lunes, 10 de diciembre de 2007

MAS TRIBUTOS PARA MAYOR DISPENDIO

López Obrador llama a manifestarse para evitar ser bolseados con la reforma fiscal
La protesta, con carteles contra la aplicación de nuevos impuestos y el gasolinazo
“Hay que unirnos todas las fuerzas progresistas para transformar al país y no ir de comparsas de la derecha fascista”
Insiste el tabasqueño en que se fortalezca al FAP
Ciro Pérez Silva (Enviado)
Chalco, Méx., 9 de diciembre. Andrés Manuel López Obrador llamó a la sociedad mexicana a colocar carteles en las ventanas de cada vivienda para manifestar su rechazo por la entrada en vigor de nuevos impuestos derivados de la llamada reforma fiscal, por el incremento a la gasolina y al diesel, que provocará una cascada de aumentos en todos los sectores, y por la apertura a la importación sin aranceles de maíz y frijol.
Al continuar su gira por la zona oriente del estado de México, en la que sólo este domingo logró convocar a poco más de 50 mil personas, López Obrador recordó la promesa de iniciar aquí, donde viven alrededor de 10 millones de mexicanos que se encuentran entre los más pobres del país, su primera gira de trabajo como presidente electo. “Nos robaron la Presidencia, pero todos los programas y proyectos que ofrecimos los vamos a cumplir; más temprano que tarde este movimiento va a triunfar”, enfatizó.
La presencia del tabasqueño en una zona de clara influencia perredista motivó gran movilización de simpatizantes, quienes colmaron las plazas para escuchar el mensaje lopezobradorista en un número que lleva a los organizadores de las giras del “presidente legítimo” a afirmar que se encuentran entre las más concurridas de este primer año de giras por los municipios del país, comparables, inclusive, con las concentraciones que tuvieron lugar en el mejor momento de la campaña presidencial.
Aquí, en esta zona oriente del estado de México, López Obrador fue ovacionado prolongadamente cada vez que en los diversos municipios que visitó entre el jueves y el domingo se refirió a las versiones de que dejaría el PRD y formaría otro partido.
“No voy a renunciar al PRD ni estoy formando otro partido”, fue la frase que más ovacionaron los asistentes a los diversos mítines. “Porque ha costado mucho construir mi partido y hasta han perdido la vida un importante número de compañeros”, subrayó una y otra vez el tabasqueño, entre los aplausos y expresiones de aprobación de los mexiquenses que simpatizan con este movimiento.
En alusión al hecho que motivó tales versiones, que fue su rechazo a la aprobación por legisladores del PRD de la llamada reforma electoral, López Obrador explicó que debía aclarar su punto de vista, “porque debía ser congruente con lo que pienso, que se trata de fortalecer la alianza del PAN y del PRI en los órganos electorales; el que calla otorga, y yo no podía permitir que luego me reclamaran por no haber rechazado tales reformas”, dijo.
El “tejemaneje”
Aseguró que en las cúpulas de ambos partidos “está el tejemaneje” del bloque conservador, y destacó la necesidad de “unirnos todas las fuerzas progresistas para transformar al país y no ir de comparsas de la derecha fascista”, y fortalecer al Frente Amplio Progresista, así como a cada uno de los partidos que lo integran: PRD, PT y Convergencia, además de sumar a grupos sociales y personas sin partido; “debemos estructurar una alianza que nos permita enfrentar al bloque de derecha”, insistió.
Puntualizó que el PRD en el Congreso no puede seguir aprobando iniciativas que no tengan como propósito “rencauzar el rumbo del país”.
En diversos momentos de su mensaje López Obrador se refirió a la frágil situación económica de la población, misma que, sostuvo, se verá aún más afectada en enero con el aumento a las gasolinas y el diesel, así como con los nuevos impuestos derivados de la reforma fiscal y la apertura de la frontera para la importación de granos.
“Los mexicanos seremos bolseados por el gobierno espurio de Calderón, con la llamada reforma fiscal, que se sintetiza en la imposición de nuevas contribuciones. No hay diferencia alguna entre la política fiscal y recaudatoria de Calderón con las medidas de cobrar impuestos por el número de ventanas en cada vivienda o por el número de perros en las casas que decretó en su momento el dictador Antonio López de Santa Anna”, detalló el político tabasqueño, además de señalar que el bloque de derecha es incapaz de reconocer en una persona ajena a su nivel social a un mexicano con los mismos derechos; “se sienten de sangre azul”.
Ejemplificó este comportamiento de dirigentes, legisladores y autoridades emanadas del partido albiazul con el cúmulo de críticas que lanzaron en contra del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, por ofrecer una pista de patinaje sobre hielo en el Zócalo para todos los habitantes de la capital de la República.
“Ellos, los panistas, piensan que sólo a ellos está destinado ese tipo de espacios recreativos, que sólo son para los ricos, para los potentados, y no pueden ver que los hijos del trabajador y del obrero también disfruten de esta diversión. Por cierto, los invito a todos a que vayan al Zócalo a patinar sobre hielo”, les dijo.
Calderón, la retórica cavernaria
carlos acosta córdova
México, D.F., (apro).- Todavía no encuentra el presidente Felipe Calderón un estilo propio para comunicarse con la gente. Ni siquiera hay certeza de que lo esté buscando. Lo que sí es cierto es que cada vez se parece más a Carlos Salinas de Gortari, aunque sólo en la parte retórica, en el discurso.

Como candidato dio muestras reiteradas de ello, y como presidente ya van varias. Las últimas, en los días previos al primer aniversario de su gestión, durante su discurso del primero de diciembre y en los días posteriores, en los que sus estrategas de comunicación social armaron una burda campaña de entrevistas en medios electrónicos en los que el presidente se dedicó, lastimosamente, ante los pobres resultados en muchos frentes, a decirle al país que no podíamos estar mejor.

Y, sí, como Salinas, el presidente ha empleado un discurso en el que la autocrítica está ausente de manera ostensible. Ni siquiera un “vamos bien pero tenemos que redoblar el esfuerzo” de las fórmulas retóricas del priismo. No, a un año de gobierno calderonista, el mensaje que se pretende a golpe de entrevistas en radio y televisión y del infame bombardeo de spots --¡todo el día!-- de la Presidencia y de las secretarías de Estado, es: “estamos mejor que nunca, qué bien se están haciendo las cosas, cómo trabaja el gobierno, uff, por el bienestar de los mexicanos”.

A fuerza de reiterar, el presidente quiere convencer de una realidad que no es. Abusa de las justificaciones, de la reducción y simplificación de problemas, las verdades a medias, las comparaciones, las descontextualizaciones, los lugares comunes, las minimizaciones, la ausencia de autocrítica y el echar mano de toda suerte de recursos retóricos que en su momento empleó Salinas… salvo las metáforas, que no se le dan mucho a Calderón, y que aquél empleaba al tope.

El mensaje recurrente, explícito o implícito era y es: “mi gobierno es el mejor”.

Pero en la magnificación de logros y el velado autoelogio, Calderón ofende la inteligencia de la gente, falta al respeto, toma el pelo.

En dos de los principales temas de la vida nacional –la lucha contra el narcotráfico; el empleo--, el presidente ha querido tender una cortina de humo a través del discurso. Inútil, pues a estas alturas ha quedado claro que la administración, con toda la espectacularidad del despliegue militar, apenas está descubriendo de qué tamaño es el animal y, también, de qué tamaño son las posibilidades reales de atacarlo. No hay duda de los esfuerzos que se están haciendo, ni tampoco se pueden escamotear los avances. Pero si algo ha sido notorio es que el gobierno va de sorpresa en sorpresa, apenas reconociendo al enemigo --que también está en casa, admite apenas-- en sus diversas y cada vez más brutales maneras de expresarse.

Pero donde no hay perdón es en el caso del empleo. Nadie esperaría que un gobernante, al menos en la política mexicana, reconociera un fracaso, menos en un tema social y económico tan sensible, y mucho menos si la aspiración era, es, ser el presidente del empleo.

Es ofensivo vanagloriarse de un logro que no es. Qué bien que haya más trabajadores afiliados al IMSS. Pero el presidente no quiere aceptar que en su primer año de gobierno el aumento neto de empleos fue raquítico; que hay más desempleados ahora que cuando asumió el mando del país; que el ritmo de crecimiento de los empleos eventuales es mayor al de los permanentes, que crece el número de puestos de trabajo sin contrato y sin prestaciones; que ahora hay más mexicanos es busca de una segunda chamba porque la que tienen no les da un ingreso suficiente; que crece el empleo doméstico; que la informalidad aumenta… En fin, el saldo del primer año de la “presidencia del empleo” es: puestos mal pagados, inseguros, precarios… de mala calidad, pues.

Y eso hasta Vicente Fox lo reconocía. Pero Calderón, imposible. Como con Salinas, a fuerza de la reiteración, del abuso de la retórica, el país está de plácemes.

Justicia preciosa (Primera de dos partes)
soledad jarquín edgar
Guadalajara, Jal., 10 de diciembre (apro-cimac).- El mismo día en que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) exculpó al gobernador de Puebla, Mario Marín, de haber violado las garantías individuales de Lydia Cacho, durante su detención y traslado desde Cancún, Quintana Roo, a la capital poblana, en diciembre de 2005, la periodista recibió una llamada telefónica de una de las víctimas de Jean Succar Kuri, quien, entre lágrimas, le espetó: “¡Por nuestra culpa te van a matar; te dije que no nos ayudaras!”.

El golpe secó de las palabras de la joven de 15 años de edad, caló hondo en el ánimo de Cacho que, sin saber qué decir, dejó escapar su impotencia y explotó en llanto.

Del otro lado del teléfono, la adolescente buscaba respuestas a lo que había pasado en la Corte. “Yo ya no quiero estar viva”, le dijo la joven a una frágil Lydia Cacho.

En vísperas de que se cumplan dos años de lo que ella misma define “secuestro disfrazado” y sus secuelas --torturas psicológicas, amenazas de violación y acoso por parte de policías judiciales de Puebla que la trasladaron, por carretera, a Puebla, en un viaje de casi 22 horas--, la autora del libro Los demonios del edén habla de la pesadilla que vivió durante todo ese tiempo.

--¿En estos dos años, confiabas en que habría justicia? –se le pregunta.

--Sí, por supuesto. Por eso escribí Memorias de una infamia. Fue todo un experimento reportear mi propio caso y entender el sufrimiento de las víctimas de este problema, porque a lo que te lleva el aparato de justicia penal en México es a un estado de indefensión, de miedo, una especie de `Síndrome de Estocolmo` con la Procuraduría General de la República.

Añade:

“A pesar del conocimiento y la educación emocional que tengo, hubo días cuando en la PGR me descubría suplicando con lágrimas que, por favor, hicieran algo, cuando tenían todos los elementos de prueba. Escuchaba y creía en las promesas de la fiscal Alicia Elena Pérez Duarte y de José Luis Santiago Vasconcelos, subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR, y del propio procurador Eduardo Medina Mora.

“Y cuando salía del juzgado, mis abogados también se emocionaban y decíamos que, a lo mejor, sí iban a hacer algo…Pero pasaban uno o dos meses y robaban las pruebas y llorábamos. Decíamos: no vamos a darnos por vencidos. Luego, nos volvían a llamar para hacernos creer que algo funcionaría…”.

Sigue la periodista:

“Lo mismo fue sucediendo con la Corte. El 27 de noviembre, las ministras Margarita Luna y Olga Sánchez Cordero engañaron al país, porque en todos los medios se decía que la Corte iba contra Marín. Los indicios eran que teníamos seis votos y, de pronto, ¿qué sucedió? ¿Qué hilos se jalaron del martes, a las 2:30 horas, al jueves, a las 2:30, para que esas ministras dijeran que no hubo violaciones graves a mis derechos constitucionales?”.

Frente a la premisa de que los demonios andan sueltos, que el dinosaurio sigue ahí y que el monstruo es polimorfo, Lydia explica lo que, a su juicio, pasó:

--Hemos obtenido alguna información de quienes estuvieron cabildeando con los ministros de la Corte: sistemáticamente Manuel Barttlet Díaz, Emilio Gamboa Patrón, Miguel Ángel Yunes, Mario Marín, los abogados de Kamel Nacif, Manlio Fabio Beltrones… Me parece que estos son los nombres más importantes.

“También sabemos de reuniones del presidente del PAN (Manuel Espino) con todos los ministros. En alguna de estas sesiones se tocó mi caso, y hay dos versiones de los panistas de Puebla, a quienes he pedido que salgan a los medios, en lugar de decirlo off the record”.

Se trata, dice, de una “transacción política”, en la que se negoció el triunfo de Felipe Calderón con “carro completo” en Puebla. Luego, señala, en las elecciones locales, se dio el triunfo priista de la misma manera, con “carro completo”.

Agrega: “Pueden haber llegado recomendaciones, incluso, desde la Presidencia. No podemos olvidar que hay asesores, abogados de Los Pinos, que fueron abogados de Marín, entre ellos Julio Esponda, quien formó parte del pequeño grupo en la campaña de Felipe Calderón”.

Lydia Cacho es periodista, feminista y autora de Los demonios del edén, libro que documenta la existencia de una red de pederastia, con base en testimonios de mujeres jóvenes que fueron abusadas sexualmente en su infancia por el pederasta y pornógrafo Jean Succar Kuri, preso actualmente en el penal federal del Altiplano.

En nuevo libro, Memoria de una infamia, la también corresponsal de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) e integrante de la Red de Periodistas México, Centroamérica y el Caribe, sostiene sus premisas, y cuenta que, “cuando era niña, mi madre me decía que la verdad es mucho más ligera que la mentira, porque la mentira siempre cae por su propio peso”.
Publicado por solaripa69 @ 9:37 | 0 Comentarios | Enviar

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