Lunes, 28 de julio de 2008

La consulta fue un éxito, pero sobre todo un proceso limpio: Camacho

■ Se hubiera duplicado la participación, de no haber sido por la campaña gubernamental en contra

■ En el PAN hablan de irregularidades, “pero si tuvieran algo relevante ya lo habrían presentado”

■ Arnaldo Córdova: notable, que haya salido gente a decir ; “esto es un ejercicio ciudadano”

Víctor Ballinas

Manuel Camacho Solís aseveró anoche: “contra todas las expectativas, la consulta ciudadana –sobre la reforma de Petróleos Mexicanos– ha sido exitosa, satisfactoria y, sobre todo, un proceso limpio”. Precisó: “pese a la campaña permanente de desprestigio, a la abusiva publicidad del gobierno en favor de la iniciativa de Felipe Calderón y a no tener acceso a la televisión para llamar a la participación, los resultados obtenidos son muy buenos, es un éxito”.

El coordinador de la consulta insistió en que “si no hubiese habido toda esa campaña en contra del ejercicio cívico, fácilmente se hubiera duplicado la participación ciudadana”.

No obstante ello, Camacho Solís subrayó: “estamos muy contentos, los resultados son los más altos que se han tenido en una consulta de este tipo y, sobre todo ha sido un proceso limpio”.

En conferencia de prensa destacó que fuera del Distrito Federal, es decir, en los nueve estados en los que se realizó la consulta, se instalaron 7 mil 390 mesas de recepción, es decir, hubo más de las 6 mil 500 que se estimaban”.

Camacho Solís recordó: “dije que si nosotros lográbamos un millón de participantes, nos sentiríamos satisfechos; si lográbamos millón y medio, sería un éxito, y arriba de eso, todavía sería mejor; ésos son los parámetros que podrían ser factibles, porque no tuvimos acceso a la televisión, porque no hubo programas en favor de la consulta, y sí, en cambio, toda una campaña permanente de desprestigio, y frente a eso es indudable que tiene que haber un impacto”.

Nada de que preocuparse

Tranquilo, satisfecho por los resultados que le daban a conocer, el coordinador de la consulta aseveró: “no tenemos información que nos preocupe. Ya vemos declaraciones del PAN; dicen que tienen videograbaciones –de irregularidades en la jornada ciudadana–, quién sabe cuántas cosas dicen; francamente no creo que tengan nada relevante, si tuvieran algo ya lo hubieran presentado.

“Estaban esperando grandes acarreos en delegaciones del Distrito Federal, como Iztapalapa, pero se quedaron esperando, ya que el proceso fue pulcro, limpio y hubo vigilancia exhaustiva por parte de los medios de comunicación, sobre todo en la capital y la zona metropolitana”.

Insistió Camacho Solís: “pese a los embates, los resultados obtenidos son satisfactorios. Lo más preocupante es que nuestra consulta se hubiera podido ensuciar y no hay ninguna información en ese sentido. El ejercicio ciudadano lo hicieron partidos y organizaciones sociales, y en contra de todo lo que esperaban –los detractores–, no ocurrió nada de eso; fue un proceso limpio, porque a todos los unió la defensa de una causa importante, la defensa del petróleo”.

En la conferencia de prensa se le insistió sobre el número de participantes o porcentaje, y respondió que no tenía esos datos, que más tarde se darían a conocer por otra instancia, pero aclaró: “esta participación no puede ser como la de una elección constitucional, todo mundo lo sabíamos; nuestro punto de referencia son otros ejercicios similares, por ejemplo, el último que se hizo en la ciudad fue la consulta verde y participaron 300 mil personas; el gobierno del Estado de México convocó a una y la asistencia fue de entre 5 mil y 10 mil participantes; los parámetros son otros”.

Pero sí se compara, añadió, con el porcentaje de ciudadanos que, según las encuestas, están en contra de las iniciativas de Felipe Calderón, que son entre 66 y 71 por ciento. “GEA/AISA, la encuesta más sesgada en favor del gobierno, da 45 por ciento de ciudadanos en contra”.

Camacho Solís abundó que esta consulta es un proceso de aprendizaje. “Nos va a obligar a todos, no nada más a las fuerzas progresistas, sino al PRI y al PAN, a que demos un paso a lo que se ha venido ofreciendo desde hace mucho tiempo, por lo menos desde hace 15 años, que es el establecimiento de mecanismos de democracia directa; ahí están las iniciativas en el Congreso; una de ellas la firmó Felipe Calderón cuando fue diputado federal”.

A los cuestionamientos sobre el costo de la consulta, Camacho Solís señaló: “se hizo con un mínimo de recursos; las 25 mil personas que participaron no recibieron sueldo, y ése me parece un gran mérito”.

En esa conferencia, la escritora Guadalupe Loaeza, quien participó como observadora, dijo que “desde las 9:30 de la mañana pasé por calles de la colonia Roma, de la Condesa, cuando fui a votar, y vi mucha gente en la primera. Estaban instaladas las casillas. Fui por San Cosme, por Juárez, y vi gente que iba con sus hijos a votar.

“En Polanco, en las Lomas, no había tanta gente, pero ahí estaban las casillas; la gente pasaba tranquila, me di cuenta de la tranquilidad en la que transcurría la consulta, sin violencia ni acarreados; no hubo desorden. Hasta ahorita, me informaron sólo de un desorden en Hidalgo, donde unas monjitas dijeron que la consulta era cosa del diablo. No obstante que la televisión no pasó programas de la consulta, y a las declaraciones obtusas de Germán Martínez, dirigente nacional del PAN, hubo ciudadanos que salieron a manifestarse; fueron a pronunciarse, como dice Manuel (Camacho); es un aprendizaje”.

En tanto, el politólogo Arnaldo Córdova señaló en la conferencia que “los datos apenas están llegando, pero no todos los que participaron votaron por el no; hay una alta votación por el . No fueron acarreos para decirle no a las iniciativas de Calderón; los ciudadanos fueron a votar según su convicción.

“Yo esperaba que todos fueran a decir no, pero es notable el hecho de que haya salido gente a decir a las reformas de Calderón; esto es un ejercicio ciudadano. Es una consulta ciudadana, y es muy importante para mí que haya ido gente a decir sí.

Por la mañana, en otra conferencia de prensa, Camacho Solís informó que en la ciudad de México se había instalado hasta el mediodía 97 por ciento de las mesas receptoras, y en los estados la cobertura era de 70 por ciento.

Sin contratiempos en los estados

■ El sudcaliforniano Leonel Cota critica la postura de Cuauhtémoc Cárdenas y Ruth Zavaleta

De los corresponsales

Ampliar la imagen Mesa receptora de datos en Cuernavaca, MorelosMesa receptora de datos en Cuernavaca, Morelos Foto: Notimex

Ampliar la imagen En Morelila, la afluencia de ciudadanos, escasa al principio, se incrementó en el transcurso del díaEn Morelila, la afluencia de ciudadanos, escasa al principio, se incrementó en el transcurso del día Foto: La Jornada Michoacán

Sin contratiempos, con una participación de escasa a regular –según los organizadores– y la asistencia de algunos militantes de PRI y PAN en las mesas receptoras, transcurrió ayer la consulta organizada en nueve estados del país –paralela a la del Distrito Federal– para conocer la opinión ciudadana sobre la reforma energética planteada por Felipe Calderón Hinojosa.

En Veracruz, Tlaxcala, estado de México, San Luis Potosí, Guerrero, Hidalgo, Michacán, Baja California Sur y Morelos, las dirigencias de PRD, PT y Convergencia, así como los municipios gobernados por dichos partidos, se organizaron para dar cobertura al ejercicio.

En el estado de México el único incidente ocurrió en Ixtapaluca, donde las casillas fueron cerradas por manifestantes de Antorcha Campesina, quienes ocuparon las calles.

La dirigencia del PRD informó que se instaló 98 por ciento de las 3 mil 564 mesas de votación, con una participación regular, porque en gran parte del territorio mexiquense llovió desde el mediodía.

Los municipios con más participación fueron Ecatepec y Netzahualcoyotl, donde a las tres de la tarde se reportó que, en promedio, se habían utilizado cien boletas de las 700 asignadas en cada casilla. También se instaló el mayor número de centros de votación, casi mil 500. Se estima que ambos municipios aporten entre 80 y 100 mil votos a la consulta.

Participación “aceptable” en el corredor azul

Donde hubo una participación “aceptable”, de acuerdo con Ricardo Moreno, presidente del PRD mexiquense, fue en los municipios del llamado corredor azul: Naucalpan, Tlalnepantla y Atizapán, gobernados por el PAN. En esos sitios el promedio de votación fue de 50 sufragios por casilla a las dos de la tarde. La más baja fue al norte, en los municipios de Atlacomulco, Ixtlahuaca, Jilotepec, El Oro y San Felipe del Progreso.

El alcalde perredista José Luis Gutiérrez Cureño consideró que la consulta es un ejercicio democrático trascendente: “El hecho de que se le pregunte a la gente su opinión vale la pena. Es un esfuerzo ciudadano y plural, no de partidos, al menos no en Ecatepec; la gente puede votar libremente”.

Salvo un leve incidente en el municipio de Zacapu, donde un grupo de militantes panistas trató de oponerse a la instalación de una urna, en Michoacán, cuna del PRD y tierra natal de Felipe Calderón, la consulta popular sobre el futuro de Pemex se llevó a cabo sin contratiempos.

La afluencia, pese a ser lenta al inicio, se fue incrementando paulatinamente al mediodía y ya por la tarde se reportaba una participación de 200 personas por mesa receptora.

En Morelia acudieron militantes del PAN y del PRI a emitir su opinión, pese a que durante la semana criticaron el ejercicio calificándolo de “simulación de democracia participativa”. En algunos municipios hasta los regidores del partido blanquiazul fungieron como funcionarios de las mesas receptoras.

En Uruapan se denunció que militantes de PAN –que gobierna el municipio– instalaron frente a la mesa receptora de Paseo Lázaro Cárdenas un carro de sonido invitando a la gente a no participar en la consulta y lanzando consignas sobre la misma, además de que se repartieron volantes en contra del ejercicio.

En la capital del estado, así como en los 12 distritos electorales de la entidad, la organización priísta Antorcha Campesina se manifestó en contra del gobierno perredista y demandó la “reparación” de acuerdo pendientes, pero también aprovechó para fustigar la consulta ciudadana.

En Veracruz se instalaron mesas en 209 de los 212 municipios y hubo 692 mesas receptoras, informaron las dirigencias de los partidos que coordinaron la auscultación.

En Jalapa, luego de cinco horas de que se abrieron las mesas, se agotaron las 750 boletas de que se dispuso en la plaza Sebastián Lerdo de Tejada. “La consulta fue un éxito. Boletas agotadas”, fue el cartelón colocado en el zócalo local.

El diputado local panista Marco Antonio Núñez se presentó a la mesa de votación para participar en la consulta y aclaró a los medios informativos que no iba con afán de confrontación ni a descalificar el plebiscito. “Como ciudadano, vine a dar mi voto por el a la reforma; sólo ejercí mis derechos”, explicó.

En Guerrero hubo 627 –de 672 programadas– mesas receptoras. En conferencia de prensa, Ernesto Fidel Payán Cortinas, presidente de la comisión especial encargada de la organización, desarrollo y vigilancia de la consulta, calificó de éxito el ejercicio.

Sin embargo, César Núñez, coordinador en Guerrero del Comité Estatal en Defensa del Petróleo, reconoció que debido a la lejanía de comunidades ubicadas en los municipios de la Montaña y la Costa Chica se desconocía la situación de 45 mesas receptoras “en municipios como Iliatenco, Cochoapa El Grande, Acatepec y Zapotitlán Tablas, debido a que, por las lluvias, varias localidades quedaron incomunicadas”.

El alcalde de Acapulco, Félix Salgado Macedonio, votó en la mesa donde tradicionalmente lo hace en otros ejercicios constitucionales. Por su parte, el arzobispo Felipe Aguirre Franco manifestó su opinión en una de las tres mesas que fueron colocadas en el zócalo, por cierto las de mayor participación. Después del mediodía se veían a la mitad de su capacidad.

Una larga primavera

Hermann Bellinghausen

La primavera de las luchas sociales siempre es embriagadora. Los electricistas democráticos venían luchando desde los años 60, y en 1972 el gobierno del presidente Echeverría, y el charro electricista Francisco Pérez Ríos, fueron obligados a aceptar el sindicato único, impulsado por el indudable liderazgo de Rafael Galván. A partir de entonces la lucha fue por la conducción de la organización unificada y nacional.

Ante la cerrazón y las corrupciones del gobierno, los electricistas le plantaron la cara al intento de imposición de los charros y sacaron las masas a la calle. (Y en esas masas aparezco yo). En abril de 1975 realizaron una gran marcha en Guadalajara. Sorprendidos de su fuerza, los trabajadores democráticos lanzaron la Declaración de Guadalajara, “un programa para llevar adelante la Revolución Méxicana”, piedra de toque para lo que vino después. En resumen, se propusieron unificar la industria eléctrica, orientada a ser nacional como el petróleo, y al servicio del pueblo. Oficialmente, México “se desarrollaba”. De ser así, los trabajadores querían el desarrollo en sus manos.

Eso los llevó a confrontar a las empresas y a su aliado, el gobierno. Los trabajadores desataron una impecable ofensiva contra los contratos de los patrones y los charros, y los negocios sucios del capitalismo. Determinaron generalizar los sindicatos nacionales de industria. Como en el 68, subyacía la búsqueda de la democracia contra la dictadura consensuada y corporativa del PRI.

En los meses de aquella larga primavera de nuestro descontento conocí a Plotino en la casa de Zacatecas. Más adelante compartimos la preparación de la marcha del 15 de noviembre. Los académicos universitarios iban en ascenso. Lograron su propio sindicato. Nunca nos sentimos más cerca de Gramsci. La lucha era nacional, y teníamos intelectuales verdaderos como Carlos Pereyra o Arnaldo Córdova, por entonces el nuevo historiador del cardenismo.

Nuestra primera conversación, a saber por qué la recuerdo, fue sobre la canción Simón Bolívar Simón, de Inti Ilimani, un aguerrido himno libertador impregnado de heroísmo allendista. Aunque parezca albur, el golpe en Chile seguía doliendo.

En Guadalajara marcharon Plotino y su carnal Romeo, pero no yo. La tarde del 15 noviembre en el centro del Distrito Federal no lo podíamos creer. Éramos un chingo.

Nuestro avance por la avenida Juárez fue extático, y aunque el Zócalo estaba vedado, ¿quién se iba a atrever a pegarnos? ¿Quién nos iba a detener? Como la cerrazón del presidente y de Fidel Velázquez era absoluta, marchamos otra vez el 20 de marzo del año siguiente. Aunque la policía no nos dejó ni salir del Monumento a la Revolución, la primavera continuaba. En mayo, los electricistas impulsaron el Frente Nacional de Acción Popular.

La represión fue en aumento, los charros se dejaban venir con todo, se cerró el paso a la Tendencia Democrática y ésta anunció la huelga nacional para julio de 1976. El sindicato electricista reunía centenares de miles de trabajadores. Más de la mitad estaban con Galván. Los nucleares dirigían su propio sindicato, y jalaban con nosotros, igual que todos los sindicalistas democráticos del país. Eramos millones. ¿Quién nos iba a detener?

El Ejército, quién más. En una operación militar sin precedente, la noche del 15 de julio 20 mil soldados ocuparon, en muchos casos violentamente, las instalaciones eléctricas y nucleares. Tras ellos entraron miles de esquiroles comandados por Leonardo (La Güera) Rodríguez Alcaine, sucesor de La momia Pérez Ríos. La “requisa” (como la llamaron) concluyó al día siguiente. No se recordaba mayor represión a un movimiento desde 1959, cuando les dieron a los ferrocarrileros en la primera gran traición del presidente López Mateos, quien lo mismo nacionalizó la energía eléctrica que traicionó y asesinó a Rubén Jaramillo.

Ni la huelga de médicos en 1966, ni la de los estudiantes en 1968 juntaron a tantos, ni el tamaño de sus aplastamientos tuvo el alcance de éste. Aunque nos tomó una década darnos cuenta, y otra década ponerle nombre, esa noche de 1976 comenzó a ganar lo que hoy llamamos neoliberalismo.

 


Publicado por solaripa69 @ 10:42
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