Lunes, 14 de julio de 2008

Oaxaca con el nivel Educativo de África
Notimex

De los nueve millones de analfabetas que hay en México, 30 por ciento, equivalente a 2.5 millones, se concentran en Oaxaca, Guerrero y Chiapas, con índices similares a los países más atrasados del mundo, reveló un estudio del área jurisdiccional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en San Lázaro.

El responsable del análisis, el diputado federal perredista César Flores, advirtió que mientras los estados del sur del país tienen niveles de educación y cobertura similares a naciones africanas, los del norte están a la altura del primer mundo, “por lo que urge cerrar esa brecha de desigualdad”.

Para ello, explicó, se pretende que en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2009 se establezca un programa financiero especial para revertir esos rezagos que afectan principalmente a infantes y jóvenes indígenas, que sin acceso a la educación se ven obligados a emigrar a las grandes ciudades o a Estados Unidos.

Según el Fondo de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), México tiene un grave problema de desigualdad en materia de enseñanza básica, ya que, por ejemplo, Nuevo León tiene una cobertura y calidad similar a la de países del llamado primer mundo.

“En contraparte, Chiapas, Guerrero y Oaxaca aportan al país las más altas cifras de analfabetismo, deserción, falta de cobertura, desnutrición de niños y otros parámetros que nos ubican en niveles similares a la de los países africanos en extrema pobreza”.
“El analfabetismo de la población de 15 años o más es de al menos 8.4 por ciento, lo que significa que casi nueve millones de personas no saben leer, ni escribir”, detalló en entrevista el legislador.

Destacó que las entidades del norte y centro del país tienen bajos niveles de analfabetismo, pues en el Distrito Federal es de tres por ciento, en Baja California de 3.7, y en Coahuila, Nuevo León y Sonora es de cuatro por ciento, mientras que el 23 por ciento de la población de Chiapas no sabe leer ni escribir. Oaxaca con 22 por ciento y Guerrero con 21.5 por ciento.

“Estos tres estados aportan 30 por ciento de los analfabetas de todo el país, con más de 2.5 millones”, abundó el secretario de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara baja.

“Es necesaria una reforma educativa de fondo, no burocrática, sin demagogia, en la que se inviertan grandes recursos financieros y humanos para sacar al sur del país de los actuales niveles de analfabetismo, desnutrición y pobreza extrema”, puntualizó.

Las armas, insuficientes para cobatir la inseguridad
Iván Castellanos / Tiempo

El arzobispo de Antequera, José Luis Chávez Botello, consideró que el envió de más fuerzas federales o del Ejército Mexicano para combatir a la delincuencia organizada en el estado será insuficiente sin una buena educación entre los oaxaqueños, porque la inseguridad no debe ser combatida por medio de las armas.
“Nunca las armas serán suficientes ni serán el mejor camino para resolver el problema de la inseguridad, pero sí es un deber del Estado Mexicano, de toda autoridad, cuidar a las personas”, dijo.
En conferencia de prensa, reconoció que siempre habrá personas que, movidas por intereses principalmente económicos, incurran en actos ilícitos, abusen y no respeten, y pisoteen la convivencia pacífica, por lo que es deber de toda autoridad revertir esta situación y garantizar la seguridad de los ciudadanos.
Sin embargo, reiteró, esto no basta, porque una de las tareas para lograrlo es cultivar y llevar la esperanza desde el corazón; “la seguridad es prioritaria para que todos los ciudadanos sean protegidos, pero las autoridades no pueden solas, por lo que la población debe poner la raíz de la mayor seguridad, mejorando los valores a través de una educación de calidad. Y si esto no se logra, los esfuerzos de los sectores, económicos y materiales no cumplirán los objetivos”, dijo.
Indicó que la inseguridad y violencia que padece la entidad son frutos de los graves errores sociales que desde hace décadas se han venido cometiendo en el campo de la educación, la política, la economía y la familia.
Advirtió que el miedo y la impotencia se manifiesta en muchas personas, se vislumbran horizontes de desilusión y desesperación en varios sectores de la sociedad, “se está debilitando y deteriorando gravemente la esperanza, por lo que urge un llamado a la serenidad para ver bien lo que tenemos que hacer para actuar con coherencia y prontitud”.

 

Oaxaca: corrupción e impunidad sin límite

Gustavo Esteva

 “El día de ayer a las tres de la mañana, un ejército parapolicial de la empresa Chedrahui, protegido por policías, entró al Predio Sarmiento, en el corazón de la colonia Reforma, en la ciudad de Oaxaca, y arrasó, sin los permisos correspondientes, pero con la complicidad de las autoridades municipales priístas, con un enorme ecosistema adonde habitaban miles de pájaros y ardillas. La destrucción abarcó más de una hectárea de árboles, entre los que se encontraban tres huanacastles centenarios, decenas de jacarandas, pirules, sauces, robles y palmas datileras. Los taladores clandestinos corretearon y mataron a palos y machetazos a cientos de ardillas, en una imagen verdaderamente patética. Sólo la intervención de cientos de vecinos pudo parar esta barbarie, cuando ya era demasiado tarde para salvar este pequeño bosque urbano. Los daños ambientales causados son incalculables.”

Tomo estas frases de un manifiesto de Pueblo Jaguar, que junto con otros circula esta semana en Oaxaca para denunciar la agresión del miércoles pasado. Se trataba, obviamente, de prevenir la consolidación de un movimiento ciudadano que desde hace semanas exigía impedir la construcción de un centro comercial en ese lugar y convertir el bosque en un parque ecológico. La acción resultó claramente contraproductiva. El movimiento ha tomado fuerza inusitada: busca un boicot nacional a Chedraui y exige castigar a los culpables y detener la obra. Seguramente se extenderá a otros ámbitos. Tras la destrucción de la más bella plaza de la República, que perdió algunos de sus árboles centenarios en una obra de “modernización” que intentó convertirla en una especie de estación del Metro, se quiere ahora destrozar la Alameda de León, anexa a la plaza principal.

Estamos ante un estado de cosas. El 2 de julio el líder local de la Confederación Patronal de la República Mexicana describió el clima que priva en Oaxaca: “Aquí pueden matar a dos jóvenes indígenas locutoras, y no pasa nada; pueden secuestrar, y no pasa nada; pueden entrar a robar a una casa, y no pasa nada; pueden delinquir, y no pasa nada”.

Nadie debería sorprenderse. Cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación se planteó cómo contribuir a restablecer el orden constitucional en Oaxaca y creó para ello una comisión investigadora, señaló: “No podemos permitir que las detenciones arbitrarias y las torturas de prisioneros se vuelvan ordinarias y normales en nuestro país… Los oaxaqueños vivieron, y tal vez vivan todavía, un estado de incertidumbre emocional y jurídica… Resulta lógico que la gente viva en zozobra ante autoridades que usan ilimitadamente la fuerza pública, al grado de desconocer los derechos humanos que reconoce nuestro marco jurídico (La Jornada, 14/6/07)”.

Mientras la Corte continúa sus aparentemente interminables investigaciones, las detenciones arbitrarias y las torturas de prisioneros se vuelven ordinarias y normales en nuestro país. En León la policía recibe entrenamiento en prácticas de tortura... para refinarlas: en los primeros seis meses de 2008 la Procuraduría de Derechos Humanos de Guanajuato abrió 14 expedientes por tortura y actos degradantes e inhumanos. El relator de derechos humanos de Naciones Unidas señaló recientemente que el respeto a los derechos humanos no es prioridad para el gobierno mexicano. El uso ilimitado e ilegal de la fuerza pública es práctica cotidiana en el país. Para el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, en la política nacional de seguridad pública y administración de justicia “no se ponen controles a la actuación de las policías y se manda un discurso de que todo se vale para combatir el delito” (Proceso 1652, 19/6/08). Y delito es, para las autoridades, participar en movimientos sociales. No sólo los oaxaqueños viven ahora en incertidumbre emocional y jurídica.

El líder de la Coparmex reaccionaba en Oaxaca ante el secuestro de uno de los suyos, un prominente empresario español, que provocó en el dirigente local de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño la elegante expresión: “¡Ya son chingaderas!” El dirigente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación señaló: “¡Pedimos cero tolerancia para quienes atenten contra la tranquilidad de Oaxaca!” La fracción parlamentaria del PAN, por su parte, exigió la inmediata intervención del ejército y la policía federal, para aplicar así un remedio claramente peor que la enfermedad, según la experiencia oaxaqueña, que empieza a extenderse por todo el país.

Hace casi un año, Carlos Monsiváis planteó que la permanencia de Ulises Ruiz en el poder era “un enigma profundo y un insulto muy severo a la lógica republicana”. Quizás ha dejado de ser enigma. El insulto se abre ahora a todos: define una política nacional. En diversos grados y formas, el país entero sufre ya las consecuencias de no haber reaccionado adecuadamente ante el agravio insoportable que sufrió y padece aún el pueblo de Oaxaca.

 

Los estados que más riqueza natural aportan al país son los más miserables y perseguidos

 

Pedro Echeverría V.

Rebelión

 

 


1. Lo que sigue no parece ser una novedad, más bien se repite, o es la regla, en casi todo el mundo: los países, las regiones o los estados agrícolas, siempre o casi, aportan toda su riqueza y producción del campo para sostener la industrialización y el desarrollo de las grandes ciudades. En México, después de la Segunda guerra, comenzaron a retirarse las inversiones en el sector agrario para ubicarla en las grandes ciudades; el campo comenzó a ser abandonado tanto por la población como en inversiones productivas y en servicios (salud, educación, asistenciales) para atender los nuevos centros urbanos. Estos procesos de industrialización se desarrollaron en el DF, Estado de México, Jalisco y los estados de la frontera con los EEUU; en tanto que los estados con grandes riquezas naturales (petróleo, agua, bosques), los del Sur, fueron saqueados y abandonados a su suerte. Por eso debería decirse que hay dos México: el que tiene una economía moderna con altísimos ingresos y el México del 70 por ciento de los habitantes que han llegado a las ciudades o que se quedaron en el campo en la miseria, a "vivir del milagro".

2. Guerrero, Oaxaca y Chiapas mantienen, desde siempre, una gran identidad. Si borraran sus fronteras artificialmente trazadas, conformarían un solo estado con alrededor de 10 millones de habitantes en su mayoría indígena, negro y mestizo. Esos tres estados mexicanos vecinos, al sur de la República, son los que, al parecer, mantuvieron mayor resistencia ante la conquista y coloniaje español; asimismo han permanecido muy aislados del capitalismo occidental y siguen resistiendo a la brutalidad modernizadora que ha querido borrarles su cultura. Desde hace más de 500 años son los estados más explotados, más miserables y más perseguidos del país por su rebeldía. Y, precisamente, esta valentía, resistencia e independencia, los convierte en las poblaciones mexicanas con más alta dignidad. Mientras nuestros estados del Norte han sufrido el capitalismo brutal impuesto por "el modo de vida yanqui", al perecer beneficiados por la modernidad del consumismo y la droga, en el sur los ingresos económicos son miserables pero la vida parece ser mucho más rica en calidad.

3. Esa resistencia a la dominación (que nació hace siglos) es la que ha dado fuerza y consistencia a las grandes luchas de los guerrerenses Jenaro Vázquez, Lucio Cabañas y otros dirigentes que desde la Costa Grande y sierra de Guerrero sostuvieron grupos guerrilleros de resistencia en los años 70. Así como Guerrero, los estados de Oaxaca y Chiapas han albergado guerrillas (FPR, EZLN) aunque, al mismo tiempo, son estados de gran lucha social de profesores, indígenas y campesinos. Políticamente han sido entidades controladas por el caciquismo del PRI que se ha valido de las amenazas y los asesinatos; aunque en los últimos tiempos el PRD ha crecido por corrupciones del PRI. Sería muy raro que el panismo, por ser partido abiertamente empresarial, llegara a tener clientela política en esa región. Las batallas de los pueblos en esos tres estados hoy son vanguardia del movimiento de oposición nacional, por eso me ha causado alegría recibir comunicados de esas regiones y comentarlos cuando he tenido elementos para hacerlo.

4. Acabo de recibir un comunicado de los compañeros de Xochistlahuaca, Guerrero que acaban de dar una gran batalla contra el ejército, disfrazado de policías federales de la AFI, que pretendía destruir su radio campesina comunitaria. Más de 300 vecinos y vecinas impidieron ayer por la mañana que policías de la AFI y funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) desmantelaran la estación de radio comunitaria Ñomndaá (La Palabra del Agua), que transmite en el 101.1 de frecuencia modulada (FM). Los policías federales dañaron el cableado del transmisor central y el sistema de cómputo donde se alojan los archivos de audio. Eran decenas de policías federales armados los que irrumpieron en la cabina de la radio con el propósito de clausurar y confiscar el equipo de transmisión con el argumento de que se trataba de una orden judicial, quizá derivada de la denuncia penal que interpuso la SCT en 2005 ante la falta del permiso oficial para transmitir.

5. Al mismo tiempo los Guerrerenses (así como lo hacen los oaxaqueños y chiapanecos defendiendo sus derechos) desde octubre de 2003 han desatado movilizaciones para detener la hidroeléctrica La Parota. Más de 3 mil campesinos iniciaron las protestas contra la represa ubicada cerca de Acapulco. El gobierno pretende inundar más de 590 viviendas y una gigantesca extensión de tierras. Los pobladores saben que más de 20 mil habitantes de 13 poblados ubicados en 3 municipios del estado de Guerrero tendrían que abandonar sus lugares. De estos terrenos ejidales y comunales el 76% de su población se dedica a la actividad agrícola. El embalse cubriría 13,728 mil hectáreas de superficie. La capacidad del embalse es tres veces menor que la Presa La Angostura; dos veces que la Presa Malpaso; pero cuatro veces más grande que la de Chicoasén; y más grande que la presa proyectada de Itzantún, todas ellas en Chiapas. La batalla en defensa de los derechos de los pueblos de La Parota se ha convertido en lucha nacional.

6. En Oaxaca y Chiapas, además del intenso saqueo de recursos petroleros, madereros y acuíferos, no han dejado de presentarse persecuciones contra los indígenas, campesinos y luchadores sociales de esas regiones. Quizá el estado de Guerrero sea el que menos ha propagado sus luchas si lo comparamos con las batallas del EZLN que se conocen en todo el mundo y por ello han recibido una enorme solidaridad, y las luchas de los compañeros de Oaxaca, de la APPO, con un gran reconocimiento nacional e internacional, cuyo prestigio crece más cada día. Los compañeros de la región han realizado reuniones amplias para informar y tratar de coordinar protesta; sin embargo es urgente que la nación toda conozca lo que está sucediendo en esos estados que resisten contra la explotación capitalista y buscan no perecer por miseria y hambre. Construyamos una red efectiva de información para contrarrestar toda la desinformación y las calumnias de los medios.

7. Parece que la izquierda social mexicana no está madura aún para dar luchas unitarias; seguir insistiendo en ellas quizá sea querer acelerar artificialmente una maduración que debe ser natural. Infortunadamente esa división en las luchas sociales le ha permitido a la clase en el poder, a su ejército y policías, reprimir con brutalidad, encarcelar y asesinar indígenas, campesinos y luchadores sociales. La batalla del pueblo de Xochistlahuaca, de La Parota en Guerrero, las luchas del EZLN en Chiapas defendiéndose del gobierno y la de la APPO oaxaqueña contra un mal gobierno local y nacional, tienen que encontrar algunos puntos de unidad con otras batallas que se dan en el país, para evitar que sean derrotadas. No esperemos que llegue el ejército con el pretexto del combate al narcotráfico, tal como ha sucedido en varios lugares, para que aplique la "ley fuga", es decir, invada nuestros hogares y asesine a nuestra familia en él. ¿Acaso creemos que el Plan México o "Iniciativa Mérida" no se aplicará?

 

 


Publicado por solaripa69 @ 10:20
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