Lunes, 01 de diciembre de 2008

Empresas extranjeras sacan del país 2,300 mdd para sus matrices.

■ El monto enviado entre enero y septiembre se acerca al remitido en 2007, de 2,619 mdd.

■ A causa de la crisis se desplomaron 95% en tres meses las utilidades reinvertidas en México.

Víctor Cardoso

Las empresas de capital extranjero con operaciones en México sacaron cerca de 2 mil 300 millones de dólares hacia sus matrices en el exterior, mismas que están urgidas de recursos por la falta de liquidez provocada por la crisis financiera.

De acuerdo con datos del Banco de México, en el periodo enero-septiembre de 2008 la remisión de utilidades al extranjero es casi similar al de 2007, cuando a lo largo de ese año se enviaron 2 mil 619 millones de dólares.

Para el banco central el fenómeno es un reflejo de “las transacciones normales de un país muy integrado a la economía mundial”. Pero para los analistas financieros, la remisión de utilidades a la respectiva casa matriz se deriva de las presiones financieras que buscan allegarse recursos frente a la escasez internacional de créditos.

Un reporte de la casa de bolsa Acciones y Valores Banamex hace mención de que el de México no es un caso aislado, ya que en toda América Latina se observa que “las salidas de flujos de fondos llegaron a acumular más de 20 semanas consecutivas”.

En las estadísticas del Banco de México se observa que desde comienzos de 2008, cuando ya se vislumbraban los efectos negativos de la crisis económica, las empresas mexicanas con capital extranjero comenzaron a enviar cantidades cada vez mayores a sus matrices. De hecho, entre el primero y segundo trimestre del año se ve un crecimiento de 131 por ciento, al pasar del envío de 403 millones de dólares entre enero y marzo, a 932 millones entre abril-junio.

Para el tercer trimestre, julio-septiembre de este año, salieron otros 952 millones de dólares como utilidades remitidas lo que, aunque menor, representó otro avance de 2 por ciento respecto del periodo anterior.

De esta forma, el acumulado de utilidades enviadas a las casas matrices de las empresas con capital extranjero en 2008 representó una salida de recursos del país por 2 mil 287 millones de dólares, lo que contrasta con los 2 mil 619 millones que se remitieron al extranjero a lo largo de 2007.

Utilidades reinvertidas

La urgencia de recursos líquidos por parte de las empresas extranjeras con filiales en México se observa también desde otro ángulo: el de las utilidades reinvertidas en el país que emite el Banco de México. Este renglón había venido creciendo consistentemente, pues en 2007 se acumularon recursos por 4 mil 117 millones de dólares.

Incluso durante los dos primeros trimestres de 2008 la tendencia se había mantenido, pues en los primeros tres meses del año se reportaron utilidades reinvertidas en México por 2 mil 19 millones de dólares, cifra que se elevó casi 30 por ciento, en 591 millones, al siguiente trimestre para llegar a 2 mil 610 millones.

Sin embargo, la agudización de la crisis económica que comenzó a observarse a partir de agosto provocó que las utilidades reinvertidas en México se desplomaran a sólo 134 millones de dólares, es decir, una caída de 95 por ciento comparado con el trimestre anterior. El contraste es todavía mayor si se toma en cuenta que el acumulado en el primer semestre del año se elevaba a 4 mil 629 millones de dólares.

Repudian a Ugalde en la FIL

■ Presentó su libro y salió por la puerta trasera rodeado de guardias

Éricka Montaño Garfias (Enviada)

El ex presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) Luis Carlos Ugalde enfrentó este domingo protestas y cuestionamientos de los asistentes a la presentación de su libro Así lo viví, en el contexto de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Lo que comenzó como una sesión tranquila devino en protestas cuando, al tomar el micrófono, hombres y mujeres le reprocharon su actuación al frente del IFE y en el “fraude electoral”, y sacaron carteles en su contra y playeras con letreros en favor de Andrés Manuel López Obrador o con la imagen del ex candidato presidencial. El ex funcionario reiteró lo que ha dicho en diferentes foros: que López Obrador mintió y que no es un libro en defensa de Calderón.

La primera pregunta abrió el debate: “¿Con este libro intenta decir que las elecciones fueron limpias y sin irregularidades?”, o “¿cuál era su ingreso mensual y qué privilegios tenía, cuánto nos costaba a nosotros, tenía camionetas, lujos, se vio con Elba Esther Gordillo?”

Una mujer relató: “Fui presidenta de casilla y allí salieron más boletas que votantes. Te digo a ti, Luis Carlos Ugalde, que eres el artífice del fraude cibernético. Tú eres el responsable de la descomposición social del país. Lárgate de este país porque no eres mexicano”. El público aplaudió a la mujer y, mientras el moderador intentaba calmar los ánimos y pasar a otra pregunta, Ugalde pidió:

“No, es que quiero comentarlo. Le he pedido a la señora que se siente, porque la escuché con respeto, para expresarle mi punto de vista.”

Las voces se elevaron de nuevo y Ugalde decía: “señora, vamos a platicar, vamos a platicar; señora, le pido que se siente para conversar, si no hay conversación no hay manera de dilucidar lo que pasó”.

Otra voz femenina acusó: “usted ha hecho que a México se le vea desde fuera como un país de corruptos. Ha pasado a la historia de este país como Luis Carlos Ufraude”, y Daniel Cárdenas, universitario de 18 años, dijo: “yo no lo juzgo a usted porque no estuve allí; lo que sí es por qué declarar todas esas cosas después de dos años, después de que la herida, que era pequeña, ahora es una herida gigante”.

Ante la andanada de críticas, Ugalde pidió una y otra vez que lo dejaran hablar para entablar un diálogo. “Usted ya habló, ahora déjeme hablar a mí”.

En este foro de nueva cuenta se defendió y sostuvo: “mi obligación es contar la historia que viví; que se sepa lo que ocurrió en las elecciones presidenciales de 2006”, a las que calificó de “transparentes y legales, sumergidas en la polémica”.

Al final, Ugalde tuvo que salir por una puerta trasera rodeado de personal de seguridad.

La atracción del vacío

Gustavo Esteva

Poco a poco, cada quien a su manera, la gente ocupa los espacios que abandonan el gobierno y los partidos. Ejerce su poder político en sus nuevos empeños colectivos.

El contexto estimula este despertar. La crisis financiera se profundiza y su efecto dominó se extiende en la economía real. Las circunstancias que la precipitaron siguen intactas: el ingreso real continúa cayendo y el dinamismo económico no puede ya basarse en crédito al consumo. Remedios keynesianos atenúan la caída del empleo, pero si se aplican con cuentagotas, como hasta ahora, son ineficaces. Lejos de recurrir al aumento sustancial en el ingreso real de la gente, lo único que serviría, se le combate activamente y se exige prudencia a los sindicatos, que la adoptan resignadamente: su debilidad propició la congelación de los salarios.

Mientras la lumbre llega ya a los aparejos de un número creciente de personas, los partidos políticos se sumergen en pleitos familiares concentrados en el corto plazo e intereses espurios. El caso más conocido es el del PRD, cuyos militantes se aferran con vergüenza a un aparato que les resulta cada vez más ajeno y contraproductivo. Pero todos los partidos andan en lo mismo. Viejos militantes panistas se preguntan si el suyo tiene todavía salvación. Cuadros forjados en el “nacionalismo revolucionario”, que parecían curados de espanto, tratan de averiguar qué cosa es la laxa coalición de grupos mafiosos que todavía se llama PRI, cuyos capos acaban de reunirse para ofrecer solidaridad a Ulises Ruiz... y seguir dándose patadas debajo de la mesa.

El vacío creado por la descomposición de las clases políticas atrae a toda suerte de actores. Mafias subordinadas por años al poder central, como las de caciques locales, o relacionadas contradictoriamente con él, como las del narco, operan ahora con autonomía. A veces hay acomodos entre el grupo mafioso y la población local, pero cada vez más la gente disputa el territorio, lo que genera tensiones casi insoportables.

La sociedad civil, como seguimos llamando al descontento confuso, profuso y difuso que se ha estado articulando políticamente por más de 20 años, retoma para sí cuanto había delegado en el gobierno y los partidos, empezando con la definición de la buena vida. Era atribución del Estado, que delegó la función en el mercado y los medios, los cuales la cumplieron con eficacia. Llegaron a configurar comportamientos y patrones de consumo homogeneizadores y destructivos, estéticamente pobres, filosóficamente bárbaros, ecológicamente insensatos y socialmente injustos. Hace tiempo la gente comenzó a despertar, pero las vanguardias disidentes que proliferaban no tenían mayor impacto. La coyuntura altera radicalmente esta situación. Aunque propicia la walmartización, porque la gente cae en el garlito de lo más barato, el mercado y los medios carecen de eficacia cuando no hay poder de compra, como ahora. Por razones de estricta supervivencia, o como fruto de una reflexión sensata, mucha gente se afirma hoy en su propia definición de la buena vida y retoma los caminos que le permiten vivirla, en vez de enajenarse a modos económicamente inviables. ¿Cómo jugar al consumismo si el ingreso actual no alcanza siquiera para la canasta básica? Sólo puede seguirlo haciendo una minoría acomodada, la única, además, que todavía puede soportar la propaganda babosa “para vivir mejor” que asesta a todos el gobierno.

Recuperar la propia definición de la buena vida significa también regresar del futuro. Mientras el gobierno y los partidos buscan aún entretener a sus audiencias cada vez más reducidas con futuros prometidos crecientemente inciertos, numerosos grupos se desligan radicalmente de ese juego de ilusiones. Conscientes o no de que así se apegan a la inspiración zapatista y a las propuestas de la otra, se empeñan en formas de construcción autónoma, conectadas horizontalmente, montadas en la ola mundial que surgió ante la marejada mortal de la globalización. John Jordan, el activista que participó en la fundación del movimiento para recuperar las calles, lo ha expresado con claridad:

“Nuestros movimientos están tratando de crear una política que desafía todas las certidumbres de la política tradicional de izquierda. En vez de poner otras nuevas en su lugar, disuelven la idea de que tenemos respuestas, planes o estrategias que son irrebatibles o universales… Tratamos de construir una política…que actúa en el momento, no para crear algo en el futuro, sino para construir en el presente. Es la política de aquí y ahora. Cuando se nos pregunta cómo vamos a construir un nuevo mundo, nuestra respuesta es: ‘No sabemos, pero vamos a construirlo juntos’.”

Esto es, en un sentido muy preciso, lo contrario del cortoplacismo del gobierno y los partidos. Es respuesta de fondo a la crisis, al tanto de su carácter. Y en eso estamos.

 


Publicado por solaripa69 @ 12:25
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