin ninguna negociación. En adelante, diferir, abortar e impedir las negociaciones entre oficialistas y autónomos sería la marca de fábrica de los gobiernos estatal y municipal priístas. La vía paramilitar quedó garantizada.