Lunes, 19 de enero de 2009

Los verdaderos jefes de la SIEDO.

RICARDO RAVELO

Los cárteles de Sinaloa y del Golfo, los hermanos Beltrán Leyva, Los Zetas y La Familia pagaban a funcionarios civiles y militares de varias dependencias, y no sólo de la SIEDO, para que les informaran sobre operativos, cateos, órdenes de aprehensión y cualquier otra cosa que les requirieran. De hecho, los primeros fungían como los verdaderos jefes de esa dependencia. Así, eran los narcos quienes dirigían la "lucha antinarco" del gobierno de Felipe Calderón.

La amplia red de protección del narco incluye a funcionarios de primer nivel de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), así como agentes y comandantes de la Policía Internacional (Interpol), de la Policía Federal Preventiva (PFP) y efectivos del Ejército Mexicano que servían por igual a los intereses criminales de cinco cárteles mexicanos a cambio de fuertes pagos en dólares.
Así, la infiltración no se reduce a los mandos superiores de la Subprocuraduría General de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), coludidos con la célula representada por los hermanos Beltrán Leyva, como lo informó la Procuraduría General de la República (PGR).
Esta penetración en todo el aparato de seguridad y de combate al crimen organizado, sin precedente en la historia reciente del país, explica en buena medida la atrofia que enfrenta el gobierno de Felipe Calderón para abatir la violencia y exterminar las redes patrimoniales del narcotráfico que florecen por todo el país.
La averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/0241/2008, iniciada a mediados del 2008, confirma lo anterior con base en diversas declaraciones -la mayoría rendidas por testigos protegidos- que dan cuenta, por ejemplo, que exfuncionarios de la SIEDO recibieron pagos millonarios de los cárteles de Sinaloa y del Golfo; de la célula de los hermanos Beltrán Leyva, del grupo armado Los Zetas y de La Familia, grupo criminal que opera en una decena de estados de
la República.
La investigación comenzó cuando agentes de la agencia antidrogas estadunidense (DEA, por sus siglas en inglés) le informaron al entonces titular de la SIEDO, Noé Ramírez Mandujano, que sus colaboradores cercanos estaban ligados al narco.
Ahí se acredita que, lejos de enfrentar a las redes del narcotráfico con los instrumentos legales de la que fue dotada, la subprocuraduría más importante de la PGR terminó maniatada y puesta al servicio de la mayoría de los cárteles que operan en el país.

 

Precios de granos básicos subieron hasta 63% en un año; los de hortalizas, entre 66 y 157%.

■ El costo de carne de pollo y cerdo osciló entre 23 y 37%, según estadísticas de la Sagarpa

Susana González G.

En un año, los precios de los granos básicos al mayoreo se incrementaron entre 19 y 63 por ciento en el mercado nacional, mientras los correspondientes a algunas hortalizas como el tomate verde y el chile serrano se dispararon en 66 y hasta 157 por ciento en el mismo periodo, según el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM) de la Secretaría de Economía y el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) de la Sagarpa.

A principios de enero de 2008, un kilo de arroz pulido costaba 8.34 pesos por kilo, según el promedio de venta de las centrales de abasto del Distrito Federal, Guadalajara y Monterrey, pero en la segunda semana de 2009 el grano se comercializó en 13.65 pesos al mayoreo, lo que implica un alza de 63.70 por ciento. Al menudeo, el arroz se vende actualmente entre 14 y 28 pesos por kilo, según la marca y el lugar de venta, con base en los monitoreos de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), mientras a granel llega a 15 pesos por kilo.

El frijol negro, de venderse a 9.5 pasó a 14.61 pesos por kilo y la lenteja de 9.93 a 14.13 pesos; es decir, su precio aumentó 53 y 42 por ciento al mayoreo, respectivamente, en el mismo periodo. En cuanto al kilo de maíz blanco el alza fue de 19.29 por ciento porque su precio se elevó de 3.28 a 3.92 pesos por kilo en las centrales de abasto.

Si bien los granos básicos registran en conjunto el mayor incremento de precios entre los siete grupos de alimentos monitoreados por el SNIIM y el SIAP (hortalizas, frutas, azúcar, granos, productos pecuarios, misceláneos y pesqueros), hay algunos casos de hortalizas que presentan alzas superiores a las correspondientes al arroz y al frijol.

Destaca el caso del chile serrano que hace un año podía comprarse al mayoreo en 3.33 pesos por kilo, subió a 4.52 pesos en la última semana de diciembre y hasta el nueve de enero de 2009 se comercializó en 8.57 pesos por kilo; es decir, aumentó 157 por ciento en 12 meses.

En tanto, el precio del tomate verde se encareció en 66.9 por ciento; la calabaza italiana subió 30 por ciento; la zanahoria mediana aumentó 28 por ciento y el chile ancho 20 por ciento. Un kilo de tomate, por ejemplo, se vendía a 5.20 pesos hace un año, pero en la segunda semana de enero su precio fue de 8.68 al mayoreo, mientras al menudeo se comercializó entre los 10 y 24.4 pesos en mercados y tiendas de autoservicio, según Profeco.

En cuanto a los productos pecuarios, las estadísticas oficiales muestran alzas de entre 23 y 37 por ciento en la carne de pollo y de cerdo; el huevo costó 20 por ciento más caro en el último año.

Así, en ventas al mayoreo, el pollo entero costaba 17 pesos en enero de 2008 pero a principios de este mes se vendió a 21 pesos, mientras el retazo aumentó de 4 a 5.50 pesos; el kilo de pierna y muslo subió de 20 a 27 pesos y la carne en canal de cerdo aumentó de 20 a 27 pesos por kilo. A su vez el kilo de huevo blanco subió de 13 a 16 pesos por kilo y el huevo rojo de 14 a 17 pesos por kilo al mayoreo, mientras al menudeo se vende entre dos y tres pesos más caro.

El litro de aceite de girasol elevó su precio al mayoreo en un 38.5 por ciento pues pasó de 16.8 a 23.3 pesos, mientras pescados como tilapia chica y pez bandera se venden 13 por ciento más caros que hace un año.

En contraste a todas las alzas citadas, los reportes de Sagarpa y la Secretaría de Economía muestran descenso en los precios de 10 de 12 frutas monitoreadas que van de 6 a 33 por ciento en un año, entre ellas la manzana golden, la papaya maradol, la guayaba y el limón, mientras el plátano tabasco aumentó de precio en un 16 por ciento.

Por otro lado, el SIAP destacó que el precio del jitomate bola bajó 52 por ciento en sólo una semana, al pasar de 13 a 6 pesos por kilo, debido a que “terminó la temporada de alto consumo gastronómico propio de navidad y fin de año”.

 

La carne, enemigo del alma

MIGUEL ÀNGEL GRANADOS CHAPA.
No obstante proponer que el cuerpo humano es "templo vivo del Espíritu Santo", la Iglesia católica tiene horror oficial por la carne, aunque no sean pocos sus ministros que ceden a las tentaciones, las más de las veces en perjuicio de seres vulnerables, como niños sujetos al cuidado de quienes en vez de guiarlos los ultrajan. El mundo, el demonio y la carne (el cuerpo humano, su aptitud para recibir y ofrecer placeres) eran, son, los enemigos del alma.

De las familias de esos miles de víctimas no se habló en el VI Encuentro Mundial de las Familias, realizado hasta este domingo 18 en el Centro Bancomer de Santa Fe. Se habló, en cambio, de una familia ideal, la formada por padre, madre e hijos que se aman y asisten recíprocamente, modelo que ciertamente es perceptible en sociedades atribuladas pero que no es tan frecuente como reza la propaganda eclesiástica. El optimismo irreal de la Iglesia le dificulta ver cuán a menudo esa célula básica de la vida social es el espacio donde se generan algunas de las lacras mayores de nuestro tiempo, como la violencia y el autoritarismo.

En la inauguración del encuentro (primero que no es encabezado por el Papa, pues Benedicto XVI que presidió el quinto, celebrado tres años atrás en Valencia, prefirió abstenerse de viajar a México) el jefe del Estado laico mexicano, Felipe Calderón, pronunció un discurso parroquial, alentado por el grito que le dio la bienvenida como "nuestro presidente católico". Impregnado con un tenue y discutible humor de sacristía, como cuando se refirió a sus profesores maristas como los culpables de su formación, olvidó que la laicidad es condición esencial de la convivencia mexicana.

Tan superficial fue, por cierto, su educación ritual que ni siquiera sabe qué significa exactamente santo patrono. Cree que el protomártir mexicano, Felipe de Jesús, es eso para él, su santo patrono. Ni que fuera pueblo o gremio, a los que se asigna patrono. Durante siglos el único mexicano colocado en el santoral fue precisamente san Felipe, pero el boom de canonizaciones promovidas con criterio político y hasta mercadológico en los años recientes lo convirtió en sólo uno más del ya vasto elenco de beatos y santos nacidos en nuestro país. De entre ellos, Calderón tuvo la mala idea de citar a los mártires cristeros, llevados a los altares en una desinformada o atrevida decisión vaticana. Es verdad que el conflicto religioso de los años veinte del siglo pasado causó una gran cantidad de víctimas de la violencia autoritaria del Estado. Pero también lo es que el afán destructivo no movió sólo a las tropas callistas sino que no pocos jefes de la cristiada perpetraron u ordenaron asesinatos a mansalva. Y la Iglesia ha glorificado a algunos de ellos, como si fuera tan meritorio y digno de alabanza morir por Cristo que matar por él. Junto con su propio santo, Calderón tiene a esos mártires en su devocionario.

Fue comprensible la presencia presidencial en el encuentro promovido por el Vaticano. Además de ser una reunión de fieles y un espacio para la reflexión teológica y moral, ese acontecimiento sirvió también para hacer política. No otra cosa se hace, sino política, cuando se demanda legislación protectora de la familia, que en el contexto en que se mueven los peticionarios quiere decir penalizar el aborto y excluir las uniones de convivencia diversas de la matrimonial.

Las dificultades institucionales de la Iglesia para lidiar con los asuntos de la carne se hicieron patentes en el encuentro. Su principal promotor, el cardenal Ennio Antonelli, que preside el Pontificio Consejo para las Familias, fue desmentido por la Santa Sede tras un desliz promovido quizá por la necesidad de fingir tolerancia ante abominaciones como la homosexualidad. Puesto que es una realidad innegable la existencia de personas que tienen orientación sexual por personas de su mismo género, dijo Antonelli, hay que reconocer el hecho. Pero es preferible que no se manifieste en público, sino que sus practicantes la mantengan en reserva, que permanezcan en el clóset, más ocultos que discretos. Pero al decirlo fue demasiado lejos. Sus colegas y superiores advirtieron un error en esa aceptación y, de modo oficial, el Vaticano emitió de inmediato más una desautorización que un desmentido: la homosexualidad es vitanda de suyo, se exhiba o se practique en la intimidad. ¡Qué contraste entre esta actitud, no sólo ridícula sino peligrosa por cuanto auspicia la homofobia o predispone a verla con indiferencia, con la apertura del presidente Barack Obama: uno de los tres pastores que rezarán el martes 20, en su toma de posesión, es un obispo episcopaliano, Gene Robinson, manifiestamente homosexual!

Con un clero así de conservador y temeroso, a nadie extraña que la moral predicada a los fieles produzca conciencias gazmoñas, excluyentes, contrarias a la vida. Lo muestra paladinamente el reciente bando de policía y buen gobierno emitido por el ayuntamiento panista de Guanajuato. Es bien sabido que la corriente principal del PAN surgió de un catolicismo conservador, el de las buenas conciencias que se hallan en el Bajío y sus inmediaciones. De ese talante es el gobierno municipal de la capital guanajuatense. Lo encabeza Eduardo Romero Hicks, miembro de una de las buenas familias de la ciudad, cuyo hermano Juan Carlos gobernó al estado y ahora dirige el Conacyt con menos acierto del que recama la promoción de la ciencia y la tecnología.

Conforme al nuevo régimen de convivencia urbana, dar y recibir besos en la vía pública será objeto de sanción pecuniaria y aun de arresto administrativo. Quizá no todos los besos. No, seguramente, los ósculos que fingen cercanía con los que se saludan los europeizantes. Romero Hicks dijo que se trata de castigar los besos olímpicos. No desarrolló esa deportiva idea, no explico en qué consiste la condición que hace punible un beso. Es de suponerse que los condenables sean los besos apasionados, aquellos en que las bocas se aprietan con fuerza pero no causan dolor sino placer, los que dejan salir la lengua entre los labios. Esos deben prohibirse, porque son el preámbulo de la lujuria, son la lujuria misma, como lo son también los "tocamientos obscenos", igualmente castigables en Guanajuato y que quizá no son más que caricias amorosas sobre el rostro y el cuerpo amados o deseados.

Ya era repudiable la pretensión de Germán Martínez, el dirigente nacional panista, de guanajuatizar a México, por lo que eso significa de tramposas maniobras electorales que sirven para imponer un solo credo político e instalan una nueva hegemonía, apenas distinguible de la que protagonizó el PRI. Pero ahora debe ser rechazada con más vigor esa tentación si por guanajuatizar va a entenderse el castigo a las tentaciones de la carne, mortal enemigo del ama según la anacrónica y empobrecedora prédica católica de muchos siglos atrás.

 


Publicado por solaripa69 @ 11:37
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Comentarios
Publicado por darkmagal
Jueves, 12 de febrero de 2009 | 1:09
Hay que empezar a darle aire a nuestros blogs jejeje en el mio no se paran ni las moscas aki la gente tiene miedo