Viernes, 03 de octubre de 2008

Muchachos y consignas de ayer y hoy en la marcha por los 40 años del 2 de octubre

■ Los chavos se adelantaron a los históricos; “déjenlos, no son carreras”, dicen los segundos

■ El porrismo en la UNAM y el cacicazgo de Elba Esther Gordillo fueron elementos adicionales

Arturo Cano

Con perdón de Pepe Alvarado, hay belleza y luz en las almas de estos muchachos vivos que, sin decir agua, toman la delantera sobre el Paseo de la Reforma y lanzan el primer grito de la tarde: “¡2 de octubre…!”

Los históricos no se mueven. “Que se adelanten, no es programa de carreras”, dice sin preocupación alguna Raúl Álvarez Garín, líder del movimiento de 1968, y también aquí, en las inmediaciones del Museo de Antropología, donde parte una de las marchas por los 40 años de la matanza de Tlatelolco.

“¡Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir, que el pinche gobierno se tiene que morir!”, gritan, tras los primeros pasos, los nietos del 68.

“Si se refieren al de Felipe Calderón, llegaron tarde”, dice un agudo observador, mientras se arma la descubierta de la marcha. Faltan muchos, pero están varios de los líderes del Consejo Nacional de Huelga, y algunos se impacientan porque los jóvenes se adelantan.

–¡Los chavos ya nos rebasaron! –dice un sesentayochero.

–¡Yo me voy con los chavos, aquí ya se anquilosaron! –grita otro.

La mayoría aguanta, en el arranque de las bromas que sellarán la tarde.

–Vámonos delante de los jóvenes, para que nos empujen –sugiere uno de los históricos.

–O para que nos levanten –previene otro.

Las bromas sobre los estragos del tiempo en “los muchachos del 68” son extensas y todos las toman a bien.

La misma abanderada

Avanzan los muchachos de ahora, siguen los muchachos de antes, en la descubierta que encabeza la abanderada, Mirtocleya González, quien lo fue también, dicen aquí, hace 40 años.

La flaca memoria o el tiempo que desdibuja los rostros conocidos sólo permiten enumerar a Félix Hernández Gamundi, Fausto Trejo, con sus 83 años, Pablo Gómez, Jesús Martín del Campo, Marcia Gutiérrez, Enrique González Rojo, Saúl Escobar.

Un tramo más adelante se incorpora el escritor Carlos Monsiváis, flanqueado por Rolando Cordera y Gerardo Estrada. Se suma brevemente a la descubierta, bajo la manta principal: “2008. Por la verdad y la justicia, contra la impunidad, la lucha sigue, sigue…”

Delante de la fila de dirigentes marcha, en su descubierta de un solo hombre, Raúl Álvarez Garín, según muchos el más avezado dirigente de hace 40 años.

–¿Y él por qué va solo? –pregunta alguien.

–Se lo merece, es el más terco –dice, a manera de elogio, el historiador Francisco Pérez Arce.

Y ahí va Álvarez Garín repite y repite que la terquedad suya y de otros ya logró “darle la vuelta” a la idea de cerrar para siempre el capítulo del 68.

El abismo generacional

Los históricos quedan a la cola. Los gritos de “fuera porros de la Universidad Nacional”, aderezados de goyas y huelums, subrayan el abismo generacional, pero no tanto como las consignas frente a la embajada de Estados Unidos. Los viejos gritan: “¡Cuba sí, yanquis no!”, en tanto que los jóvenes resumen: “¡Culeeeros!”

Pese a las bromas, algunos históricos tienen más que chisguete de voz para traer de vuelta las consignas de antaño. “Che, Che, Guevara, LEA, LEA a la chingada!”, gritan (claro, por las iniciales del ex presidente Luis Echeverría Álvarez).

En medio de esas viejas consignas reparte autógrafos, se toma fotos y ofrece declaraciones de calle, Carlos Monsiváis, quien destaca la cobertura mediática de la conmemoración y define las consecuencias del movimiento de 68 como un triunfo vigente, no como un triunfo póstumo de quienes enfrentaron el autoritarismo del régimen.

“Ho Ho Ho Chi Minh/ LEA, LEA, chin chin chin”, siguen los viejos gritos.

El recordatorio perdura y se extiende a las nuevas generaciones. Cuando se nombra a Echeverría, truena la voz una joven mujer: “¡Ya te esperan los gusanos, cabrón!”

Las consignas también se actualizan para la coyuntura: “Calderón y Echeverría son la misma porquería”, se corea aquí y allá. Y más. Un joven reparte un volante con iconos del 68 y una nueva consigna: “News Divine tampoco se olvida”

La marcha camina con lentitud, y no por la mermada movilidad de los históricos, sino porque confluye con los contingentes que partieron de otros puntos.

La división es de siempre en esta fecha. En esta ocasión hubo un argumento nuevo, según cuenta Adriana Corona, representante de la Prepa 6 ante el Consejo Nacional de Huelga en 1968. Dice que los líderes de varias escuelas se negaron a marchar por Paseo de la Reforma aduciendo que “es la ruta de López Obrador”.

Igual se encuentran algunas columnas en el cruce de Reforma y Bucareli; otras más allá, frente al Palacio de Bellas Artes.

Frente a la torre del Caballito hacen su aparición los maestros de Puebla, varios miles echados a la calle por las declaraciones y la firma de la dirigente a la que dedican la mayor parte de sus gritos: “Sacaremos a Elba Esther del sindicato”.

Las 18:10...

A esa hora, en el cruce de Juárez y Balderas se solicita un minuto de silencio. Los puños en alto, las caras serias sólo en ese momento solemne. Al fondo, el barullo de los poblanos.

“¡2 de octubre… no se olvida!”, se grita varias veces tras el recordatorio de la bengala que anunció la muerte.

Jesús Martín del Campo pasa lista de algunos de los ausentes, en primer lugar José Revueltas y Heberto Castillo. “¡Presente!”, gritan los demás. “Mártires de Tlatelolco. ¡Presentes!”

–Adelante hay una provocación –se informa por el megáfono, cuando ya se han armado los catorrazos en las calles del centro. Los provocadores se llevarán “la nota”, pese a que la mayoría de los muchachos marcharon con ganas, con ánimo festivo, gritando las consignas de sus padres y sus abuelos y corriendo libres por las calles de su ciudad.

¿Hay más ropa negra que mezclilla? Hay de todos los colores en estos muchachos que gritan los gritos de ayer y se esfuerzan en alguna, escasa, renovación. Pasan frente a un grupo de granaderos: “Hay que estudiar, hay que estudiar, el que no estudie a policía va a llegar”.

Y se siguen bailoteando: “Hay que leer, hay que leer, pa’que el gobierno no nos venga a joder”.

Pocas calles antes de llegar al Zócalo, los vándalos de “la nota” la emprenden contra algunos comercios. La mayor parte de los estudiantes se abre, quiere alejarse. A los primeros golpes, los de las prepas gritan: “¡Fuera porros de la UNAM!”

Apretujados, haciéndose bolita para protegerse unos a otros, se inventan otro grito: “¡No hagan violencia, eso no es protesta!” Llegan al Zócalo un tanto escamados. “Ya ni gritamos al entrar”, dice una alumna de la Preparatoria 6.

En la plaza, el sonido es malo. El escenario lo dominan algunos estudiantes de la Prepa Popular y de Chapingo. Sólo adelante, cerca del Palacio Nacional, reciben atención consignas entre ecológicas y agraristas, como “el campo es vida, el pueblo no lo olvida”.

En el otro extremo de la plaza, una incursión de los granaderos provoca una nueva escaramuza. Vuelan botellas y palos. Decenas de estudiantes piden calma, gritan su rechazo a la “provocación”, hacen una valla, tomados de las manos, para separar a los granaderos de algunos jóvenes encapuchados que, armados de garrotes, la quieren seguir. La mayoría son mujeres que no pasan de los 20. Los encapuchados les hacen señas obscenas y luego se van.

Las muchachas se van a la plaza, se sientan en el suelo, conversan, leen sus mensajes de celular. Era la conmemoración de sus padres o abuelos y ya es suya, sobre todo cuando se sientan alrededor de una enorme manta negra con letras blancas que dice: “Ni perdón ni olvido”.

Poco después entran los históricos, y jóvenes y viejos aplauden su carrera de resistencia.

El 68, historia de una derrota transmutada en victoria ética, plantea libro de Pablo Gómez

■ Fue presentado por Carlos Payán Velver, Carlos Monsiváis y Raúl Álvarez Garín

Rosa Elvira Vargas

Como era su intención, Pablo Gómez logró provocar a la concurrencia que acudió el miércoles al Centro Cultural Tlatelolco a la presentación de su libro 1968, la historia también está hecha de derrotas.

Sin embargo, y por tratarse de una crónica elaborada a partir de los archivos de Gobernación, para Carlos Payán Velver y Carlos Monsiváis, dos de los comentaristas de la obra, gran parte de su mérito está en el hecho de que en ese material no existen órdenes o confesiones (del gobierno), sino el testimonio de quienes fueron las víctimas del movimiento estudiantil.

Esto, porque como apunta el autor en el prólogo, “somos no-sotros quienes estamos en ese archivo: la gente del pueblo que nos apoyaba, los volantes que repartíamos, los letreros que pintábamos, los discursos que pronunciábamos, las defensas que emprendíamos y las represalias que tomábamos… No existen, sin embargo, los reportes del 2 de octubre, cuidadosamente eliminados del archivo”.

Para Monsiváis, sería necesario añadir a lo anterior que ese “nosotros” de los expedientes de Bucareli fue “difamado, calumniado y absolutamente tergiversado”. Informativamente, el libro de Gómez, añadió el escritor de Días de guardar, es de una riqueza notable. Recupera o precisa, o trae a luz por vez primera, episodios muy significativos.

Pero el punto del debate por el término de “derrotas” en el título no satisfizo al numeroso público que se presentó a la cita. Y a la pregunta de Carmen Aristegui, de si debía considerarse al movimiento estudiantil del 68 como una derrota, decenas de brazos con la “v” de la victoria se alzaron espontáneos para negarlo.

Gómez Álvarez –a quien acompañaron también algunos senadores, ex dirigentes del 68 y líderes del PRD– indicó que él no habla en el libro de “derrota para siempre”, ni utiliza el término como sinónimo de fracaso, pero Monsiváis pidió definir tanto el fracaso como la victoria.

El 68, resaltó, “es la gran memoria histórica de México en la segunda mitad del siglo XX”. Ha probado que no fue un antecedente, “es un presente perpetuo mientras no exista la posibilidad de darle fin a la impunidad tan bendecida por el Poder Judicial entonces y por el Poder Legislativo”. Estableció que negar frente a la derrota aplastante la victoria ética y moral en el 68, “es borrar la dimensión de las hazañas que Gómez narra”.

Para Carlos Payán, se trata de una saga maravillosa. Con este libro se aprende, “aunque ya se supiera, que aquellos jóvenes eran los mejores del mundo”, apuntó el ex director de La Jornada.

Raúl Álvarez Garín, ex líder estudiantil en 1968, indicó a su vez que estos materiales ayudan a examinar las cosas con toda propiedad. Hacerlo, pidió entonces, con la divisa de la honestidad intelectual. “De repente Sócrates Amado (Campos Lemus) es el responsable de todas las tragedias y desgracias, y se dicen una gran cantidad de cosas acerca de él. Yo en mi experiencia no las comparto, sino que además me parecen absolutamente inventadas”, señaló como ejemplo de cómo debe abordarse el análisis de aquel año.

Se crucifican docentes en Morelos; manifestaciones en varios estados

■ Rechazo a la alianza educativa e instalación de mesas de diálogo, el motivo de protestas

■ En Zacatecas entran al Congreso; bloqueos y tomas de casetas en otras entidades

De los corresponsales

Seis profesores se crucificaron este jueves ante el palacio de gobierno en Cuernavaca, Morelos, en repudio a la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), así como para exigir a los gobiernos estatal y federal la instalación de mesas de diálogo para buscar una solución al conflicto que mantiene suspendidas las labores docentes en la entidad desde el pasado 19 de agosto.

El rechazo a la alianza educativa, ante todo porque eliminaría las prestaciones magisteriales, también impulsó a decenas de miles de mentores, padres de familia y alumnos a marchar por Cuernavaca, al igual que en Cancún, Quintana Roo; Chilpancingo, Guerrero, y la capital de Zacatecas –donde los mentores irrumpieron en el Congreso local, luego de romper vidrios y puertas, además de que tomaron carreteras y casetas de cobro–, mientras que unos mil 200 profesores interrumpieron durante una hora el acceso vehicular a la garita internacional Tijuana-San Ysidro.

Por su parte, la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) anunció que se sumará al paro magisterial, y sus agremiados cesaron actividades este jueves, lo que dejó sin clases a un millón 300 mil alumnos de 13 mil 500 escuelas de prescolar, primaria, secundaria, media superior y superior en Oaxaca.

A su vez, unos 15 mil maestros, padres de familia, normalistas y activistas de organizaciones sociales marcharon desde el norte, sur y oriente de Cuernavaca hacia el zócalo de esa ciudad, movilización en la que participaron también docentes de Morelos, Oaxaca, Michoacán y Guerrero.

Al concluir la marcha, los maestros Óscar Miranda Avilés, Carmen Silva Castañeda, Ricardo Martínez Maldonado, Yosmi Castillo Castrejón, Pablo Olalde Lara y Daniel Paredes García se ataron a cruces en las que permanecieron por más de seis horas. “Cristo murió por redimir los pecados del pueblo, nosotros nos crucificamos por defender la educación pública de calidad”, acotaron en un cartel colocado a los pies de los profesores.

Según los maestros inconformes, con la crucifixión –que se repetirá diariamente con diferentes profesores– reclaman “el esquirolaje” en que el sindicato incurre, al abrir escuelas durante el paro que prevalece en Morelos desde hace más de 40 días.

Joel Espinosa Obispo, integrante del Movimiento Magisterial de Bases, dijo que la transmisión de clases por televisión e Internet en Morelos fracasará, pues “se requiere de apoyo presencial del maestro, eso es atole con el dedo para los padres de familia”.

Mientras, unos 15 mil profesores marcharon en Chilpancingo y bloquearon la autopista del Sol México-Acapulco. El contingente salió del palacio de gobierno, donde los mentores mantienen un plantón desde hace 32 días, cerraron la carretera durante más de tres horas, y luego de recorrer las principales calles de la capital guerrerense, celebraron un mitin en el Zócalo de la ciudad, donde advirtieron que “si no hay solución no habrá votación”, consigna en referencia a las elecciones a alcaldes y diputados locales que se realizarán en Guerrero el próximo domingo.

La marcha en Cancún, a la que asistieron unos 3 mil profesores, padres de familia y estudiantes, fue pacífica, no así las protestas en Zacatecas, durante las cuales los maestros rompieron cristales y puertas del Congreso estatal, al cual irrumpieron para exigir a los diputados que intervengan ante la Federación para impedir que la ACE se aplique en la entidad. Además, los mentores tomaron parcialmente las casetas de cobro de las carreteras Zacatecas-Durango y Zacatecas-Aguascalientes.

A su vez, mil 200 maestros bloquearon durante una hora el acceso vehicular a la garita internacional Tijuana-San Ysidro. Previamente, marcharon cinco kilómetros por las calles de Tijuana.

Asimismo, unos 300 profesores se manifestaron afuera del Congreso de Querétaro. De acuerdo con los inconformes, la movilización implicó suspender actividades en 100 escuelas, pero la Unidad de Servicios de Educación Básica en el Estado sostuvo que sólo cesaron labores 16 planteles en cinco municipios, donde 6 mil alumnos se quedaron sin clases.

El examen no ofrece garantías a profesores que lo aprobaron: CNTE

■ Denuncia la organización irregularidades en el proceso

Laura Poy Solano

Maestros en todo el país que acreditaron el examen nacional de oposición, simplemente se quedaron “esperando la entrega de una plaza definitiva o de plano ni les llamaron”, aseguraron profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), a pesar de que autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP) confirmaron que “se tiene un avance del cerca de 90 por ciento en la entrega de las plazas en todo el país”.

Sin embargo, integrantes de la coordinadora denunciaron que en todos los estados en los que se aplicó la evaluación “no se respetaron las listas para los que quedaron en los primeros lugares tuvieran una plaza definitiva; por el contrario, la mayoría debió suscribir contratos por un mes, donde claramente se indica que su contrato no es susceptible de basificación”.

En el caso de Quintana Roo, destacó Artemio Ortiz Hurtado, secretario general de la sección 18 de Michoacán, “ a quienes pasaron el examen se les está entregando un oficio, donde se indica claramente que serán contratados de manera eventual, y bajo la modalidad de lista de raya, es decir, que dependen de los recursos que tenga el municipio, como si se tratará de la contratación de un barrendero o de un burócrata, por lo que en los hechos se rompe todo vínculo de bilateralidad en la contratación laboral”.

Además, indicó, se están desconociendo las condiciones generales de trabajo, bajo un esquema que es “totalmente violatorio del artículo 123 constitucional, en su apartado B, ya que los contratos son por un mes, y su renovación no está sujeta a los recursos que tenga disponible la federación, sino que dependen de los fondos de los municipios, lo que genera una total incertidumbre en la fuente de empleo”.

Ortiz Hurtado destacó que en diversas entidades, los profesores que se ubicaron con las mejores calificaciones en la prueba de oposición “no han garantizado una plaza, porque cualquier acuerdo suscrito por Elba Esther Gordillo es mera simulación, ya que en reiteradas ocasiones hemos denunciado que la venta de plazas la encabeza la cúpula charra del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, y no los maestros de base, porque ahí está el verdadero negocio y el mecanismo para presionar a quienes son interinos”.

José González Figueroa, líder histórico de la CNTE, informó que tan sólo en el valle de México y en el Distrito Federal son “miles los docentes que tienen años como interinos cubriendo horas en secundaria y vacantes provisionales en primaria, mientras que se adeudan unas 31 mil horas por la llamada microplaneación en secundaria, sin que las autoridades educativas prevean dar una respuesta”, por lo que anunció que este mediodía se concentrarán integrantes de la sección 10 del DF, para exigir a la SEP el reconocimiento de su pliego petitorio.

El plan para regular normales, “golpe mortal contra estas escuelas”: CNTE

■ La transformación de la enseñanza, con la participación de alumnos y docentes

■ Comienza la organización del estudiantado para evitar que desaparezcan estos planteles

Laura Poy Solano

Maestros con más de 30 años de servicio afirmaron que “nunca se podrá transformar a las normales en México, sin consultar y abrir a la participación de alumnos y docentes el desarrollo de un programa integral que rescate la función prioritaria que debe tener el normalismo en la educación pública”.

Tras darse a conocer que la Secretaría de Educación Pública (SEP) suscribió con autoridades educativas del país un acuerdo para crear un Subsistema Nacional para la Planeación de la Educación Normal, que entre otros objetivos plantea la revisión de planes y programas de estudio, regulación de matrícula en cada entidad, así como un nuevo esquema más “riguroso” para el ingreso a las normales, advirtieron que “sería un grave error que nuevamente se trate de imponer una visión de cúpula, como sucedió con la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), sin contar con un debate plural sobre el futuro de estos planteles”.

La minuta de trabajo, suscrita el pasado 30 de abril, establece la creación de un grupo que realice labores para el fortalecimiento de las normales como formadoras de los maestros de educación básica, cuya coordinación estará a cargo de la Dirección General de Educación Superior para la Profesionalización de la Educación, instancia que en colaboración con la Unidad de Planeación y Evaluación de Políticas Educativas desarrollará una “metodología prospectiva común”, que permita evaluar los ingresos y egresos de alumnos, así como de la plantilla docente.

También se solicita a las autoridades del ramo en los estados hacer un diagnóstico de la evolución y tendencias de la matrícula de la “educación normal, y su relación con la demanda de maestros provenientes de la enseñanza básica, a partir de una metodología prospectiva común desarrollada por la SEP”.

Estos diagnósticos, deberán ser remitidos a las autoridades federales competentes en un plazo no mayor de dos semanas, a partir de que se reciba la metodología.

De igual forma, se plantea una revisión del marco reglamentario para las normales particulares, a fin de regular el otorgamiento de autorizaciones de programas educativos, con lo que se busca crear un sistema de homologación nacional de los métodos y sistemas que deberán cumplir aquellas instituciones privadas que impartan este nivel de enseñanza.

A esto se suma la elaboración de un diagnóstico que permita “profundizar el conocimiento de la reglamentación para el ingreso, promoción y permanencia de la planta docente y del personal directivo de las normales. A partir de este diagnóstico se buscará homologar las regulaciones señaladas, con énfasis en los criterios de mérito o logro académico, trayectoria y desempeño profesional, en consulta con las comunidades educativas de las normales”.

Para integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la propuesta no es más que el “golpe mortal contra el normalismo, y en particular contra las escuelas rurales, pues desde hace muchos años se ha intentado su desaparición total”.

Indicaron que ante la creciente “presión del sindicato magisterial y de la SEP por acabar de una vez por todas con el normalismo, ha comenzado la organización del estudiantado, quienes tendrán un papel central en la marcha nacional contra la ACE, convocada para este 8 de octubre, así como en la instalación de un plantón permanente frente a la dependencia”.

 


Publicado por solaripa69 @ 10:06
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