Domingo, 18 de noviembre de 2007
Llamamiento a la naci?n mexicana.

Pablo Gonz?lez Casanova, V?ctor Flores Olea, Miguel Concha Malo y otros
Rebeli?n.


1. El momento hist?rico que vivimos
1?. M?xico ha vivido y est? viviendo un proceso de ocupaci?n integral, a la vez abierto y silencioso, que muchas organizaciones pol?ticas y grupos de la sociedad civil ?entre ellas Paz con Democracia? han estado denunciando desde hace d?cadas, estructurado mediante reformas a la Constituci?n y a trav?s de disposiciones de hecho. Estas pol?ticas y transformaciones aplicadas sin un examen p?blico informado ?legalizadas o fuera de la ley ?, impuestas por los gobernantes, al profundizar y extender la ocupaci?n, han refuncionalizado nuestra naci?n al proyecto ?globalizador? y hegem?nico del ?imperialismo colectivo? que hoy domina una inmensa regi?n del mundo, encabezado por Estados Unidos de Am?rica.
2?. El proyecto neoliberal de los sucesivos gobiernos mexicanos sigue todos los lineamientos del llamado ?Consenso de Washington?, que es el consenso de ?los que mandan?. Han logrado convertir a M?xico en una zona transnacionalizada, dependiente y excluyente, en la que legitiman y legalizan el despojo comercial o forzado. Los distintos gobiernos y grandes empresarios, unos cuantos multimillonarios, grandes accionistas de las megaempresas transnacionales, encabezadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, sus subordinados y asociados, se han beneficiado enormemente, a costa de la inmensa mayor?a de la poblaci?n. En dichas instituciones, supuestamente mundiales, el poder de decisi?n lo tiene el gobierno de Estados Unidos. Este ha contado adem?s con la uni?n de intereses de grandes potencias, como Inglaterra, Europa y Jap?n. Dispone asimismo de la colaboraci?n de redes internas e internacionales de otras empresas y gobiernos, todos ellos articulados a organizaciones informales, como mafias y raqueteros pol?ticos que act?an como operadores contratados, sicarios, e incluso como fuerzas paramilitares. La inmensa mayor?a de la llamada ?clase pol?tica?, de ?los medios?, as? como de otros dependientes y socios, incluso de los m?s bajos estratos sociales, han hecho del apoyo al proyecto ?globalizador? su modo de vida, para obtener privilegios y pagos por sus servicios. Y si no pocos obran con cinismo y picard?a, existen tambi?n quienes se enga?an y acaban convenci?ndose de que su trabajo en apoyo de neoliberales y se?ores mafiosos es para bien de su alma y de su pa?s.


3?. Este proceso de ocupaci?n integral, ?transnacional? o ?globalizadora? ?de gran parte del mundo y de M?xico? ha ocurrido en gran medida ya; pero tiene el proyecto de extenderse y profundizarse a?n m?s, y hacer que todos los sectores y las ramas del Estado, la econom?a, la cultura y la sociedad mexicana formen parte del inmenso complejo dominado por el imperialismo. Los impactos directos e indirectos, abiertos y encubiertos de las redes actuales del imperialismo han comprobado ?para quien quiera verlos y o?rlos, y no tema reconocerlos? las grandes mentiras del neoliberalismo sobre la ?econom?a de libre mercado?, sobre ?los progresos y el desarrollo de la naci?n mexicana?, y sobre tantas otras ?bondades neoliberales? que nos empobrecen y someten cada vez m?s. Hoy mismo, en medio de todos los desastres y desenfrenos que sufrimos, hay voceros que defienden con fingidas razones la privatizaci?n y desnacionalizaci?n de todo M?xico. En realidad esos voceros de las fuerzas que dominan gran parte del mundo y del pa?s, mienten incluso cuando llegan a aceptar los efectos perversos de sus pol?ticas. Para seguir ocult?ndolos, unos a otros se echan la culpa y siguen aplicando, extendiendo y profundizando las mismas pol?ticas que llevan a la miseria creciente de las mayor?as, y al coloniaje informal e integral del pa?s, acusando a los gobiernos m?s d?biles o a los anteriores al suyo de no haber logrado las metas que ellos se proponen y que afirman estar fundadas en una presuntuosa ciencia de punta. Con distintos modos de enga?ar, buscan justificar o legalizar la continuaci?n de las pol?ticas neoliberales de ocupaci?n y saqueo.
4? Este proceso de ocupaci?n neoliberal ha provocado tambi?n una degradaci?n profunda de la pol?tica y un vaciamiento de la democracia representativa, con la correspondiente crisis, descr?dito y corrupci?n de los partidos, incluyendo a los de la llamada izquierda institucionalizada, que devienen ?tiles y funcionales al capital. Asimismo, el neoliberalismo fortalece sus funciones e instituciones represivas, transform?ndolas en garantes de la estabilidad social y del control autoritario de la fuerza de trabajo, la ciudadan?a organizada y la sociedad civil. El fin esencial del actual Estado nacional de competencia es hacer rentable al pa?s en el mercado neoliberal y optimizar las condiciones nacionales de rentabilidad del capital trasnacionalizado. Para ello lleva a cabo una permanente intervenci?n econ?mica, social, pol?tica, ideol?gica, cultural y militar, y, si es necesario, una guerra social interna para facilitar la penetraci?n y explotaci?n trasnacional.


5?. Mientras todo eso ocurre, criminalizan las protestas sociales, violan gravemente los derechos humanos, disimulan la impunidad, ?aplican el derecho? a su arbitrio e incluso lo invocan para actos claramente violatorios de la Constituci?n y de las leyes de la Rep?blica, y van introduciendo lentamente en nuestro marco jur?dico un ?derecho de excepci?n?. Por un lado le piden al pueblo mexicano que ?obre conforme a derecho?, y por otro act?an violando sistem?ticamente las leyes y la Constituci?n, pretendiendo adem?s legalizar la arbitrariedad. As?, con ese doble rasero quieren esconder la violaci?n o desestructuraci?n permanente del derecho p?blico y privado, civil y penal, y sobre todo del derecho Constitucional.
6?. Y como si todo estuviera orquestado, pasan de sus conceptos de ?gobernabilidad democr?tica? a los de ?gobernanza?. En nombre de la ?seguridad nacional? ?al estilo de la administraci?n Bush? desatan una fingida guerra contra el terrorismo, en la que tal vez a diferencia de aqu?l, utilizan al Ej?rcito, provocando relaciones de odio mutuo entre ?ste y el pueblo, mientras alientan con sus pol?ticas p?blicas y privadas la corrupci?n de los partidos, los Poderes de la Uni?n y de cuanto l?der grande o peque?o se preste a ser asimilado.
7?. Con tama?as medidas, ellos mismos est?n conscientes que han llevado al pa?s a una crisis de las instituciones y a la liquidaci?n de una gobernabilidad m?nimamente democr?tica. Pero est?n listos a dar los pasos necesarios para tomar las medidas pol?tico-militares contra la ciudadan?a insumisa y contra los pueblos ind?genas aut?nomos que defienden sus recursos, territorios y tierras, su cultura, vida y dignidad.
8?. Este proceso de ocupaci?n integral se ha realizado con dos armas tradicionales: la represi?n y la cooptaci?n, el autoritarismo exacerbado de Estado y la asimilaci?n, asociaci?n y corrupci?n. Esta doble pol?tica busca hoy como ayer que los propios mexicanos se atemoricen o se vuelvan c?mplices y socios menores de la p?rdida y sometimiento de nuestro pa?s. Se aplica as? de nuevo la pol?tica que un presidente de Estados Unidos llam? ?de la zanahoria y el garrote?. El objetivo de la misma consiste, simult?neamente, en sembrar el miedo y en comprar al temeroso, sum?ndolo o someti?ndolo a los l?deres-socios y a las fuerzas de apoyo social, cultural, pol?tico, militar, para-militar y econ?mico del sistema. Esa pol?tica se aplica hasta en los estratos m?s bajos y miserables de la sociedad, con m?s miedo y menos pago.


9?. El proceso de ocupaci?n integral de M?xico, sus consecuencias y peligros, se advierte en pr?cticamente todas las medidas que las fuerzas dominantes han venido tomando desde los a?os ochenta, con base en un proyecto de represi?n-negociaci?n, en el que los acuerdos se logran con la l?gica pragm?tica de los oportunistas: ?ganar algo hoy, aunque se est? m?s sujeto, corrompido y amolado ma?ana?; y aunque ?ma?ana? los ?gringos? y sus aliados ocupen mayores, m?s y mejores posiciones, fuerzas, empresas y poder. Hecho que se vuelve evidente a nivel mundial desde el 2005, a?o en el que el gran capital y el imperialismo colectivo encabezados por Estados Unidos han decidido aplicar (siempre que la correlaci?n de fuerzas lo aconseje) la nueva ?pol?tica de concesi?n cero? a los movimientos de pueblos ind?genas, ciudadanos y trabajadores que exijan el cumplimiento de los derechos humanos integrales, individuales y colectivos, civiles y pol?ticos, econ?micos, sociales, culturales y ambientales, nacionales, ?tnicos y de g?nero, alcanzados en luchas anteriores.
10?. La persecuci?n tiene en la mira a los insumisos que insistan en la realizaci?n de un proyecto pac?fico y legal que les permita satisfacer los intereses generales y el bien de todos, y acabar con el proyecto neoliberal que nos esclaviza y coloniza, y que corresponde a una nueva pol?tica de conquista integral y de ?desarrollo del subdesarrollo?, de destrucci?n de nuestro patrimonio natural, cultural, cient?fico, art?stico y comunitario, as? como de menoscabo de las infraestructuras encaminadas a la soluci?n de los problemas sociales y nacionales, propios del inter?s general y del bien com?n en M?xico y el Mundo.
11?. A contracorriente de la propaganda neoliberal, la naci?n sigue siendo el espacio de nuestras luchas de resistencia, y la base estrat?gica de nuestra articulaci?n con las resistencias de las naciones y los pueblos del mundo entero al capitalismo. La disputa por la naci?n pasa por la defensa de sus recursos naturales y estrat?gicos, por la lucha contra la ocupaci?n neoliberal de nuestros pa?ses. La resistencia patri?tica es fundamento de las transformaciones democr?ticas y sociales de largo aliento, que nuestro pa?s requiere urgentemente.


12? Pr?ximos a celebrarse el Bicentenario del inicio de la Guerra de Independencia y el Centenario de la Revoluci?n Mexicana, los objetivos de construir una naci?n libre, soberana y pluricultural y de garantizar la justicia social, han sido traicionados y contin?an siendo un pendiente hist?rico. Peor a?n, la creciente integraci?n a Estados Unidos, la subordinaci?n a los intereses de las potencias y las grandes corporaciones, la aplicaci?n de las pol?ticas neoliberales que destruyen las conquistas sociales hist?ricas, y hoy la amenaza de imponernos un Plan M?xico o la ?Iniciativa M?rida?, han venido alejando aquellos objetivos por los que tantos cientos de miles de mexicanos sacrificaron su vida.
Las dimensiones de la ocupaci?n
2. C?mo ocurre el proceso de ocupaci?n integral
13? El territorio mexicano encierra enormes riquezas materiales y culturales. Es una tierra con grandes reservas de agua y un amplio espectro de minerales, que van del oro al uranio y de los inorg?nicos a los apreciados hidrocarburos. Con 2,7 millones de km2 de mar patrimonial y 9 mil 330 kil?metros de costas, generalmente de aguas tibias, circundadas por arrecifes coralinos y pobladas por especies marinas muy variadas y valiosas, cuenta con un suelo f?rtil que dio origen al ma?z -amenazado hoy por la revoluci?n verde, los transg?nicos y el TLCAN-, as? como con cientos o miles de especies m?s igualmente en peligro y muchas ni siquiera identificadas por la ciencia, que hacen de M?xico un ?rea de megadiversidad.
14? Al TLCAN, megaproyecto que aceler? el proceso de ocupaci?n contempor?neo, mediante la desregulaci?n del patrimonio nacional, la extranjerizaci?n total de la planta productiva y la mercantilizaci?n del campo (la Madre tierra), se sigui? el Plan Puebla Panam?, proyecto de infraestructura para la integraci?n territorial, energ?tica, biol?gica y maquiladora, con el fin de resolver el d?ficit energ?tico de Estados Unidos, trasladar el problema de la migraci?n y los trabajos precarios hacia el sur ?creando as? una nueva frontera de la conflictiva socioecon?mica?, y para dejar en manos del Banco Mundial, Conservaci?n Internacional y otros organismos similares la invaluable riqueza biol?gica del Corredor Mesoamericano, que es pieza central de comunicaci?n y canal de alimentaci?n y enriquecimiento entre las selvas h?medas del norte de Chiapas (muy particularmente la Lacandona) y del sur del Continente (la cuenca amaz?nica).


15? Estos megaproyectos, atravesados por el del corredor del Istmo de Tehuantepec, son acompa?ados hoy por otros de naturaleza distinta: los megaproyectos de seguridad, que comprometen ya no s?lo la soberan?a alimentaria o econ?mica de M?xico, sino ?ntegramente su soberan?a como naci?n. La Alianza para la Seguridad y Prosperidad de Am?rica del Norte (ASPAN), que no es ni tratado ni acuerdo, para eludir la sanci?n de la sociedad, pone en riesgo la vigilancia de nuestras fronteras, y desde all? nuestra seguridad interior, as? como la independencia de las fuerzas de seguridad de M?xico, por una supuesta amenaza del terrorismo. Los cuerpos de seguridad de Estados Unidos, en cambio, tienen la facultad de actuar para garantizar la seguridad de la regi?n completa, con atribuciones en suelo mexicano, que son, por decir lo menos, inconstitucionales. Curiosamente, se agregan a la ASPAN, la integraci?n energ?tica (el saqueo de nuestros hidrocarburos), tan delicada por el valor material y simb?lico del petr?leo en M?xico, y el libre tr?nsito de especies (biopirater?a legalizada).
16? Como si fuera insuficiente, en la actualidad se refuerza la ASPAN con un Plan copiado de la triste y desastrosa experiencia colombiana, la denominada ?Iniciativa M?rida?, que aportar? recursos estadounidenses para el combate al narcotr?fico en M?xico, pero que ser?n, como los cr?ditos atados, otorgados en especie y acompa?ados de las instrucciones de uso y de los instructores estadounidenses. El Plan M?xico y las pol?ticas de ?inteligencia? y ?seguridad? que se est?n poniendo en marcha son una amenaza a la sociedad mexicana. Se trata de romper tejidos comunitarios, crear una cultura de la delaci?n y sospecha, y de convertirnos a todos en potenciales delincuentes a juicio de algunas altas autoridades que nadie controla, que no tienen sanci?n social, y que obedecen las directivas del Comando Norte de Estados Unidos.
17? Saqueo econ?mico hasta la ?ltima gota de petr?leo, hasta el ?ltimo grano de ma?z criollo, hasta el ?ltimo c?digo gen?tico, provenga de planta, animal o ser humano; este es el escenario que se construye con los megaproyectos econ?micos, y que se garantiza con los megaproyectos de seguridad. Disciplinamiento social, fragmentaci?n, represi?n directa, selectiva, masiva, medi?tica, subliminal, simb?lica, hasta convencernos de que aislados, solos y encerrados es como podemos construir nuestra felicidad. Disuadirnos de actuar, atemorizarnos, des-sujetizarnos, es el prop?sito. Colocarnos en la situaci?n de sospechosos, mediante el mecanismo ?tolerancia cero?, el operativo desmovilizador. La disoluci?n de la naci?n mexicana, el objetivo estrat?gico, y convertirnos en ?estrella? de Estados Unidos de Norteam?rica, el ?mejor futuro posible?.


3. La dimensi?n econ?mica. Integraci?n subordinada total
18? La econom?a mexicana se encuentra hoy mucho m?s integrada a un proceso que inicia y termina fuera del pa?s. Constituye una pieza intermedia de un rompecabezas que se arma y se decide en el extranjero y de acuerdo con una l?gica ajena a las necesidades y voluntades internas. El mercado interno es alimentado por bienes importados y la producci?n interna nutre las cadenas mundiales. Esto es signo de una p?rdida de autosuficiencia y, por tanto, de una vulnerabilidad econ?mica acrecentada. La incorporaci?n al mercado mundial, en la mayor?a de los casos es a trav?s de las filiales de empresas extranjeras que operan en el pa?s, y, cuando no, sirve solamente para elevar la jerarqu?a de nuestros supermillonarios en las listas de Forbes, nunca para fortalecer la capacidad de autorreproducci?n y autodeterminaci?n de la naci?n mexicana.
19? La pol?tica econ?mica, en un pa?s que depende del exterior, se orienta total y casi indiscriminadamente hacia la obtenci?n de divisas. Entregar los recursos petroleros, gas?feros, agr?colas, mineros o cualquier otro, generando incluso desabastecimiento interno, se justifica por la obtenci?n de esas divisas que, inexplicablemente, en vez de aplicarse al bienestar nacional, se acumulan en las b?vedas del Banco de M?xico o se fugan bajo la forma de ganancias o de abonos a la eterna deuda externa. Exportar j?venes en condiciones de alto riesgo para obtener remesas; exportar petr?leo, depredando el ambiente natural y social, y vaciando aceleradamente los yacimientos; exportar trabajo, realizado sin protecci?n ni derechos, con salarios diez veces menores que los del resto de Am?rica del Norte y con jornadas de trabajo abusivas, maquilando productos de los que no podemos hacer uso, porque son s?lo una peque?a pieza de un proceso ajeno: ?stos son los pilares de la econom?a y las finanzas del pa?s.
20? El campo ha sido depredado: los campesinos han quedado sin cr?ditos y con tierras que se van reduciendo y desgastando, acosados por los empresarios del agrobussines y por la necesidad de explotar exhaustivamente sus parcelas, sin permitirles descanso. Se ha perdido capacidad de autosuficiencia y, simult?neamente, competitividad. Los subsidios al campo se destinan a los grandes empresarios, en vez de apoyar la producci?n campesina, que es la que m?s conserva las especies criollas. Primero la revoluci?n verde y hoy la importaci?n de granos de baja calidad, pero bajo precio, y la introducci?n de transg?nicos, han acabado con el cuerno de la abundancia y diversidad del que nos enorgullec?amos todav?a en los a?os sesenta del siglo pasado1. El debilitamiento de nuestra autosuficiencia alimentaria tiene en enero de 2008 una fecha fatal: en virtud del cumplimiento del TLC, los granos b?sicos (ma?z, frijol) quedar?n, desde ese momento, absolutamente desprotegidos. Ser?n arrasados por la falta de cr?ditos o subsidios, por los precios o por los cultivos transg?nicos, si los campesinos, que est?n acentuando sus protestas, no son apoyados por la sociedad en su conjunto.
21? La deuda externa, de 42 mil 604.3 millones de d?lares2, motor original de la conquista financiera que impon?a cr?ditos atados al modelo productivo del exterior, y hac?a depender cada vez m?s a los pa?ses endeudados de los grandes prestamistas y de sus tasas variables, se acompa?a hoy de una abultada deuda interna de un bill?n 498 mil 608.3 millones de pesos3, construida con dudosos mecanismos, entre los que destaca el rescate bancario. Podr?a afirmarse que las deudas interna y externa conforman un mismo paquete que, subdividido, crea la falsa ilusi?n de estarse liberando de la sujeci?n externa, pero que, con la extranjerizaci?n del sistema financiero, mantiene las finanzas del pa?s, y en general la pol?tica econ?mica, sometida a las disposiciones de los organismos acreedores externos, del FMI y del Banco Mundial. Con la creciente deuda externa se impuso un nuevo tributo colonial al pueblo de M?xico. Parad?jicamente, esta deuda crece al mismo tiempo que se empieza a entregar el petr?leo al exterior (por inversiones en el sector). Esto es, se abren simult?neamente dos canales de extracci?n de nuestras riquezas que, en una espiral maligna, van secando los pozos del patrimonio nacional.


22? La pol?tica monetaria, que deber?a responder a las necesidades internas de ajuste, es prisionera del Banco Mundial y del FMI, desde el momento en que se decret? la autonom?a del Banco Central. El gobierno mexicano pierde el control de las pol?ticas monetarias y se refuerza as? la aplicaci?n de un proyecto colonizador, empobrecedor, excluyente y desnacionalizador. Con la pol?tica de endeudamiento externo-interno, y con la pol?tica que determina el valor del peso como divisa, los grandes monopolios y sus complejos militares-empresariales pueden extender su fuerza, aumentar sus utilidades y propiedades a discreci?n.
23? Ante una situaci?n de abastecimiento del mercado interno por importaciones, de un sector productivo en parte precarizado y casi totalmente orientado a la exportaci?n, con base en el abaratamiento de salarios; con un turismo de enclave y con una industria extractiva saqueada, as? como con un sector social desmantelado, las actividades que dinamizan el empleo, y en las que se refugian los mexicanos que no emigran, son cada vez m?s el narcotr?fico, las actividades il?citas y deleznables, como la pornograf?a y la pederastia, y los cuerpos de seguridad, que no dejan de crecer para controlar el descontento frente a esta descomposici?n. ?Qu? clase de sociedad se est? conformando sobre estas rutas?
24? La divisa privatizadora bajo el proceso de ocupaci?n neoliberal arroja un saldo escalofriante y a?n est? por cobrar sus ?ltimas cuentas. A estas alturas, m?s del noventa por ciento de lo que alguna vez fueron empresas del Estado han sido malbaratadas, en lo que ha constituido un negocio redondo para empresarios nacionales y extranjeros, que primero fueron subsidiados por ellas, luego las compraron por debajo de su precio real, en algunos casos fueron generosamente ?rescatados? con fondos p?blicos, para luego volverlas a comprar a precio de ganga. Ha sido as? que sectores como los bancos quedaron ya casi por completo en manos extranjeras. Ahora se va por lo que queda como pendientes de la agenda privatizadora, lo que pomposamente se denomina como las reformas estructurales de ?tercera generaci?n?, que adem?s representan nichos seguros para la inversi?n: la energ?a (petr?leo y electricidad), la salud y la seguridad social, la educaci?n p?blica, el patrimonio cultural, la biodiversidad y el agua. Es la privatizaci?n de la vida, en contraposici?n a cualquier futuro de justicia, equidad y bienestar social.


25? El petr?leo, s?mbolo de la soberan?a nacional desde el momento de su expropiaci?n y patrimonio esencial del pueblo de M?xico, ha sido objeto de una privatizaci?n hormiga, mediante los contratos de servicios m?ltiples. Simult?neamente, ha servido para financiar los gastos gubernamentales a costa de su descapitalizaci?n, que hoy es argumento para inyectarle inversiones privadas. Y de la misma manera, la amenaza de privatizaci?n se cierne sobre la electricidad y el agua. S?lo la resistencia activa mostrada por diferentes sectores de la sociedad ha logrado detener hasta hoy estos procesos, que son reclamados por el Banco Mundial y los inversionistas interesados.
26? M?xico enfrenta una crisis de agua, a pesar de su dotaci?n natural de r?os y lagos, contaminados, por cierto, en un 94 por ciento. En los ?ltimos a?os han desaparecido cinco lagunas y alrededor de 38 ciudades presentan problemas de agua. Once millones de personas no tienen acceso a agua potable y la conflictiva social por problemas relacionados con el agua o con su utilizaci?n productiva, como es el caso de la construcci?n de presas hidroel?ctricas, se incrementa proporcionalmente a su escasez.
27? Los largos a?os de ocupaci?n neoliberal han dejado un panorama desolador para la gente que depende de su trabajo para vivir. Para los que tienen la fortuna de tener trabajo, de 1982 a la fecha el salario ha perdido el 70 por ciento de su poder adquisitivo; es decir, se necesitar?a un incremento del 200 por ciento para recuperarlo. M?s de la mitad de la poblaci?n en edad de trabajar se encuentra en el desempleo, el subempleo o, en el mejor de los casos, en la llamada ?econom?a informal?, como un fen?meno que ha adquirido car?cter estructural, incluyendo las cadenas ?informales? de producci?n o distribuci?n de mercanc?as, en las que miles de personas a domicilio o en peque?os talleres inhumanos, producen o distribuyen por su cuenta para las grandes compa??as, marcas y tiendas de autoservicio, sin que ?stas los reconozcan como sus trabajadores.


28? Quienes encuentran ?empleo? se enfrentan tambi?n ahora al empleo precario: sin seguridad, sin prestaciones, con salarios de hambre y en condiciones en general violatorias de la Constituci?n y las leyes laborales. Para burlar sus obligaciones e inhibir a?n m?s la organizaci?n colectiva, los patrones recurren crecientemente a la tercerizaci?n o subcontrataci?n. Por si fuera poco, existe una verdadera campa?a para hacer aparecer toda conquista laboral como un privilegio, enfocada ahora especialmente a reducir los derechos a una jubilaci?n y pensi?n dignas. Para evitar las violaciones a las leyes, la soluci?n es f?cil: cambiar las leyes, y por ello se busca una reforma laboral que institucionalice la flexibilizaci?n brutal que se ha venido poniendo en pr?ctica.
29? Como mancuerna de estas pol?ticas neoliberales, se refuerza a?n m?s la ausencia de libertad de asociaci?n sindical, que en algunos casos se traduce en prohibici?n directa, como en las maquiladoras. Actualmente la mayor?a de los trabajadores formales se encuentran bajo sindicatos y contratos de protecci?n patronal; esto es, pactados mafiosamente entre ?lideres? y abogados con los patrones, con el desconocimiento absoluto de los trabajadores. El fen?meno de la migraci?n ata?e a toda la poblaci?n en el pa?s, y est? generando serios problemas pol?ticos, sociales y econ?micos, obligando a plantear nuevas estrategias de convivencia social.
30? El 17 por ciento de los migrantes mexicanos tienen entre 15 y 24 a?os de edad4. Solamente en el ?ltimo sexenio, m?s de tres millones y medio de mexicanos traspasaron la frontera hacia Estados Unidos. Algunas estimaciones se?alan que el 9.4 por ciento de los mexicanos se encuentran fuera del pa?s. Cerca de medio mill?n de connacionales fueron detenidos en el 2006 en Estados Unidos y deportados hacia M?xico. Los emigrantes son tambi?n centroamericanos y atraviesan nuestro pa?s sufriendo maltratos y violaciones a sus derechos humanos. Miles de hondure?os, salvadore?os, guatemaltecos y nicarag?enses son v?ctimas de violencia f?sica, extorsi?n, tortura y privaci?n ilegal de su libertad. Miles de mujeres han sufrido violaciones sexuales y abusos por parte de autoridades mexicanas. 5

31? Las pol?ticas neoliberales profundizan las migraciones y provocan nuevas corrientes y patrones de movilidad laboral hacia las regiones de agricultura comercial, ciudades capitales regionales y de la frontera norte, centros tur?sticos, reforzando la hist?rica marcha rumbo a Estados Unidos. La fisonom?a de los migrantes internos se diversifica ?tnica y generacionalmente, y se feminiza, al igual que la de los migrantes que cruzan la frontera hacia Estados Unidos, que es cada vez m?s heterog?nea social y culturalmente: trabajadores del campo y la ciudad, clases medias empobrecidas y sin empleo, sin olvidar los ?cerebros? fugados.
32? La xenofobia, casi siempre pensada hacia los extranjeros de nacionalidades varias, no se ha reconocido hacia otros migrantes internos que se desplazan por el territorio nacional, y quienes igualmente son exteriorizados, atributo para marcar diferencia, distancia y limitar derechos, racializados y excluidos por sus or?genes regionales, y estigmatizados como los de fuera en su propia naci?n. Es evidente una relaci?n entre exclusi?n neoliberal, xenofobia y racismo, particularmente cuando se trata de los emigrantes ind?genas en contextos urbanos, o el paso de un tipo de rechazo a otro, una vez que el otro se vuelve pr?ximo y ocupa un lugar, se fija y arraiga en el territorio. Los excluidos pueden tener distintos nombres y procedencias culturales, regionales y nacionales. La interioridad y la exterioridad, as? como la movilidad de las fronteras ?tnicas, culturales y locales, regionales, nacionales y transnacionales son constantes, como lo son sus cotidianas transgresiones.
33? El racismo y la xenofobia pueden dirigirse a muy distintos sujetos sociales internos y externos a la naci?n. El neoliberalismo fragmenta espacios de relaciones, identidades colectivas, la propia comunidad nacional y los movimientos sociales. Mientras estos procesos de fragmentaci?n separan, se produce parad?jicamente una homogeneizaci?n de las condiciones sociales y formas de exclusi?n que igualmente afectan a una diversidad de sujetos, y de las cuales pueden surgir estrategias comunes que articulen las luchas sociales.


34? En los ?ltimos a?os se da por un hecho que M?xico se encuentra en plena ?transici?n a la democracia?, si bien con sus contradicciones, avances y retrocesos. En realidad no existe tal transici?n a la democracia. La ?alternancia? de partidos y pol?ticos no ha alterado la continuidad de las pol?ticas neoliberales, la persistencia de las estructuras corporativas, la resistencia a saldar los cr?menes del pasado y la ausencia de mecanismos verdaderamente democr?ticos, a trav?s de los cuales la gente pueda participar y decidir. Tampoco ha cambiado la violaci?n constante de los derechos humanos y las garant?as constitucionales, la falta de control de los medios masivos de comunicaci?n, la impunidad y la corrupci?n. Los comicios se reducen a un circo electoral que va de reforma en reforma, sin impedir la repetici?n del fraude, la falta de respeto al sufragio efectivo, la posibilidad de que los ciudadanos puedan votar por proyectos y no s?lo por pol?ticos de uno u otro color, el derroche de recursos p?blicos que se invierten en las campa?as electorales y en los aparatos partidarios ?que se creen los due?os del pa?s y de la ?democracia??, sin propiciar la real disputa por el poder y evitar la ?alternancia? de las mafias narco-pol?tico-financieras que predominan m?s all? de las fronteras partidarias. Para que exista o, mejor dicho, para que pueda iniciarse una verdadera transici?n a la democracia, es indispensable primero una ruptura tajante, profunda, con el viejo orden, el desmantelamiento de las a?ejas estructuras antidemocr?ticas, comenzar a saldar decididamente los grandes pendientes humanos, democr?ticos y sociales que existen en el pa?s.
35? Las fuerzas armadas, cuidadosamente preparadas para la ?guerra interna? y la contrainsurgencia, desde los tiempos de las escuelas militares panamericanas dirigidas por Estados Unidos, han pasado a ser verdaderos ej?rcitos de ocupaci?n, emplazadas en vastas regiones del pa?s y en pr?cticamente todas las regiones ind?genas. Muchos de sus altos mandos est?n, como los pol?ticos civiles, asociados al gran capital, en formas directas o indirectas. La dependencia y vinculaci?n de las fuerzas armadas mexicanas con las estrategias militares y de inteligencia de Estados Unidos, en el marco del ASPAN, y a trav?s de la asistencia, entrenamiento y apoyo de todo tipo de militares de ese pa?s a sus contrapartes locales, han cerrado el c?rculo de la dependencia de M?xico en el terreno militar, de seguridad e inteligencia. La militarizaci?n de la seguridad p?blica y los cambios legislativos para adecuar el marco jur?dico-constitucional del pa?s a las exigencias estadounidenses en materia de seguridad y terrorismo, acent?an el car?cter neocolonial de nuestra dependencia.


36? La televisi?n y ?los medios?, que producen la ?verdad virtual?, a la manera de los antiguos magos de la India, capaces de hipnotizar a multitudes enteras, van imponiendo significados fabricados que sustituyen los sentidos comunes construidos colectivamente y, consecuentemente, tienden a borrar o parcelar las memorias y a generar una pasividad que inhibe la autodeterminaci?n como un proceso directo, activo y participativo del pueblo de M?xico.
37? Las elecciones han sido suplantadas en su a?orado papel de representaci?n de la ciudadan?a por el oligopolio de la televisi?n, por el uso abierto y encubierto de m?ltiples recursos de la cultura mexicana y estadunidense en materia de trampas electorales y de ?pol?tica sucia? antigua y electr?nica, para lograr los resultados deseados. A esto se suma la influencia monetaria y la manipulaci?n y violencia de los poderes f?cticos, que deciden en ?ltima instancia el rumbo de la ?transici?n democr?tica? y el car?cter de la alternancia. Los procesos electorales se transforman en eventos medi?ticos superficiales, en los que la oferta partidaria no difiere en la sustancia, y s?lo permite una alternancia controlada por los grandes electores neoliberales.
38? El Poder Ejecutivo sigue usando al presidencialismo, aunque sin bases sociales y sin negociaciones para que se beneficie por lo menos sectores de campesinos, trabajadores y clases medias. El Poder Legislativo logra votos de unanimidad o de mayor?a suficiente para aplicar las pol?ticas neoliberales, entre pleitos por las curules y las ?concesiones?, al tiempo que una llamada ?nueva izquierda?, pol?ticamente correcta, hace una oposici?n muy poco efectiva dentro del nuevo sistema de ?partidos de Estado? que encabezan el viejo PRI y el restaurado PAN. El Poder Judicial toma algunas medidas aut?nomas, a las que despu?s hace ajustes, interpretaciones, precisiones, con argumentos legales ?magistrales?, en los que echa abajo sus ef?meras oposiciones.
39? Los partidos pol?ticos se han mimetizado con el Estado en la aplicaci?n de la pol?tica neoliberal, de tal manera que son inconsecuentes con la defensa de los intereses nacionales, sociales y ciudadanos. Los partidos mexicanos son la expresi?n de la crisis de legitimidad y credibilidad que provoca la democracia tutelada por los poderes f?cticos, las corporaciones, los monopolios medi?ticos, el narcotr?fico y la delincuencia organizada. Esta crisis alcanza tambi?n a los partidos de la izquierda institucionalizada, al ser absorbidos en las reglas del juego que establece el poder, y al dejar de ser portavoces de las causas populares y de los movimientos sociales. Al divorciarse de la sociedad, estos partidos devienen en grup?sculos marcados por el arribismo, el oportunismo y la corrupci?n.


40? Las pol?ticas culturales del Estado mexicano y la transnacionalizaci?n corporativa neoliberal a trav?s de los medios masivos de comunicaci?n, la informaci?n y las llamadas industrias culturales, se han venido apropiando de la cultura con fines mercantiles y homogeneizadores. El patrimonio cultural, como memoria de la naci?n y de todos sus pueblos y componentes regionales, como soporte tambi?n de sus identidades, est? siendo sitiado por las corporaciones transnacionales y por el uso privado que de ?l hacen las elites pol?ticas regionales, y por la industria tur?stica que ocupa lugares, costas, territorios y recursos naturales que pertenecen a la naci?n, y en los que habitan pueblos ind?genas, a quienes se convierte en objetos ex?ticos de consumo.
41? El vaciamiento de valores y s?mbolos de identidad nacional que han guardado las propias instituciones culturales del Estado, el INAH y el INBA, y el despojo de sus funciones en defensa de este patrimonio nacional por instituciones como CONACULTA, violando el marco jur?dico existente, ha abierto el camino a su privatizaci?n y desnacionalizaci?n. El control de los medios de comunicaci?n ha significado la difusi?n de discursos y representaciones de un modelo de vida, de ser y de pensar ?nico, que niega y distorsiona las especificidades y las diversidades culturales, y sus formas propias de significar el mundo. La homogeneizaci?n y las formas en que se mediatiza la creatividad popular y se amenaza el patrimonio ?tnico?ling??stico?cultural de la naci?n mexicana, son una estrategia de estos poderes para disolver toda frontera pol?tica, ideol?gica y cultural que pueda impedir el avance del capital transnacional. La producci?n industrial y masiva de lo cultural promueve el consumismo, el individualismo, la competencia y un supuesto humanismo global y, consecuentemente, busca subsumir lo colectivo, la solidaridad y la fraternidad, manifestando su etnocentrismo y desprecio por las identidades de pueblos y culturas, que han de ser el sustrato a partir del cual se articulen otras identidades colectivas y un humanismo global democr?tico construido en el di?logo intercultural.


42? En materia educativa, el proceso de ocupaci?n est? dirigido fundamentalmente hacia dos objetivos: por un lado, ocupar las mentes de los j?venes, esto es, formar conciencias adaptadas a una situaci?n social determinada, y, por otro, a producir la fuerza de trabajo necesaria, en funci?n del lugar que ocupa el pa?s en la divisi?n del trabajo del capitalismo internacional.
43? La ocupaci?n en materia educativa ha quedado sancionada en los tratados comerciales y de libre comercio. Antes de la firma del TLCAN, bajo el salinismo, fueron modificados el Art?culo 3? constitucional, la Ley General de Educaci?n, que reglamenta dicho art?culo y las dem?s leyes secundarias. Esto es, que todo el marco jur?dico y legal que reg?a el sistema educativo nacional fue modificado en correspondencia con las nuevas reglas introducidas por el TLCAN. La repercusi?n m?s importante fue que dej? de concebirse a la educaci?n como un derecho social, y, por lo tanto, asequible a todos, en todos sus niveles y formas, para convertirse en un servicio; es decir, algo que puede ser privatizado, y cuyo acceso depender? de las posibilidades y preferencias individuales del consumidor. Esto significa, en materia de educaci?n superior y media superior, anular la responsabilidad social del Estado y, consecuentemente, acabar con el principio de gratuidad.
44? El desmantelamiento del Estado benefactor y la imposici?n del modelo neoliberal implic? la elaboraci?n y la instauraci?n de nuevas pol?ticas educativas, cuyo eje conductor ha sido el discurso de la calidad, la eficiencia y la competitividad. En nombre de la calidad se impulsaron medidas y reformas que modificaron de manera sustancial los esquemas de funcionamiento, las relaciones entre los distintos actores educativos dentro y fuera de las escuelas, los contenidos educativos y, de manera importante, los fines de la educaci?n en el pa?s. Para lograr estos objetivos, se han instrumentado los m?s diversos programas y pol?ticas de gobierno, como la carrera magisterial, los est?mulos a la productividad docente, o las ?escuelas de calidad? 6, encaminados a ganar un mayor control pol?tico del sistema educativo nacional, y una mayor subordinaci?n de sus actores sociales.
45? Los programas de est?mulos a los maestros alentaron el premio a la individualidad y a la competencia, eliminando la solidaridad y cooperaci?n acad?mica, promoviendo con ello una mentalidad empresarial, en la que los investigadores, ?por iniciativa propia?, buscan ?nichos? en el mercado, para colocar ?el producto? o resultado final de su trabajo, pues de ello depende en gran medida el monto del ingreso o salario personal.
46? En este contexto, y como consecuencia de las restricciones presupuestales a la educaci?n p?blica, pero adem?s bajo las presiones de organismos financieros internacionales como la OCDE y el Banco Mundial, se alent? a las universidades p?blicas a diversificar sus fuentes de financiamiento; lo que, traducido quiere decir por un lado imponer a sus alumnos un aumento en el cobro de colegiaturas, y, por otro, ponerse al servicio de las empresas que comparar?n los productos universitarios por una buena cantidad de dinero. En una palabra, estamos hablando de un proceso de privatizaci?n de la educaci?n superior. Tambi?n, como consecuencia del TLC, qued? abierto a la inversi?n privada el mercado de la educaci?n. Lejos de lo esperado, no llegaron con abundancia los capitales extranjeros, pero los inversionistas nacionales ocuparon r?pidamente el nuevo espacio que se abr?a. As?, entre 1990 y 2002 las escuelas particulares de nivel superior pasaron de 800 a m?s de 2 mil, y la matr?cula privada creci? de 22 a 33 por ciento respecto de la matr?cula nacional.
47? Como parte de esta misma tendencia general de privatizaci?n y mercantilizaci?n de la educaci?n, legitimada bajo el discurso de la calidad, los gobiernos neoliberales dejaron de impulsar el crecimiento de la Universidad Aut?noma tradicional que conocemos (cuyas tres funciones b?sicas son la ense?anza, la investigaci?n y la difusi?n de las culturas), para promover, primero el crecimiento de la universidad privada, la universidad a distancia y la creaci?n de Institutos y ?Universidades? Tecnol?gicas. Estas ?ltimas han recibido un gran apoyo gubernamental en los ?ltimos a?os, y se han creado ya m?s de 100 planteles; sin embargo, en realidad no son universidades (que cumplen m?nimamente con las tres funciones b?sicas ya mencionadas), sino centros de capacitaci?n y adiestramiento laboral post-bachillerato, con ciclos cortos de educaci?n, basados en la nueva concepci?n de un profesionista deshumanizado y sin conciencia hist?rica, con una concepci?n pedag?gica centrada en la ense?anza de manuales t?cnicos, y vinculados directamente con las empresas privadas enclavadas en la localidad, cuyos directivos deciden en ?ltima instancia los programas de estudio y los perfiles profesiogr?ficos de la regi?n.
48? Esta pol?tica de impulso a modalidades de educaci?n superior, distintas a la Universidad P?blica Aut?noma tradicional, fue planteada de manera deliberada para contener el crecimiento de la matr?cula en las mismas, evitando as? por un lado los problemas que provocar?a al gobierno la presi?n de miles de j?venes que no tienen la oportunidad de continuar estudiando, aunque tambi?n para cubrir con los requerimientos laborales que exige la cada vez mayor complejidad tecnol?gica en el ?mbito laboral. Para que el pa?s pueda atraer la inversi?n extranjera que busca el gobierno, es necesario ofrecerles una mano de obra d?cil y bien capacitada.
49? Una de las consecuencias sociales m?s graves de la aplicaci?n de la pol?tica neoliberal en materia de educaci?n, ha sido la exclusi?n de miles de j?venes a ejercer su derecho a recibir educaci?n universitaria. Ante la creciente demanda de acceso, y para legitimar estas pol?ticas de exclusi?n, se opt?, siempre bajo el discurso de la calidad, por hacer m?s selectivos y rigurosos los mecanismos de ingreso a las universidades. El argumento es que s?lo entren ?los mejores?. Se esconde as? el hecho tr?gico de que en nuestro pa?s s?lo el 23 por ciento de los j?venes en edad de cursar estudios superiores, est?n inscritos en el sistema educativo nacional.
50? En t?rminos de ?dominaci?n ideol?gica?, toda la educaci?n en M?xico, desde el nivel b?sico hasta el superior, est? siendo modificada por sucesivas reformas en sus contenidos y planes de estudio. En esencia, todos los cambios tienen como denominador com?n preparar a los alumnos para resolver problemas t?cnicos concretos, manteni?ndolos en un estado de pasividad; es decir, sin conciencia cr?tica de s? mismos y de la sociedad. Para esto se puede, y es necesario prescindir del estudio de la historia, artes, humanidades; pero es indispensable aprender a leer, a escribir (habilidades en el manejo del espa?ol) y conocer los n?meros (habilidades en el manejo de la aritm?tica). 7
51? En s?ntesis, el discurso neoliberal ha sido muy eficiente en el campo de batalla ideol?gica, y en gran medida ha sido exitoso en ocupar las mentes de los funcionarios, profesores y estudiantes, para que en aras de ?la calidad?, el ?desarrollo econ?mico? y la ?integraci?n laboral?, apoyen una educaci?n desnacionalizada, con amnesia hist?rica y funcional al modelo hegem?nico vigente.
4. La dimensi?n jur?dica o normativa
52? En el periodo del 2000 al 2006, M?xico tuvo la visita de 20 Mecanismos Internacionales del Sistema de Naciones Unidas y del Sistema Interamericano. De estos mecanismos se han derivado 16 informes que dan cuenta de la situaci?n de los derechos humanos, en temas como tortura, migrantes, discriminaci?n, independencia de magistrados y abogados, defensores de derechos humanos, vivienda adecuada, desplazados, ind?genas y violencia, entre otros. Sin embargo, con todo ello el pa?s ha venido acumulando una cantidad enorme de recomendaciones, que no logran que el gobierno d? pasos decididos para proteger debidamente los derechos humanos en la vida cotidiana, pues a?n se padecen violaciones graves y sistem?ticas, como son las ejecuciones extrajudiciales, la tortura y las desapariciones forzadas, adem?s de la pr?cticamente nula garant?a de los derechos econ?micos, sociales y culturales. Todo esto aunado a la impunidad y a severos problemas de acceso a la justicia.
53? Violaciones graves de los derechos humanos que han quedado impunes son las matanzas de Aguas Blancas, en Guerrero, en 1995; la de Acteal, en Chiapas, en 1997, y la de El Charco, igualmente en Guerrero, en 1998; los m?s de 600 casos de cr?menes de lesa humanidad cometidos por el r?gimen durante la guerra sucia de los a?os 60, 70 y 80; las agresiones y el asesinato contra periodistas y medios de comunicaci?n social; la violaci?n sistem?tica contra los derechos individuales y colectivos de los miembros de los pueblos y comunidades ind?genas; la muerte y violaciones graves a los derechos humanos de cientos de migrantes que intentan cruzar las fronteras de Guatemala con M?xico, y de M?xico con Estados Unidos, as? como las violaciones a su derecho a la seguridad jur?dica y al debido proceso; el hostigamiento en contra de las/los defensoras/es de derechos humanos; la criminalizaci?n de la protesta social y la reciente represi?n a los movimientos sociales, como han sido los casos de Canc?n (2003), Guadalajara (2004), y sobre todo San Salvador Atenco (2006) y Oaxaca (2006), a los que podr?amos a?adir la represi?n contra los obreros de la SICARTSA en el 2006, s?lo por mencionar algunos. Todo esto es muestra de que no se ha logrado atender de manera integral las violaciones de los derechos humanos, mediante una adecuada e imparcial investigaci?n, garant?as al debido proceso, sanci?n y reparaci?n de da?os.


54? La impunidad contin?a siendo una constante y es una muestra de los pocos avances concretos en materia de derechos humanos en M?xico. Entre los casos paradigm?ticos se encuentran la discriminaci?n y violencia de g?nero en los asesinatos y desapariciones de mujeres y ni?as que han ocurrido no s?lo en Ciudad Ju?rez, Chihuahua, sino tambi?n en otros estados de la Rep?blica, como Sonora, Sinaloa, Nuevo Le?n y el Estado de M?xico; la violencia de g?nero ejercida por militares en contra de ind?genas en varios estados del pa?s; las violaciones a los derechos sexuales y reproductivos, especialmente de las mujeres y los cr?menes de homofobia.
55? Al final de la administraci?n foxista ocurrieron graves atropellos a los derechos humanos por parte de las autoridades estatales y federales, que recurrieron a la represi?n policial como una medida para sofocar los descontentos sociales en diversas regiones del pa?s. En lo que va de este sexenio se ha mantenido la impunidad a favor de los culpables de esas violaciones a las garant?as individuales y han ocurrido otras, como las detenciones de los l?deres sociales oaxaque?os, su internamiento injustificable en penales de alta seguridad, los tratos crueles, inhumanos y degradantes de los que han sido v?ctimas estando en prisi?n, as? como su posterior consignaci?n por el delito de secuestro equiparado a 67 a?os y medio de c?rcel; la muerte de la ind?gena de 73 a?os Ernestina Ascensi?n Rosario en la sierra de Zongolica, Veracruz, presuntamente causada por elementos del Ej?rcito, as? como los ya referidos atropellos del 14 de junio, 27 de octubre y 27 de noviembre del a?o 2006, y los del 16 de julio de 2007 en Oaxaca. Adem?s, las autoridades han exhibido un reprobable desinter?s en el cumplimiento de su responsabilidad de perseguir y castigar a los culpables de violaciones a los derechos humanos. La exoneraci?n por parte de la Secretar?a de la Defensa Nacional y un juez de Saltillo, de catorce de los veinte militares en servicio activo que el 11 de julio de 2006 participaron en los delitos de violaciones sexuales (propios e impropios), lesiones, intimidaciones y tratos crueles, inhumanos y degradantes, as? como la debilidad con la que actuaron los organismos de procuraci?n e impartici?n de justicia de Coahuila.


56? En lo que va de la administraci?n de Felipe Calder?n, desde su toma de posesi?n no hay tampoco determinaciones y definiciones claras y contundentes de pol?tica p?blica al respecto, y el tema apenas se incluy? en forma muy acotada en el Plan Nacional de Desarrollo 2006-2012; por el contrario, se ha incurrido en pr?cticas como el notable incremento del empleo de las fuerzas armadas en tareas de seguridad interna, as? como la aceptaci?n t?cita de la criminalizaci?n de la protesta social que, se sabe desde siempre, propician violaciones masivas a las garant?as individuales, las libertades y los derechos pol?ticos. Es m?s, con el pretexto del combate a la delincuencia organizada ha llegado a proponer reformas penales contrarias a la Constituci?n, que comprometen gravemente la vigencia de derechos humanos fundamentales, y en la ?ltima reforma que realiz? el Senado al C?digo Penal Federal, se asimil? de manera confusa al delito de terrorismo la protesta social pac?fica y el derecho a la manifestaci?n p?blica. Todo ello ha hecho pensar en el prop?sito del r?gimen de montarse sobre el reclamo de la sociedad de ver satisfecho su derecho a la seguridad, para deslizarse hacia un gobierno cada vez m?s autoritario y represivo.
La lucha por la independencia y la soberan?a nacional sigue
Ante esta situaci?n de verdadera emergencia nacional en que nos encontramos, llamamos a todas las fuerzas patriotas y nacionales a continuar con el proyecto de lucha, que puede y debe ser pac?fico, por la democracia. Conscientes de que el anhelo hist?rico de M?xico consiste en estructurar un pa?s soberano y democr?tico, que permita a todos los integrantes de su naci?n su pleno desarrollo, en su unidad y en su pluralidad, en sus comunidades y para todos y cada uno de sus miembros. Ello significa impulsar la solidaridad y el apoyo entre los componentes de la sociedad.
Es necesaria e impostergable la organizaci?n de comunidades aut?nomas en todo el pa?s; comunidades cuyos miembros se autoidentifiquen y se autogobiernen democr?ticamente para la producci?n-intercambio-defensa de su alimentaci?n, sus art?culos de primera necesidad, su educaci?n y concientizaci?n, con ni?os, mujeres, ancianos y hombres para la defensa de la vida, del patrimonio p?blico, de los pueblos y de la naci?n, para la preservaci?n del medio ambiente y el fortalecimiento de los espacios laicos y de los espacios de di?logo, que unen en medio de diferencias ideol?gicas y de valores compartidos.
Llamamos respetuosamente a las comunidades existentes, o a quienes tomen las iniciativas de sus propias organizaciones, a ejercer en todo momento la democracia como libertad, como pluralidad de creencias filos?ficas y religiosas, como honestidad individual y colectiva, con claridad en el manejo de los fondos y recursos p?blicos o colectivos; como desmercantilizaci?n de servicios, que s?lo pueden darse aumentando la cultura comunitaria y las relaciones de inter?s social general.
Llamamos respetuosamente a esas comunidades a no embarcarse en discusiones abstractas o dogm?ticas sobre las mejores formas de organizarse. Todas las experiencias muestran que para los prop?sitos emancipadores, la l?gica de la combinaci?n de fuerzas y organizaciones es m?s eficaz, cuando lo principal es lograr objetivos comunes. Seg?n su historia, conocimiento y experiencias de organizaci?n y lucha, cada movimiento escoger? las organizaciones jer?rquicas para fines de defensa, en tanto para esos fines ?stas revelen ser las m?s eficaces. Y lo ser?n siempre que entiendan el ?mandar obedeciendo? como los lineamientos generales que les dan las bases, e informando a ?stas de sus actos, sin salirse de esos lineamientos. Y, en todo caso, proponer los cambios necesarios a las bases y darles la ?ltima palabra en la decisi?n.
Al mismo tiempo que llamamos a la unidad en la diversidad de las fuerzas patriotas y liberadoras, pedimos que reflexionen sobre la importancia que para la lucha por la independencia de la naci?n, para la democracia en M?xico y para un nuevo socialismo tiene la construcci?n de alianzas, frentes o bloques, en los que los trabajadores y pueblos marginados, excluidos y discriminados tengan, dentro de las organizaciones alternativas, un peso real y moral efectivo, por su fuerte presencia, y por la decisi?n inquebrantable de no traicionarlos a la hora del triunfo, como ha ocurrido en el pasado, en que se les usa y mediatiza a la hora de las luchas liberadoras y se les olvida y abandona a la hora de los triunfos.


Ninguna alianza, frente o bloque construir? otro mundo posible y mejor que se encamine a la emancipaci?n humana, si no tiene f?sica y moralmente presentes a los pobres de la tierra y a quienes est?n decididos a echar su suerte con ellos. Cabe recordar que muchos grandes latinoamericanos cumplieron con ese prop?sito que Mart? precis? para las luchas de nuestra Am?rica.
No son tolerables ni morales ni ?pol?ticas? ni ?realistas? m?s burlas a los pueblos indios y a los trabajadores proletarios, que siempre han sido utilizados como carne de ca??n o como instrumento por quienes, cuando triunfan, los dejan en iguales o peores condiciones de exclusi?n y discriminaci?n, hechos vergonzosos que se dan desde la lucha por la independencia de M?xico hasta la traici?n colectiva a los acuerdos de San Andr?s. Impedir que esas traiciones se repitan es posible, y si no se cumplen al pie de la letra, otro mundo mejor ser? imposible.
No nos enga?emos y no nos enga?ar?n: M?xico har? una gran contribuci?n a la liberaci?n humana.
Juntos luchamos, juntos ganaremos, gobernaremos juntos.
?Por Paz con Democracia?


Pablo Gonz?lez Casanova, V?ctor Flores Olea, Miguel Concha Malo, Miguel ?lvarez, Luis Hern?ndez Navarro, Alicia Castellanos Guerrero, Gilberto L?pez y Rivas, H?ctor de la Cueva, Ana Esther Cece?a, Magdalena G?mez, Higinio Mu?oz, Samuel Ruiz Garc?a, Jos? Antonio Almaz?n, Dolores Gonz?lez, Pablo Romo Cedano, Gonzalo Ituarte Verduzco, Juan Ba?uelos, Juan Brom, Oscar Gonz?lez, Guillermo Brise?o, Guillermo Almeyra, Alfredo L?pez Austin, Carlos Fazio , Rafael Reygadas, Mar?a Fernanda Campa Uranga, Manuela Alvarez y Santiago Alvarez.
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1 En el momento en que se rompe la autosuficiencia alimentaria, o incluso como parte de los mecanismos que la precipitan, se inicia la importaci?n de ma?z de baja calidad para forraje y las pol?ticas de dumping que no solamente arruinan a los campesinos, sino que facilitan la erradicaci?n de especies nativas de mucho mayor calidad nutricional, pero de menor rendimiento productivo. Actualmente se importan alrededor de 10 mil toneladas., un tercio del ma?z que se consume en el pa?s.
2 Es el saldo de la deuda externa neta del sector p?blico federal. Datos del Banco de M?xico a junio de 2007.
3 Deuda interna neta del sector p?blico federal al cierre de julio del 2007.
4 Seg?n expertos del Fondo de Poblaci?n de las Naciones Unidas (UNFPA)
5 Ver datos de Sin Fronteras I. A. P. y Frontera con Justicia A. C.
6 El programa de ?escuelas de calidad?, por ejemplo, otorga recursos adicionales a las escuelas de educaci?n b?sica, con el objetivo de mejorar las condiciones infraestructurales de las mismas; sin embargo, por un lado est? basado en una relaci?n comercial, mediada por el dinero, entre el gobierno federal, el local y los distintos actores de la escuela (docentes, estudiantes y familias), y, por otro, profundiza, en lugar de subsanar las desigualdades existentes, ya que el programa establece que la cantidad de recursos que aportar? la federaci?n depender? de la cantidad de recursos que aporte la propia escuela. Como resultado, las escuelas que m?s dinero pueden aportar, m?s recursos reciben, y viceversa.
7 Este es el sentido de la ?ltima reforma realizada a la educaci?n secundaria (la RIES, Reforma Integral a la Educaci?n Secundaria), que entr? en vigor a partir del ciclo escolar 2006-2007.
Publicado por solaripa69 @ 17:52
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