Martes, 06 de noviembre de 2007
El enga?o: Pr?dica y pr?ctica del PAN
?lvaro delgado
No es ni deben ser distintas la moral en el poder y la moral en la oposici?n. El sometimiento de la pol?tica a la ?tica es una radical del partido. A ella nos hemos atenido y nos seguiremos ateniendo: Carlos Castillo Peraza.

M?xico, D.F., 5 de noviembre (apro).- El PAN es el m?s longevo del sistema de partidos pol?ticos en M?xico --con 68 a?os de vigencia, siete m?s que el PRI as? denominado--, pero parad?jicamente es el menos conocido por los mexicanos en general y aun por los extranjeros interesados, en buena medida porque en su largo tramo opositor construy? un discurso victimista y de monopolio de la democracia nacional que, hasta ahora, sigue explotando.

Pero el PAN, desde un buen n?mero de a?os, es otra cosa: No nada m?s muy parecido en sus pr?cticas pol?tico-electorales al PRI --diez a?os m?s viejo en sus expresiones de partidos Nacional Revolucionario (PNR) y de la Revoluci?n Mexicana (PRM)--, sino violentando cotidianamente, en una conducta peor todav?a, sus propias proclamas fundacionales de ?tica y de bien com?n.

En la l?gica de lo pol?ticamente correcto, sobre todo en el ?mbito de la ?opinocracia? nacional, se ha impuesto el criterio de que el poder iguala y que a nadie debe extra?ar que los panistas reproduzcan vicios tan cotidianos en priistas, perredistas, verdes, petistas, convergentes y, en general, en los personajes forjados en la turbia pol?tica mexicana.

Pero esta es una concepci?n tramposa en dos sentidos: En el primero de ellos se trata de una coartada para encubrir el oficialismo de siempre y el ?neoficialismo? panista --la misma incondicionalidad ante el poder en turno--, pero en el segundo se alienta la fatalidad de que somos, sin opciones, un pa?s de c?nicos.

Por eso, desde esta concepci?n, se toma hasta con naturalidad que Felipe Calder?n imponga desde el poder, con todos los recursos ilegales e inmorales, a quienes deben o no deben ser dirigentes y candidatos del PAN, como el presidente de ese partido, en este caso Germ?n Mart?nez C?zares.

Pero esa no es la historia ni es la ideolog?a del PAN --o al menos eso han proclamado por d?cadas los panistas a trav?s de sus pr?dicas y documentos b?sicos--, mediante las cuales ha logrado persuadir a millones de mexicanos de darle su voto, porque se ufanaba --se ufana a?n-- de ser distinto y distinguible del PRI.

Ahora resulta que lo que era deleznable en el PRI --la imposici?n desde el poder del presidente del partido y de candidaturas a cargos internos y de elecci?n popular-- es una virtud en Calder?n, quien --adem?s-- se presenta con credenciales de ser, como dicta el lugar com?n, un ?panista de cepa?, es decir, con una s?lida formaci?n doctrinal del PAN.

?Se equivoc? el panismo?, me dijo Mart?nez C?zares, apenas en julio, cuando le hice ver que los fundadores e ide?logos del PAN siempre criticaron con severidad que los presidentes de la Rep?blica priistas impon?an a los dirigentes de su partido, como es justamente el caso del inminente dirigente nacional panista que utiliz? a la Secretar?a de la Funci?n P?blica s?lo como hotel de paso, para usar una expresi?n de Diego Fern?ndez de Cevallos.

Y precisamente de esto trata El enga?o: Pr?dica y pr?ctica del PAN, una amplia investigaci?n period?stica de quien esto escribe sobre la degradaci?n del partido de la derecha que hoy ostenta el poder federal en M?xico y que, en los pr?ximos d?as, estar? en las librer?as con el sello de la editorial Grijalbo, del grupo Random House Mondadori.

El enga?o? no es un conjunto de valoraciones del autor sobre el PAN y sus dirigentes, sino de un escrutinio de las acciones y las proclamas, los dichos y los hechos de los propios panistas, quienes son los autores de pr?cticas de defraudaci?n electoral, el uso faccioso del aparato gubernamental, el erario como bot?n, los abusos de poder, la claudicaci?n ante el dinero, la manipulaci?n de la fe, los pactos mafiosos con el priismo, el control de los ?rganos electorales, el neocorporativismo?

Si en todo esto, que fue contra lo que naci? el PAN hace casi 70 a?os, fue tambi?n una equivocaci?n, como Mart?nez C?zares dice que lo fue oponerse a la existencia del ?Gran elector? --que ahora se consolida en Calder?n--, los panistas est?n obligados a decirlo abiertamente a la sociedad si es que, como postulaba Castillo Peraza, ?el sometimiento de la pol?tica a la ?tica es una radical afirmaci?n del partido?.

Los mexicanos tienen derecho a saber no s?lo que un partido pol?tico, el que sea, pero sobre todo el PAN, incurre en un enga?o sistem?tico --diciendo una cosa y haciendo otra--, sino impulsando una sostenida involuci?n hacia un nuevo autoritarismo mediante acciones y proclamas que el autor documenta ampliamente.

De esto trata, entonces, El enga?o: Pr?dica y pr?ctica del PAN, cuyo pr?logo es del historiador Lorenzo Meyer y concluye con el ep?logo ?Krauze y la derecha?, una amplia entrevista con Enrique Krauze sobre el comportamiento de la derecha en el proceso electoral del 2006.

Meyer escribe que, en el libro, son los panistas los que hacen su propio autorretrato: ?En efecto, son b?sicamente las propias palabras de los militantes de ese partido las que se convierten en el pincel principal del autor del cuadro. El resultado es nada halagador para un partido que por mucho tiempo presumi? de ser modelo de integridad, de agrupaci?n pol?tica representativa de la ?gente decente? y de la moral cat?lica bien cimentada, pero que hoy ya no es sino una sombra de aquella ?poca y modelo originales??

Apuntes

El semanario Proceso, fundado por Julio Scherer Garc?a y dirigido por Rafael Rodr?guez Casta?eda, cumple hoy martes 6 de noviembre 31 a?os de ejercer el periodismo sin concesiones, sometiendo el poder al escrutinio permanente: Lo hizo durante cuatro sexenios priistas y lo sigue haciendo, con la misma independencia, en el segundo con origen en el PAN?
La devastaci?n en Tabasco, producto de la incompetencia y la corrupci?n, no se enfrenta con iracundia o autoritarismo, como exhibi? Calder?n cuando, en un montaje propagad?stico, ensayaba unas paladas de arena en el Malec?n de Villahermosa.
La tragedia tiene responsables, que no aplicaron los recursos para la prevenci?n. Se sabe que en el gobierno de Tabasco nada har? para sancionar a nadie, pero en el caso de las partidas federales se puede saber qui?nes desviaron los recursos.
Ah? s? podr?a Calder?n ser intransigente e iracundo. No hacerlo es complicidad, como con Mario Mar?n y Ulises Ruiz.
Publicado por solaripa69 @ 9:56
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