Lunes, 27 de octubre de 2008

Pide AMLO luchar contra la crisis y por el petróleo

■ PRI y PAN no se saldrán con la suya, los vigilaremos, advierte

■ Apela a la “firmeza y patriotismo” de los diputados para evitar la privatización de los hidrocarburos

■ Acudiremos incluso a instancias internacionales, sostiene

Enrique Méndez y Alma E. Muñoz

Andrés Manuel López Obrador convocó ayer a unificar estrechamente el Movimiento en Defensa del Petróleo con la defensa de la economía popular y advirtió que la lucha para evitar la privatización de los hidrocarburos no terminará en el Congreso, donde los diputados defenderán el martes “el petróleo con firmeza y patriotismo”, sino que recurrirá al amparo, a foros internacionales, e inclusive comunicará a las petroleras trasnacionales “que no permitiremos que les entreguen en pedazos nuestro territorio, para que sepan a qué atenerse”.

Sostuvo que el movimiento que encabeza vigilará “cada una de las decisiones” relacionadas con la intención de entregar áreas exclusivas al capital privado, “y todo esto apoyado con la movilización ciudadana, de modo que no se saldrán con la suya”.

Orador único ante miles de personas que se reunieron ayer en el Monumento a la Revolución, también llamó a los integrantes de las brigadas en defensa del petróleo a congregarse el martes a las 8 de la mañana en el Zócalo, para de ahí partir a la sede de la Cámara de Diputados –donde se votarán los dictámenes a las minutas del Senado con la reforma a Petróleos Mexicanos (Pemex)– como parte de las acciones de resistencia civil, que “es y seguirá siendo pacífica”, como forma de respaldo a los legisladores del Frente Amplio Progresista (FAP).

En un discurso que se prolongó 70 minutos, el ex candidato presidencial defendió los logros del movimiento para evitar la privatización propuesta por las iniciativas del presidente Felipe Calderón y del PRI. “Tengamos presente que querían legalizar la privatización de la refinación, del transporte, de los ductos y del almacenamiento de petrolíferos. Y eso lo paramos. Así como también se avanzó en otras demandas”, dijo.

También hizo un amplio reconocimiento a los técnicos, expertos e intelectuales que, aseguró, desde posiciones independientes y ejerciendo a plenitud su libertad, aportaron no sólo sus conocimientos y experiencias, sino su entrega desinteresada; de manera particular expresó su agradecimiento al Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo.

Aseguró que como a las cúpulas del PRI y del PAN, y desde luego a las compañías extranjeras, lo que más les interesa es el tema de los contratos, han insistido en su campaña de odio contra él y el movimiento. “Por eso la rabia en contra nuestra. No permitimos el engaño. Se les está cayendo su numerito. Decían que no había privatización, pero no tardaron mucho en enseñar el cobre”, afirmó.

Inclusive, se refirió a la propaganda negra que circula en el portal de Youtube. Dijo: “Hay hasta un espot en Internet donde dicen que soy Don Contreras. Prefiero eso a que me digan que soy un traidor a la patria”.

Es claro y del dominio público, insistió, que lo hasta ahora logrado se debe en lo fundamental al movimiento, y que por ello, “haciendo a un lado la campaña oficialista y tendenciosa en el sentido de que habíamos triunfado, muchos compañeros de buena fe, intelectuales, técnicos y expertos, sostenían que era el momento de aceptar lo hasta ahora aprobado, vigilar que se cumplieran los compromisos y luchar para evitar cualquier retroceso que signifique violar la Constitución, privatizar o que continúe la corrupción en Pemex”.

Sin embargo, recordó, el miércoles de la semana pasada se decidió iniciar las acciones de la resistencia civil hasta lograr que se incluyan en la reforma las demandas pendientes, sobre todo la prohibición expresa de asignar a compañías nacionales o extranjeras bloques o áreas del territorio o de las aguas nacionales para la exploración y producción del petróleo.

Expuso que, aun cuando en la sesión del jueves pasado los senadores Pablo Gómez, del PRD, y Dante Delgado, de Convergencia, insistieron en que se aceptara una modificación al proyecto de dictamen, para incluir en la fracción séptima del artículo 60 de la ley de Pemex la prohibición expresa de entregar áreas o bloques del territorio, en exclusiva, a compañías extranjeras, la mayoría panista y priísta –con los votos de un sector de senadores del PRD– se resistió. “Los senadores del PRI, como los del PAN, terminaron por rechazarla a pesar de que consultaron, quién sabe con quién y adónde, lo cual, como es lógico, nos generó mayores sospechas”, afirmó.

Aseguró que la lucha es para evitar que la corrupción siga creciendo en áreas estratégicas y recordó que en 1992 el ex presidente Carlos Salinas decidió modificar la ley secundaria para permitir que empresas particulares se dedicaran a la generación de energía eléctrica, lo cual ha incrementado el costo del servicio doméstico.

Aseguró que entre quienes se benefician “de este jugoso negocio” están quien fue el principal asesor de Salinas, José Córdoba Montoya, y Claudio X. González. “Tengo pruebas de que están asociados en una empresa que le vende energía a la CFE y de que mantienen contratos con Pemex gas y petroquímica básica.”

López Obrador explicó a sus simpatizantes que, en esencia, en el caso de la paraestatal la entrega de bloques implicaría que toda la zona petrolera del país, terrestre y marítima, fuera “lotificada para conceder estos bloques a empresas extranjeras que manejarían, en exclusiva, la exploración y la producción de hidrocarburos”.

Por ejemplo, dijo, de no precisarse la prohibición expresa en dicho artículo, el área clasificada como Aguas Profundas, que abarca una superficie de 57 mil kilómetros cuadrados en el Golfo de México –equivalente a más de una cuarta parte del territorio nacional–, sería dividida en 115 bloques o lotes de 5 mil kilómetros cuadrados cada uno. “Es como ceder a pedazos nuestro territorio a empresas extranjeras. Para tener una idea: cada bloque sería del tamaño de estados como Tlaxcala, Morelos, Colima o Aguascalientes”, abundó.

A lo largo de su discurso cuestionó el papel de los medios de comunicación. Dijo primero que, ante la falta de información, “debemos presionar, protestar y movilizarnos” para que, principalmente la televisión, actúe con responsabilidad y cumpla su función pública. Luego agregó: “Mucha responsabilidad tienen los medios en todo este desastre en el que está sumido el país, no sólo por la manipulación que ejercen sino, principalmente, por lo que callan o dejan de informar”.

Es lamentable, afirmó, que en los medios no se traten con rigor y profesionalismo los grandes y graves problemas nacionales, por lo que es necesario hacer valer el derecho a la información. Dijo que él mismo se presentará en Televisa para exigir que se le permita expresar sus puntos de vista porque, consideró, no es que la mayoría de los ciudadanos “nos tenga odio o esté en contra de nosotros; es que no tiene información”.

Esto se debe a que, definió, existe mucho control en los medios, que padecen una especie de totalitarismo. “Por eso tenemos que informar y seguir haciendo esta demanda. No crean que ya nos cerraron (la puerta) en Televisa y que así va a quedar. No, de repente, algún día me voy a ir a presentarme ahí a decir que quiero tiempo, que quiero espacio”, aseguró.

También consideró necesario unir la defensa de la economía popular con la del petróleo. “Las dos cosas. Con una mano defendamos y protejamos a nuestro pueblo, para que no sufra tanto con esta crisis económica, y con la otra mano sigamos defendiendo el petróleo”, planteó.

En esta nueva etapa del movimiento, López Obrador planteó cinco puntos: evitar despidos de trabajadores y un mayor desempleo; congelar los precios de alimentos, impuestos y servicios y reducir el precio de las gasolinas y el diesel, que ya han aumentado 24 veces este año –por lo cual definió a Calderón como “un mequetrefe, sin autoridad moral ni política”, porque en campaña prometió lo contrario–; exigir que el Estado intervenga “urgentemente, ya, mañana mismo, para frenar la caída de los ahorros en los fondos de las pensiones”; que aumente el presupuesto destinado al campo, y establecer el “estado de bienestar”, otorgando becas a los estudiantes de preparatoria y aumentar el presupuesto a todas las universidades públicas.

Luego de la rabia por el engaño, el alivio del divorcio atenuó ánimos de brigadistas

■ En el Monumento a la Revolución el ingenio de las cartulinas alegró las caras largas

■ López Obrador llamó a continuar la movilización en un mar de cabezas, banderas y estandartes

Jaime Avilés

Parecía un día de fiesta. Brillaba el sol, como si fuera verano. Hacía calor. No había caras largas, al contrario. El ingenio de las cartulinas revelaba una sensación de alivio: se había consumado al fin el divorcio con Nueva Izquierda y empezaba otra etapa de lucha, con más de la mitad de la Plaza de la República llena de colores y de gritos, y con el sociólogo francés Alain Touraine observándolo todo, por aquí y por allá.

¿Victoria convertida en derrota? ¿Error histórico? ¿Principio del fin? Los mensajes de los carteles espontáneos sugerían otra cosa. “AMLO: al diablo los traidores lamehuevos, el pueblo está contigo”, ratificaba uno que sostenían varios brazos por encima del mar de cabezas, banderas y estandartes que tenían la mole del Monumento a la Revolución como telón de fondo, porque esta vez el templete le daba la espalda al cruce de Reforma y Juárez donde, irónicamente, apenas el jueves se habían abierto las puertas de la ley a la privatización del petróleo mexicano.

Sobre la tarima, donde se apretujaban codo con codo todos los dirigentes y representantes que en esta fecha especial querían explícitamente salir en la foto con Andrés Manuel López Obrador, había una manta enorme con un mensaje que la gente leía y volvía a leer, para cerciorarse de que mostraba un dato inexacto: “Éstas son las 12 palabras que excluyeron del dictamen: no se suscribirán contratos de exploración o producción que contemplen el otorgamiento de bloques o zonas estratégicas”.

Saltaba a la vista que en realidad eran 17 palabras, pero el equívoco, reiterado intencionalmente, daba pie a que la multitud memorizara el letrero a fuerza de restarle las preposiciones “o” y “de”, y el artículo definido “el”, que también son palabras, sin embargo. Pero ni modo: así lo habían pedido los legisladores del Frente Amplio Progresista durante las negociaciones en el Senado, así lo había rechazado la coalición de derecha y de la notoria falta de concordancia entre el 12 y el 17 se habían burlado en los medios los levantacejas.

“No somos simpatizantes: somos el pueblo de López Obrador”, proclamaba otra cartulina entre la multitud, cuando el único orador del mitin comenzó a explicar en detalle qué son los famosos “bloques o zonas estratégicas” que, de acuerdo con la reforma aprobada el jueves, serán repartidos entre las grandes (y pequeñas) petroleras del mundo.

La zona de “aguas profundas” del Golfo de México, que tiene una extensión de 575 mil kilómetros cuadrados, y que representa la cuarta parte de la superficie del país, “será dividida en 115 bloques de 5 mil kilómetros cuadrados cada uno. Es –agregó López Obrador– como ceder a pedazos nuestro territorio a empresas extranjeras. Para tener una idea: cada bloque sería del tamaño de estados como Tlaxcala, Morelos, Colima o Aguascalientes”.

Este esquema, dijo a continuación, se aplica, entre otros, en países como Venezuela, Ecuador, Brasil y Bolivia desde hace más de 20 años, “cuando allí existían gobiernos de derecha”, pero, añadió, “ya va de regreso”, porque los gobiernos actuales lo están rechazando, “mientras aquí nos lo quieren imponer”.

De allí, prosiguió, “la rabia desatada en contra nuestra”, porque “decían que no había privatización, pero no tardaron mucho en enseñar el cobre”, expresión que desató un estruendoso aplauso.

En una fila, de lado a lado de la tarima, estaban los senadores que el jueves votaron en contra todos los dictámenes –Rosario Ibarra de Piedra, Yeidckol Polevnsky, Rosalinda López Hernández, Ricardo Monreal Ávila, Alberto Anaya y Dante Delgado–, así como Lenia Batres y algunos de los diputados que fueron apaleados en el quinto piso de la Torre del Caballito por la Policía Federal Preventiva, y con todos ellos las escritoras Elena Poniatowska y Laura Esquivel, las actrices Isela Vega y Jesusa Rodríguez, y funcionarios del “gobierno legítimo” como Laura Itzel Castillo, Bernardo Bátiz, Asa Cristina Laurell, y muchas, muchas personas más.

Pero como esto no se acaba hasta que se acaba –legendaria máxima beisbolera que ha estado presente a lo largo de toda la lucha emprendida por el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo–, mañana martes, a las 8 de la mañana, las brigadas se reunirán en el Zócalo capitalino para dirigirse a la Cámara de Diputados y estar presentes durante la ratificación de las reformas senatoriales.

Al final del acto, López Obrador se quedó un rato en el templete saludando a los asistentes, y al dirigirse al vehículo en el que se iba a retirar un tumulto seguía gritándole: “presidente, presidente”, mientras Montserrat Mondaca, una de las militantes de Flor y Canto golpeadas el jueves, lucía un collarín ortopédico y no pocos moretones en el rostro.

Ugalde cedió a las presiones de Fox, Elba Esther y Felipe.

 

 

Aunque dos consejeros del IFE, Arturo Sánchez Gutiérrez y Virgilio Andrade, sí supieron de las presiones que Luis Carlos Ugalde recibió para declarar a Felipe Calderón ganador de la elección de 2006, dicen haberse enterado por charlas personales y no le objetan la omisión de una denuncia institucional. La exconsejera electoral Lourdes López Flores, en cambio, advierte que, al proceder como lo hizo el 6 de julio, Ugalde no sólo incurrió en una doble responsabilidad, sino que expuso la confiabilidad y credibilidad del proceso al sucumbir ante las presiones. Y eso fue, sentencia, "un grave error político".

 

Álvaro Delgado

 

La exconsejera electoral Lourdes López Flores lo dice sin atenuantes: Luis Carlos Ugalde, expresidente del Instituto Federal Electoral (IFE), se queja en su libro de las presiones de Vicente Fox, Elba Esther Gordillo y Felipe Calderón para declarar a éste ganador de la elección presidencial en 2006, pero finalmente cedió a ellas.

 

            "Tan cedió a las presiones que, el jueves 6 de julio, declaró ganador a Felipe Calderón", subraya, y reprocha a Ugalde haber afirmado ese día, indebidamente, que "la regla de oro de la democracia establece que gana el candidato que obtiene más votos", frase que el gobierno de Fox y el Partido Acción Nacional (PAN) usaron para iniciar una estrategia de triunfo que atrajo inmediatas felicitaciones de mandatarios de varios países.

 

            "Esa osadía tiene que ver con las presiones. Fue un grave error político. Expusimos inclusive, no la legalidad, pero sí la confiabilidad y la credibilidad del proceso, porque no había necesidad de esa osadía", insiste López Flores.

 

            A diferencia de otros consejeros como Arturo Sánchez Gutiérrez y Virgilio Andrade, quienes sí fueron enterados por Ugalde de las llamadas que le hicieron Fox, Calderón y Gordillo, la noche del 2 de julio, López Flores supo de ellas por los fragmentos del libro (Así lo viví / Testimonio de la elección presidencial de 2006, la más competida en la historia moderna de México) publicados en Proceso 1668.

 

            La exconsejera recuerda, en entrevista con el reportero, que después de concluidos los cómputos en los 300 distritos electorales, el 6 de julio, Ugalde convocó a los consejeros a una reunión previa a la sesión del Consejo General donde el secretario ejecutivo, Manuel López Bernal, leería las cifras oficiales.

 

            La revista Proceso publica esta semana los testimonios de los exconsejeros del IFE sobre los comicios presidenciales del 2006.


Publicado por solaripa69 @ 9:55
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