Martes, 16 de diciembre de 2008

Frente a la Catedral ayunan familiares de detenido de la APPO

Protesta apoyada por religiosos y dirigentes sociales coincide con el trámite de amparo judicial


PEDRO MATIAS
Fotos: MARIO JIMÉNEZ LEYVA

Familiares, integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y representantes de organizaciones civiles realizaron un ayuno de nueve horas a un costado de la Catedral Metropolitana para orar por la libertad de Juan Manuel Martínez Moreno, acusado por la Procuraduría General de la República de ser el asesino del periodista estadounidense Bradley Roland Will.

El ayuno se realizó mientras que en el Juzgado V de Distrito se efectuó la audiencia constitucional con la jueza Rosa Ileana Noriega Pérez donde se entregaron los alegatos para que empiece a correr su término y resolver el amparo que presentaron.

Liliana Ivette Tejada Romero, esposa de Juan Manuel Martínez Moreno, manifestó que el ayuno inició a las 09:00 horas como un acto de fe para pedir a Dios que le dé fortaleza y valor porque saben perfectamente que este caso tiene mucho peso político.

Sin embargo, desde el atrio de la Catedral, la esposa del detenido no le pidió a la jueza Ileana Noriega Pérez "milagros" sino que únicamente se apegue a derecho, ya que es la es la autoridad que le pude dar su libertad o lo hunda más, puntualizó.

En el atrio de la Catedral Metropolitana se instaló un módulo con imágenes religiosas y fotografías de Juan Manuel Martínez Moreno, detenido el pasado 16  de octubre, acusado del asesinato de Brad Will, cometido el 27 de octubre de 2006.

Al ayuno se sumaron el consejero de la APPO y representante de la Comuna-Oaxaca, Flavio Sosa Villavicencio, así como el indiciado Miguel Cruz Moreno, del Consejo Indígena  Popular de Oaxaca.

Además, participaron en el ayuno las integrantes del Comité de Liberación 25 de Noviembre, Sara Méndez y Alma Soto.

Libia Martínez Moreno calificó como una "infame injusticia" la detención de su hermano Juan Manuel, sin embargo, advirtió que seguirán demandando su libertad por las vías jurídicas y por medio de la solidaridad comunitaria.

Por su parte, Juan Manuel envió una carta a la Juez de Distrito donde le dice: "Yo soy inocente y confío en Dios".

Pero además, le pidió que "no manche sus manos condenando a un inocente (y) tenga valor para dictaminar con la verdad y me libere de este cautiverio que injustamente me encuentro privado de mi libertad ".

Le señala que "para su familia y usted es mas honroso y honorable que la etiqueten  con una verdadera juez y no como un verdugo que lucra con la libertad de un inocente y créame que el mundo le admirara que solamente sea imparcial  antes de dictaminar el fallo de la causa penal 155\2008".

Finalmente, los abogados de Juan Manuel, Alba Cruz Ramos y Gilberto López Jiménez, manifestaron que ya no hubo ninguna objeción para realizar la audiencia constitucional.

Así mismo, manifestaron su confianza en que "si la jueza se apega estrictamente a la cuestión jurídica, la resolución tiene que ser favorable a Juan Manuel Martínez Moreno, es decir, se puede caer la acusación de la PGR y dejar en libertad a su defendido por falta de elementos.

Sin embargo, como consideran que este es un asunto político, ahora la investigación se enfoca a la posesión de arma de fuego, quizá para ganar tiempo, puntualizaron.

 

Compra "El Chucky" a organizaciones del PRD; caen los del FURIAC

Las piñatas navideñas que ofrece el Partido Revolucionario Institucional (PRI) alcanzaron ya hasta las organizaciones supuestamente perredistas, como es el caso del Frente Único de Resistencia Indígena y Acción Campesina (FURIAC), que el pasado 10 de diciembre en el municipio de Santa Cruz Xoxocotlán decidió cobijarse en este crudo invierno bajo la égida de Jorge Franco Vargas (a) "El Chucky", con la promesa de concesiones de taxis y aprobación de proyecto productivos para sus seguidores.



LUIS IGNACIO VELÁSQUEZ



En ese municipio conurbado a la ciudad capital, el dirigente de la organización, Fernando Cruz Macias, subrayó que la adhesión al PRI se hacía sin ningún compromiso partidista, "pero el partido tricolor se comprometió a apoyar las gestiones de la organización".

Por cierto, no es la primera vez que el FURIAC busca el cobijo de otros partidos políticos diferentes al del que surgió, para lograr que sus gestiones tengan las respuestas esperadas de las oficinas públicas estatales.

La organización nació hace tres años en el seno del Partido de la Revolución Democrática (PRD), específicamente de la Unión Campesina Oaxaqueña (UCO), donde Cruz Macias conoció y aprendió los entretelones de la gestoría social, pero tan luego tuvo las relaciones necesarias decidió actuar por su lado, dando vida al frente único de resistencia indígena.

En el 2007 la recién creada organización "indígena y campesina" decide cobijarse en el entonces membrete propiedad de María Luisa Zorrilla Moreno, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), en el contexto de las elecciones para presidentes municipales y diputados locales, mismo que va en coalición con el Revolucionario Institucional a la contienda.


En la agonía del partido verde en la entidad, que le dejó a Zorrilla Moreno la regiduría de Hacienda, Bienes Municipales y Ecología en el municipio de Oaxaca de Juárez, los integrantes del FURIAC no tuvieron empacho en buscar nuevo padrino político y se refugiaron en los brazos de Franco Vargas.

Ahora, como neo priístas, anuncian una alianza con el Frente Nacional Indígena y Campesino Democrático y el Movimiento Unido de Organizaciones Sociales y Transportistas del Estado (FNIC-D Y MUOSTEO), respectivamente, en la consecución de concesiones de taxista foráneos, proyectos productivos y hasta programas de beneficio social.

Con su incorporación al PRI los dirigentes del FURIAC prevén ver satisfechas sus demandas y proyectos políticos.

 

Crea convergencia frente para tarjetahabientes

[08:59] El Partido Convergencia, anunció ayer la creación de un frente en defensa de los tarjetahabientes oaxaqueños , ante los cobros excesivos de las instituciones bancarias, mismas que suman cantidades millonarias en conjunto.
En conferencia de prensa, el diputado convergente, Benjamín Robles Montoya, refirió que tan sólo en la entidad pueden ser más de 80 mil las personas inscritas en diferentes cuentas a quines se les va aumentando de manera discrecional el interés.
En un panorama nacional, contabilizó a más de 600 mil familias con problemas y quienes además reciben supuestos beneficios de un banco y que no reciben de manera puntual y transparente, el dinero que pagan por estar en esa línea de crédito.
De las personas que presentan algún tipo de dificultad, un 10 por ciento se concentra en la entidad, por ello la importancia de crear un frente común de ciudadanos.
“Los interese que cobran las instituciones bancarias son excesivos, las personas con tarjeta deben demandar a los responsables de los bancos la reducción de los cobros, porque a largo plazo les afectará en mayor medida”, expresó.
En esta actividad, participan diputados del partido naranja de todos los estados, en protección de los usuarios de tarjetas, y cuyo objetivo es convertirse en un frente nacional, a fin de lograr mayor impacto para la atención de las instituciones bancarias.
De acuerdo con Robles Montoya no existe claridad en el manejo de los cobros, y sólo se le va descontando al usuario de su cuenta. Además, explicó que por cualquier movimiento que realicen las personas sobre el capital, se les cobra hasta 5 veces más.

Presenta pintor libro sobre conflicto oaxaqueño en 2006
Iván Castellanos / Tiempo

[09:02] El pintor oaxaqueño Rubén Leyva, presentó el libro de fotografías y ensayos “Memorial de agravios, Oaxaca, México 2006”, en donde se reúne el trabajo de 24 fotógrafos que presenciaron el conflicto político-social, así como ensayos de cinco autores mexicanos traducidos al inglés, francés e italiano.
Indicó que a través de las imágenes y textos, se pretende propiciar una crítica sobre esta problemática, presentando un contexto de la problemática y una cronología de los hechos.
Acompañado de Abraham Nahon, Sergio Santa María y Jorge Pech, señalaron que este es un libro de arte que a la vez da testimonio de los momentos que se vivieron durante los meses en que ciudadanos y autoridades se enfrentaron en la capital oaxaqueña.
Señalaron que es un trabajo independiente que propone motivar la reflexión crítica sobre la violencia que dominó a la sociedad oaxaqueña durante 2006 y 2007.
Sobre todo, para dar a conocer las violaciones que se dieron a los derechos humanos de los ciudadanos, “por todas las situaciones que se generaron en torno a los enfrentamientos en donde perdieron la vida muchas personas”.
Por esta razón, el monto de los recursos que se recauden por la venta de los ejemplares será puesto en un fideicomiso para dárselo a las personas que perdieron a un familiar por causas del conflicto.
En este sentido, reconocieron que esa batalla se perdió, “pero se puede ganar la guerra a través de este tipo de documentales, y ojalá se publiquen más libros la respecto para que se de a conocer lo que realmente sucedió durante este conflicto”.
Las fotografías que se presentan en este libro son de autores como Jorge Luis Santiago, reportero gráfico de Tiempo, Luis Cruz, Alejandro Echeverría, Ezequiel Leyva, Blanca Hernández, Ivonne Kenney-Marabú Ediciones, Mario Jiménez Leyva, Jorge Luis Plata, Juan Carlos Reyes, Félix Reyes, Baldomero Robles Menéndez, Barak Torres y Fabricio Velasco.

La voracidad usurera de la banca comercial y la complicidad gubernamental neoliberal.

 

Autor: Marcos Chávez          

La carnicera filípica de Felipe Calderón en contra de los banqueros, a quienes acusó de ser los causantes de los problemas financieros de México, no constituye más que otra de sus estrambóticas ocurrencias, al estilo de Vicente Fox, para tratar de eludir, con patéticos resultados, las razones fundamentales de los problemas nacionales.

Las desmesuras de los intermediarios financieros son responsabilidad de los gobiernos neoliberales, como el de baby Bush o el de Calderón. De su tolerancia y complicidad ante los abusos de los depredadores financieros. Por su actitud cómplice, pasiva, indiferente, más allá de su retórica huera, ante el grave conflicto existente entre el interés público que representa la actividad bancaria y el privado de los dueños de los conglomerados financieros, que involucra a otras empresas de sus grupos: aseguradoras, arrendadoras o casas de bolsa, que manipulan con la misma voracidad. Felipe Calderón también es responsable de la crisis por la que atraviesa el país. En lugar de asumir la postura de un estadista –las peras del olmo– y aplicar una estrategia de Estado anticrisis, simplemente ha dejado que el país se hunda en la recesión, con inflación y desempleo.

Su equipo económico fue incapaz de advertirle de los síntomas de la depresión mundial que se avecinaba, en especial en Estados Unidos en 2007 y 2008. Tallado a golpes de hacha en los dogmas económicos de la escuela de Chicago, no vio sus nítidas manifestaciones. Al cabo, en el catecismo monetarista no existen las crisis ni el desempleo involuntario. Sólo los desequilibrios temporales que el dios “mercado” resuelve automáticamente si se le deja funcionar libremente, sin la sucia participación estatal, y el paro voluntario (la “tasa natural de desempleo&rdquoGui?o, porque los trabajadores lo asumen conscientemente (no aceptan la “flexibilidad” laboral, por ejemplo menores salarios), por su pésima información del mercado de trabajo o por desajustes fugaces del mercado que pronto desaparecerán. Ellos “planearon” como si no pasara nada. Sólo se preocuparon por controlar la inflación, con la astringencia monetaria y fiscal, aunque se sacrificara el crecimiento. Peor aún, una vez que recuperado de la sorpresa y la parálisis que les ocasionó el derrumbe internacional, gracias al “libre mercado” financiero neoliberal y la “creatividad” empresarial, tampoco hicieron nada, salvo ajustar las metas económicas a la baja. O para ser precisos, actuaron con la presteza digna de los que piloteaban la nave donde iba el hoy difunto Mouriño. No aplicaron ningún programa antirrecesivo para el último trimestre de 2008, seguramente porque estaban ocupados en diseñar la política económica para 2009, que supuestamente ésa sí lo será. Mientras acaba 2008, el equipo de Calderón se solaza con un manejo hacendario y monetario que garantizará que el derrumbe sea más estrepitoso. Agustín Carstens se distrae como un pirómano: arroja gasolina y gas al fuego de la inflación, con el alza de los energéticos y otros bienes y servicios públicos, recorta subsidios, retiene el presupuesto y vela por el balance fiscal cero. Guillermo Ortiz, aterrado por la diversión de Carstens, el descontrol inflacionario y la especulación financiera y cambiaria, utiliza el control monetario para mantener alto el costo del dinero, desalentar la inversión productiva y estimular la crisis de pagos, e inyectar liquidez para contrarrestar la iliquidez que él mismo favorece. Uno y otro nos aseguran un aterrizaje como el del Learjet donde viajaba el titular de Gobernación.

En un escenario incierto –de violenta especulación financiera (bursátil, cambiaria, monetaria, salidas de capital), sin gobierno, con un mercado mundial colapsado, con rudeza monetaria y fiscal, con una banca desregulada que busca ganar como sea en aguas turbulentas, con crisis de demanda y de pagos debido al desplome de los salarios reales, la expoliación oficial por la vía de impuestos y precios y la pérdida de empleos– es lógico suponer que existen problemas de insolvencia, en las ganancias, los ingresos y las ventas. Que los empresarios dejen de producir e invertir, que especulen con los precios y que arrojen a la calle a los trabajadores. Esa situación es de sentido común, no para Felipe Calderón, Agustín Carstens y Guillermo Ortiz que, como si fueran los “tres chiflados”, buscan a los responsables del cataclismo.

Como Ortiz, Calderón despotrica contra los banqueros y se queja de la crisis que ha arrasado con sus fantasmales promesas de crecimiento y bienestar, e invoca a tres personas: John M. Keynes –según (dicta) la moda actual, que también exhuma las críticas de Carlos Marx al capitalismo y cínicamente dice que, después de todo, tenía razón–. Pero Keynes le propondría la regulación de los mercados, la intervención estatal y una agresiva política monetaria, de gasto público y de ingresos para la población. Algo así como el new deal (“nuevo trato&rdquoGui?o que Franklin D. Roosevelt impuso para enfrentar la gran depresión de la década de 1930, además de ponerle el dogal de la regulación a los bancos que provocaron la depresión y que después los neoconservadores de Estados Unidos, en la década de 1970, le quitaron, con las crisis recurrentes, debido al carrusel especulativo, cada vez más devastadoras como la actual. Mencionar al inglés fue otra excentricidad de Calderón, porque él es cruzado del “mercado libre”. Como el diablo ante la cruz, le huye a las políticas keynesianas como si fuera la peste. Su recto corazón sólo hace caso a Milton Friedman, a través de sus chicago boys, Agustín Carstens y Guillermo Ortiz. Sigmund Freud sólo le serviría para una dilatada terapia, porque tiempo ha que, como Fox, sufre una alteración de la realidad. El poder y los dioses lo han cegado.

Si tanto lo enfurece el “síndrome de carnicero” de los banqueros, ¿por qué no ha interrumpido su orgía especulativa de “mercado libre”? ¿Quiere crédito, inversión y crecimiento? No tiene que devanarse los sesos. Tiene que ordenar a Carstens que use el gasto público anticíclico y cambiar la ley orgánica del Banxico, para que el amigo de los especuladores, Guillermo Ortiz, se vea obligado a aplicar una política monetaria y cambiaria subordinada a las necesidades del crecimiento y del empleo, con una paridad alta, consistente con el equilibrio externo, y no se limite al control de la inflación con altos réditos, la sobrevaluación, las importaciones masivas que afectan a los productores locales y generan el déficit externo y la dependencia financiera. Ello mejoraría el crédito, elevaría la inversión productiva y no la financiera y mejoraría las expectativas económicas.

Pero ello es insuficiente. ¿Por qué no cambia las leyes para acabar con la liberalización financiera y restaurar la banca regulada? ¿Por qué no promueve leyes y organismos con “dientes” que protejan a los usuarios de la banca ante los abusos de los banqueros? Los legisladores priistas, panistas, perredistas y demás –que entregaron al sector energético a otros depredadores y que también se desgarran las vestiduras ante los excesos bancarios– aprobarían sus iniciativas. Hasta los supremos de la Corte reconsiderarían el anatocismo (intereses sobre intereses). Los cajones selectivos de crédito, los encajes legales, la baja por decreto de los márgenes financieros (diferencia entre las tasas pagadas a los ahorradores y los demandantes de préstamos), la homologación del costo de los servicios bancarios internos a los externos, el fin de los oligopolios bancarios, la limitación de las inversiones financieras de la banca, las fuertes sanciones a los dueños que cometan tropelías usureras, la separación de las operaciones bancarias y extrabancarias; el control de las transferencias de las ganancias a las matrices de la banca trasnacional ubicada en México, la creación de auténticas entes reguladoras y no complacientes o la reconstrucción de la banca de desarrollo, entre otras medidas, mejorarían el financiamiento de la economía. Felipe Calderón no tiene que inventar nada.

Mientras la banca mexicana estuvo regulada funcionó mejor. La “moral” y “probidad” de los banqueros son tan dignas como la de cualquier delincuente. En 1931, el famoso Al Capone dijo lo siguiente: los banqueros “se encuentran entre los ciudadanos más destacados de Florida. Y yo debería conocerlos bien… ¡Son tan corruptos como los políticos corruptos! Los he alimentado y vestido durante mucho tiempo. Hasta que he entrado en este ambiente no he sabido cuántos bribones de esta clase existen, gente que viste ropa cara y habla con afectada entonación” (L. Coen y L. Sisiti, Marcinkus, “el banquero de Dios”, editorial Grijalbo, Barcelona, 1991). La crisis financiera mundial actual le da la razón a Capone. En México ya tenemos pruebas de su ética y patriotismo. Los negocios son los negocios. La oligarquía financiera fue corresponsable de las crisis de 1976-1977 y 1981-1982. La nacionalización bancaria, en 1982, acabó con sus voraces apetitos y sus ímpetus desestabilizadores y golpistas. Fue una grave afrenta para la oligarquía mexicana que limpió Carlos Salinas, al regresarles la banca y otros intermediarios, liberarles de las regulaciones y tolerar sus tropelías que llevaron a la destrucción del sector en 1994-1995, y cuyo rescate nos ha costado alrededor de 1 billón de pesos. ¿Acaso Ernesto Zedillo, cuando entregó a la banca y los grupos financieros a los usureros extranjeros, pensó que ellos eran diferentes, probos, intachables empresarios? Los banqueros hacen lo que las leyes del “mercado” y el marco jurídico les permiten: especular, esquilmar a la población, a los deudores y a quienes se ven obligados a utilizar involuntariamente sus servicios, prestar a quien quieren al precio que deseen, manejar la industria como un casino. Y también lo que no se les permite. Ellos imponen sus reglas ante los complacientes gobiernos. ¿Qué le lleva a Calderón pensar que la banca actúe bajo el interés nacional de la banca? Eso es demagogia.

Dícese que Solón, a quien la Atenas clásica reverenciaba como el fundador de la democracia, a su regreso de Egipto, encontró a los pobres literalmente convertidos en esclavos de los ricos a causa de sus deudas. Debido a ellas, los prestamistas imponían la servidumbre a los deudores y sus familias que no podían pagarles. Para restaurar la estabilidad social y establecer un mínimo de justicia social, Solón perdonó las deudas existentes y prohibió la servidumbre por deuda. Felipe Calderón se queja amargamente de los nuevos usureros.

¿Qué ha hecho Calderón para controlar los abusos de la banca, proteger a los usuarios del dinero y recuperar a los intermediarios para los imperativos del desarrollo? Sus prácticas no son nuevas, son la norma. No tiene que perdonar deudas, sino acabar con la nueva servidumbre de la sociedad ante los banqueros. Lo puede hacer con la recuperación de las regulaciones y el imperio de las leyes. No se le pide que sea un émulo de Solón o de Pericles; su talla no da para ello, apenas para la de un “filósofo rey” platónico, con sus soterradas ambiciones despóticas. Como el de Fox, el gobierno de Felipe Calderón es un gobierno de y para los empresarios. Su molestia es aparente, una broma. En la siguiente entrega analizaré cómo funciona la banca en México.

 


Publicado por solaripa69 @ 9:36
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