Mi?rcoles, 16 de julio de 2008

¡NI PERDÓN NI OLVIDO!

 

Se cumple un año de la brutal agresión policíaca contra el movimiento popular que marchaba hacia la celebración de la “Guelaguetza Popular”  y en el cruce de las calles Héroes de Chapultepec y Sabino Crespo al norte de la ciudad fue víctima de una provocación y luego represión de parte de las policías estatales.

 

El enfrentamiento no surgió espontáneamente, policías vestidos de civil se infiltraron en la marcha y fueron los que iniciaron la gresca, luego ésta se generalizó y finalmente, cuando el contingente popular había prácticamente abandonado el lugar y sólo un pequeño grupo resistía el embate de la policía, ya que el grueso continúo su marcha al centro de la ciudad, entonces, la policía avanzó golpeando y capturando a los lesionados.

 

Con este acto, los mandos policíacos pretendieron “lavar el honor” de las fuerzas policíacas derrotadas en enfrentamientos previos. Al cumplirse un año, los verdugos gozan de total impunidad.

 

Víctima de la brutalidad policiaca en Oaxaca reclama indemnización

■ Aún no se recupera de golpizas y torturas que sufrió hace un año

Octavio Vélez Ascencio (Corresponsal)

Oaxaca, Oax., 15 de julio. Aún no se recupera por completo de la golpiza que le propinó la policía, pero Emeterio Merino Cruz, simpatizante de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), ha comenzado a recordar lo que sucedió el 16 de julio del año pasado en las faldas del Cerro del Fortín.

“No puedo hablar ni caminar bien, pero ya tengo memoria de lo que pasó. Me golpearon, me torturaron, casi me matan sin haber cometido algún delito”, dice.

Merino Cruz, plomero de 43 años de edad, originario de Santiago Xanica, pueblo zapoteca de la costa, fue detenido por policías junto con otros seguidores del movimiento magisterial y popular, después de que una multitud que pretendía llegar al auditorio para presentar la llamada Guelaguetza Magisterial y Popular fue dispersada con gases lacrimógenos.

Tras la golpiza, Merino perdió el conocimiento y fue internado en el hospital civil Dr. Aurelio Valdivieso, pero días después fue trasladado al hospital de alta de especialidad de Oaxaca debido a que los médicos diagnosticaron traumatismo craneoencefálico. Estuvo en coma durante más de 30 días.

La agresión fue fotografiada por reporteros de medios locales y nacionales. Las imágenes de un hombre inerme que era golpeado por los uniformados dieron la vuelta al mundo.

Emeterio narra que el 16 de julio de 2007 se dirigía a hacer trabajos de plomería en una casa, pero, al escuchar por la radio que había problemas cerca del Cerro del Fortín, se bajó del autobús y se dirigió al crucero que forman las avenidas Héroes de Chapultepec, Venus y Sabino Crespo, para buscar a su esposa, Hilaria Franco Barroso, profesora de la sección 22 del SNTE, quien participaba en la marcha acompañada de su hijo menor.

“Estaba muy dura la cosa. Los policías empezaron a lanzar granadas (de gas lacrimógeno) y a detener y golpear a la gente. Me escondí en el hotel (Fortín Plaza). Ahí me agarraron unos policías y me cominzaron a golpear. Uno dijo: ‘No, a ese güey no, suéltalo’ y me sueltan, pero llegan otros y piden que me agarren y que me rompan la madre.

“Me pegaron con sus toletes y caí al suelo, ahí me dieron de patadas en la columna y me desmayé. Me pararon y me llevaron adonde se encontraba un retén, sin dejar de golpearme. En ese lugar más de 20 policías me golpearon hasta tirarme al suelo y de eso hay muchas fotografías. Hasta (Alejandro) Barrita, comandante de la policía auxiliar (asesinado el 30 de enero), me pegó con un garrote”, cuenta.

Después fue llevado a la caja de un tráiler, donde “me siguieron golpeando; me pusieron boca abajo con otras personas. Pasaban los policías y nos pisaban, nos pateaban. Les pedí agua y me decían: ‘No, perro, te vas a morir’. Llegó Aristeo López (ex coordinador de seguridad pública, vialidad y tránsito municipal, hoy testigo protegido de la Procuraduría General de la República), quien me golpeó con un tolete o con un arma en la cabeza.

“Yo les decía a los policías: ‘No hice nada, ya no me peguen, tengo hijos. Mejor llévenme a la cárcel’, y ellos se burlaban y me seguían golpeando. Me pedían que dijera que Ulises (Ruiz, el gobernador) era mi padre. Lo decía, se reían y ni así me dejaban de pegar.

“Después me sacaron y me llevaron a una letrina llena de suciedad, donde me metieron la cara hasta casi ahogarme. Luego me subieron a la caja de una camioneta con doble cabina; ahí estaban tirados boca abajo puros profesores (entre ellos Olivo Martínez Vicente Cruz y Eliel González).

“Nos llevaron a un cerro, nos bajaron de la camioneta y nos arrastraron. Me torturaron sicológicamente: me apuntaban con una pistola a la cabeza y me decían: ‘Te vas a morir, cabrón’ y le jalaban, pero no tronaba. Se reían mucho”, rememora.

“Se ensañaron conmigo. Me trataron como decían ellos, como un perro. Prendieron el soplete que traía para mi trabajo, me alzaron la playera y me quemaron el estómago. Me bajaron los pantalones y me quemaron los testículos. También me quemaron la espalda con cigarros, por ‘andar de revoltoso con los appos”’, detalla.

Cruz, junto con los demás detenidos, fue trasladado a la Procuraduría de Justicia para ser puesto a disposición del Ministerio Público. Ahí empezó a perder el conocimiento.

“Quedé tirado en el piso porque ya no podía sostenerme. Los policías que estaban ahí me golpeaban también; me decían: ‘Pinche lidercito, te vamos a matar’. En eso llegó (Sergio) Segreste (entonces secretario de protección ciudadana) y me pegó una patada.”

Un año después de lo ocurrido, Emeterio no ha recuperado el movimiento en la mano y en el pie derechos y sufre constantes dolores de cabeza.

“Ya no es igual. Quedé mal. Quiero que me hagan justicia porque sólo están en la cárcel unos cuantos policías que me pegaron, pero quienes dieron las órdenes no están.

“Quiero también que me indemnicen porque ya no puedo trabajar y tengo hijos que mantener. A lo mejor me pongo a vender discos dentro de poco porque es lo único que puedo hacer”, comenta.

 

 

Demandan pueblos serranos auditar la carretera fraudulenta de Murat.

 

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La pavimentación de la carretera Diaz Ordaz-Villa Alta, ejecutada en el gobierno de José Murat, es una obra fraudulenta. La obra solamente duró tres meses y no queda nada de la misma. Así lo denunció Onésimo Cuevas Fabián, edil de Villa Hidalgo Yalalag, y secretario de prensa y propaganda de la Organización de Presidentes Municipales del Sector Villa Alta, Cajonos, Camotlán y Petlapa.



REYNALDO BRACAMONTES


Por tanto, exigimos a la Auditoría Superior de la Federación, realice una investigación y proceda penalmente en contra de quienes resulten responsables de este fraude, precisó el edil en entrevista realizada en la redacción de NOTICIAS.

A su vez, Lorenzo Santiago Cruz, secretario municipal de San Andrés Yaa, y secretario de la Organización de Presidentes Municipales del Sector Villa Alta, Cajonos, Camotlán y Petlapa, precisó que esa organiación de autoridades se deslinda de las pintas realizadas en esa región, presuntamente por  el autodenominado Ejército Popular Revolucionario en la región de Villa Alta. “Respetamos la lucha del EPR, pero no coincidimos con su forma de pensar”.

A los indígenas ya no nos dan atole con el dedo. Esas pintas provienen de funcionarios del gobierno estatal, para justificar la instalación de una base militar en jurisdicción de Villa Alta, lo cual, no permitiremos. “Si el gobierno quiere salir con la suya”, primero tendrá que pasar sobre nuestros cadáveres, subrayó el entrevistado.

En entrevista, las autoridades muncipales denunciaron que tanto la Secretaría de la Función Pública (SFP), como la Auditoría Superior de la Federación (ASF), tienen que volver la lista y dirigir su lupa a la administración de José Murat, porque en el periodo de gobierno de esta persona se hicieron las obras más fraudulentas de la  historia de Oaxaca.

Las autoridades municipales reitreraron que la lucha de los pueblos serranos es pacífica y se deriva de las exigencias de justicia de nuestros pueblos, abandonados por muchos años por el gobierno. Para los  pueblos serranos ha quedado plenamente demostrado que la violencia es el último extremo. Nuestra lucha es pacífica y nuestra arma principal es el diálogo, sintetizaron.

 

 

Oaxaca llama la atención por gobierno antidemocrático: Alianza

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Oaxaca sigue llamando la atención de las organizaciones no gubernamentales por el comportamiento antidemocrático de sus gobiernos con la sociedad, expuso la directora general de Alianza Cívica, Lourdes Morales Canales.



RACIEL MARTÍNEZ



Oaxaca, insistió, "es un foco de tensión y atención. Si bien no tiene los problemas como Sinaloa y Guerrero donde el narcotráfico penetró en las estructuras sociales y políticas, pero sí hay un deterioro y la muestra es la violencia incrementada en los últimos meses".

La portavoz del organismo no gubernamental, la cual patrocinó en días recientes un foro sobre transparencia informativa en la entidad, expuso que "Oaxaca se ve como una entidad con muchísimos rezagos educativos, políticos, económicos, todo esto ha hecho crisis en estos dos últimos años. Si bien Oaxaca mantenía problemas de violencia por límites de tierras, conflictos poselectorales, no había un nivel de inseguridad como se tiene ahora. Y eso preocupa a todos".

Por ello mismo, anotó, "Oaxaca requiere mucho más atención, como un estado de atención especial".

Si Oaxaca no transita por los caminos de la democracia, no se combate la corrupción y no se dan oportunidades de empleo y por el contrario se imponen grupúsculos de interés, "la inconformidad social puede tomar otros cauces y la migración crecerá".

--La clase gobernante no está cumpliendo ¿Será esa la valoración?

--En Oaxaca los conflictos no se resuelven, se posponen, no hay una solución de fondo. No hay un interés serio para transformarla, no se ve esa voluntad, hay solamente un discurso. Un ejemplo,  la ciudad estuvo secuestrada por meses y eso es increíble que un gobierno no tenga una solución.

Morales Canales anunció que Alianza Cívica seguirá laborando en la entidad, "de hecho está en todos nuestros proyectos, tanto en educación como en otros reglones. Hoy nos estamos apoyando más en las universidades que en las organizaciones. Vamos a empezar un proyecto de profesionalización de organizaciones sociales, porque hay un deterioro en ellas, hay un agotamiento, el proceso social del 2006 como que desgastó machismo a las organizaciones, hay mucho desanimo, pero aquí estaremos".

 


Publicado por solaripa69 @ 10:01
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