domingo, 25 de noviembre de 2007
LA REPRESION DEL 25 DE NOVIEMBRE DE 2006.

Escrito por: Iván Salvatierra Castillo.

En el contexto del movimiento social oaxaqueño, la Sección XXII del SNTE y la APPO programaron para el 25 de noviembre de 2006, una marcha que se iniciaría frente al edificio de la procuraduría de justicia, unos kilómetros al sur de la ciudad y que concluiría en el campamento de la APPO ubicado enfrente del templo de Santo Domingo, estableciendo a la vez, por el costado oriente del centro de la ciudad un cerco pacífico en torno a la policía federal preventiva que para ese entonces se había acantonado y atrincherado en el zócalo capitalino y calles adyacentes.

Visto a la distancia y después de lo sucedido la tarde y noche de ese día, se puede pensar en una acción torpe o provocadora; pero en el momento en que se decide no, ya que no se trataba de enfrentar a la policía, era una marcha más, fundada en las garantías constitucionales y arropada por la candorosa ilusión de que el poder no se atrevería a atacar la marcha, más aún cuando faltaban unos cuantos días para el cambio presidencial. Ahora parece evidente que precisamente, era la última oportunidad del régimen para golpear y tratar de desmembrar al movimiento para dejar limpio y sin sobresaltos al nuevo gobierno del presidente de facto, Felipe Calderón, eso no se previno.

Ahora se sabe, gracias a nuestro informante, que llamaremos Manuel, ex agente del CISEN y de la AFI, comisionado en Oaxaca en el 2006 y hoy fuera de esos organismos, se sabe que las fuerzas represivas federales PFP y AFI elaboraron un meticuloso plan de acción represiva que incluyo la participación de las policías de Oaxaca y bandas de sicarios, desde preventiva hasta municipal, pasando por ministerial, Industrial y brigadas de paramilitares priístas y “porros” estudiantes fósiles de la Universidad estatal. Toda vez concluida la elaboración el punto por decidir era cuándo debería ponerse en marcha. La movilización popular y magisterial del 25 de noviembre era la oportunidad, dada la ya urgente aplicación.

El plan represivo, comprendió desde el contacto inicial con los contingentes del movimiento hasta acciones que deberían sucederse días después, pasado el momento de enfrentamiento. Contaba ya con información suficiente de las posibilidades de resistencia del Movimiento, de sus militantes más aguerridos, de su muy limitada capacidad de respuesta.

Aspectos fundamentales en la estrategia del plan, fueron:

A). Aparentar que la policía federal era la agredida y que sólo respondió a la agresión.

B). Obligar a los militantes del Movimiento a enfrentarse con las fuerzas represivas en los puntos previamente seleccionados.

C). Contar con una alta movilidad de fuerzas, equipo y recursos, periféricos a la fuerza de choque principal.

El propósito principal del plan represivo fue destruir al movimiento a través de su desmembramiento, persecución y encarcelamiento de sus líderes; luego, sembrar pánico entre la población simpatizante a través de acciones de fuerza represiva y dar una “lección” al pueblo oaxaqueño sobre lo que le esperaría de proseguir con su apoyo al movimiento.

El objetivo se consiguió a medias, consiguió paralizar por un momento al movimiento, no fue desmembrado, si mermado. Se encarcelaron más de 300 personas, la mayoría ni militante ni simpatizante, simples ciudadanos. Se consiguió aterrorizar y desmovilizar a la población simpatizante, la “lección” al pueblo de Oaxaca, tuvo frutos en lo inmediato; pero paulatinamente el miedo deja de dominar a la población.

EL PLAN EN ACCION.

El estado mayor de las fuerzas represivas consideró la movilización del 25 de noviembre como el acontecimiento indicado, en consecuencia, puso en estado de alerta a todas las fuerzas participantes.

1. Los provocadores.- Los “porros” universitarios al mando del hijo de la loba, Leticia Toro, en ese momento diputado local, se infiltraron en la marcha del Movimiento, llevaban consigo mochilas con botellas de gasolina, su atuendo incluía gorras y paliacates para confundirse entre los militantes. Ellos actuarían en su momento como incendiarios de edificios públicos y vehículos. De igual forma, de las “perreras” municipales, salieron camionetas cargadas de policías municipales que posteriormente también se incorporaron a la marcha, iban vestidos de igual forma, pantalón de mezclilla, gorra y pañuelo, llevando consigo teléfonos celulares ya que su principal misión era informar de los desplazamientos de los militantes, de su capacidad de resistencia y de la identificación de los más aguerridos.


2. La provocación.- Cuando los contingentes de la marcha se habían situado a una cuadra de distancia de las trincheras de la PFP, los infiltrados iniciaron la escaramuza contra la policía, arrojando cocteles “Molotov” y piedras, ya iniciada la contienda, siguieron una ruta incendiaria que iba del centro de la ciudad hacia la zona norte, hasta el paseo “Juárez”, la ruta había sido seleccionada con el propósito de que militantes arrastrados por los provocadores siguieran esa ruta hacia el norte de la ciudad.

3. El enfrentamiento.- Varios fueron los puntos de escaramuzas; pero la acción represiva se concentró en la calle de macedonio Alcalá, del centro al norte, los militantes interpretaron que las fuerzas represivas tenían como propósito “tomar” el campamento de Santo Domingo, cuando en realidad era un garlito en el que cayeron tratando de defenderlo. El campamento en realidad tenía un valor simbólico mínimo, lo que realmente pretendía la policía era concentrar la oposición en esta calle y paulatinamente ir empujando hacia el norte de la ciudad.

4. El empuje represivo.- La militancia del movimiento efectivamente concentró su resistencia del centro hacia el norte de la ciudad y las fuerzas represivas les empujaron pausadamente durante un tiempo, en tanto el conjunto de las fuerzas policíacas oaxaqueñas y destacamentos motorizados de la PFP se apostaban en los flancos oriente y poniente, sin hacerse visibles todavía. En la medida que el tiempo pasaba y la resistencia de los militantes, así como su “parque” y número de ellos diminuía, el empuje de las fuerzas represivas del centro al norte, se incrementó en número, violencia y rapidez. Se dibujaba ya el otro escenario previsto, la eminente desbandada y huida hacia el norte.

5. ¿Por qué el norte?- Fueron dos las razones del plan represivo, la primera relativa a la posibilidad de movilización de sus fuerzas, las calles del centro de la ciudad son estrechas y no permiten la movilidad simultánea y paralela de un elevado número de vehículos, un número reducido de militantes podía paralizar momentáneamente este avance, no así al norte, donde las calles se hacen más amplias, particularmente la calzada “niños héroes permite el avance paralelo de cuatro vehículos y hay áreas amplias como el crucero con la calzada Porfirio Díaz, el entronque del estadio “Eduardo Vasconcelos” y cuando menos otros tres cruceros. La segunda, el norte citadino, habitado por la clase media, era el menos simpatizante con el Movimiento por lo que se preveía un menor apoyo de la población, no abrirían las puertas de sus casas para refugiar a militantes, como seguro hubiera sucedido en el oriente, poniente y sur de la ciudad. Llevar hacia esa zona al grueso de los militantes, permitiría la cacería motorizada.

6. La desbandada y la cacería.- Los enfrentamientos se iniciaron entre las 17:30 y 18:00 horas, para las 9 de la noche, las fuerzas de la resistencia estaban ya lo suficiente mermadas para lanzarles el ataque final, así sucedió y como se había previsto la huída se dio hacia el norte, algunos ni siquiera alcanzaron a llegar a la calzada “Niños héroes”, se refugiaron en auténticas ratoneras como el cine club “El Pochote” donde fueron apresados, otros todavía se enfrentaron con las fuerzas que cerraron la pinza desde oriente y poniente, algunos militantes alcanzaron a llegar a la altura de la facultad de Medicina de la Universidad; pero en general, los “levantones” tuvieron su mayor efecto en esa zona.

7. El “parte”.- Para las 9:45 de la noche los enfrentamientos habían dado paso a la cacería, las llamas de los incendios causados por los provocadores iban cesando, se escuchaban las ráfagas de ametralladoras, presumiblemente contra la fachada de la escuela de Medicina. Los prisioneros fueron concentrados en los “cuarteles” de las policías, ninguno de los líderes del movimiento fue capturado, una noche de estupor cayó sobre Oaxaca.

No se sabe y presumiblemente no se sabrá del número de muertos y desaparecidos, los familiares han sido silenciados a través del terror. Se ha filtrado la información sobre la existencia de cuerpos en los sótanos del edificio de la procuraduría, de otros más arrojados a la fosa común del panteón “Jardín”, de otros, también arrojados al pozo de un rancho de un narco priísta y aún de otros llevados en helicóptero y arrojados al mar. De los nombres y apellidos no se da cuenta, ni se dará por algún tiempo.

CONCLUSIONES.

La represión del 25 de noviembre no fue circunstancial, su ejercicio fue consecuencia de un plan previamente elaborado.

El no cumplió con todos sus propósitos.

El movimiento social encabezado por la Sección XXII del SNTE y la APPO, no utilizó las “Tácticas de la guerrilla urbana” que en su momento denunció la procuradora Lizbet Caña Cadeza. De haberlo hecho, hubiera seleccionado el terreno de enfrentamiento u su predecible zona de refugio para una muy segura y obligada retirada.

El Movimiento no se propuso enfrentar a la policía, de ser así el contingente de enfrentamiento hubiera sido mucho mayor, mejor pertrechado y aplicado una estrategia por elemental que fuera.

No entraron en acción los supuestos destacamentos del Ejército Popular Revolucionario u otra organización armada, como los propagandistas del régimen habían dicho. De haber participado, otro hubiera sido el resultado, dada la muy descubierta intervención policíaca, fácil presa de cualquier hipotético comando armado.

Las víctimas, heridos y prisioneros, como siempre fueron de un Movimiento sustentado en la movilización pacífica.

No se ha escrito el último capítulo, queda entre interrogantes la afirmación de uno de los guerreros de las barricadas “La próxima vez no será con resorteras”.


25 de noviembre, un año después
Escrito por Carlos Beaz: La Jornada
domingo, 25 de noviembre de 2007
Ha pasado ya un año desde aquel terrible 25 de noviembre, cuando en la capital oaxaqueña cientos de manifestantes que se retiraban del centro de la ciudad fueron atacados con extrema brutalidad por policías y por pistoleros al servicio del gobierno estatal.
Los medios dieron amplia cobertura a los disturbios ocurridos aquella tarde, y sin la más mínima seriedad, atribuyeron la responsabilidad de los incendios a miembros de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). Sin embargo, buena parte de ellos guardaron un silencio cómplice ante la arbitraria detención de decenas de ciudadanos oaxaqueños, de los cuales la mayoría –como se demostraría más tarde– no estaban directamente relacionados con las protestas, y menos con los enfrentamientos y hechos de violencia ocurridos ese día.
Los detenidos fueron sujetos a crueles maltratos y a abusos de todo tipo por parte de corporaciones policiacas federales, estatales y municipales y 141 prisioneros fueron enviados al puro estilo porfirista y de manera ilegal a un penal ubicado en Nayarit, a más de mil 500 kilometros de la ciudad de Oaxaca. Los procedimientos legales a los que han sido sujetos los detenidos están plagados de irregularidades, como lo han documentado las diferentes comisiones de juristas y defensores de derechos humanos que los han investigado. El Poder Judicial en Oaxaca, supeditado totalmente a los designios del gobernador, ha jugado un papel central en la represión que han sufrido cientos de ciudadanos oaxaqueños en estos dos últimos años.
Ha pasado ya un largo año desde aquella aciaga tarde, y los responsables de los excesos policiacos y de la violación generalizada de las garantías constitucionales de cientos de mexicanos siguen no sólo gozando de impunidad, ya que todos ellos siguen ocupando importantes puestos públicos. Aristeo López, el siniestro jefe policiaco del ayuntamiento de la capital oaxaqueña fue ascendido, como también fue premiado Eduardo Medina Mora, quien funge actualmente como procurador general de la República.
Para muchos oaxaqueños, el 25 de noviembre es una fecha trágica que trajo una oleada de terror y miedo. Los días que siguieron fueron terribles, ya que desde la progubernamental Radio Ciudadana se incitaba al linchamiento de opositores, y de manera coordinada las policías estatal y federal siguieron deteniendo y golpeando a decenas de ciudadanos oaxaqueños. Muchos huyeron del estado o se ocultaron para evitar ser detenidos o asesinados. En Oaxaca reinó el terror y el miedo se respiraba en el ambiente.
El 25 de noviembre significó también el fin de una etapa del movimiento ciudadano de Oaxaca; la represión obligó a un repliegue necesario, el cual no evitó que en los tres meses siguientes ocurrieran constantes movilizaciones, realizadas ya no sólo en la capital del estado. El 8 de marzo de este año, y encabezada por cientos de mujeres, una nueva megamarcha sacudió las calles de la ciudad de Oaxaca, donde menudearon los gritos de “la APPO vive” y “la APPO somos todos”, demostrando que a pesar de la feroz oleada represiva, el movimiento ciudadano había recuperado su capacidad de movilización y de convocatoria.
Los violentos hechos ocurridos el 25 de noviembre son una afrenta para los ciudadanos oaxaqueños, que no ha sido olvidada. La demanda de que los responsables de la represión y de los abusos cometidos en contra de la población oaxaqueña sean castigados se mantiene firme y debe ser compartida por el resto de los ciudadanos de nuestro país. “ Ni perdón ni olvido”, esa es la consigna que ha acompañado a las movilizaciones recientes en Oaxaca. El 25 de noviembre no se olvida, y no se podrá olvidar hasta que los asesinos y torturadores paguen con cárcel los crímenes que han cometido en contra de la ciudadanía.
Abaratan Oaxaca, pero nada más no la visitan

Mantienen turisteros precios de 2005; ofrecen descuentos de hasta 30%
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Virgilio Sánchez
Agencia Reforma

OAXACA, Oaxaca, 22-Nov .-La ciudad de Oaxaca está en barata... pero nadie la visita. De acuerdo con las estadísticas de la Secretaría de Turismo estatal, durante los meses que duró el conflicto magisterial, en 2006, visitaron a la capital oaxaqueña más turistas que durante este año.

En el análisis de visitantes que hizo la dependencia a los principales destinos turísticos de la entidad, la capital perdió 174 mil 506 turistas respecto al año anterior, cuando se vivió la revuelta social.

Incluso, en los meses en que había enfrentamientos, barricadas, incendios de camiones, marchas y plantones que encabezaron la APPO y la sección 22 del SNTE, de mayo a noviembre de 2006, la afluencia fue superior al mismo lapso de este año.

Lo mismo sucedió con los ingresos que se obtienen del turismo. La ciudad de Oaxaca perdió 551 millones 729 mil 495 pesos durante este año respecto a lo obtenido en 2006.

Pide APPO a la Corte amplíe indagatoria sobre violación de derechos en Oaxaca
Campesinos de Atenco demandan que escuche testimonios sobre incursión policiaca
El Comité del 68 solicita que reciba pruebas contra Díaz Ordaz y Echeverría por genocidio
Gustavo Castillo García
Con la intermediación de la diputada perredista Aleida Alavez Ruiz, integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) solicitaron a Guillermo Ortiz Mayagoitia, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que el máximo tribunal del país autorice que se amplíe hasta octubre de este año la investigación sobre las violaciones a derechos humanos cometidas en Oaxaca durante el gobierno de Ulises Ruiz.
Durante el encuentro, que duró más de una hora y en el que también participaron integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), se pidió al presidente de la SCJN que los magistrados que integran la comisión que indaga lo sucedido en San Salvador Atenco –en mayo de 2006– tengan una reunión con las víctimas y se les den a conocer algunas omisiones cometidas en las resoluciones judiciales relativas a los procesos que se siguen a los detenidos.
En tanto, integrantes del Comité del 68 pidieron a Ortiz Mayagoitia que la Corte analice la posibilidad de abrir una audiencia pública para escuchar testimonios o recibir pruebas que acrediten la comisión de genocidio en los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y de Luis Echeverría Álvarez, para que este último sea juzgado por delitos de lesa humanidad.
Respecto al encuentro, la legisladora perredista informó que en el caso de la APPO, Ortiz Mayagoitia dijo que analizará la posibilidad de que integrantes de esa organización social se reúnan en la ciudad de México con los magistrados que investigan lo sucedido en esa entidad.
Aunque Alavez Ruiz reconoció que el próximo 29 de noviembre se tiene programado un encuentro en Oaxaca de los togados con integrantes de la APPO, María del Carmen López, vocera de la organización en el Distrito Federal, dijo que aun así se busca aportarles algunos testimonios y pruebas de violaciones a las garantías individuales, como detenciones arbitrarias y desapariciones.
Asimismo, señaló que acudirán ante la ONU para denunciar lo sucedido en la entidad, por lo que una delegación viajará a Ginebra, Suiza, para entregar un informe que elaboró la Asociación Internacional de Juristas, en el que se demuestra que hubo detenciones ilegales.
Publicado por solaripa69 @ 12:18
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