Mi?rcoles, 10 de diciembre de 2008

México tiene mayor exposición a la crisis por su cercanía con EU

■ Resentirá los efectos en empleo y pobreza, reporta la Cepal

■ Las remesas inciden en 15 y 20% del PIB de países en Centroamérica

Erika Duarte

México es un país que tiene mayor exposición a la crisis mundial en cuanto al empleo y la pobreza, debido a la estrecha relación con Estados Unidos y el impacto por la disminución en remesas, exportaciones y turismo, indicó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), al dar a conocer el informe Panorama Social de América Latina 2008.

El organismo dependiente de la Organización de Naciones Unidas señaló que los países más afectados por la crisis financiera global, surgida en Estados Unidos, cuya economía se encuentra en recesión, serán los que dependan de las remesas o tengan una conexión directa con esa nación y que tengan menos diversificadas sus exportaciones. Tal es el caso de México, cuyo principal socio comercial es el país vecino del norte, a donde se destina alrededor del 80 por ciento del comercio exterior.

En una videoconferencia de prensa desde Santiago de Chile, el director de desarrollo social de la Cepal, Martín Openhayn, señaló que en Centroamérica las remesas inciden entre 15 y 20 por ciento del producto interno bruto y aunque no es el caso mexicano, el envío de dinero que envían los trabajadores mexicanos desde Estados Unidos es el mayor en América Latina, lo que podría influir en las condiciones de vida de las familias receptoras, dijo el funcionario.

Explicó que un segundo elemento es la fuerte vinculación de las exportaciones con la economía de Estados Unidos, que podría hacer que se resienta más en el empleo y servicios, como el turismo.

Cabe recordar que en los primeros 10 meses del año las remesas que los mexicanos mandan, principalmente de Estados Unidos, registran una caída de 1.92 por ciento a tasa anual, a 19 mil 970 millones de dólares, de acuerdo con el Banco de México. “Por todo eso, México es un país que tiene cierto nivel de exposición a la crisis en términos de impacto sobre empleo y sobre pobreza”, dijo Hopenhayn.

Por su parte, la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, advirtió que la indigencia y la pobreza aumentarán en América Latina a consecuencia de la crisis mundial, lo que también podría afectar los avances de las metas del milenio sobre la reducción de pobreza, tanto por la crisis financiera como por el alza de los alimentos que se registró a mitad del año y que aunque bajaron, no han regresado al nivel previo a la escalada. Precisó que entre 2007 y 2008 los precios de los básicos aumentaron 40 por ciento, mientras que desde el año 2000 a la fecha acumulan un incremento de 148 por ciento.

Al presentar el estudio Panorama Social de América Latina la funcionaria indicó que este año la pobreza disminuyó en 2 millones de personas, al pasar de 184 millones en 2007 a 182 que permanecieron en esa condición este año; sin embargo, la indigencia, o pobreza extrema, subió en 3 millones de personas, debido a que el alza de alimentos afectó a los más vulnerables. En 2007 había en la región 67.8 millones de personas en estado de indigencia y al finalizar este año la expectativa de la Cepal es que la cifra aumentará a 70.8 millones, y va más allá, al advertir que “para 2009 la pobreza y la indigencia pueden aumentar más”, debido a los menores crecimientos económicos que se pronostican en América Latina y el Caribe y que es “altamente probable que el desempleo aumente y afecte más a los pobres”.

Alicia Bárcena señaló que la crisis actual golpea particularmente a las mujeres, quienes ya encabezan los mayores niveles de desocupación y que venían aumentado su participación en la industria.

Tarjetas en México, las más caras en AL
Impone Congreso candados a bancos por cobros en dinero plástico

Los bancos que operan en México están entre los que más cobran a sus clientes por el uso del dinero plástico en América Latina.

José María Arámburu, director general de análisis de productos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), comentó que las tasas de interés de los plásticos se ubican en niveles de entre 32 y 66%, mientras que el Costo Anual Total (CAT), que incluye los cargos inherentes al préstamo como las comisiones y el interés que se cobran, se ubica entre 40 y 113%.

De acuerdo con el directivo de Condusef, México se ubica entre las naciones de América Latina con los cobros más elevados. Por ejemplo, en un comparativo, sólo de tasas de interés, en Chile este indicador se ubica entre 47% y 53%, en Colombia varían entre 28% y 36%, en Perú se mueven de 24% a 60%, mientras que en Venezuela se ubican en 33%.

En este contexto, la Cámara de Diputados aprobó reformas con la finalidad de evitar más créditos a quienes no tengan capacidad de pago.

Entre los cambios aprobados se obligará a los bancos a incorporar en sus estados de cuenta un pago mínimo que cubra intereses y un porcentaje del capital, además se prohíbe aumentar el límite de crédito sin el consentimiento del usuario.

BdeM: inflación acumulada de 6.23%, la más alta en 7 años

En noviembre avanzó 1.14 por ciento por alzas en gasolina, electricidad, gas y tarifas

■ El resultado duplica el pronóstico hecho a comienzos de 2008

■ Se ubica 2% arriba del promedio de los aumentos salariales

■ Coincide con previsiones de un “pico” en la última parte del año

Víctor Cardoso

El crecimiento de los precios en noviembre se elevó 1.14 por ciento, con lo que de manera anualizada acumula ya un alza de 6.23 por ciento, la más alta de los últimos siete años.

En su reporte sobre inflación correspondiente a noviembre, el Banco de México (BdeM) dio a conocer que el aumento de precios fue impulsado por las alzas en tarifas de bienes y servicios administrados, gasolina, electricidad y gas, particularmente, así como por el precio de frutas y verduras.

“En noviembre de 2008 el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación de 1.14 por ciento. Así, la inflación general anual se situó en 6.23 por ciento, lo que representó un incremento de 0.45 puntos porcentuales con relación al dato observado el mes anterior (5.78 por ciento). Este aumento se debió al mayor ritmo de crecimiento de los precios tanto del componente subyacente como del no subyacente. La mayor contribución provino del segundo indicador, destacando las altas tasas de crecimiento observadas en los precios de los bienes y servicios administrados, así como en los del grupo de las frutas y verduras”, reportó el banco central.

En su informe hace referencia a que los productos con precios al alza fueron: electricidad, jitomate, bistec de res, tomate verde, vivienda propia, loncherías, gas doméstico y huevo. En contrapartida, los productos cuyos precios registraron una baja fueron: cebolla, aguacate, servicio telefónico local, pollo en piezas, naranja, línea telefónica, melón y manzana.

De acuerdo con el mismo reporte, las ciudades que registraron mayor aumento de precios fueron Hermosillo, Sonora, 7.96 por ciento; Mexicali, Baja California, 7.49; Huatabampo, 6.03; Culiacán, 4.65 por ciento; La Paz, Baja California Sur, 2.61; Chihuahua, 1.67; Tijuana, 1.54, y Matamoros, con 1.49 por ciento de alza.

Expectativas rebasadas

La inflación acumulada al penúltimo mes del año duplica el pronóstico establecido a comienzos de 2008 por el banco central de 3 por ciento en 2008, y se ubica casi dos puntos porcentuales arriba del promedio de aumentos salariales para los trabajadores mexicanos.

El aumento parece estar en consonancia con los pronósticos del gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz Martínez, quien apenas el lunes pasado declaró su expectativa de que la inflación todavía registraría “un pico” en el último tramo de 2008 y enero de 2009.

Sobre el repunte de los precios, el grupo BBVA Bancomer comentó que “continuamos siendo pesimistas para la inflación a corto plazo (cierre de 2008 y primer trimestre de 2009) ante la posibilidad de cierta contaminación de precios por choques de oferta (por ejemplo, costos cambiarios) y estimamos pudiera alcanzar su máximo nivel (entre 6.3 y 6.4 por ciento) en febrero, para que empiece a descender en marzo de 2009. No descartamos que el ritmo de bajada pueda ser acentuado hacia la segunda parte de 2009 de estabilizarse la paridad cambiaria, de continuar el ajuste a la baja en precios internacionales de insumos y concretarse el ciclo de bajo crecimiento en México. Así, estimamos que la inflación general pudiera cerrar próxima a 4 por ciento en 2009”.

Para analistas del grupo financiero Ixe, la inflación registrada en noviembre resultó “ligeramente” arriba de lo esperado.

Señaló que “más allá de los efectos estacionales en productos agropecuarios y del aumento de precios en bienes y servicios administrados (ambos fuera de la influencia de política monetaria), preocupa el repunte de la inflación suyacente, siendo el nivel más alto en siete años. Los precios de varias mercancías han repuntado, lo que sugiere un efecto (de) contaminación de precios que se da después de altos niveles de tipo de cambio, comportamiento que continuaremos viendo mientras la situación cambiaria se mantenga, sobre todo en bienes importados”.

Los analistas de este grupo financiero, más optimistas, calculan que al cierre de 2009 la inflación podría situarse en alrededor de 3.78 por ciento, nivel influido por un menor consumo en el país.

A su vez, especialistas del grupo financiero Santander señalaron que el aumento de precios en noviembre “es consistente con la advertencia del Banco de México en el sentido de que la inflación en el último trimestre del año sería elevada, incluso superando (nuevamente) el rango superior de 6.0 por ciento que había estimado la autoridad. Al respecto, el gobernador del Banco de México mencionó que la inflación alcanzaría un nivel máximo entre diciembre y enero, para luego posiblemente descender gradualmente. Nuestros estimados sugieren que la inflación en 2008 finalizará en 6.20 por ciento, pero se mantendría en niveles ligeramente arriba de 6.0 por ciento en enero y febrero, para luego en marzo descender de manera moderada. Esto último considerando una mayor estabilidad en el tipo de cambio y menores presiones inflacionarias de commodities importados” (insumos y materias primas).

Rebase por arriba

Lo cierto es que la inflación rebasó no sólo las expectativas de los especialistas, sino que dejó atrás el poder adquisitivo de los trabajadores. Estadísticas del propio Banco de México refieren que los incrementos salariales contractuales negociados en julio fueron de 4.76 por ciento; de 4.69 por ciento de aquellos revisados en agosto; 4.78 por ciento los que se negociaron en septiembre, mientras en octubre los trabajadores sólo lograron obtener 4.09 por ciento de incremento.

Cuatro golpes a las pensiones

Asa Cristina Laurell

La devastación del sistema de pensiones a causa de la crisis era previsible y ha ocurrido tal como se había predicho con base en el conocimiento actuarial y económico al aprobarse las Leyes de Seguro Social y del SAR en 1995 y del ISSSTE en 2007. Desde el inicio del derrumbe del mercado financiero los fondos de pensiones de los trabajadores han perdido 64 mil millones, mientras que, en el mismo lapso, las Afore han tenido ingresos de 12 mil millones. Y la crisis apenas está empezando.

Aparte de la caída del valor de los fondos, la debacle económica golpeará las pensiones a causa del desempleo que conllevará la disminución del número de cotizaciones, de las semanas cotizadas y del monto depositado.

La “densidad de cotización” corresponde al tiempo con contribuciones a la seguridad social durante una vida laboral. Los actuarios han advertido que es necesario tomar en cuenta este factor, porque es determinante para el monto de la futura pensión en el actual sistema de capitalización individual.

Un estudio del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas de 2006 demuestra que la densidad de cotización de los contribuyentes al IMSS es en promedio 56 por ciento, o sea, si trabaja 40 años sólo cotiza 22.4 debido a la inestabilidad en el empleo. Esto conlleva que, en promedio, la futura pensión apenas será de entre 24 y 32 por ciento del último salario, según la Afore que administró el fondo de ahorro del trabajador. Esto a su vez significa que los fondos de la mayoría de los asegurados, particularmente las mujeres, no son suficientes ni siquiera para una pensión de un salario mínimo. Así, el Estado tendrá que proporcionar dinero fiscal para el pago de la pensión asegurada legal de esta cantidad. Estos datos se basan en cálculos anteriores a la crisis financiera y serán todavía más graves con ella.

La disminución de la densidad de cotización por el desempleo en la crisis también incrementa el riesgo de que el trabajador no alcance las mil 250 semanas de contribución necesarias para tener derecho a una pensión. Con la densidad de cotización precrisis, una vida laboral de 40 años correspondía a mil 165 semanas, por lo que se requeriría de otro año y medio de trabajo para alcanzar el mínimo de semanas cotizadas. Con la crisis financiera y la recesión será todavía más difícil cumplir las contribuciones obligatorias para gozar de este derecho y muchos tendrán que seguir trabajando a pesar de haber cumplido 65 años.

La recesión económica y el aumento del desempleo afectarán el monto de los fondos acumulados por la falta de contribuciones. Las Afore además siguen cobrando su comisión sobre el saldo de la cuenta a pesar de que no haya depósitos. Habría que recordar que el año pasado los diputados del PAN y del PRI, con la oposición del FAP, aprobaron cambios en la ley para que las Afore sólo cobren sobre el saldo de las cuentas de los trabajadores y no sobre los depósitos, lo que originó el incremento muy importante en el monto de las comisiones correspondiente a entre 1.17 y 3 por ciento sobre el total. La ley también creó nuevos Siefore (portafolios de inversión) de mayor riesgo financiero, sin que el trabajador pueda elegir a qué Siefore pertenecer, ya que la adscripción se hace según la edad. Ambos cambios entraron en vigor en marzo de 2008 poco antes de que empezara la actual catástrofe financiera.

La perspicacia de los asegurados del ISSSTE, que en su mayoría primero se ampararon contra la nueva ley y luego se negaron a elegir el nuevo sistema, los ha salvado de ser víctimas del afán neoliberal de poner sus fondos de pensión en manos de los grupos financieros. Es revelador que los únicos a los cuales el gobierno no ha impuesto un sistema de capitalización individual son las fuerzas armadas. La reforma de su ley de seguridad social, aprobada hace unas semanas, mantiene y fortalece el sistema solidario de reparto con aportaciones importantes del Estado.

Las evidencias inobjetables de la ineficacia del sistema pensionario de capitalización individual con administración privada se ahondan con la actual crisis económica. Ésta exige tomar medidas inmediatas de protección de los fondos de pensiones, cambiando el cobro de comisiones sobre saldo al cobre sobre los rendimientos de los fondos. Simultáneamente habría que diseñar un nuevo sistema incluyente y solidario de capitalización colectiva, en el que todos los adultos mayores, hayan cotizado o no, tengan una pensión mínima garantizada.

 


Publicado por solaripa69 @ 9:34
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