Lunes, 12 de enero de 2009

Se perdieron 400 mil empleos entre noviembre y diciembre

■ Es el peor desplome en zonas urbanas de los últimos tres gobiernos, según cifras del IMSS

Víctor Cardoso

En los dos últimos meses de 2008 fueron cerradas más de 400 mil fuentes de trabajo, entre permanentes y eventuales, el peor desplome del empleo formal en zonas urbanas en los últimos tres gobiernos, revelan cifras oficiales.

De octubre pasado al cierre de diciembre, el número de trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) pasó de 14 millones 564 mil 569 personas empleadas en el sector formal de la economía, a 14 millones 178 mil 117. Sin embargo, se debe tomar en cuenta que históricamente es en enero de cada año cuando se refleja con mayor crudeza la caída en el empleo.

Las cifras más recientes sobre el número de trabajadores en el sector formal de la economía fueron remitidas por el IMSS a la Secretaría del Trabajo y esta dependencia, a su vez, las envió al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) para la elaboración de los Indicadores de Ocupación y Empleo que este organismo emite mensualmente.

Las cifras sobre el número de trabajadores asegurados en el IMSS reflejan el impacto que tuvo la crisis económica sobre el empleo, la cual en México se manifestó con claridad a partir de la devaluación del peso a comienzos de octubre.

Apenas ayer, La Jornada publicó declaraciones del líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de Ford, sección Hermosillo, Ricardo Martínez Herrera, quien informó que unos 200 trabajadores de la automotriz estadunidense fueron despedidos. La semana pasada también se publicó un reporte del Inegi según el cual la plantilla del personal ocupado en la industria manufacturera sufrió un recorte anual de 8.22 por ciento en diciembre pasado.

Con base en datos del IMSS sobre los trabajadores asegurados, ni siquiera el “error de diciembre” de 1994 se expresó en una pérdida tan fuerte en el número de plazas laborales del país: entre octubre y diciembre de aquel año se cancelaron 106 mil 603 puestos de trabajo, equivalentes a uno por ciento del total de empleos; en 2008 la caída representa 2.6 por ciento del universo laboral formal del país.

Situación negativa

El grupo Banamex Citigroup opinó que los datos sobre el número de asegurados permanentes y eventuales en el IMSS son negativos. “La pérdida de empleos a fin de periodo es la primera después de siete años, cuando en diciembre de 2001 se registró una cifra negativa de 272 mil 791 plazas, comparada con el mismo mes de 2000. Asimismo, la generación de empleos promedio durante 2008 fue equivalente a la mitad de los registrados en 2007”.

Pero las cifras del IMSS ofrecen un panorama distinto: en materia de trabajadores permanentes en el sector urbano del país la pérdida fue de 255 mil 632 plazas de octubre a diciembre, mientras entre los eventuales la merma fue de 157 mil 926 puestos. De 12 millones 824 mil asegurados en el Seguro Social en octubre, al cierre de 2008 se desplomó a 12 millones 569 mil 68.

Una situación similar se presentó en cuanto al número de trabajadores eventuales, los que también se redujeron al pasar de un millón 651 mil 134 a un millón 493 mil 484 en el periodo.

En las cifras del IMSS se introduce un dato que resulta positivo: durante el periodo se observa un crecimiento de 26 mil 820 plazas entre trabajadores eventuales del campo, al llegar a 115 mil 565 puestos. Con esto la cifra se sitúa en niveles de enero de 2007.

El de Calderón, un plan inútil

CARLOS ACOSTA

Con una economía sostenida por el petróleo, la maquila y las remesas -recursos venidos a menos-, el plan anticrisis propuesto por el gobierno federal la semana pasada está lleno de promesas huecas que no podrán evitar el desplome de la economía. En el poder desde hace ocho años, el PAN no entiende la urgencia de un cambio de rumbo, y ofrece un plan anticrisis populista y electorero que ni siquiera fue consensuado con los sectores productivos. Lo que es peor: el Estado mexicano luce impotente y la administración de Felipe Calderón está llevando a la sociedad al límite.
Para que el gobierno federal reconociera, finalmente, que lo que sufrirá el país con la crisis está lejos de ser un "catarrito", tuvo que hacer agua la economía en diciembre: se perdieron en el mes más de 320 mil empleos formales; la inflación se disparó a cerca de 7% anual, cifra no vista desde hace ocho años; el consumo y el crédito se frenaron, y la actividad productiva siguió cayendo.
Lo dijo suave el presidente Felipe Calderón, el miércoles 7, al anunciar el nuevo plan anticrisis: En 2009, "estaremos viviendo un periodo de grandes dificultades en términos de crecimiento económico, inversión y empleo en nuestro país".
Pero el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, quien acuñó el término de "catarrito" y siempre fue renuente a aceptar la gravedad de la crisis (durante meses sostuvo que la economía crecería 1.8% en 2009 y que era prematuro hablar de recesión), debió aceptar, el jueves 8, que la economía mexicana registrará este año una "tasa de crecimiento cero".
Se vio optimista, porque Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México, auguró una peor caída del Producto Interno Bruto que ya empezó en el último trimestre de 2008.
En ese marco de estancamiento económico, de desempleo creciente, de mayor carestía (muchos básicos rebasaron ampliamente el 6.53% de la inflación general: en un año, el arroz y el frijol negro subieron 100%; el aceite de cocina, 80%; el huevo, 30%; la leche, 20%; el jamón, 36%; el chile verde, más de 30%) y de "fuertes presiones a la baja en la actividad económica", la administración de Felipe Calderón anunció un nuevo plan anticrisis, que denominó "Acuerdo Nacional en favor de la Economía Familiar y el Empleo".
De 25 puntos del plan, son más las promesas que las medidas concretas, y algunas de éstas últimas llegan tarde: se congelan los precios de las gasolinas todo el año, pero después de más de 30 aumentos que las elevaron en 10% la magna y 8.4% la Premium, respecto de enero de 2008.
El colmo: se congelan cuando su precio es muy superior al que tienen las gasolinas del mismo tipo en Estados Unidos. Aquí la magna cuesta 7.72 pesos el litro; allá, 6.41 pesos. La Premium, aquí está en 9.57 pesos; allá, en 6.85 pesos el litro. Es decir, aquí son 20% y 39% más caras, respectivamente.
Este es un adelanto del reportaje que publica la revista Proceso en su edición 1680 que empezó a circular el domingo 11 de enero.

 

 

Muñoz Ledo advierte: Agotada, la vía electoral

ROSALíA VERGARA

En entrevista con Proceso, Porfirio Muñoz Ledo critica la "trenza" que forman el PRI, el PAN y el PRD, partidos que han llevado al país al punto del colapso. Y como descree de las reformas legislativas que se realizan con base en el mercadeo, y está convencido de que la izquierda sigue sin adoptar una posición definida, sostiene que un cambio real sólo es viable mediante la movilización social y una asamblea constituyente. En cuanto al desastre del partido del que fue fundador, el PRD, su diagnóstico es implacable.
Sin confianza ciudadana en el Poder Legislativo en particular, ni en el Estado en general, "no se va a llegar al año 2012". Es necesario llamar a una asamblea constituyente que reorganice el sistema financiero, político y social, asegura Porfirio Muñoz Ledo, y sentencia: "La situación del país es extremadamente grave, yo creo que el país está a punto de colapsarse".
Testigo de los convulsionados procesos electorales de 1988 y de 2006, manchados por la sombra del fraude, asegura en entrevista -realizada en dos sesiones-- que dicha asamblea constituyente deberá congregar a grupos de izquierda, y no necesariamente a partidos políticos, pues dice que él personalmente descree del sistema de partidos.
Presidente nacional del PRI en los setenta; fundador del PRD a finales de los ochenta y luego presidente de esta organización política a mediados de los noventa; candidato presidencial por el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana en el 2000, aunque después declinó a favor del panista Vicente Fox en el mismo año, y a punto de concluir su gestión como coordinador del Frente Amplio Progresista, Muñoz Ledo prevé que las elecciones del 2009 serán más "sucias" que las presidenciales del 2006, avalados por el Instituto Federal Electoral (IFE) que está "en una brutal involución" y esto, dice, "puede ser el detonador de una crisis nacional".
De acuerdo con su análisis, el sistema político actual "es una trenza" formada por los partidos en el poder: PRI, PAN y PRD.
"Eso es lo que me preocupa, las vías de salida del país. He llegado a dos conclusiones: la vía electoral es cada vez más frágil porque no hay confianza de la ciudadanía. Sólo queda la movilización social", indica.
El también asesor de la Comisión Ejecutiva de Negociación y Construcción de Acuerdos del Congreso de la Unión (CENCA), donde se analiza la reforma del Estado, insiste en que dentro del sistema político mexicano "hay una trenza, tres ramales que se entretejen, cruzándose alternativamente". O lo que es lo mismo, "tres partidos que se reparten el pastel".
Este es un adelanto de la entrevista que publica la revista Proceso en su edición 1680 que empezó a circular el domingo 11 de enero.

 

El holocausto palestino

Carlos Fazio

¿Quién puede condenar la violencia en general sin contradecirse? Ante los pogromos de palestinos en Gaza, esa vieja pregunta, repetida en diferentes épocas, queda hoy de nuevo sin respuesta. En nuestras sociedades capitalistas de caos, exclusión y muerte, no es dable una valoración única de las diferentes formas de violencia y de todos sus responsables por igual en todo tiempo y lugar. Huelga decir que existe mucho cinismo, y una doble moral convenenciera que ha trocado en estupidez y complicidad muchas mentes lúcidas, que en la coyuntura se refugian en sofismas o han guardado un silencio profundo, legitimador, ante la barbarie genocida de la operación Plomo Fundido ordenada por las autoridades políticas y militares del Estado de Israel en los territorios árabes ocupados.

“Bárbaro –dice Tzvetan Todorov– es quien niega a otro la plena condición humana. Cometiendo actos bárbaros no se defiende la civilización contra la barbarie: se capitula ante ella haciéndola legítima” (ver Antonio Muñoz, “Una conversación”, “Babelia”, El País, 1º/11/2008). Al respecto, el diario conservador Times, de Londres, consignó que en su actual guerra de exterminio y limpieza étnica infinita, el ejército de ocupación israelí está utilizando proyectiles que contienen napalm y fósforo blanco, armas incendiarias prohibidas que provocan mutilaciones y quemaduras mortales en niños, mujeres y ancianos hacinados en Gaza, convertida en un gran campo de concentración y dividida por Israel en guetos o bantustanes tipo apartheid. También se ha divulgado el uso de bombas de racimo y de un nuevo tipo de armas denominadas Explosivos de Metal Inerte Denso (DIME), hechas con una aleación de tungsteno. Sin duda, métodos dignos de los nazis en sus acciones más brutales.

No obstante, escudadas en una orwelliana autodefensa antiterrorista con visos de “guerra justa” –merced a una legitimada deconstrucción de categorías que esconde la tensión constituyente de la violencia original (la ocupación militar de Palestina por Israel condenada en múltiples resoluciones de Naciones Unidas) y suprime de raíz el derecho a la rebelión, la resistencia, la autodeterminación del pueblo palestino y su lucha por la liberación nacional, mientras convierte al agresor en “víctima gratuita” atacada sin razón–, muchas buenas conciencias, en convivencia pacífica con el statu quo del polo dominante, siembran inteligibilidad o confusión sobre el conflicto y sus causas, al tiempo que asumen como válidas las frías acciones de barbarie reguladora y las rutinarias matanzas burocráticas, asimétricas e (in)humanas ejecutadas por las tropas de asalto del gobierno de Israel, consideradas crímenes de guerra por el derecho internacional consuetudinario.

Hace casi medio siglo, ante el Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra, decía Bertrand Russell en relación con el conflicto de Vietnam: “No se puede equiparar la opresión del agresor a la resistencia de la víctima. Sólo quienes no pueden distinguir entre el levantamiento del gueto de Varsovia y la violencia de la Gestapo, o la lucha por su vida de los partisanos yugoslavos, la resistencia en Noruega, la lucha clandestina en Dinamarca y el maqui francés, de un lado, y los ejércitos invasores nazis, de otro, pueden dejar de enjuiciar los actos de Estados Unidos como moral y cualitativamente diferentes de los actos de la resistencia vietnamita”. A propósito, Raquel Tibol señaló en estas páginas: “Nada más parecido al gueto de Varsovia que el cerco impuesto por Israel a los palestinos, sin que falten muros, alambradas y prohibiciones a introducir alimentos, medicinas, electricidad, así como el libre tránsito de la gente. Nada más parecido al Holocausto que el genocidio contra toda la población palestina, sin que falte el horror de eliminar indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños cuya tierra ha sido invadida” (“Similitudes”, La Jornada, 4/1/2009).

En 1991, ante la creciente ola fascista en Occidente, tras señalar que “el silencio y la inmovilidad societaria han dado pauta a la emergencia del neonazismo”, Arnoldo Kraus, se preguntaba: “¿Ha muerto realmente Hitler?” (“Neonazismo: otra mirada”, La Jornada, 27/11 y 4/12/1991). Con diferentes variables, la respuesta es no. Las víctimas de ayer se han convertido en los victimarios de hoy. Auschwitz es, hoy, Gaza. Y también la nueva Guernika, como antes Faluya. La actual “carnicería” tiene responsables. Para usar la expresión del rabino Yeshayahu Leibovitz, los responsables son los dirigentes “nazi sionistas” de Israel, una potencia colonial militarista en una región estratégica de la economía mundial, que ha sido definida por expertos juristas internacionales como un Estado terrorista. Estado que cuenta, además, con una bien aceitada infraestructura mundial de propaganda, que convierte en “autodiados antisemitas” y seguidores de los Protocolos de los sabios de Sión a aquellos intelectuales de origen judío (Chomsky, Herman, Zinn, Finkelstein, Petras) que objetan su racismo vandálico de Estado. La acusación de antisemitismo es un arma recurrente de la matonería sionista, verbigracia, los casos de Alfredo Jalife y José Steinsleger en La Jornada.

Con conocimiento del sufrimiento humano y convertidos en “rentistas del Holocausto” (Saramago dixit), los nazi sionistas Olmert, Barak, Dagan y Tzipi Livni –discípulos/as ideológicos de Teodoro Herzl y sus seguidores Gurión, Meir, Peres, Rabin, Sharon, Netanyahu–, bestializan al otro, la nueva “raza maldita” palestina. Ésa es la razón de los periódicos asesinatos selectivos y en masa de hombres, mujeres y niños, en función de una política planificada por Dagan y Sharon en 2001, cuyo objetivo hoy es la captura militar de Gaza y el exterminio de milicianos de Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica), para terminar de erosionar la unidad nacional palestina y proceder luego a la expulsión total de sus tierras a los habitantes árabes. No obstante, igual que en Varsovia, bajo el cielo de plomo que esconde el cielo azul, la resistencia palestina sigue allí.

 


Publicado por solaripa69 @ 10:06
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios