Mi?rcoles, 07 de mayo de 2008

En Pemex, Calderón intenta trampear la Constitución, advierten especialistas

■ Busca modificar leyes secundarias para privatizar la paraestatal, concluyen en foro del FAP

■ Él y los legisladores que aprueben esa iniciativa serían sujetos de juicio político, coinciden Lorenzo Meyer, Juventino Castro y Castro, Bernardo Bátiz, Manuel Bartlett y Jaime Cárdenas

Ciro Pérez Silva

El intento de Felipe Calderón de “trampear” la Constitución modificando leyes secundarias para privatizar Petróleos Mexicanos (Pemex) lo hace sujeto de juicio político, advirtió el doctor en derecho Raúl Carrancá y Rivas, al participar en el simposio Petróleo y seguridad energética, que organiza el Frente Amplio Progresista (FAP).

En ese foro, ponentes como Lorenzo Meyer, Juventino Castro y Castro, Bernardo Bátiz, Manuel Bartlett y Jaime Cárdenas, coincidieron en que la propuesta presidencial de reforma intenta “un golpe de Estado constitucional”, y enfatizaron que la única forma de detener esta maniobra para privatizar Petróleos Mexicanos es la movilización social.

Luego de advertir que los mexicanos están en su derecho de reclamarle a Felipe Calderón el cumplimiento de la Constitución, los participantes convinieron en que también serían sujetos de juicio político aquellos legisladores que llegasen a aprobar dicha iniciativa pues, a juicio de Bernardo Bátiz, “ceder una posición estratégica como Pemex”, en la forma que pretende el Ejecutivo federal, “es o una tontería o un acto de traición”, mientras Jaime Cárdenas advirtió que los senadores del PRI Francisco Labastida, “responsable del Pemexgate”, y del PAN Juan Bueno Torio, ex funcionario de la paraestatal, o el diputado priísta Emilio Gamboa, entre otros, deben excusarse de participar en los debates sobre el tema, “por su evidente conflicto de intereses”.

En sus intervenciones, cada uno de los ponentes que participaron en la mesa de discusión denominada Expropiación petrolera y soberanía nacional, subrayaron que es imprescindible la movilización social para detener el “fraude constitucional” que pretende llevar a cabo el gobierno calderonista, al tiempo que el ex senador priísta Manuel Bartlett condenó el papel de los medios electrónicos, destacadamente de las televisoras, “que hacen una brutal labor de zapa en la conciencia nacional, transmitiendo el discurso mentiroso del gobierno y asegurando que la única salvación posible para México es que la ayuda venga de afuera”.

Al frente de la Comisión de Energía y Desarrollo del FAP, responsable de la organización del simposio, Porfirio Muñoz Ledo adelantó –al presentar a los integrantes de la mesa– que de prosperar la iniciativa de Calderón, México se encontraría “en el dintel de la ruptura del orden constitucional”, y confió en que el debate sobre la iniciativa de reformas a Pemex “no sea un debate a la antigüita en el que se oye a muchos, se escucha a pocos y no se hace caso a nadie”.

La apertura de las intervenciones ante el colmado auditorio de la antigua Escuela de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, estuvo a cargo del ex consejero del Instituto Federal Electoral Jaime Cárdenas, quien sostuvo que la pretensión de Calderón Hinojosa de violar la Constitución a través de cambios en las leyes secundarias, rompe el pacto social y político que dio origen al Estado mexicano.

Cárdenas, quien dijo haberse “espantado” ante la lectura de las iniciativas del Ejecutivo, destacó que la propuesta concede a un comité de transparencia y auditoría la facultad de legislar en materia de adquisiciones, contratos y obras, y al comité de remuneraciones la de fijar salarios, potestades ambas que son responsabilidad del Congreso; establece límites a la Secretaría de la Función Pública (SFP) y otros órganos de control para que no fiscalicen las actividades de la paraestatal; crea consejeros al margen de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos; permite la adjudicación directa de contratos y otorga facultades a la empresa petrolera para contratar deuda externa, entre otros ejemplos de violaciones concretas a la Constitución.

“Con esta reforma, el gobierno federal pretende dos cosas simultáneamente: maximizar la extracción del petróleo y traer inversión extranjera, que equivale a tener el pastel y comérselo”, señaló en su turno Lorenzo Meyer, quien sostuvo que en el tema del petróleo está en juego la naturaleza del nacionalismo mexicano.

Tras un breve recuento de la historia del petróleo en México, Meyer destacó que a diferencia de otras etapas, destacadamente las del siglo pasado, por primera vez se logró que antes de la aprobación de alguna ley se le abriera espacio a la opinión pública. “En el caso del Congreso, PAN y PRI dan la mayoría para aprobar la iniciativa de Calderón, y si no entra en el debate otro actor, que es la sociedad, que es el pueblo, esto no se podrá impedir.”

A su vez, el ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Juventino Castro aseveró que cualquier reforma –“y en mi concepto ésta lo es”– que promueva que un área estratégica fundamental para el país acepte la intervención de particulares, debe clasificársele como inconstitucional, además de que en la iniciativa se propone claramente “trampear” a la Constitución.

Referendo y plebiscito

Al plantear vías de acción para la participación social en la defensa del petróleo, los ponentes recordaron que si bien no se contempla en la Carta Magna las figuras del referendo o plebiscito, sí se establece la obligación del gobierno de consultar al pueblo, particularmente en lo que toca a reformas como las que propone.

Mencionaron los ponentes que el artículo 26 constitucional encomienda al Estado mexicano la organización de “un sistema de planeación democrática del desarrollo nacional”. Y para propiciar este encargo constitucional, el tercer párrafo ordena: “La ley facultará al Ejecutivo para que establezca los procedimientos de participación y consulta popular en el sistema nacional de planeación democrática, y los criterios para la formulación, instrumentación, control y evaluación del plan y los programas de desarrollo.

“Los mexicanos deben honrar la sabiduría política de su Constitución: lo que se proponga para el mejor manejo de los recursos naturales del subsuelo, que son del exclusivo manejo de la nación, debe consultarse, analizarse y votarse directamente por la nación”, subrayó el ministro Castro y Castro.

 

 

México debe apoyar a los más marginados, afirma Zoellick

■ En Tepoztlán se reunió con beneficiarios de Oportunidades y Escuelas de Calidad para ver el alcance de acciones contra la pobreza

Roberto González Amador (Enviado)

Tepoztlán, Mor., 6 de mayo. Para que México logre alcanzar su potencial como país, el primer paso es “apoyar a los más marginados”, declaró Robert B. Zoellick, presidente del Banco Mundial, quien este martes cumplió su primero de dos días de visita al país.

Zoellick se trasladó a este municipio, antes agrícola y hoy mayormente volcado a la actividad turística, para sostener reuniones con beneficiarios de los programas Oportunidades y Escuelas de Calidad –este último financiado con recursos del Banco Mundial–, “para entender de primera mano el alcance” de estas acciones de combate a la pobreza.

Fueron reuniones con grupos reducidos, sin apenas participación de voces críticas. Tuvieron la palabra para dialogar con Zoellick mujeres y jóvenes beneficiarios de Oportunidades, y madres de familia, profesores y alumnos de escuelas que también participan de los fondos de los programas públicos. Aunque el entorno hizo lo suyo: un gran retrato de Emiliano Zapata recibió a Zoellick cuando se reunió con estudiantes y alumnos de escuelas como Juventud Socialista o de la telesecundaria Felipe Carrillo Puerto, nombrada en honor del líder yucateco, fundador del Partido Socialista del Sureste, fusilado en 1924.

Zoellick escuchó y preguntó. En el auditorio de este municipio –donde fueron reunidos centenares de beneficiarios de Oportunidades para recibir su pago en efectivo– Zoellick escuchó a varias mujeres enumerar los beneficios que reciben: atención médica periódica, apoyos para la educación de sus hijos y, especialmente, el efectivo cada dos meses.

“A mi mujer le parece genial esta idea”, empieza Zoellick, al hacer referencia a que Oportunidades sólo transfiere el dinero a la mujer de la familia. Y pregunta si una familia que recibe recursos se “gradúa” después de un tiempo. O sea, si logra salir de pobre.

“Es algo que nos hemos cuestionado y en breve vamos a tener una solución a este cuestionamiento”, responde Salvador Escobedo, coordinador de Oportunidades. “Algunas personas, lo hemos visto en zonas urbanas, dejan Oportunidades porque los beneficios que reciben creen que no corresponden con las reglas que deben cumplir”.

Patricia Bahena, residente del lugar y beneficiaria del programa, toma la palabra para mencionar que son atendidas dos veces por año (es un requisito para seguir recibiendo los recursos) y que en caso de necesidad son enviadas a otro nivel de atención médica.

Empezar con buenas escuelas

El tema ahora es la educación. En el patio del colegio, después de escuchar los relatos de dos madres de familia y cuatro profesores sobre cómo se han mejorado los planteles con los recursos de Escuelas de Calidad, Zoellick recuerda que “he trabajado con México durante 20 años” y, apunta, “he visto avances”.

Pero, redondea, “el mundo también cambia rápidamente, por lo que para que México logre alcanzar su verdadero potencial, tiene que empezar con tener buenas escuelas”. Y estudiantes mejor preparados.

“El mundo se hace cada vez más pequeño, para que México logre alcanzar ese verdadero potencial tiene que ayudar primero a los más marginados a alcanzar su verdadero potencial. No hay duda de que los niños más pobres de México son tan inteligentes como los más inteligentes del mundo, pero necesitan condiciones para alcanzar su potencial”.

Educación fue también el tema de sus primeras actividades en México, país que visita por primera vez desde que fue elegido presidente de Banco Mundial el año pasado.

Se reunió ayer por la mañana, en privado, con la titular de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota.

Según información obtenida por este diario, el Banco Mundial podría participar en la evaluación de la calidad de la educación media y superior en el país, respecto a otras naciones, comentó un integrante de la comitiva de Zoellick. También se habría acordado que la institución multilateral participaría en un programa para facilitar el ingreso a educación superior a la población marginada.

La Secretaría de Educación Pública no informó nada al respecto

 

Zedillo y Fox pactaron mutua impunidad, acusa Salinas

de la redacción.

* Minimiza la grave crisis que enfrentó al final de su gestión

* De López Obrador, asegura que “manejó las leyes a su antojo”


México, D.F., 6 de mayo (apro).- Tras minimizar la grave crisis que enfrentó al final de su administración, el expresidente Carlos Salinas de Gortari acusó hoy a los gobiernos de Ernesto Zedillo y Vicente Fox de haber pactado para silenciar las condiciones en las que ambos entregaban al país, con el fin de deslindarse de sus responsabilidades.

En entrevista en su casa ubicada al sur de esta ciudad, con motivo de su nuevo libro La década perdida, Salinas de Gortari dijo: “Al final de mi gobierno si existía un problema, pero no una crisis. Precisamente, las decisiones que se dan con posterioridad, convierten ese problema en una crisis de una dimensión mayúscula".

De acuerdo con notas aparecidas en las páginas de Internet de diarios de circulación nacional, Salinas de Gortari dijo sobre ese supuesto pacto entre Zedillo y Fox:

"Ante esa situación, lo que pasó fue que los mexicanos esperaban tanto de ese cambio (el de Fox) que, al no informarles cuál era la circunstancia real que se vivía, no se les pudo explicar que no iba a haber posibilidad de responder a sus expectativas".

Añadió que esas expectativas "se frustraron”, lo que ocasionó que, “entre 2000 y 2006 tuvimos la administración con el crecimiento más bajo –el segundo más bajo-- desde 1934, a pesar de la enorme cantidad de recursos de que se disponía".

Según Salinas de Gortari, ese pacto fue revelado por los propios colaboradores de Fox.

En su número que está en circulación, Proceso dio a conocer la primicia del más reciente libro del expresidente, que tituló como “El gran juez, desmemoriado”, y del que publicó, con autorización de la editorial Random House Mondadori, fragmentos relevantes del prólogo y del capítulo 4.

Ahora, en entrevista, Salinas de Gortari aseguró:

"México perdió en el contexto mundial, cuando la economía de Estados Unidos y del resto de las naciones del mundo arrancaron un gran dinamismo económico durante esos pasados diez años y México cada vez creció menos".

Dijo que, en 1994, dejó el gobierno con un crecimiento económico de 4.5 por ciento al año. Y sostuvo que, en el sexenio de Zedillo, creció menos de 3.2 por ciento y en el de Fox 2.3 por ciento.

"Mientras que el resto del mundo y América Latina en particular rebasaban las tasas anuales de crecimiento de 5 por ciento, nosotros crecíamos cada vez menos", añadió.

Insistió que lo “alcanzado” por su gobierno fue desperdiciado.

"En un contexto de disponibilidad de recursos como pocas veces se había tenido en México. Sólo de exportaciones de petróleo, de remesas de trabajadores mexicanos en el extranjero, de inversión extranjera directa y turismo, al final de la década México recibía casi 100 mil millones de dólares por año y crecíamos cada año menos".

A una pregunta sobre el gobierno de Felipe Calderón, el expresidente señaló: “Ha habido un ánimo reformador, que ha encontrado en una corriente modernizadora del PRI, una respuesta responsable capaz de construir consensos y cumplir acuerdos. Repito: pueden debatirse las reformas, estar o no de acuerdo con ellas, pero que hay un proceso reformador relanzado”.

Aclaró que no piensa hacer ninguna presentación pública de su nuevo libro, el segundo en los últimos dos sexenios, y que, más bien, buscará participar en foros con universitarios.

--¿Busca con su libro la reivindicación? –se le preguntó.

--Creo que toda administración enfrenta problemas y, al final, deja un saldo de retos sin resolver y de activos para enfrentarlos. Eso es normal en el político cotidiano, pero lo más importante aquí es que hemos ensayado en estos 12 años dos alternativas: la del neoliberalismo y la del populismo, que no han funcionado.

 

Tarascadas a la renta petrolera

Luis Linares Zapata

Las reformas enviadas al Congreso por Calderón, presidente del oficialismo, llevan como consigna compartir la renta petrolera con los personajes y entes favoritos de su tambaleante administración. Para ello, empiezan por regularizar lo que de torcidas maneras han llevado a cabo en etapas sucesivas durante los años del neoliberalismo más entreguista que ha visto la historia reciente. Del contratismo, tanto en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como en Pemex, se han ido dando numerosos pasos encaminados a introducir al capital privado (por la trastienda) para hacerlo partícipe privilegiado de la producción de energía eléctrica (productor independiente) restringida, por ahora, a los clientes de gran tamaño. O, en el campo petrolero, asociarlo a los altísimos márgenes de utilidades que genera la exploración y perforación de pozos, tanto de gas (contratos de servicios múltiples) como de crudos (servicios adicionales)

Los pretextos para abrir las puertas de par en par a las trasnacionales de la energía son variados. Los primigenios se dirigieron hacia la incapacidad de obtener y movilizar los enormes recursos financieros que exige esta compleja industria. Siguieron los tecnológicos, en específico los conocimientos e instrumental para la producción a grandes profundidades marinas. Han hecho su aparición reciente los organizativos para manejar proyectos de envergadura y dar autonomía de gestión a las paraestatales. No se tiene, afirman, capacidad para operar en ambientes de exigente profesionalización y alto riesgo. Todo lo anterior navega sobre una capa de preconcepciones que sitúan a las empresas públicas en la picota de la ineficiencia y a las privadas en la excelencia per se.

La detenida lectura de las cinco iniciativas de Calderón proyecta una imagen nítida de sus propósitos entreguistas y tramposos. Las empresas que puedan entrar a la rebatinga de los contratos futuros en Pemex, todos santiguados por modificaciones a la Constitución, podrán aspirar a integrar sendas empresas energéticas. Pemex será, según afirman con repetido entusiasmo nacionalista y de respeto a lo que es de los mexicanos en los prolegómenos de las reformas, un titular del crudo y ciertos refinados. Aquellos capitales o empresas que exploren, perforen o extraigan crudo, además de hincarle el diente a los rendimientos de estas etapas, podrán continuar las operaciones hasta llegar al consumidor. Este punto final podrá ser el de gasolinas, gas doméstico o industrias usuarias de otros muchos petrolíferos. En toda esa rentable cadena, los privados compartirán con Pemex los crecientes rendimientos que la refinación o petroquímicas aportan. Pero, eso sí, Pemex será el titular de gasolinas, gas o derivados adicionales. Los concesionarios, contratistas y demás participantes pondrán los instrumentos, los conductos, administrarán los procesos transformadores por los cuales el gas se convierte en amoniaco, en electricidad o el crudo en combustóleo, plásticos y gasolinas. La propiedad de los instrumentos conductores, transformadores, perforadores y demás palancas productoras serán de las empresas participantes. El contenido que fluye por esos tubos y trenes de refinado es de los mexicanos y nadie lo tocará, arguyen. Sólo se les otorgará una participación de acuerdo a hallazgos, producción de crudo, costos de refinación, márgenes en utilidades por ventas, etcétera. Es decir, se les invita a que les sean simpáticos a los panistas y priístas aprobadores, a ponerse en la corta fila de los privilegiados, aspirantes a darle una tarascada al mayor tesoro que todavía permanece en las desinformadas manos de mexicanos incautos.

Con las reformas propuestas se explica, ahora, la insistencia de la tecnocracia derechista por definir la renta petrolera como la diferencia entre los ingresos por la venta de un barril de crudo y los costos de su extracción (ambos términos multiplicados por los millones de barriles diarios). Los rendimientos adicionales de la vasta cadena se tratarán fuera de tal concepción y quedarán reos de la más cruda rebatinga de postores y socios. Sólo que la renta de un barril de gasolinas es bastante mayor que la de uno de crudo. Y el de petrolíferos puestos en casa o en industrias consumidoras (fertilizantes, plásticos, reactivos químicos y medicinas) es mucho mayor que los mencionados antes. Y ahí está el detalle de lo que se va acarreando a lo largo de las modificaciones pretendidas.

Se espera que en el ya próximo debate vaya quedando claro para los mexicanos de a pie lo que se trama en contra de su riqueza remanente y de su ya bastante oscurecido futuro de oportunidades para su desarrollo y bienestar. Pues por lo que toca a la organización misma de la industria petrolera, el enredo es fenomenal. Se introducen figuras superpoderosas en el consejo de administración y se plantean sendos organismos de regulación que harán más complicada la telaraña burocrática al tiempo que oscurecen las normativas de contratación y dan prerrogativas desmesuradas a sus directivos. Una sana práctica, se arguye, de este tipo de empresas. Lo cierto es que tal sanidad todavía no se conoce, menos aún entre las trasnacionales de renombre mundial.

Faltan todavía otras reformas adicionales por ser enviadas al Congreso. Son aquellas que deberán normar las relaciones de Pemex (¿y CFE?) con la hacienda pública. En estos álgidos puntos habrá de verse cómo resolver las delicadas conexiones entre la renta petrolera incautada y los privilegios otorgados, en el transcurso de las complicidades que marcan a un sistema recaudatorio profundamente injusto, por la vía fiscal a los grandes contribuyentes nacionales.

Éste es el meollo que ha puesto a Pemex en la situación en que hoy se encuentra. De la manera en que se aborde este problema, creado por sucesivas administraciones irresponsables, dependerá mucho de lo que se promete lograr: la seguridad energética nacional. Y el otro rubro todavía faltante apunta hacia los volúmenes de la plataforma petrolera. Sólo se habla de aumentar la producción sin la crítica suficiente ni la claridad necesaria de ¿a qué dedicar la producción futura? ¿Al mercado interno o para asegurar parte sustantiva de los requerimientos del aparato industrial, militar y de consumo en Estados Unidos?

 


Publicado por solaripa69 @ 11:09
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