S?bado, 13 de diciembre de 2008

Militares asesinan “por error” a una embarazada en Chihuahua

■ Fue ultimada en un retén, cuando llegó a solicitar ayuda

■ En tres estados, 10 ejecuciones vinculadas con el narcotráfico

De los corresponsales

En una aparente confusión, una mujer con más de cuatro meses de embarazo murió a consecuencia de disparos hechos por militares en un retén ubicado a las afueras del municipio de Aldama, Chihuahua, adonde llegó acompañada por su madre y una tía para pedir protección, pues, aseguraron éstas, eran perseguidas por sicarios.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Procuraduría General de Justicia del estado confirmaron el deceso de Gabriela Arzate por los tiros de los elementos del Ejército Mexicano, quienes la noche del jueves resguardaban el aeródromo de Aldama, ubicado cerca de la carretera Chihuahua-Ojinaga, a 30 kilómetros de la capital.

La Sedena ubicó el hecho como producto de una agresión a militares por hombres que se trasladaban a bordo de varios vehículos. Dos de ellos, una pick de doble cabina y modelo reciente, y una camioneta blanca, cerrada, se aproximaron al puesto de control a toda velocidad.

El primero pasó frente al retén y se metió a un terreno baldío que se encuentra frente al destacamento, al tiempo que disparaba contra el puesto de vigilancia, a una distancia de aproximadamente 100 metros. Acto seguido se dio a la fuga en sentido contrario, mientras el personal militar reaccionó activando su plan de defensa.

De acuerdo con la Sedena, los ocupantes del segundo vehículo también iban disparando, pero al percatarse de la reacción de los soldados desviaron su dirección rumbo a la ciudad de Aldama.

En el momento en que los militares aún se encontraban desplegados, en situación de alerta, un tercer vehículo ingresó de manera intempestiva y a gran velocidad –una Explorer roja, sin placas y vidrios polarizados– al sitio. El personal le marcó el alto, pero al hacer caso omiso le dispararon para lograr su detención. En el interior se encontraban Gabriela Arzate y Elia Arzate Gutiérrrez. Esta última fue puesta a disposición de las autoridades correspondientes.

Otras versiones señalan que Gabriela iba acompañada de su madre y una tía, quienes luego relataron que llegaron al lugar para pedir ayuda, porque un grupo de gatilleros las iba persiguiendo.

Fuentes de la Procuraduría General de Justicia del estado revelaron que después del percance la madre de Gabriela, indignada, dijo que no se explicaba el motivo por el cual fueron agredidas por los soldados.

“No portábamos armas, ni siquiera un cuchillo. No amenazamos a nadie. Llevábamos prendidas las luces preventivas, sólo queríamos ayuda y protección, no la muerte”, expresó. La camioneta presentaba impactos en los cristales del piloto y del copiloto, por lo cual se deduce que las balearon desde dos puntos. El Ejército comenzó la investigación y citó a declarar a los militares que se encontraban en el retén.

■ Como esposa del general Lázaro Cárdenas participó en momentos clave de la vida del país

Enluta el espectro político nacional la muerte de doña Amalia Solórzano

■ Al enviudar se dedicó a apoyar a los indígenas más pobres de la Mixteca oaxaqueña

Rosa Elvira Vargas

Testigo y protagonista de un siglo en la historia moderna de México, ayer falleció en su casa de esta capital doña Amalia Solórzano, viuda del general Lázaro Cárdenas del Río. Tenía 97 años de edad y gozó siempre de una salud y una lucidez envidiables. Su deceso ha enlutado no sólo a sectores de la izquierda mexicana, sino a prácticamente todo el espectro político nacional; también a grupos sociales, académicos e intelectuales que conocieron su trabajo y convicciones nacionalistas.

Dueña de un perfil discreto que construyó desde su matrimonio, siendo muy joven ella, con quien está considerado uno de los mejores presidentes del país, doña Amalia Solórzano participó en momentos clave de la vida nacional durante la gestión de Lázaro Cárdenas y posteriormente, cuando se sumó, acompañándolo a él o ya viuda, a diversas acciones de solidaridad internacionalista, apoyó el movimiento estudiantil de 1968 y en 1994, con su respaldo al movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Como esposa, madre y abuela, doña Amalia fue sin duda la personificación de la crónica nacional de buena parte de la política del siglo 20.

En septiembre de 1941, a propósito del noveno aniversario de su matrimonio y apenas un año después de haber dejado la Presidencia de la República, el general Cárdenas consignó en sus Apuntes esta descripción de su esposa:

“Estoy contento, en realidad he sido feliz con ella. Ha sabido usar del tacto necesario patra tratarme en medio de mis problemas morales, políticos y sociales en que he participado. Es cariñosa e inteligente y nunca ha manifestado la menor exigencia en cuanto a la forma en que hemos vivido”.

Y aquí mismo, en las páginas de La Jornada, doña Amalia dejó constancia del sentimiento y admiración que profesó siempre por “el general”, como ella lo llamaba. El 18 de marzo de 1995, a propósito del primer centenario del natalicio de su marido, escribió:

“Sólo quedan aquellos por los que un día dijiste: ‘no más descalzos, desnudos, analfabetas’. Ellos sí, aún están. Lo que tuvieron se los quitaron: sus tierras, aguas, sus animales, aquellas casas humildes que se llamaron escuelas, sus azadones, sus mulas para labrar la tierra, todo desapareció. Cuando vieron ya no les quedaba nada. [...] A tu partida quedaron estas obras en manos que no sabían más que recibir dádivas. Nunca defendieron esa nuestra herencia. También se hipotecó. ¡Cuánta falta de patriotismo hemos sufrido desde que no estás tú! [...] así ha quedado México con sus heridas y sin que las conciencias que lo asesinan den la cara y respondan con dignidad a tanta amargura. Esta fue nuestra desgracia”.

Historia romántica si las hay, el encuentro y posterior unión de doña Amalia y Lázaro Cárdenas merecería, por ese solo hecho, quedar consignado en los anales del género. Ella misma lo contó muchas veces y lo dejó registrado en su libro Era otra cosa la vida, publicado en 1994 bajo el sello editorial Nueva Imagen.

Nació en Tacámbaro, Michoacán, en 1912 (1911, de acuerdo con otros registros). Fue hija de Cándido Solórzano Morales y de Albertina Bravo Sosa. Con siete hermanos y una familia de una posición económica buena, estudió sus primeros años en una escuela oficial y luego, ahí mismo en su pueblo natal, fue inscrita en un colegio de monjas guadalupanas. Alrededor de los 10 u 11 años, fue traída a la ciudad de México a un internado que esas mismas religiosas tenían aquí en el entonces pueblo de Tacuba.

“Mutua la simpatía”

Una de sus visitas a la casa paterna en 1928 coincidió con la llegada a esa región, en su campaña para gobernador, del general Lázaro Cárdenas: “Desde que nos vimos, yo desde el balcón y él que saludó como cualquier persona que saluda desde abajo, desde la plaza, a una persona que está en un balcón, desde ese momento, fue mutua la simpatía”, consigna doña Amalia en su autobiografía. Ella tenía entonces 15 años y él, 33. Al día siguiente coincidieron en una comida que las madres guadalupanas ofrecieron al candidato en una finca llamada Los Pinos y años más tarde, en claro homenaje de su marido, él dio a la residencia presidencial ese nombre que hasta la fecha conserva.

La oposición de los padres de la joven, entre otras razones por la condición militar del pretendiente y su evidente desapego de la religión católica, los llevó a sortear diversas vicisitudes y finalmente se casaran hasta 1932, el 25 de septiembre, sólo por el civil.

Iniciaron entonces su larga vida juntos y de la cual el 18 de julio de 1933 nacería de forma prematura, para vivir apenas unas horas, su hija Palmira, y en 1934, el 1º de mayo, Cuauhtémoc, quien también seguiría la carrera política, donde fue gobernador de Michoacán, tres veces candidato a la Presidencia de la República (1988, 1994 y 2000) y fundador del Partido de la Revolución Democrática.

Y aunque como esposa del presidente de la República doña Amalia procuró mantenerse totalmente al margen, al grado que no asistió a la toma de posesión, ella participaría durante la gestión del general Cárdenas (1934-1940) en dos momentos fundamentales para definir el signo nacionalista que caracterizó la vida del michoacano.

El primero fue su actuación pública y notoria a la llegada a México de un grupo de niños hijos o huérfanos de combatientes republicanos de la Guerra Civil española que desembarcaron en el puerto de Veracruz el 7 de junio de 1937. Fueron llevados a Michoacán, donde se les ubicó como internos en una escuela y donde tanto ella como el general Cárdenas los visitaban con periodicidad. A estos refugiados se les conoció como los niños de Morelia.

Después vino la determinación del presidente Cárdenas de realizar, el 18 de marzo de 1938, la expropiación petrolera. Fue un momento de tal trascendencia en la vida del país, que en sus memorias doña Amalia lo relata así:

“El general me dijo: ‘Chula, creo se debe invitar a la mujer a una participación directa y motivarla en este momento en que es urgente la presencia de todos los mexicanos. Hay que hacer labor en las escuelas, en las familias, en fin, en un llamado nacional’. Así fue como se convocó a una colecta para pagar la deuda de la expropiación. Era una ayuda más bien simbólica pero ¡cómo fue de hermosa la respuesta!”

Cuando su marido deja Los Pinos, ella lo acompaña en las tareas que sus sucesores le encomiendan. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la pareja se dedica a la vida civil y lo mismo –reseña la historiadora Margarita Carbó en un largo ensayo dedicado a doña Amalia– se dedican a labores sociales que a atender las múltiples peticiones de sus amistades para “fungir como testigos de casamientos civiles, apadrinar generaciones de estudiantes a visitar pueblos, ejidos y escuelas y a múltiples eventos que, no obstante su carácter privado, eran expresión del afecto que ellos habían sabido despertar entre quienes los conocieron y los trataron...”

En 1961, tras la invasión de Bahía de Cochinos, Cuba, y la prohibición del gobierno federal al general Cárdenas para acudir a la isla para expresar su respaldo, la pareja acudió a la manifestación de repudio que se convocó en el Zócalo capitalino.

“Fue impresionante, muchos miles de estudiantes, maestros, escritores, gente del pueblo, fueron participantes y testigos de este acto de solidaridad el 18 de abril de 1961 por la noche. Para que el general pudiera ser visto y oído, tuvo que subirse al cofre de un automóvil. Entonces, todos nos sentamos en el piso para poder escuchar y ver, en medio de un silencio impresionante y un respeto absoluto. La gente estaba indignada por el monstruoso atraco contra Cuba”, señala en Era otra cosa la vida.

Años más tarde, en 1968, doña Amalia se presentó en algunas grandes marchas por el Paseo de la Reforma en la ciudad de México, durante el movimiento estudiantil que terminaría trágicamente la tarde del 2 de octubre, en Tlatelolco.

Para no involucrar a su marido en esas acciones, ella le mentía diciéndole que iba a visitar a su hermana. “Salí, recogí a mis dos amigas y nos fuimos a la concentración en Antropología. Caminamos sobre Reforma. Vimos pasar la manifestación que era la que se llamó manifestación del silencio, pues desfilaban con la boca tapada.” Y menciona que de regreso a su casa, “nada más se paró (el general), se me quedó mirando y lo primero que me dice es: ‘¿Y cómo estuvo la concentración, Chula?’ Y le contesto: ‘pues muy buena, muy concurrida’”.

Acompañó también a Lázaro Cárdenas en la formación del Movimiento de Liberación Nacional en 1961, y en 1970, cuando falleció él, doña Amalia se dedicó a trabajar intensamente con los indígenas, principalmente de las paupérrimas regiones de la Mixteca oaxaqueña. Allí se aplicó durante 18 años, donde tramitó caminos, escuelas y diversas obras sociales.

Ella misma dijo en una entrevista que debió dejar esa actividad porque el entonces presidente Carlos Salinas “tomó ese trabajo como que yo andaba haciendo trabajo a favor de Cuauhtémoc [...] y fue tremendo porque nadie volvió a ocuparse de esa pobre gente”.

Luego, en 1994, a la irrupción del EZLN en la escena nacional, doña Amalia formó parte de la Comisión de Seguimiento y Verificación, entre muchos intelectuales y estudiosos. Y tuvo contacto y conversaciones que quedaron consignadas con el subcomandante Marcos.

Su última aparición pública fue el 19 de octubre pasado, en la ceremonia por el aniversario luctuoso del general Cárdenas.

En su ensayo titulado: “Amalia Solórzano, una mujer de su tiempo”, que fue incluido en el libro La mujer mexicana en el dominio público y en el privado, la historiadora Margarita Carbó describe así a doña Amalia Solórzano: “Es una mujer de fuerte personalidad, valor y entereza, a quien le tocó vivir cruciales acontecimientos de la historia del siglo XX. Sus orígenes pueblerinos y su pertenencia a una familia, a un medio social y a un país profundamente tradicionales, no fueron obstáculos para que, al calor de los acontecimientos, del contacto con las más altas instancias del poder y sobre todo, de la convivencia con la inmensa figura de Lázaro Cárdenas, ella fuera capaz de ir asumiendo como propias, las causas más entrañables de los mexicanos y de la humanidad entera […].”

Miles de maestros marchan encapuchados en Cuernavaca

■ Acusan represión administrativa del gobierno de Adame Castillo

■ En Guerrero y Oaxaca continúan las movilizaciones magisteriales

De los corresponsales

Cuernavaca, Mor., 12 de diciembre. Miles de maestros encapuchados –gran número de ellos con antorchas– marcharon por las principales avenidas de esta ciudad para exigir el “cese a la represión administrativa” y la reinstalación de sus 63 compañeros despedidos por el gobierno estatal panista de Marco Antonio Adame Castillo, luego de que éstos se opusieron a la Alianza por la Calidad de Educación (ACE).

Las bajas temperaturas hicieron que la mayoría de marchistas se quitaran las bolsas de papel para cubrirse el rostro con pasamontañas, rebozos u otras prendas, con la finalidad de evitar que fueran indentificados y despedidos por sus acciones de repudio a la política educativa.

Desde puntos diferentes, tres contingentes iniciaron el trayecto a las 18 horas, para concluir en un mitin en el zócalo de la ciudad, donde mantienen un plantón simbólico en rechazo a la ACE.

En sus consignas reiteraron que el gobernador Adame “no quiere dialogar” con ellos “pero sí los hace objeto de represión física y administrativa” por oponerse a la ACE, suscrita entre Felipe Calderón y la presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo.

“¡Mentira, no es cierto, nada está resuelto! ¡Juicio político al gobernador! ¡Morelos no es panista sino zapatista! ¡De día, de noche, los Adame roban coches! ¡Al maestro consciente lo llaman disidente! ¡Adame incumplió y al maestro despidió! ¡Ni un voto al PAN y menos al Panal!”, fueron algunas las consignas coreadas durante la marcha.

En Guerrero, por otra parte, concluyó sin acuerdos el diálogo entre el gobierno local y la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG) para la entrega de 72 plazas laborales a egresados de las normales de Tlapa y Ayotzinapa.

Los puestos de trabajo permanentes debieron entregarse desde el pasado 10 de diciembre pero no prosperó la mesa de negociación con el secretario General de Gobierno, Guillermo Ramos Ramírez, por lo que los profesores disidentes, en voz de Jorge García Hernández, advirtieron que “se reiniciará el movimiento” si en los próximos días prevalece el estancamiento.

Por teléfono, dijo que después de bloquear más de tres horas la caseta de cobro de Palo Blanco de la Autopista del Sol, convocó a la mesa de trabajo que comenzó a las ocho de la noche del jueves.

La cita tuvo lugar en Chilpancingo, en el Palacio de Gobierno, donde los docentes “mostramos la minuta del 24 de noviembre, en la que el subsecretario de Educación Media Superior y Superior, Eliseo Guajardo Ramos, en representación del gobernador Zeferino Torreblanca, firmó el acuerdo que asigna 42 plazas a la normal de Tlapa, 29 a la de Ayotzinapa y una al Centro Regional de Educación Normal, con sede en de Iguala”.

Incluso, expresó García Hernández, “el documento decía claramente que el 25 de noviembre en las instalaciones de la Secretaría de Educación de Guerrero se deberían entregar los expedientes de los 72 egresados, y que los nombramientos se harían en su totalidad, a más tardar, el 10 de diciembre”.

Según el representante magisterial, la respuesta del funcionario fue que no tenía capacidad para resolver la petición porque no lo acompañaban otros funcionarios locales de Educación, aunque “se comprometió a que durante el fin de semana se harían las gestiones necesarias, a fin de tener una respuesta el próximo lunes”.

En tanto, en Oaxaca, la sección 22 del SNTE anunció que una representación de sus 70 mil agremiados estará en la ciudad de México el próximo miércoles para emplazar a la Secretaría de Gobernación a concretar una mesa de negociaciones, a fin de que se atiendan sus reclamos, principalmente la cancelación de la Alianza por la Calidad de la Educación, así como la entrega de las escuelas ocupadas por priístas y su oponente, la sección 59 de ese gremio.

Si no hay respuesta “nos reservamos el derecho de tomar acciones”, dijo Azael Santiago Chepi, secretario general de la sección, en conferencia de prensa conjunta con otros directivos, quien asimismo informó que el miércoles pasado hicieron llegar al titular de Gobernación, Fernando Gómez Mont, una solicitud por escrito para entablar el diálogo.

Explicó que los profesores trasladarán sus reclamos a la capital porque el gobierno estatal no da respuestas claras, sobre todo en relación con la entrega de las escuelas “y el castigo a los autores de la represión de 2006”. “Han hecho varios ofrecimientos pero hasta ahora no concretan”, aseguró.

Rubicela Morelos Cruz, Sergio Ocampo Arista y Octavio Vélez Ascencio

Partidocracia II: la restauración

Gustavo Gordillo

La restauración conservadora ha estado en marcha casi como proceso paralelo a la transición democrática. Al tiempo que se avanzaba en ampliar la participación ciudadana o en regular prácticas poco transparentes que trababan la competencia política; se recreaban los mecanismos de control político através de las grandes corporaciones sindicales, profesionales o empresariales, se impulsaba el manejo discrecional de los recursos públicos destinados a combatir la pobreza o se profundizaba el feudalismo administrativo.

Hoy la restauración conservadora se basa en el miedo y la desmemoria.

El miedo. El eje en el cual se sustenta el miedo que invade de distintas maneras la vida en sociedad es la incertidumbre. Lo mismo si se trata de la seguridad pública expuestos como estamos al terrible flagelo del secuestro o la extorsión, que si se trata de los poco favorables pronósticos sobre la situación económica.

Desde luego que no es sólo la de por sí explosiva convergencia de inseguridad pública y crisis económica. Dos factores adicionales se añaden a la carga explosiva. En sentido estricto hemos tenido una década de estancamiento económico y parálisis política. Mas aún, ambas se retroalimentan.

La desmemoria. La propuesta implícita que hace el PRI de encarnar la estabilidad política y la eficiencia gubernativa es un argumento fuerte. Sólo se puede comparar con el desempeño desastroso del sexenio de Fox y con dos años erráticos y tambaleantes del gobierno de Calderón.

Se podría argumentar con razón que más allá de los errores de los gobiernos panistas están el estancamiento económico y la parálisis política de los cuales son responsables conjuntamente las tres formaciones políticas principales. Pero ese no es el cálculo que normalmente hace el votante medio. El ejercicio de confrontar esa propuesta de hoy con las actuaciones del pasado en los gobiernos priístas es aún más complicado, sobre todo porque una parte considerable del electorado que no había nacido o estaba muy joven en momentos traumáticos como 1976, 1982, 1987 y 1994 que no fueron por cierto experiencias modelo ni en eficiencia ni en estabilidad.

La restauración conservadora no es la estrategia de un sólo partido político. Es el producto de una cultura que privilegia el uso de cualquier medio en las disputas políticas. Es el rechazo a la idea central en toda democracia de un piso común de valores que comparten todos los actores políticos.

Es la sustitución de la deliberación por el acuerdo oligárquico. Es una mezcla de re-centralización administrativa de atribuciones, programas, reglas formales y acuerdos informales combinada con formas restrictivas de ejercicio democrático y con un fuerte ingrediente ideológico y propagandístico que privilegia estabilidad por sobre participación ciudadana.

Es interesante por lo anterior resaltar algunos resultados del informe de Latinobarómetro 2008, que mide desde 1995 las opiniones de la ciudadanía en 18 países de América Latina. A la pregunta para quién se gobierna, en México se opina en 79 por ciento para los poderosos. El promedio latinamericano en esta pregunta es de 70 por ciento. A la pregunta si no le importaría un gobierno autoritario siempre que resolviera los problemas económicos 61 por ciento de mexicanos y mexicanas responden por la afirmativa.

El promedio latinoamericano es de 53 por ciento. El 50 por ciento de [email protected] opina que el Congreso está realizando sus tareas bien o muy bien pero sólo 31 por ciento tiene confianza en el Congreso. En cuanto a los partidos políticos 33 por ciento considera que se están desempeñando bien o muy bien mientras que sólo 17 por ciento en México les tiene confianza. El promedio latinoamericano es de 21 por ciento de confianza en los partidos. A la pregunta sobre qué tipo de libertades garantiza la democracia, en América Latina en su conjunto sólo 24 por ciento consideran que la democracia es una protección contra el crimen y que asegura una justa distribución de la riqueza.

 


Publicado por solaripa69 @ 11:41
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