Jueves, 07 de agosto de 2008

No sacar raja política del caso Martí, pide Ebrard a Calderón

■ Cuestiona que se pretenda vincular con la consulta petrolera

■ Niega que existan problemas de coordinación en materia de seguridad

Ángel Bolaños Sánchez

El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubon, exigió a Felipe Calderón no sacar “raja política” del secuestro y homicidio del joven Fernando Martí, y cuestionó que se pretenda vincular este hecho con la consulta ciudadana que sobre la reforma petrolera se realizó en la capital el pasado 27 de julio.

En entrevista, a pregunta expresa acerca del llamado que hizo Calderón para colaborar en materia de seguridad y dedicarse a los problemas que afectan a la población y no a actividades políticas que dividen a la sociedad, Ebrard manifestó que se enfrenta el caso con una investigación que debe tener resultados de inmediato y advirtió que dichos señalamientos no corresponden a lo que espera la sociedad de sus gobernantes.

Reconoció que los secuestros son un problema en la ciudad y se deben adoptar medidas para reducirlos y controlarlos, independientemente de lo que ocurre con este ilícito en otras entidades; mientras se desarrollan las investigaciones de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF). Además, dijo que no hará especulaciones y será la propia dependencia la que dé a conocer los avances.

Al concluir la presentación del proyecto de urbanización de la plaza Tlaxcoaque, en la Casa de las Ajaracas, se preguntó al jefe de Gobierno sobre el llamado a la coordinación en materia de seguridad y lo que se interpretó como alusión a la consulta ciudadana. “Pues no sé qué tenga que ver la consulta con el otro tema, yo creo que son dos cosas distintas y nada tiene que ver una con la otra. En esto no hay que sacar raja política, lo que hay que hacer es enfrentar la situación. Es lo que estoy haciendo, no haré ninguna otra declaración, pero me parece que cualquier otra actitud no es lo que nos está reclamando hoy la sociedad”, señaló.

–¿Cree que estas declaraciones se deben a los resultados de la consulta? –se le insistió.

–Pues nunca le gustó la consulta. Hubiera ido a votar.

En cuanto a la colaboración con las dependencias federales de seguridad y procuración de justicia, Ebrard insistió en que no ve ningún problema, y muestra de ello es que unos 10 días antes de que se descubriera el cuerpo del joven Martí la Procuraduría General de la República (PGR) proporcionó información de las autoridades de la PGJDF sobre al menos cuatro secuestros asociados a la misma banda involucrada en este caso.

“Ha habido reuniones, intercambio de información con la PGR. Yo, francamente, no veo ningún problema de coordinación; se requieren otras cosas, pero hay que encararlo, éste no es un problema político. Reuniones se llevaron a diario, se pidió información porque nosotros no teníamos esas averiguaciones, se nos pusieron a disposición y no tenemos nada que reprochar a la PGR.”

 

 

El debilitamiento de Calderón
josé gil olmos

MÉXICO, D.F., 6 de agosto (apro).- Para las elecciones de 2009 el PAN quiere ganar todo: su dirigente nacional, Germán Martínez, ha pactado con lo más corrupto del sistema político, con tal de conseguir la mayoría en la Cámara de Diputados.

El desdoro en el que ha caído el PAN con la alianza hecha con el Partido Nueva Alianza, creado por Elba Esther Gordillo, y con Vicente Fox, rumbo a las elecciones intermedias de 2009 en que se renovará la Cámara de Diputados, parece importarle muy poco al panismo que apoya a Felipe Calderón, a través de su socio y amigo Germán Martínez.

En el pasado, a los panistas les importaba mucho la ética y cuidaban no involucrarse con personajes manchados por la corrupción. Seguían a pie juntillas las directrices de sus fundadores, principalmente de Manuel Gómez Morín.

En sus artículos y en sus discursos, el secretario general del PAN ha citado innumerables ocasiones los códigos de ética y moral con los cuales se formó su partido desde hace más de cincuenta años. Como secretario de la Función Pública aseguró que el gobierno de Felipe Calderón no sería cómplice de la corrupción de los gobiernos pasados.

Hoy, inmerso en el pragmatismo más soez Germán Martínez, ha dejado ese código, y como puente del gobierno de Calderón, ha establecido alianzas electorales con la maestra Gordillo, el Yunque y Vicente Fox con la meta de conseguir 18 millones en de votos en todo el país, necesarios para alcanzar la mayoría en el Poder Legislativo.

Hace un par de semanas Germán Martínez fue autorizado por la dirigencia nacional de su partido para buscar la alianza con el Panal de la maestra Gordillo. Como se sabe, en la elección de 2006 este partido fue una de las piezas claves para el triunfo de Calderón, pues además de quitarle votos al PRI obtuvo aproximadamente un millón 800 mil votos para diputados, y sus miembros desplegaron una campaña de “voto útil” a favor del candidato presidencial del PAN.

Rogelio Carbajal, secretario general de Acción Nacional, dijo que estaban abiertos a explorar esos acuerdos “porque creemos que requerimos de una gran alianza ciudadana, y eso puede implicar a más partidos políticos para que apoyen el proceso de modernización del presidente Felipe Calderón”. De la misma manera Carlos Abascal, exsecretario de Gobernación dijo que no tenía por qué descalificar a ningún líder sindical, luego de que Manuel Espino lanzara severas críticas a esta decisión de buscar el apoyo de la maestra Gordillo.

Los panistas quieren repetir la misma estrategia electoral del 2006 y por eso han invitado a Vicente Fox, Manuel Espino y el sector más conservador del partido representado por el Yunque, a unir fuerzas nuevamente olvidando los expedientes de corrupción y de riqueza inexplicable por el que el expresidente ha sido denunciado ante la Procuraduría General de
la República.

El 26 de julio, en León, Guanajuato, Germán Martínez selló el pacto de impunidad con Vicente Fox al integrarlo a la comisión de estrategia de campaña. En los hechos ya estaba trabajando para archivar las denuncias en contra del exmandatario, pues como secretario de la Función Pública se encargó de bloquear cualquier intento de indagar la administración foxista y las denuncias de haber permitido el tráfico de influencias para beneficiar a los hijos de su esposa Marta Sahagún.

“Me siento cobijado”, dijo Fox cuando se le integró al comité de campaña. Esta expresión fue más que transparente del sentido de protección que tuvo a partir de ese momento el expresidente.

Cerrado el expediente, ya no era necesario que desafiara a Calderón con difundir la forma en que le ayudó a ganar la elección a Andrés Manuel López Obrador el 2 de julio del 2006.

En ese mismo acto realizado en León, el jefe nacional del PAN también pactó con el Yunque al integrar a la comisión de estructura al gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva, quien es identificado como miembro de este grupo político de ultraderecha.

En los últimos 17 años el PAN ha gobernado esta entidad y en las elecciones pasadas ganó no sólo la gubernatura, sino 36 de 46 presidencias municipales y la mayoría en el Congreso del estado. Esta hegemonía panista hizo que Germán Martínez lanzara como lema de campaña la idea de guanajuatizar al país para las elecciones del 2009.

De lo que no habló el dirigente panista fue que en Guanajuato el PAN ha logrado imponerse gracias a una reedición de las viejas prácticas del PRI. Los programas de gobierno como la donación de pisos de cemento y láminas para las casas más pobres, los recursos al campo, los permisos a taxistas y vendedores ambulantes, la construcción de vivienda popular, entre otros, han sido utilizados para la compra o inducción del voto.

No sólo eso, hay denuncias de que en la elección presidencial del 2006, el PAN compró votos hasta en mil 500 pesos a favor de Calderón. De ahí que en un estudio sobre el comportamiento electoral en la entidad se reportó que mientras a nivel nacional la diferencia media entre Calderón y López Obrador era de un voto, en Guanajuato fue 17 contra uno a favor del panista.

Estos antecedentes de corrupción y malos manejos de los recursos públicos para fines electorales poco le importaron a Germán Martínez al pactar con el Yunque y Vicente Fox. La apuesta del PAN es la desmemoria popular y reeditar la estrategia de la guerra sucia electoral del 2006. Sin embargo, México es más que Guanajuato y Fox ya no es garantía de éxito como lo fue en el pasado.

 

Encabeza Edomex cifra de secuestros con 60 este año

■ Según datos oficiales de Querétaro y BCS, en esas entidades no ha habido un solo caso

■ Baja incidencia en SLP y Campeche

De los corresponsales

La incidencia de secuestros en México va desde los 60 casos que reporta el estado de México en lo que va del año, a la ausencia total de dichos crímenes –al menos en las cifras oficiales– en Querétaro y Baja California Sur, pasando por los 20 perpetrados en Guerrero, los 17 de Morelos o los 12 de Hidalgo y Veracruz, todos en lo que va de 2008. En los dos últimos estados, dos jóvenes de 20 años fueron asesinadas por sus captores pese a que la familia pagó un millón y medio de pesos como rescate.

Entre enero y julio pasados se cometieron 20 secuestros en Guerrero. “Lo importante es que no se encuentran inmiscuidos elementos de ninguna corporación policiaca de la entidad”, dijo el director de la policía investigadora ministerial, Erit Montúfar.

Este año se han perpetrado en Morelos 17 secuestros exprés, según datos no oficiales, la mayoría en la zona oriente de la entidad, pero la procuraduría estatal sólo reconoce seis casos denunciados formalmente.

En este contexto, la Procuraduría de Justicia de Veracruz ha documentado 12 secuestros en lo que va de 2008. El rapto que conmocionó a la opinión pública local fue el de Karina Reyes Luna, hija del empresario Luis Reyes Larios, propietario de la Universidad del Golfo de México, y sobrina del arzobispo de Jalapa, Hipólito Reyes Larios.

La joven fue plagiada en Orizaba el 12 de junio, y su cadáver se localizó tres días después en los límites de Veracruz y Puebla, pese a que los familiares pagaron un rescate que, extraoficialmente, fue de 1.5 millones de pesos. El asunto propició las destituciones del procurador Emeterio López Márquez y del secretario de Seguridad Pública estatal, Juan Manuel Orozco.

Una historia similar se vivió en Hidalgo: María del Carmen Vargas Suárez, de 20 años de edad, fue secuestrada el pasado primero de marzo. Aparentemente sus captores decidieron violarla y matarla, luego de que reconoció entre ellos a su primo Alejandro Vargas, quien huyó a Estados Unidos. Volvió a Hidalgo tres meses después y fue detenido e interrogado por la policía. Cayó en contradicciones y finalmente confesó que planeó el secuestro junto con José Vargas y Herber Escalante.

Estados como Coahuila o Chiapas viven modalidades distintas de secuestro. En la primera entidad se reconoce oficialmente este año sólo un plagio, pero hay 32 levantones cometidos de enero de 2007 a julio de 2008, entre ellos los del comandante Enrique Ruiz Arévalo, titular de la Dirección para la Investigación del Secuestro y Crimen Organizado en La Laguna, y de Gerardo Valdés Segura, quien lo sustituyó en el cargo. El primer caso se atribuyó a Los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo, y el segundo al cártel de Juárez.

En Chiapas se documentaron 12 plagios durante 2007; este año se mencionan 30 extorsiones y secuestros exprés, número que incluye presiones a autoridades municipales, a quienes se exigió dinero a cambio de no secuestrar a funcionarios o a sus parientes. Los ediles de Cacahoatán, Suchiate, Frontera Hidalgo y Huehuetán, Rolfy Gómez Robledo, Eleazar Manuel Serrano de la Torre, Éver Herrera Ibarra y Renán Galán Gómez, respectivamente, habrían sido víctimas de dichas extorsiones. En esa entidad opera otra modalidad de secuestro: se rapta a indocumentados centroamericanos y son retenidos hasta que sus parientes pagan entre 10 mil y 50 mil pesos.

Donde la incidencia es baja es en Zacatecas (cinco casos en el último año y medio), Quintana Roo (tres secuestros en 2008, aunque se han perpetrado 18 levantones), Sonora (tres) Nayarit (dos), Durango (dos), Colima (uno), y Querétaro y Baja California Sur, sin un solo caso.

Por su parte, el gobernador de San Luis Potosí, Marcelo de los Santos, dijo que entre 2003 y 2006 sólo hubo tres plagios. Por lo que hace a Campeche, se informó que “de 1998 a la fecha hubo 15 secuestros”.

El mandatario panista de Tlaxcala, Héctor Ortiz, desestimó la cuenta de 270 secuestros correspondiente a 2006, que apareció en un informe del Sistema Nacional de Seguridad Pública. “No creo que sea una cifra exacta, hay que preguntarle al procurador Leopoldo Zárate Aguilar”.

La vida no vale nada

Octavio Rodríguez Araujo

Cuando Germán Martínez, dirigente del Partido Acción Nacional, propuso la guanajuatización del país como panacea para los mexicanos, no entendí a qué se refería. Luego recordé una vieja canción del guanajuatense José Alfredo Jiménez al leer sobre el incremento del número de secuestros y de asesinatos en el desgobierno de Felipe Calderón y entendí mejor lo que quiso decir el líder panista: la vida no vale nada. La vieja canción dice: “No vale nada la vida/ La vida no vale nada/ Comienza casi llorando/ Y así llorando se acaba/ Por eso es que en este mundo/ La vida no vale nada”. Y así es. Ni pagando rescates a los secuestradores se respeta la vida. Tantos muertos ha habido desde que Calderón le declaró la guerra al crimen organizado que ya no nos detenemos a leer la noticia. Sabemos que son muchos y sólo nos brinca el dato cuando los muertos son gente conocida o hijos de quienes figuran en las revistas de negocios o de celebridades.

En el caso del niño Martí sus secuestradores y asesinos fueron, según las evidencias encontradas hasta ahora, policías con cómplices civiles. No se conformaron con matar al chofer y al guardaespaldas (todavía vivo), también a la víctima de sus ambiciones. Como éste, se han llevado a cabo otros muchos secuestros y asesinatos, en su mayoría investigados deficientemente o, de plano, no investigados, sobre todo si se trata de víctimas no relacionadas con los ámbitos del dinero o de la fama pública.

En unos casos se trata de presuntos narcotraficantes cobrando venganza sobre los policías que, junto con soldados, los persiguen. En otros, de policías y soldados que en acciones contra supuestos narcotraficantes matan a quienes andaban por ahí o se cruzaron entre los disparos, incluso niños. El secuestro, sin embargo, suele tener una finalidad: cobrar por el rescate, es decir, dinero. Pocas veces se han tratado de venganzas personales, aunque también se han dado casos.

La Jornada editorializó el martes pasado sobre la criminalidad en aumento en el país. Y, a propósito de los reclamos por sanciones mayores, incluida la pena de muerte, se dijo que “para evitar que se cometan delitos no es tan importante la severidad de la sanción como la certeza de que no habrá impunidad; esto, por desgracia, es lo que ha faltado en el país”.

Coincido. Aquí está una de las claves del problema. De nada sirve la pena de muerte en un país donde todos los días millones de ciudadanos y hasta menores “se la rifan” para sobrevivir. Lo que inhibe el delito, para quien delinquir no es un problema de conciencia, es la posibilidad de que te atrapen, te juzguen con objetividad y te sancionen. De otra manera, es un volado. La posibilidad de impunidad es la apuesta y ésta se arriesga por la perspectiva de ganancias. Dinero es lo que está al final del caótico hilo de la madeja, salvo los pocos casos de sicópatas que matan o secuestran por el gusto de hacerlo.

Cuando una persona se traga condones con droga arriesgando su vida en caso de que uno de esos recipientes se destruya y su contenido lo mate, lo hace porque está apostando a no ser sorprendido y porque alguien le ofreció dinero por transportar droga en su estómago. No debería extrañarnos. Otros arriesgan igualmente su vida por defender su cartera, su reloj o su casa. Dinero, dinero al fin.

Y tanto ambicionan dinero los millonarios que quieren rebasar su fortuna de un millón de dólares o de 50 mil millones de dólares, como un policía que, sabiendo que tiene el poder de su credencial, aspira a asegurar su futuro con algo más que una pensión de pobre. Igual piensa el muchacho de una pandilla de barrio que no consiguió trabajo o un campesino que sabe que recibirá mayores ingresos sembrando mariguana en lugar de maíz. Las motivaciones son muchas, casi tantas como personas distintas habitan un país, y el dinero es una, quizá la principal. El problema es muy complejo, pero no sólo policiaco.

En otros países, sobre todo desarrollados, hay pocos secuestros o asesinatos y sus policías no tienen peculiaridades especiales, salvo una que en México es absolutamente excepcional: no son corruptos. ¿Por qué en los países escandinavos los asesinatos en general responden a razones sicológicas (como el famoso caso del estudiante admirador de Hitler que mató a ocho personas en Finlandia el 7 de noviembre del año pasado) o producto de efectos etílicos o de drogas y no por dinero? Porque la pobreza de allá no tiene nada que ver con la nuestra. La vida tiene otro valor; en México muy poco, y muchos piensan, convencidos, que el que no arriesga no gana. Se arriesgan, ¿qué tienen que perder?

Depurar la policía, dijo Calderón. No es suficiente: habrá que capacitarla, darle más educación y mejores salarios. La lanzan a combatir el narcotráfico y varios mueren en acción. Hay miedo, me lo han dicho. ¿Y qué les dan a cambio? Una palmada en la espalda. Cuando pueden, y sobre todo conociendo el medio criminal, no faltan los que resuelven convertirse en delincuentes. Quizá piensan que será dinero fácil (y lo es en cierta medida) a cambio de arriesgar su vida. ¿Y qué? Todos los días la arriesgan; “siquiera que sea por algo” –han de especular. Y así participan en robos, en secuestros “exprés”, en secuestros más ambiciosos como el del niño Martí.

El hecho es que nadie está seguro porque miles de casos quedan impunes (más por corrupción que por ineficiencia) y, para colmo, el ciudadano común está entre la pared de los delincuentes “civiles” y la espada de los criminales con placas policiacas. No hay para dónde hacerse y salir a la calle es un riesgo. ¿La guanajuatización del país? Algo hay de eso, aunque la intención del líder panista haya sido otra en su propuesta. Cuando salimos a la calle siempre pensamos que tal vez corramos con suerte y, en el menos peor de los casos, sólo nos quiten el reloj, la cartera o el automóvil. Tal vez nos acostumbremos a pensar que la vida, ciertamente, no vale nada. Espero que no.

 


Publicado por solaripa69 @ 9:50
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