Jueves, 22 de mayo de 2008

Por las nubes, el costo de fertilizantes; agricultores pequeños no podrán sembrar Intueft

■ Productores de Michoacán y Sinaloa que exportan a EU se van retirando del mercado

Roberto González Amador

El precio de los alimentos llegó a su nivel más alto en varias décadas, pero para los pequeños agricultores mexicanos la posibilidad de obtener un beneficio después de años de vacas flacas está prácticamente cerrada. La razón es sencilla: la política de desnacionalización de la industria petrolera causó que México dejara de producir fertilizantes. El costo de estos insumos se ha elevado hasta en seis veces respecto del nivel que tenían en 2006, hasta hacer imposible la siembra a escala que permita la comercialización. Sin fertilizantes no se puede sembrar.

“Es un problema preocupante y grave el alza de precio de los fertilizantes”, dice a este diario Alberto Gómez, coordinador del movimiento global La Vía Campesina en América del Norte.

El modelo de producción agrícola, dependiente del petróleo como origen de insumos para elevar la productividad, ha sido puesto en entredicho por el actual incremento en el costo de los energéticos, tendencia que no se detendrá en el futuro inmediato.

“Los productores agrícolas fueron sorprendidos por el alza de precios de los hidrocarburos, y las inversiones para elevar la productividad por otras vías diferentes a los fertilizantes tardarán en reflejarse en los mercados”, señala Joaquín Vial, jefe de la unidad de tendencias globales del servicio de estudios del consorcio español BBVA, a pregunta de La Jornada.

La crisis tiene una expresión práctica y cercana. En estos días se está haciendo el acopio de fertilizante en el país para las siembras que deben realizarse en mayo o a más tardar en junio. Los precios están por las nubes, explica Rogelio Alquisiras Burgos, integrante de la comisión ejecutiva nacional de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas (UNORCA). Una tonelada de fosfato de amonio, compuesto empleado para fertilizar los cultivos de maíz, se vendió a finales de 2007 en 432.5 dólares, 66 por ciento más que en 2006. Algo similar ocurre con la urea, otro compuesto básico para fertilizar suelos agrícolas. La tonelada se vende en 309.4 dólares, 86 dólares más que en 2006.

“Con los precios que han alcanzado los insumos como fertilizantes, semillas y agroquímicos los pequeños agricultores, en especial los de subistencia, pero también los medianos, quedan fuera de la posibilidad de adquirirlos y no podrán sembrar este año”, señala Alquisiras Burgos. “Todavía estamos haciendo el cálculo, pero muchas hectáreas se quedarán sin sembrar y ello reducirá la producción nacional de granos”, dice en conversación con este diario. Justo cuando los precios están más altos.

El del alto costo de los fertilizantes es un problema mundial porque se producen con petróleo, que en caso de los crudos de referencia han roto todas las marcas.

Hasta antes de que entrara en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte México era autosuficiente en la producción de fertilizantes y semillas. El desmantelamiento de la industria petroquímica nacional llevó a la desaparición de Fertilizantes Mexicanos (Fertimex) y de la Productora Nacional de Semillas (Pronase). Ahora ambos mercados son controlados aquí por un puñado de trasnacionales como Cargill, Archer Daniels, Bayer, Bunge y Dreyfus, que venden a precio de oro los insumos. México ya no produce fertilizantes desde que en el gobierno del ex presidente Ernesto Zedillo (1994-2000) se decidió que era mejor adquirir estos productos afuera.

“El alza en el precio de los fertilizantes es ahora un gran problema para el campo”, apunta Alberto Gómez, de La Vía Campesina. Menciona que productores de Michoacán que exportan zarzamora a Estados Unidos están saliendo del mercado por los altos costos de sus insumos, algo similar a lo que ocurre con productores de maíz y frijol de Sinaloa.

Alquisiras Burgos, de la UNORCA, apunta en este sentido que los paquetes de fertilizantes son otorgados a través de programas federales en estados como Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Pero los presupuestos para adquirir esos insumos no han subido, mientras los precios lo han hecho arriba de 60 por ciento en sólo un año. “Los gobiernos municipales están llegando al extremo de desviar recursos de otros programas públicos, como la construcción de infraestructura, para poder completar el pago de los fertilizantes, porque de otra manera los campesinos se quedan sin ellos y sin poder sembrar este mes”, cuando inicia el ciclo agrícola, indica.

El Banco Mundial reportó que el precio internacional de algunos fertilizantes, como el fosfato de amonio, se multiplicó por seis del cuarto trimestre de 2006 al primer trimestre de 2008. En los mercados internacionales la urea ha elevado en 1.5 veces su precio final.

La crisis de los alimentos, “que amenaza la seguridad alimentaria de millones de personas”, es resultado directo del modelo industrial de agricultura que “depende peligrosamente” de los hidrocarburos, advierte Miguel A. Altieri, investigador de la Universidad de California en Berkeley.

En un reporte publicado el mes pasado, asegura que “el modelo industrial capitalista de agricultura dependiente del petróleo ya no funciona para abastecer los alimentos necesarios”.

Insisten en que renuncie Javier Lozano

Enrique Méndez

La Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados exigió la renuncia del secretario del Trabajo, Javier Lozano, porque como presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) en el sexenio foxista autorizó una prórroga a Tv Azteca para pagar las concesiones de Unefon y, posteriormente, sin tener facultades, admitió el cobro de intereses a esa empresa, lo que a su vez derivó en una controversia judicial de Ricardo Salinas Pliego, que está por ganar una demanda por 3 mil millones de pesos al gobierno federal.

El presidente de la comisión, Antonio Ortega Martínez, aseguró que personajes como José Ángel Gurría y el ex secretario de Hacienda, Francisco Gil, deben dar una explicación sobre el caso Unefon y dar la cara. “Estamos frente a una complicidad de funcionarios y del Estado” y ante ello, preguntó ayer a los auditores de la Auditoría Superior de la Federación: “habrá oportunidad de esclarecer y fincar responsabilidades, ¿o no?”

Al respecto, el auditor especial de desempeño, Roberto Salcedo Aquino, aseguró, durante la mesa de análisis de la Cuenta Pública 2006, que en México se “ha fallado al poner en lugares de autoridad a hombres sin un sentido ético”.

El deber ser

Nos preguntan, dijo, si Lozano debe renunciar o no, e inició entonces una amplia disertación sobre la ética, el deber ser y los códigos de conducta que cada hombre, y en este caso los funcionarios públicos, debían asumir por sí mismos, a pesar de los controles al ejercicio del poder.

Recordó el caso del “secretario de Relaciones Exteriores del Imperio Británico, en el caso de las Islas Malvinas”. Salcedo refirió que, al enterarse de que el gobierno de Argentina había ocupado las islas para intentar recuperarla, el funcionario “cesó a todos sus subalternos, luego empezó a movilizar a toda la Armada para reconquistar ese territorio. Una vez hecho esto, dijo que él era responsable de los servicios de inteligencia, y como éstos fallaron, renunció”.

El auditor reforzó: “ahí hay un hombre que procedía con un código de ética. Cuando todos festejaban, él renunció por el costo de la ineptitud.”.

Incómodo, el priísta Enrique Serrano Escobar, que presidía la mesa, impidió que el auditor continuara, y le pidió que se concretara a responder la pregunta de Ortega Martínez.

“Para allá iba. Si la Cofetel dio dos prórrogas, sin tener facultades, y le cobraron intereses a Tv Azteca, sin tener atribuciones para cobrarlos. La pregunta concreta es por qué la comisión actuó así. No tenía atribuciones específicas”, aseguró Salcedo Aquino.

 

 

Han muerto en promedio 7.6 personas a lo largo de 527 días

Van 4 mil ejecutados en el gobierno de Calderón

■ La semana anterior se cometieron 15 homicidios cada 24 horas

■ Sinaloa, Chihuahua, Durango, Guerrero, BC y DF, entidades con mayor criminalidad

Gustavo Castillo García

De acuerdo con registros oficiales, en lo que va de la administración de Felipe Calderón ya suman más de 4 mil ejecutados, es decir, en promedio han muerto diariamente a manos del crimen organizado 7.6 personas a lo largo de 527 días. Sin embargo, la semana pasada la violencia se incrementó hasta superar los 15 asesinatos cada 24 horas, principalmente en estados como Chihuahua, Sinaloa y Durango.

En 18 meses de gestión de Felipe Calderón Hinojosa se han cometido 4 mil 44 ejecuciones: 2 mil 794 de enero a diciembre de 2007, y mil 250 del primero de enero al 20 de mayo de este año.

La violencia se ha incrementado en entidades como Guerrero, donde se consideraba que el llamado operativo conjunto había logrado afectar la operación de los grupos del crimen organizado; sin embargo, el número de homicidios atribuidos a esas bandas, definidos como ejecuciones, ha ido en aumento y tan sólo en los últimos diez días se han reportado más de 80 muertes a pesar del despliegue de miles de militares y centenares de agentes federales en ese y otros estados.

A este respecto, funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, quienes dieron acceso a estadísticas gubernamentales, reconocieron que este mes se puede convertir en el más violento de los últimos años, ya que el promedio mensual es de entre 200 y 220 asesinatos, pero a nueve días de que termine el actual mayo ya suman más de 180 y las entidades con mayor violencia son Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Durango, Michoacán, estado de México y Guerrero.

Más de 45 funcionarios públicos, entre militares, agentes federales y policías municipales o estatales, han sido asesinados tan sólo en lo que va de 2008, y en este rubro los principales estados en que han ocurrido estos hechos son Baja California, Sinaloa, Chihuahua y Durango.

Según autoridades federales, el recrudecimiento de la violencia obedece “a un reacomodo de las organizaciones criminales ante el efectivo combate que el gobierno federal realiza contra el narcotráfico”. Sin embargo, fuentes de información que participan en la administración federal mencionaron que existe una guerra entre cárteles por apoderarse de territorios de bandas rivales, y también ha aumentado la violencia en la frontera norte debido a la separación de los hermanos Beltrán Leyva del grupo que dirige Ismael El Mayo Zambada, y que hasta hace unas semanas encabezaba Joaquín El Chapo Guzmán.

En esta ola de violencia se deben mencionar las ejecuciones perpetradas los primeros días de mayo en Guerrero, mismas que, según el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, obedecieron a una disputa por las rutas de tráfico de mariguana en la zona Iguala-Petatlán, donde grupos de hombres armados trataron de asesinar a Rogaciano Alva Alvarez, ex dirigente ganadero en esa entidad.

En este mes han sido asesinados efectivos de la Policía Federal Preventiva en los estados de Sinaloa, Chihuahua y la ciudad de México; apenas el pasado martes ocho hombres fueron ejecutados en Durango, y ayer en la carretera México-Cuernavaca aparecieron dos policías ministeriales del estado de Morelos muertos y encajuelados.

El verdadero cartel
jenaro villamil

México, D.F., 15 de mayo (apro).- ¿Cuál es el verdadero cártel del narcotráfico en México? La pregunta resulta cada vez más pertinente en la medida que la historia de los últimos 30 años vuelve a reeditarse ahora con un costo en vidas cada vez más elevado: vendettas internas que provocan una situación de pánico social en Sinaloa, Guerrero y Ciudad Juárez; un discurso airado del primer mandatario Felipe Calderón que le reprocha con un “¡ya basta!” a los medios que cumplan con su principal función social: informar.

Un guión oculto se escribe y se difunde cada determinado tiempo para que creamos o percibamos que la guerra desatada se debe a un pleito al interior de la federación (la coalición de cárteles liderada por Joaquín El Chapo Guzmán, Arturo Beltrán Leyva y su familia, Vicente Carrillo Fuentes y los sobrevivientes del imperio del Señor de los Cielos) y algún otro grupo criminal.

Antes nos vendieron la versión de que se trataba de un pleito de La Federación en contra del cártel del Golfo, el emporio asentado en Nuevo Laredo, aliado con los Zetas y grupos regionales que controlan el trasiego de droga. Y en medio de estos enfrentamientos, la disputa histórica entre los Arellano Félix, dueños de la “ruta” de Tijuana, en contra de El Chapo Guzmán y el cártel de Juárez, la misma hipótesis que se difundió para explicar el asesinato a mansalva del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo y el crimen político en contra de Luis Donaldo Colosio, hace 14 años.



A pesar de estas versiones, la percepción social no cambia: el verdadero cártel está asentado sobre las estructuras gubernamentales, policiacas, militares y de poder económico –e incluso mediático-- que ha penetrado como la humedad hasta el corazón mismo del sistema mexicano y difícilmente se le enfrentará con bravatas discursivas, con un baño de sangre cada vez mayor o con operaciones policiaco-militares que resultan ser operativos encubiertos para “limpiar” las plazas a favor de algún capo, como está sucediendo en Ciudad Juárez.

Las autoridades policiacas insisten en vendernos historias de capos enfrentados, de redes criminales devenidas en sicarios, como si esta fuera la historia real del verdadero cartel mexicano. Algo similar ocurrió en Colombia. Tras la muerte del capo Pablo Escobar Gaviria y el desmantelamiento de sus rivales del cártel de Cali, resultó que el negocio del trasiego de la droga y los enormes volúmenes de recursos y la violencia consecuente no han disminuido.

La dinámica de cartelización está dominando prácticamente todos los ámbitos de la política y de la economía en el país. Los gobiernos estatales ya no se explican en función de su signo partidista, sino en relación con las “rutas” y los “capos” que protegen. Los grupos económicos confrontados –como los encabezados por Carlos Slim y Roberto Hernández-- actúan bajo la lógica de cárteles ahora expandidos al negocio de las telecomunicaciones.

Incluso, al interior de los partidos políticos –léase la guerra permanente de las “tribus” del PRD-- cada grupo actúa como una banda que controla, al igual que los cárteles, su propio territorio, sus clientelas, su estructura burocrática y millonarios recursos. Hasta las estructuras de la jerarquía católica actúan bajo la lógica de capos, cárteles y territorios. Los expresidentes del país, como los casos recientes de Carlos Salinas y Vicente Fox, salen a escena con la parafernalia de capos que defienden sus espacios reales y simbólicos de poder.

¿Quiere decir esto que el comercio ilegal de la droga ha penetrado en todos los ámbitos de la vida nacional? No necesariamente. Más bien quiere decir que el narcopoder ha dejado su impronta en una forma de cultura política y de normalización de la ilegalidad y la impunidad que constituyen la amenaza más profunda. Hay una especie de “victoria cultural” del narcotráfico frente a la derrota de la transición democrática mexicana. Esto es lo más preocupante.

El verdadero cártel al que nos enfrentamos no se agota en el nombre de un capo. Ni siquiera es fácil ubicar un rostro o un nombre que domine toda la complejidad de este negocio ilegal. El verdadero cartel son nuestras estructuras de poder enfrentadas ahora en una guerra cada vez más abierta y violenta.

El desenlace de esta guerra no es difícil de predecir: una crisis política mayor y la ausencia de salidas inmediatas, menos si se basan sólo en el uso de la fuerza militar.

La guerra perdida
josé gil olmos

México, D.F., 21 de mayo (apro).- La desesperación de Felipe Calderón para gobernar es evidente. No ha cumplido ni siquiera dos años y se le nota desanimado, pues las cosas no le han salido nada bien, principalmente en la guerra contra el narcotráfico en la que centró su atención desde el principio al usar indebidamente al Ejército.

El desaliento Calderón lo muestra en irritabilidad, en enojo, tratando de echarle la culpa a todos – medios, ciudadanía, partidos políticos, etc--, de lo que pasa en el país, eludiendo la responsabilidad inherente que tiene como primer mandatario.

Al fracaso en la lucha contra el crimen organizado, a Calderón se le suma también la derrota a su reforma petrolera que, en los primeros debates realizados en el Senado de la República, ha salido bastante vapuleada. Nadie, ni sus defensores, han logrado ofrecer argumentos convincentes de las bondades de dicha reforma. Todo lo contrario, los argumentos en contra que señalan las intensiones de modificar Pemex para beneficio de inversionistas nacionales y extranjeros, han pesado más sin que los puedan refutar.

Esto ha provocado el enojo de Calderón en una magnitud similar a las reacciones que ha tenido a las críticas hechas contra su decisión de meter al Ejército en la guerra contra el narcotráfico.

Una de estas reacciones, que tendrá repercusiones internacionales, es la presión que tuvo para que saliera del país el representante de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos, Amérigo Incalcaterra.

Resulta que el diplomático italiano se atrevió a decir que era inoportuno y peligroso meter al Ejército en esta lucha contra los cárteles de la droga porque los militares están preparados sólo combatir a un enemigo utilizando la fuerza y no para realizar labores policiales, con la protección de los derechos humanos que esto implica.

Las constantes denuncias de violaciones a los derechos humanos por parte de los soldados en distintos retenes instalados en Sinaloa, Tamaulipas, Michoacán, Guerrero y otros estados, así como los casos en los que ha habido muertos civiles por errores cometidos por los militares, han puesto al descubierto que el representante de la ONU tenía razón en sus observaciones.

Sin embargo, en lugar de reconocer los yerros cometidos, el gobierno de Calderón ha mostrado su disgusto presionando para que Incalcaterra deje el país, como lo hará a partir de este viernes.

Pero si los calderonistas piensan que esto es un logro, cometen otro grave error porque a nivel internacional reflejan una imagen de intolerancia y de incumplimiento en su obligación para con la salvaguarda de los derechos humanos en México.

El gobierno de Calderón tiene muchos frentes abiertos y no ha podido resolver ni uno solo. La promesa de ser el presidente del empleo quedo precisamente en eso: en una promesa de campaña. El cambio que anunció al entrar a Los Pinos tampoco se ha cumplido y sigue basando su fuerza política en la alianza con la maestra Elba Esther Gordillo. De hecho a esta alianza le apuesta para que su partido, el PAN, gane la mayoría en la Cámara de Diputados en las elecciones de 2009. Los derechos humanos sufren una grave crisis y la pobreza se está acentuando frente al aumento en los precios de la canasta básica.

Además, su equipo de gobierno sigue sin dar un buen resultado, y el caso más patético es el de Juan Camilo Mouriño, quien parece un muerto viviente en la Secretaría de Gobernación. Son hombres y mujeres tan grises que difícilmente podrían ser recordados por la ciudadanía.

Nadie desea que a Calderón le vaya mal. Sería una torpeza pensarlo porque, aunque carezca de legitimidad absoluta, tiene a su cargo las labores de jefe del Ejecutivo y sus errores los pagamos todos.

El punto está en que no ha cumplido el papel ni la responsabilidad de presidente de la República y, al igual que Fox, los problemas del país lo han rebasado y no se ven posibilidades para que pueda hacer algo digno por el que pueda ser recordado.

 


Publicado por solaripa69 @ 9:33
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